¡Olé, olé, olé, Mr. Tambourine Man!

Publicado en Humano, creativamente humano en noviembre de 2016

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(Bob Dylan, poeta. Estrella y corazón de origami de Yael Streett Tejeda. Foto de Antonia Tejeda Barros, Madrid, 2016)

Hace un mes, el 13 de octubre, mi hija Yael me dijo entusiasmada: “¡Hoy en el cole nos han dicho que le han dado el premio Nobel a Bob Dylan!”. “¿A Bob Dylan?”, le dije yo asombrada y con una sonrisa gigantesca (Bob Dylan es mi ídolo: un artista que me acompañado toda la vida con su música y su poesía). “Sí, a Bob Dylan”, dijo mi hija. “Pero, ¿qué premio Nobel? ¿El de la Paz?” pregunté intrigada. “No lo sé, el premio Nobel, mama”, dijo inocentemente Yael. Cuando me enteré de que era el premio Nobel de Literatura, no me sorprendió en absoluto.

¿Por qué me vino a la cabeza el Nobel de la Paz y no el de Literatura? No porque considere a Dylan un mal poeta, sino porque me sorprendió enormemente la capacidad de la academia de apreciar y honrar el verdadero arte en un músico legendario. Ya he leído por ahí en las redes sociales varias críticas al Nobel de Dylan. ¿Un Nobel de Literatura a un músico? Pues, sí: un Nobel de Literatura a un músico que es, diría yo, antes que músico, un poeta descomunal.

Dylan es posiblemente uno de los mejores poetas de los siglos XX y XXI. Y el hecho de que haya acompañado su poesía de música no le quita genio a su arte literario.

¿Acaso hay poesía más genial que The Times They Are A-Chagin’, The Lonesome Death of Hattie Carroll, Spanish Harlem Incident, Chimes of Freedom o Subterranean Homesick Blues?

Bob Dylan le da mil vueltas como poeta a la aburrida Gabriela Mistral (premio Nobel de Literatura 1945) o al ladrillo Günter Grass (premio Nobel de Literatura 1999). La poesía de Dylan, junto a su música, ha influido más que la obra de todos los Nobel de Literatura juntos (muchos de los galardonados no los ha leído ni Dios).

El boom Dylan, su música y su extravagante personalidad (recordemos el genial film de Todd Haynes I’m Not There, dedicado a Dylan, con una brillante Cate Blanchett y el exquisito Heath Ledger) son seguramente los grandes responsables de que las letras de Dylan (su poesía) sean cantadas en todo el planeta. Pero, aun así, ni la música ni la personalidad de Dylan empequeñecen su arte literario.

Claro que el que no sabe inglés no puede apreciar el arte de Dylan. La poesía es intraducible. Todas las traducciones son grandes distorsiones y pequeños crímenes, pero si algo no puede traducirse es la poesía. A Dylan hay que leerlo en inglés, al igual que a Juan Ramón Jiménez (Nobel de Literatura 1956) o a Neruda (Nobel de Literatura 1971) hay que leerlos en español.

Siempre he pensado que Dylan canta bastante mal, y jamás me ha molestado, porque su arte y su música trascienden toda técnica. Sus composiciones no son ni elaboradísimas ni con grandes cambios armónicos ni instrumentales: una simple melodía, su guitarra y su armónica, y una poesía espectacular son más que suficientes.

En este debate Nobel-Dylan es imposible no hablar de los aedos y los rapsodas (poetas que cantaban poemas épicos). Al parecer, La Odisea y La Ilíadafueron cantadas por estos poetas-cantantes que interpretaban los cantos de estos “bestseller” en festivales y competiciones. No creo que nadie se atreviera a empequeñecer el arte de Homero porque era cantado. De todas maneras, ¿quién ha leído La Odisea y La Ilíada de principio a fin? Homero es un personaje como Freud. Todo el mundo “conoce” a Freud, pero apenas unos pocos han leído su obra. ¿Quién puede repetir de memoria un solo canto de Homero de sus dos obras maestras? ¿Y quién no conoce el estribillo de Blowin’ in the Wind?

Dylan es el poeta que más he escuchado en mi vida. En casa, en el tren, en el avión, en el bus… su poesía y su música siempre me han acompañado. Y sé que no soy la única que ha tenido la suerte de crecer con el arte de Dylan. Dylan es posiblemente el poeta más conocido del mundo entero, creador de una nueva poesía: mundana, crítica, desgarradora y brillante.

Y para aquél que siga pensando que es un crimen darle un Nobel de Literatura a un músico-poeta, que se siente en el sofá de su casa y lea tranquilamente y en silencio las letras de las canciones de Dylan. Como quien lee una antología poética. Seguro que las disfrutará tanto como las poesías de T. S. Eliot, Beckett o Aleixandre (todos premios Nobel de Literatura).

Escucho ahora Mr. Tambourine Man en una versión de un concierto en directo de 1964. La música me transporta, me desgarra por dentro, y la letra es una joya. Si esto no es poesía, yo soy una monja…

Me hubiera encantado que en el 2017 el Nobel de Literatura hubiera sido para el otro gran poeta-músico del planeta tierra: Leonard Cohen. Pero ese es ya un sueño imposible…

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(El arte de Dylan. Foto de Antonia Tejeda Barros, Madrid, 2016)

OLYMPUS DIGITAL CAMERA Antonia Tejeda Barros, Madrid, 12 de noviembre de 2016

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Muere Elie Wiesel: la voz de las víctimas y el hombre que sentó a Dios en el banquillo de los acusados

Publicado en Humano, creativamente humano el 19 de julio de 2016

“I believe firmly and profoundly that anyone who listens to a witness becomes a witness. So, those who hear us, those who read us, those who learn something from us they will continue to bear witness for us”, Elie Wiesel

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(Elie Wiesel, 2012. Foto de David Shankbone)

Mueren las últimas voces

Van muriendo las últimas voces de la Shoah. Pero en los libros de aquellos supervivientes de la barbarie se encuentran las voces de todos los gaseados, todos los mutilados, todos los ahorcados y todos los masacrados. Esas voces chillan con agonía, y pocos parecen hoy escucharlas.

Elie Wiesel murió el sábado 2 de julio, en Manhattan. Tenía 87 años. La obra de Wiesel es un grito contra el racismo y contra la barbarie, y es imprescindible que siga oyéndose en este siglo de políticas de ultraderecha, neonazismo, racismo, xenofobia, islamofobia y homofobia.

Auschwitz y Buchenwald

Wiesel nació en Sighet (Transilvania, hoy Rumanía) el 30 de septiembre de 1928. A los 15 años llegó a Auschwitz. Allí le quitaron el nombre y la dignidad, y le tatuaron el número A-7713 en el brazo izquierdo. Allí perdió a su madre y a su hermana menor. De Birkenau pasó junto a su padre, Shlomo Wiesel, a Buna (Auschwitz III, Auschwitz-Monowitz o Monowitz-Buna, donde estuvo también prisionero Primo Levi). En enero de 1945, 9 horas antes de la liberación de Auschwitz por las tropas soviéticas, Elie fue forzado, junto a su padre, a la marcha de la muerte (70 kilómetros a pie, en la nieve) rumbo a Gliwice. Allí, pasados tres días sin comer, fue enviado a Buchenwald junto a su padre en un tren de mercancía. En Buchenwald estuvo 3 meses más, y allí perdió a su padre. Desde su litera, el joven Wiesel observó sin moverse cómo un SS le destrozaba la cabeza a su padre agonizante, a la vez que su padre gritaba delirante el nombre de su hijo. Posiblemente su padre aún respiraba cuando fue llevado al crematorio. Elie no se perdonó jamás no haber ayudado a su padre, no haberle dado la mano en el último momento, aun sabiendo que ello le hubiera causado la muerte, y vivió con esa culpa toda la vida.

Buchenwald era un complejo gigantesco. En abril de 1945 contaba con 49.000 prisioneros. El 7 de abril los macabros SS empezaron a evacuar el campo y forzaron a 28.000 prisioneros a la marcha de la muerte. Cuatro días después, el 11 de abril de 1945, las tropas norteamericanas liberaron Buchenwald. En el campo, que rebosaba de cadáveres, quedaban unos 21.000 prisioneros esqueléticos y enfermos (entre ellos, 1.057 niños y adolescentes). Elie Wiesel era uno de ellos.

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(En esta famosísima foto de Buchenwald tomada 5 días después de la liberación, Elie Wiesel se halla en la segunda fila empezando desde abajo, el 7º desde la izquierda. Buchenwald, 16 de abril de 1945. Foto de Harry Miller. USHMM)

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(Soldados norteamericanos observando los cadáveres en Buchenwald. Después de la liberación. Foto tomada entre el 11 y el 15 de abril de 1945. Fotoarchiv Buchenwald© Gedenkstätte Buchenwald und Mittelbau-Dora. Cortesía del Gedenkstätte Buchenwald und Mittelbau-Dora)

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(Tres niños supervivientes de Buchenwald: Romek Wajsman –prisionero número 117098–, Janek Szlajtsztajn –prisionero número 116543– y Dawid Perlmutter –prisionero número 116730. Buchenwald. Después de la liberación. Fotoarchiv Buchenwald © Gedenkstätte Buchenwald und Mittelbau-Dora. Cortesía delGedenkstätte Buchenwald und Mittelbau-Dora)

Sighet, los guetos y los transportes

Sighet, la ciudad natal de Wiesel, era una ciudad rumana que a partir de 1940 (gracias a un acuerdo entre la Alemania nazi y la Italia fascista) pasó a formar parte de Hungría.

En La Nuit, la famosa novela autobiográfica de Wiesel (publicada en francés en 1958), Wiesel narra la deportación de los judíos de Sighet a Auschwitz, la “vida” en el KZ, las selecciones, el derrumbe de Dios y la marcha de la muerte, y habla del hambre, la desesperación, el miedo y los crematorios. La novela se había publicado dos años antes (en 1956) en yiddish bajo un título mucho más acertado: Un di Velt Hot geshvign (Y el mundo permaneció callado), y contenía más de 800 páginas. La versión francesa fue reducida a 200 páginas.

En 1941 fueron deportados de Sighet los judíos “extranjeros” (judíos polacos y rusos). El 27 y 28 de agosto de 1941 23.600 hombres, mujeres y niños judíos polacos y rusos que habían sido deportados de Rumanía y Hungría fueron masacrados por los sangrientos Einsatzgruppen uno por uno, con un tiro en la nuca. A los bebés los lanzaban al aire y los ametrallaban. Wiesel cuenta en La Nuit que un judío sobrevivió a la masacre y volvió a Sighet para contar el horror que había visto, pero nadie le creyó.

Cuando Elie y su familia oyeron en la radio en 1943 los horribles ataques antisemitas que estaban sufriendo los judíos de Budapest, Elie le suplicó a su padre que huyeran a Palestina. Pero la gente decía: los alemanes no vendrán hasta aquí.

Muy pronto empezó el viaje que conduciría a más de 10.000 hombres, mujeres y niños judíos de Sighet a las cámaras de gas. Primero, los alemanes prohibieron a los judíos salir de sus casas durante tres días. Pasados esos tres días, se les obligó a llevar la estrella amarilla. Luego, se les prohibió entrar en los restaurantes, Cafés y sinagogas, y se les prohibió salir después de las 18 h. Luego, el gueto.

En tres días (del 18 al 20 de abril de 1944) los nazis cercaron con alambradas de púas a todos los judíos en dos guetos: uno grande y uno pequeño. Elie y su familia estuvieron en el gueto grande. Luego pareció que todo volvía a la normalidad. Mejor estar en un gueto, pensaban los pobres judíos: aquí no hay antisemitismo: sólo judíos que se ayudan entre sí. La mayoría de los judíos creía que estarían en el gueto hasta finalizar la guerra.

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(Uno de los guetos de Sighet después de la deportación de los judíos. Sighet, mayo de 1944. USHMM)

Un mes después, alguien dijo que había oído una noticia horrible: los transportes. Del 17 al 21 de mayo, los 14.000 judíos de los guetos fueron deportados en 4 transportes (vagones de animales) a Auschwitz-Birkenau. Casi todos fueron directos a las cámaras de gas.

“… on arriva dans une gare. Ceux qui se tenaient près des fenêtres nous donnèrent le nom de la station:

–Auschwitz.

Personne n’avait jamais entendu ce nom là”. (Wiesel, La Nuit, p. 67)

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(Deportación de hombres, mujeres y niños judíos de Sighet a Auschwitz, 18 de mayo de 1944. USHMM)

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(Deportación de hombres, mujeres y niños judíos de Sighet a Auschwitz, mayo de 1944. Yad Vashem)

El humo negro

Elie vio una gran chimenea de donde salía un humo negro que apestaba a carne quemada. Ya habían llegado: Birkenau. Un SS gritaba: hombres a la izquierda, mujeres a la derecha. Elie se separó de su madre y sus tres hermanas. Luego, la famosa selección: a la derecha, trabajos forzados. A la izquierda, la cámara de gas.

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(“The Gate of Death”, entrada a Auschwitz-Birkenau. Foto de Stanisław Mucha. Cortesía del Auschwitz-Birkenau State Museum)

Las dos hermanas mayores de Elie (Beatrice y Hilda) sobrevivirían Auschwitz y se reunirían más tarde con Elie en Francia en un orfanato. Su madre y su hermana menor Tzipora (de 7 años) fueron gaseadas. Elie y su padre sobrevivieron a la primera selección gracias a un prisionero que les dijo, justo antes de la selección, que mintieran sobre su edad. Les preguntó rápidamente qué edad tenían. “15 años”, dijo Elie. “50 años”, dijo el padre de Elie. “No”, dijo el prisionero: “18 y 40”. Cuando el sádico Mengele le preguntó a Elie en un tono casi paternal qué edad tenía, él dijo: “18”.

Elie vio ese mismo día algo que le desgarró: camiones descargando bebés vivos en fosas con llamas. ¿Cómo era posible que estuviera sucediendo algo tan abominable y que el mundo se callara? se preguntaba Wiesel.

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(David Olère, [¿título?], Guetto Fighter’s House Museum, Western Galilee)

“Comment était-il possible qu’on brûlait des hommes, des enfants et que le monde se tût?” (Wiesel, La Nuit, p. 76)

La pérdida de la fe y la rebeldía contra Dios

Esa misma noche, la primera noche en Auschwitz, Elie empezó a perder su fe. ¿Cómo era posible que un dios benevolente y todopoderoso estuviera permitiendo ese horror? Elie, que había sido educado en un ambiente religioso, se negó a rezar.

“Jamais je n’oublierai cette fumée.

Jamais je n’oublierai les petits visages des enfants dont j’avais vu les corps se transformer en volutes sous un azur muet.

Jamais je n’oublierai ces flammes qui consumèrent pour toujours ma foi (…)

Jamais je n’oublierai ces instants qui assassinèrent mon Dieu et mon âme …” (Wiesel, La Nuit, pp. 78, 79)

El testimonio de Wiesel es de un valor incalculable. Además de describir la inmensa máquina de exterminio creada gracias al alemán y al austríaco común que abrazó feliz el nazismo y su cruel antisemitismo (y gracias también, no olvidemos nunca, al Vaticano que calló cuando millones de hombres, mujeres y niños eran deportados a los campos de concentración y exterminio nazis), la obra de Wiesel es interesantísima porque hizo tambalear la supuesta benevolencia de un dios cutre y diminuto que mandó a 1.500.000 niños inocentes a las fosas comunes y a los crematorios.

Elie confiesa en La Nuit que no había renegado de la existencia de Dios, pero que dudaba tremendamente de su justicia y su bondad. ¿Dónde estaba Dios cuando centenares de miles de hombres, mujeres y niños agonizaban en las cámaras de gas? ¿No era acaso grotesco venerar a Dios en medio de tantos cadáveres y tanta crueldad?

La noche de Rosh Hashanah (רֹאשׁ הַשָּׁנָה‎‎), el 18 de septiembre de 1944, los prisioneros de La Buna rezaban. Elie se preguntaba cuál era el sentido de rezarle a un dios que estaba permitiendo tanta atrocidad:

“Pourquoi, mai pourquoi Le bénirais-je? Toutes mes fibres se révoltaient. Parce qu’Il avait fait brûler des milliers d’enfants dans ses fosses? Parce qu’Il faisait fonctionnier six crématoires jour et nuit les jours de Sabbat et les jours de fête? Parce que dans Sa grande puissance Il avait crée Auschwitz, Birkenau, Buna et tant d’usines de la mort?” (Wiesel, La Nuit, pp. 128, 129)

Dios, si es que acaso existía, era pequeño e impotente, o malvado y cruel; una de dos.

El juicio contra Dios

Cuando era niño, antes de Auschwitz, Elie imploraba el perdón de Dios, por sus pecados. En Auschwitz era Elie quien acusaba a Dios. Dios debía ser perdonado por permitir los hornos crematorios, las masacres de los bebés, los tiros en la nuca, el hambre y la esclavitud.

El día de Yom Kippur (יוֹם כִּפּוּר) –el día del gran perdón, el día en el que supuestamente Dios decide si seguimos viviendo o no– los judíos religiosos ayunan por poco más de 24 horas. ¿Debía él ayunar?, se preguntaba Elie el 27 de septiembre de 1944. En Auschwitz ya se ayunaba todos los días del año. El padre de Elie le prohibió que ayunara. Y Elie ya no aceptaba el silencio de Dios. Devorando su diminuta porción de sopa aguada, el joven Elie protestaba y se rebelaba contra Dios.

Blumenthal sostiene en Facing the Abusing God. A Theology of Protest la coherente tesis de un dios cruel y abusador, y afirma que Dios debería pedir perdón a los judíos por haber consentido el Holocausto.

Wiesel publicó en 1979 la obra de teatro Le procès de Shamgorod tel qu’il se déroula le 25 février 1649, traducida al inglés el mismo año por su mujer, Marion Wiesel, como The Trial of God. La obra, brillantemente escrita, es una historia desgarradora situada en el s. XVII  que cuestiona la bondad de Dios y lleva a Dios a juicio por permitir los pogromos contra la comunidad judía de un pueblito perdido. Desgraciadamente, la edición original en francés está agotada. El juicio es una obra de teatro de Purim (פורים), Purimschpiel, llevada a cabo en la taverna de Berish por tres ministriles, Berish (que hace de fiscal), María (que representa al pueblo), Dios (que está ausente y es el acusado) y Sam, el Stranger (que hace de abogado defensor). Berish, el único hombre superviviente de la masacre, decide juzgar al juez supremo:

“… let’s stage a trial! Against whom? … Against the Master of the universe! Against the Supreme Judge!” (Wiesel, The Trial of God, p. 55)

Berish acusa a Dios de hostilidad, crueldad e indiferencia. ¿Dios odia a los judíos o es indiferente con ellos? ¿Dios tiene conocimiento de tanta atrocidad o se niega a ver la barbarie? En ambos casos, Dios es culpable:

“I –Berish, Jewish innkeeper at Shamgorod– accuse Him of hostility, cruelty and indifference. Either He dislikes His chosen people or He doesn’t care about them (…) Either He knows what’s happening to us, or He doesn’t wish to know! In both cases He is … guilty!” (Wiesel, The Trial of God, p. 125)

El Talmud (תלמוד) dice que la benevolencia de Dios se llama compasión, misericordia. ¿No prueba acaso la Historia que Dios, si existe, no es misericordioso? Wiesel describe en La Nuit la pérdida de la fe de un rabino judío polaco de Auschwitz que siempre rezaba en su Block. Un día le dijo a Wiesel:

–C’est fini. Dieu n’est plus avec nous. (Wiesel, La Nuit, p. 142)

¿Dónde estaba Dios? En Auschwitz, desde luego que no. ¿Cómo podía estar Dios entre los niños masacrados, los hombres que eran condenados a las selecciones “sorpresa” dentro del campo, y los prisioneros moribundos? No, Dios no podía estar en Auschwitz. Tal vez no estaba en ninguna parte… El rabino, un tanto avergonzado, le confiesa a Wiesel:

“J’ai des yeux aussi, et je vois ce qu’on fait ici. Où est la Miséricorde divine? Où est Dieu? Comment puis-je croire, comment peut-on croire à ce Dieu de miséricorde? (Wiesel, La Nuit, p. 142)

Akiba Drumer, prisionero judío, también perdió la fe en Auschwitz, justamente antes de ser seleccionado para la cámara de gas. Pobre Akiba: lo único que le pidió a los demás prisioneros fue que recitaran por él el Kaddish (קדיש) –la plegaria de los muertos–. Sí, pensó Wiesel: cuando veamos el humo de la chimenea de Birkenau, pensaremos en Akiba. Pasados tres días, cuenta Wiesel, Wiesel y los demás prisioneros estaban tan hambrientos y tan agotados que se olvidaron de recitar el Kaddish por Akiba, el cual había agonizado en la cámara de gas.

Uno de los puntos más interesantes de The Trial of God es que Berish (el que acusa a Dios) no ha abandonado su fe. Él, posiblemente al igual que Wiesel, sigue creyendo en Dios, pero en un dios que es cruel, hostil e indiferente a las matanzas, en un dios responsable de la barbarie y culpable. Berish grita que, sin renegar de su religión, se rebelará contra Dios hasta su muerte:

“I lived as a Jew, and it is as a Jew that I shall die –and it is as a Jew that, with my last breath, I shall shout my protest to God!” (Wiesel, The Trial of God, p. 156)

Una noche en Auschwitz, Wiesel fue testigo de un juicio contra Dios llevado a cabo por tres rabinos. Dios fue declarado culpable por dejar que sus hijos fueran masacrados. Después del juicio contra Dios, los tres rabinos se pusieron a rezar. Ésta es la génesis de The Trial of God.

A la respuesta de ¿qué hacía Dios mientras hombres, mujeres y niños eran enviados a las cámaras de gas? el judaísmo responde: dejaba que la humanidad continuara existiendo. Pero, ¿no murió acaso la humanidad en Auschwitz?

La impunidad de los verdugos y el olvido de las víctimas

Según Viktor Frankl, la pregunta correcta no es ¿dónde estaba Dios en Auschwitz? sino más bien ¿dónde estaba el hombre? Lo cierto, pienso yo, es que en Auschwitz no estuvo ni el hombre ni Dios. Auschwitz fue permitido por el hombre y permitido por Dios. Y ni el hombre ni Dios fueron castigados por ello. La Historia nos ha enseñado (y nos muestra cada día) que un sinfín de holocaustos son posibles. A mayor el crimen, menor el castigo. Después del Holocausto, “nadie” resultó ser culpable del horror: todos escaparon de la culpa y la responsabilidad: la inmensa mayoría de los SS no fueron responsables ni culpables, el alemán y austríaco común que colaboró feliz en la humillación, tortura y asesinato de millones de hombres, mujeres y niños no fue responsable ni culpable, Eichmann no fue responsable ni culpable (¡él sólo era un funcionario alemán que cumplía órdenes! –si le hubieran ordenado matar a su padre lo hubiera hecho sin dudar, escribe Arendt en Eichmann in Jerusalem–), y, por supuesto, Dios tampoco fue ni responsable ni culpable.

Wiesel afirma en La Nuit que olvidar a las víctimas es matarlas por segunda vez. Pero también escribe que 10 años después de Buchenwald el mundo ha olvidado la barbarie. Alemania es un estado soberano y tiene un ejército poderoso. Los verdugos siguen vivos y los criminales de guerra se pasean tranquilamente por las ciudades alemanas.

Yo me rebelo contra el discurso naif de “No olvidar”, porque considero que es evidente que no hay que olvidar. Más grave me parece que Alemania y Austria nunca hayan pagado (y nunca pagarán) las atrocidades que cometieron. Ese es el verdadero escupo sobre los cadáveres de las millones de víctimas masacradas.

Mucha gente opina que como no se enjuició a los nazis en los años 50 ni 60 ni 70 ni 80 ni 90 ya no tiene sentido hacerlo. Sí que tiene sentido. Yo creo firmemente que hay que enjuiciar a todos aquellos viejitos alemanes y austríacos ex-nazis que siguen aún vivos. Esos viejos de cabellos plateados y dulce sonrisa eran los que en los años 40 disparaban contra hombres, mujeres y niños inocentes, y los que introducían el Zyklon B por la pequeña ranurita de la cámara de gas donde se hallaban hasta 2.000 hombres, mujeres, niños y bebés desnudos, apretujados y petrificados.

Lo crucial es que cada uno de esos viejos fue una pieza INDISPENSABLE en la espeluznante maquinaria exterminadora de millones de inocentes. Consciente y fríamente, fieles hasta la médula a su macabra ideología que ordenaba abiertamente discriminar y matar a hombres, mujeres y niños, un millón de SS (Schutzstaffel)cumplió su trabajo a la perfección. ¿Cuántos han sido enjuiciados? Apenas unos mil. ¿Qué ha sido de los 999.000 SS restantes? Por ahí andan los que aún están vivos, y se pasean por las calles de Berlín, Viena y otras ciudades alemanas, austríacas o lationoamericanas, libres y felices.

¡Ay, cómo le gustaría a uno poner a esos millones de ex-nazis en una gran cámara de gas! Pero, claro, no es posible. Uno no puede rebajarse así, perder la propia humanidad y devenir un monstruo como ellos. Por ello hay que enjuiciarlos. Pero la justicia apesta, los verdugos siguen vivos y libres, los alemanes y los austríacos de hoy apenas sienten remordimiento alguno por el Holocausto que sus abuelos y bisabuelos produjeron, y ya nadie quiere recordar a las víctimas.

Yo pienso que sólo los supervivientes de la barbarie pueden perdonar a sus verdugos. Sólo Elie Wiesel, Primo Levi, Viktor Frankl, Borowski, Moshe ‘Ha-Elion, Shlomo Venezia, Filip Müller y otros miles de supervivientes pueden o pudieron permitirse el lujo de perdonar a esos asesinos. Los demás, los que no estuvimos allí, los que no perdimos a nuestra madre, nuestro padre, nuestra hermana, nuestro hermano, nuestra hija y nuestro hijo en las cámaras de gas, en el KZ o en las masacres no podemos perdonar. Por amor a la humanidad y por respeto a las víctimas, el perdón a los millones de asesinos que hicieron posible el Holocausto es imposible. Por ello, es imprescindible enjuiciar a los culpables.

Es verdad que el juicio contra los culpables no resucitará a los muertos. Pero la impunidad de los verdugos ¿no es acaso escupir sobre el sufrimiento de las víctimas? Juzgar a los culpables es lo mínimo que el mundo puede hacer por las víctimas. El juicio será tal vez inútil de cara a las víctimas, pero no será un sinsentido: “Our judgment may prove useless but not meaningless!“, grita Mendel en The Trial of God[1]. Tampoco es un sinsentido ser crítico con Dios por permitir tanta atrocidad. Pero al mundo poco le importa ya las víctimas del Holocausto.

El Holocausto debe en gran parte su horror al asesinato premeditado de 1.500.000 niños (1.200.000 niños judíos y 300.000 niños zíngaros). Fraijó afirma que no hay nada más terrible y más injusto que el sufrimiento de los niños, y que la respuesta más difícil es la respuesta al sufrimiento de los niños. La masacre de los niños es lo que realmente hace tambalear la fe: “Ya antes de Dostoyevski y Camus sabíamos que el dolor de un niño es el mayor escándalo con el que se enfrenta la fe en Dios. Si existe Dios, la tarea más ardua con la que habrá de enfrentarse al final de la historia será la de explicarnos la enfermedad, el hambre, el dolor y la muerte de los niños” (El sentido de la historia, p. 243). Para el ateo, la respuesta al mal y al sufrimiento de los niños es sencilla: Dios no existe. La religión es una creación humana (Feuerbach), un valor decadente (Nietzsche), una neurosis y una ilusión (Freud), un legado puramente cultural (Russell) o la negación de la libertad humana (Sartre).

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(Zinowij Tołkaczew. Flowers in the snow. Ciclo Flowers of Auschwitz. Tinta india sobre cartón, 30,5 x 22 cm, 1945. Cortesía del Auschwitz-Birkenau State Museum)

La pregunta por el sufrimiento de las víctimas queda sin responder. Pero el silencio y el olvido son, como apunta Wiesel, un segundo asesinato. Tal vez la única respuesta posible sea el grito, la denuncia, la crítica, la responsabilidad, el recuerdo, el dolor y la empatía por el sufrimiento de las víctimas de la humanidad.

Vuelta a Francia y EEUU 

En junio de 1945 Elie fue enviado a Francia junto a otros 427 niños de Buchenwald. Tenía 16 años. Allí se reunió con sus dos hermanas mayores (que habían sobrevivido Auschwitz). La OSE (Oeuvre de Secours aux Enfants) movilizó a los 1.057 niños de Buchenwald y envió a 427 niños a Francia, 280 a Suiza y 250 a Inglaterra. Como los niños andaban con harapos, vistieron uniformes de la Hitlerjugend. En un principio, la gente que vio pasar los trenes con niños vestidos con uniformes nazis se enfureció muchísimo, así que tuvieron que escribir inmediatamente en los vagones “KZ Buchenwald orphans”.

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(Niños judíos supervivientes de Buchenwald. Elie Wiesel es el chico del centro. Ambloy, Francia, 1945–1946. Cortesía del USHMM)

Wiesel estudió Literatura y Filosofía en La Sorbonne, en París. Se ganó la vida dando clases de hebreo, traduciendo y escribiendo, y devino periodista. En 1955 se mudó a New York.

La Nuit tuvo buena crítica, pero en los primeros 18 meses sólo se vendieron 1.046 ejemplares. Nadie quería oír hablar del Holocausto. El juicio de Eichmann en 1960 cambió un poco las cosas. Hoy La Nuit es una de las obras clave de la literatura de la Shoah, junto a los testimonios imprescindibles de Primo Levi (Se questo è un uomo), Viktor Frankl (… trotzdem Ja zum Leben sagen. Ein Psychologe erlebt das Konzentrationslager / Man’s Search for Meaning), Moshe ‘Ha-Elion (En los Kampos de la Muerte), Tadeusz Borowski (Pożegnanie z Marią / This Way for the Gas, Ladies and Gentlemen), Shlomo Venezia (Sonderkommando. Dans l’enfer des chambres à gaz) y Filip Müller (Sonderbehandlung. Drei Jahre in den Krematorien und Gaskammern von Auschwitz Eyewitness Auschwitz. Three Years in the Gas Chambers).

En 1969 Wiesel se casó con Marion (quien tradujo varias obras suyas) y tuvieron un hijo, Shlomo Elisha Wiesel (que hoy tiene dos hijos). Marion y Elie estuvieron juntos casi 50 años. Shlomo Elisha Wiesel dijo en el funeral de su padre: “My father questioned God’s decisions. I questioned his existence[2].

Wiesel fue profesor de Literatura, Filosofía y Teología en la Boston University durante 40 años (desde 1976 hasta su muerte), dio muchísimas conferencias y fue una figura inolvidable para todos aquellos jóvenes que tuvieron la suerte de escucharle.

Un gran defensor de los derechos humanos

Wiesel escribió unas 40 obras (memorias, novelas y ensayos, dos Cantatas y dos obras de teatro). En 1986 recibió el Premio Nobel de la Paz. El mismo año fundó con su mujer la Elie Wiesel Foundation for Humanity.

En junio de 1987 Wiesel testificó en el juicio contra Klaus Barbie, el carnicero de Lyon. En el juicio Wiesel dijo que el asesino mata dos veces: la primera, matando; la segunda, borrando las huellas del asesinato.

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(Elie Wiesel testificando en el juicio de Klaus Barbie, Lyon, 1987. Dibujo de René Díaz. Cortesía de Yad Vashem)

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(Elie Wiesel testificando en el juicio de Klaus Barbie, Lyon, 1987. Dibujo de David Rose. Cortesía de USHMM)

Elie Wiesel fue un gran defensor de los derechos humanos y, además de ser una de las voces del Holocausto, condenó el genocidio armenio, el racismo en Sudáfrica, las matanzas en Bosnia, Ruanda y Sudán, y las dictaduras latinoamericanas.

Wiesel luchó toda su vida contra el racismo, la intolerancia, la injusticia y la indiferencia. Lo contrario del amor no es el odio, decía Wiesel: es la indiferencia; y lo contrario de la vida no es la muerte: es la indiferencia.

La voz de Elie Wiesel seguirá resonando en todos aquellos que sigan leyendo su obra.

HALLOWEEN-2015-TODOS.JPG Antonia Tejeda Barros, Aix-en-Provence, 18 de julio de 2016

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(Elie Wiesel a los 15 años: finales de 1943 – primavera 1944, poco antes de la deportación a Auschwitz)

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(La Nuit & The Trial of God / Antonia Tejeda Barros, Aix-en-Provence, 2016)

NOTAS

[1] Wiesel, The Trial of God, p. 91

[2] Family and friends bid farewell to Elie Wiesel at Manhattan funeral service, remember Holocaust survivor as a devout man of God and peace advocate, New York Daily News, July 3, 2016

BIBLIOGRAFÍA

Arendt, Hannah. Eichmann in Jerusalem. A Report on the Banality of Evil. USA: Penguin Classics, 2006 (1977), pp. vii–312

Blumenthal, David R. Facing the Abusing God. A Theology of Protest. Louisville, Kentucky: Westminster–John Knox Press, 1993, pp. vii–318

Borowski, Tadeusz. This Way for the Gas, Ladies and Gentlemen (trad. Barbara Vedder). New York & London: Penguin Classics, 1976 (1967), pp. 9–180

Fraijó, Manuel. El sentido de la historia. Introducción al pensamiento de W. Pannenberg. Madrid: Cristiandad, 1986, pp. 9–328

Frankl, Viktor E. … trotzdem Ja zum Leben sagen. Ein Psychologe erlebt das Konzentrationslager. München: Kösel, 2014 (2009), pp. 7–191

Frankl, Viktor E. Man’s Search for Meaning (trad. Ilse Lasch). Boston: Beacon, 2006, pp. ix–165

‘Ha-Elion, Moshe. En los Kampos de la Muerte. Israel: Instituto Maale Adumim, 2000, pp. 5–94

Levi, Primo. Se questo è un uomo. Torino: Einaudi, 2014 (1958), pp. 3–219

Levi, Primo. Si esto es un hombre (trad. Pilar Gómez Bedate). Barcelona: Austral-El Aleph, 1998 (1987), pp. 7–222

Müller, Filip. Eyewitness Auschwitz. Three Years in the Gas Chambers (trad. Susanne Flatauer). Chicago: Ivan R. Dee & USHMM,1999, pp. ix–180

Venezia, Shlomo. Sonderkommando. Dans l’enfer des chambres à gaz. Paris: Albin Michel, 2007, pp 7–249

Wiesel, Elie. La Nuit. France: Les éditions de minuit, 2012 (1958), pp. 9–199

Wiesel, Elie. The Trial of God (trad. Marion Wiesel). New York: Schocken Books, 1995 (1979), pp. vii–177

WEBS

Buchenwald and Mittelbau-Dora Memorials Foundation

Auschwitz-Birkenau State Museum

United States Holocaust Memorial Museum (USHMM)

Yad Vashem. The World Holocaust Remembrance Center

Los Angeles Museum of the Holocaust (LAMOTH)

Guetto Fighters’ House Museum

Elie Wiesel Foundation for Humanity

Elie Wiesel Center for Jewish Studies

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Pasión cinéfila obsesivo-compulsiva

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Russell: un pensador brillante y mordaz

Publicado en Humano, creativamente humano el 6 de mayo de 2016

I do not believe in God and in immortality“, Russell, Why I am not a Christian, p. 2

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Bertrand Russell (1872–1970) fue un hombre polifacético: filósofo, matemático, lógico, activista y pacifista. Criticó la guerra y criticó a Dios.

Durante la 1ª Guerra Mundial, Russell estuvo encarcelado por sus ideales pacifistas. Gran defensor de la libertad de pensamiento, estuvo en contra de los totalitarismos, la religión dogmática y la política imperialista. En 1966 creó junto a Sartre el llamado Tribunal Russell-Sartre y denunció, junto a otros intelectuales, los abusos y crímenes de EEUU en la guerra de Vietman. Tras la muerte de Russell, el Tribunal Russell-Sartre siguió denunciando injusticias (denuncia del golpe militar en Chile –Roma, 1974–; denuncia de la guerra de Irak –Bruselas, 2004–; defensa de los derechos humanos en Palestina –Barcelona, 2010–).

Russell fue un defensor del desarmamento nuclear (publicó en 1955, junto a Einstein, el Manifiesto Russell-Einstein, un escrito a favor de la paz), de la libertad y de una sociedad sin religiones impuestas. En 1927 condenó las religiones inculcadas y el comunismo en su explosivo Why I am not a Christian: “I think all the great religions of the world -Buddhism, Hinduism, Christianity, Islam and Communism -both untrue and harmful. It is evident as a matter of logic that, since they disagree, not more than one of them can be true[1]. El cristianismo no se diferencia del comunismo ni del nazismo: las tres son doctrinas que castran la libertad y castigan duramente. El daño intelectual y moral que ha producido el cristianismo a la humanidad ha sido enorme y sigue siendo enorme, afirma Russell.

El hombre no escoge su religión, sino que sigue una religión impuesta por sus padres o su entorno. Las personas tienden a creer en Dios porque así lo han hecho desde niños. Tan simple como eso. Dios es impuesto por los padres, por la tradición, y casi nunca encontrado en libertad: “What really moves people to believe in God is not any intellectual argument at all. Most people believe in God because they have been taught from early infancy to do it, and that is the main reason[2]. La libertad de elección, pues, en mínima o nula: “With very few exceptions, the religion which a man accepts is that of the community in which he lives, which makes it obvious that the influence of environment is what has led him to accept the religion in question[3]. Las religiones excluyen, discriminan, castran la libertad e incitan a los fundamentalismos: “I am firmly convinced that religions do harm as I am that they are untrue[4].

¿Y qué son los monoteísmos? Los monoteísmos son la manzana podrida de las religiones. Russell se pregunta cómo es posible seguir creyendo en un dios que ha sido indiferente a los horrores del Holocausto, el stalinismo y la bomba atómica. ¿No es acaso sospechoso que un dios omnipotente, omnisciente y benevolente permita tanta atrocidad? Precisamente esa es la pregunta fundamental de la teología después de Auschwitz: “there is to me something a little odd about the ethical valuations of those who think that an omnipotent, omniscient, and benevolent Deity … would consider Himself adequately rewarded by the final emergence of Hitler and Stalin and the H-bomb[5].

Russell provenía de una familia aristocrática inglesa. Sus padres fueron muy modernos para su época: criticaron la religión y defendieron la anticoncepción. Su madre murió a los 30 años y su padre, a los 36. Russell fue ahijado de John Stuart Mill, cuya obra influyó enormemente en Russell.

Russell confiesa en su Autobiography que su adolescencia fue muy solitaria y que sólo el deseo de saber más matemáticas le salvó del suicidio. Se casó 4 veces. En 1950 obtuvo el Premio Nobel de Literatura. Fue, junto al antisemita Frege y al genial Wittgenstein, uno de los padres de la llamada filosofía analítica.

Amante fervoroso de la lógica y la razón, concibió la lógica como un antídoto contra la locura. Dedicó 20 años de su vida intentando encontrar los fundamentos de las matemáticas. El resultado de esta lucha fue Principia Mathematica, una obra dificilísima, casi inteligible, escrita junto a su amigo Whitehead y publicada en tres volúmenes en 1910, 1912 y 1913. Aunque Russell consideró Principia Mathematica un fracaso, la obra es considerada una de las más influyentes del siglo XX. El joven Wittgenstein quedó fascinado con ella. Russell escribió en 1946 History of Western Philosophy, una obra al alcance de todos, entretenida y amena, que se disfruta y digiere como un pastel de chocolate. Luego, tenemos sus numerosos ensayos, brillantes y deliciosos, que hablan sobre temas profundos como el amor, la amistad, la religión, la ciencia o el conocimiento, y también sobre temas más mundanos, como la educacion, el sexo o el turismo.

Russell denuncia la idea de un dios omnipotente, omnisciente, antropomórfico y moral, y desafía la tesis de la causa primera. ¿Es realmente nuestro mundo el resultado de un genial diseño divino? ¿o es, por el contrario, el resultado de un torpe aprendiz, creador impotente y limitado, productor de injusticias, crueldades, atrocidades, muertes y pobreza? “Do you think that, if you were granted omnipotence and omniscience and millions of years in which to perfect your world, you could produce nothing better than the Ku-Klux-Klan or the Fascists?[6].

Russell no admite la idea de un ser necesario, idea en la que, ingenuamente, se apoyan la mayoría de los teólogos. Sartre dijo que somos seres contingentes, y que tanto nuestra vida como el mundo son contingentes. Russell tampoco comparte esta idea. “Contingente” o “necesario” son adjetivos que no tienen sentido. El mundo no es ni contingente ni necesario: está simplemente ahí, al igual que nosotros. ¿El universo tiene una razón de ser, una causa específica, un sentido? En absoluto. El universo sencillamente es y está ahí: “I should say that the universe is just there, and that’s all[7].

Todo ser humano existe gracias a una madre y a un padre (o, mejor dicho, gracias a un óvulo y a un espermatozoide). Creer en un dios creador del mundo y del hombre es, para Russell, tan absurdo como creer que la humanidad posee una madre común.

Russell denuncia las atrocidades de la Iglesia (la Inquisición, sus torturas, mutilaciones, asesinatos y prohibiciones) y las atrocidades llevadas a cabo en las llamadas “grandes épocas religiosas”. Esta hipocresía histórica sigue existiendo hoy, en pleno siglo XXI. Las grandes épocas religiosas deberían llamarse las grandes épocas sangrientas. Los Reyes Católicos, unos locos fanáticos que masacraron a los nativos de América, expulsaron a los judíos de los reinos de Castilla y Aragón y bañaron sus reinos de terror y neurosis religiosa, son recordados con admiración aquí en España y venerados como ejemplo de orden, expansión y prosperidad. Existen cientos de calles y plazas que llevan sus nombres y apenas nadie es crítico hoy con las barbaries que cometieron, con el permiso y bendición de su dios. Russell no se calla y nombra los horrores de la Iglesia.

La utilidad de la religión es mínima, afirma Russell, puesto que la Iglesia se ha caracterizado casi siempre por ser retrógrada. La condena de Galileo (1633) es una de las vergüenzas históricas. En 1990, Ratzinger, entonces cardenal, dijo en la Universidad de La Sapienza en Roma que la sentencia de la Iglesia contra Galileo fue razonable y justa. Esta torpeza le valió la renuncia a visitar la Universidad de La Sapienza en el 2008, ya disfrazado de papa Benedicto XVI, debido a las protestas de los estudiantes.

Russell condena este tozudez de las religiones monoteístas por destrozar cualquier intento de progreso que hace la ciencia. Cuando el hombre luchaba contra el racismo y el esclavismo, ahí estaban las religiones apoyando el racismo y el esclavismo. Cuando el hombre lucha por los derechos de todos los hombres, ahí están las religiones condenando a los homosexuales y a los infieles: “every step towards better treatment of the coloured races, or every mitigation of slavery, every moral progress that there has been in the world, has been consistently opposed by the organised Churches of the world[8]. Russell afirma que la religión cristiana representa un retroceso continuo en la moral de la humanidad.

En su genial An outline of intellectual rubbish, publicado en 1943, Russell afirma que ha sido la locura del hombre la que ha traído la guerra y la destrucción. ¿Es realmente el hombre un animal racional? La Historia parece mostrar lo contrario. La crueldad, las persecuciones y las supersticiones han inundado el planeta. ¿Dónde está el hombre que reflexiona? se pregunta Russell. Hay hombres muy inteligentes que actúan inmoralmente porque siguen los dogmas religiosos. Russell afirma, explosivamente, que el mundo mejoraría si las locuras de la religión fueran sustituidas por la ciencia y la razón.

La fuerza de las religiones radica en el miedo a los castigos que éstas prometen. Russell afirma que la religión está basada en el miedo, y el miedo es la fuente de la crueldad: “Religion is based, I think, primarily and mainly upon fear[9]. En el interesante ensayo Has religion made useful contributions to civilization?, publicado en 1930, Russell define la religión como una enfermedad nacida del miedo[10].

El miedo colectivo despierta los instintos del rebaño, y produce violencia contra aquellos que no pertencen al propio rebaño. Tal es la discriminación que promulgan las religiones monoteístas: “Collective fear stimulates herd instinct, and tends to produce ferocity toward those who are not regarded as members of the herd[11].

Las tres religiones monoteístas se basan en el macabro concepto del pecado. Russell se rebela contra tan absurdo concepto: “The whole conception of ‘Sin’ is one which I find very puzzling (…) If ‘Sin’ consisted in causing needless suffering, I could understand; but on the contrary, sin often consists in avoiding needless suffering[12]. La religiones monosteístas condenan el aborto y la eutanasia, y prefieren que un enfermo terminal sufra indeciblemente a que ponga fin a su propia vida.

La Iglesia tiene reservada una lista innumerable de pecados. Pero el pecado más horrible y terrible, aquél por el cual la Iglesia, sus papas, sus curas y sus monjas tiemblan, es el sexo. ¡Qué habrá pensado la Iglesia del hereje John Lennon, haciendo el amor y no la guerra! Qué degenerado. Russell habla del pavor que tienen las religiones monoteístas por el sexo: “Although there are many kinds of sin, seven which are deadly, the most fruitful field for Satan’s wiles is sex (…) All intercourse outside marriage is sin, and so is intercourse within marriage if any measures are adopted to prevent conception (…) Venereal disease is God’s punishment for sin[13].

Cuando el SIDA salió a la luz por primera vez en 1981 con el caso de 5 personas afectadas, se pudo respirar en los ambientes religiosos y retrógrados una sentencia de castigo merecida por homosexualidad y promiscuidad. Hoy, 35 años después, aún hay cretinos que piensan así, pero la gente mínimamente inteligente no asocia ya el SIDA a la homosexualidad y a la promiscuidad. En el 2014 había alrededor de 36,9 millones de hombres, mujeres y niños viviendo con VIH/SIDA. Hoy se intenta educar a los jóvenes para que usen el preservativo, aunque la Iglesia, desde luego, no ayuda. En el 2009, Ratzinger afirmó que el SIDA no podía resolverse con anuncios publicitarios ni con preservativos. Jorge Mario Bergoglio (de nombre artístico papa Francisco, un tanto modernillo a veces, retrógrado la mayoría de ellas), afirmó en enero de este año que el uso de anticonceptivos es un mal menor (“Evitar el embarazo no es un mal absoluto”, dijo en italiano), aunque no apoya abiertamente la anticoncepción, por supuesto. También condena cruelmente el aborto y la eutanasia, ambos crímenes monstruosos, según él. Considera la homosexualidad una práctica inmoral y está en contra del matrimonio gay. Este grave y gigantesco retroceso que incitan las religiones monoteístas es el que denuncia Russell.

Russell critica que la sociedad de hoy siga una moral, una tradición y una religión creadas hace siglos por pueblos ignorantes. Freud ya apuntó en Die Zukunft einer Illusion (publicado también en 1927, el mismo año que Why I am not a Christian) que la religión se basa en principios ancestrales creados por hombres ignorantes, y que es absurdo que debamos creer en algo sólo porque nuestros antepasados –que eran más ignorantes que nosotros– lo creían. Esto es un gran impedimento para el avance de la sociedad.

Russell afirma que la moral es una combinación de reglas para vivir en paz en sociedad y un montón de tabúes originados por supersticiones prehistóricas. Así como la prohibición de matar o robar tiene sentido moralmente, la prohibición de comer cerdo o ternera es puramente histórica y se basa en tradiciones antiguas de pueblos ignorantes y no tiene utilidad alguna hoy en día.

Russell nos invita a que dejemos de inventar seres imaginarios y tengamos confianza en el hombre, y a que hagamos de este mundo un lugar digno de ser vivido, y no la prisión que defienden las religiones.

Considerado como uno de los grandes ateos del siglo XX, Russell se define como agnóstico. Aunque afirma que él no cree en Dios ni en la inmortalidad, confiesa que no puede probar la no-existencia de Dios; por tanto, su postura es agnóstica y no atea: “my position is agnostic[14].

Para Russell tiene tan poca validez afirmar la existencia de Dios como afirmar la existencia del demonio o de las brujas. Las experiencias religiosas son siempre personales y pueden compararse a los delirios, afirma Russell. Freud afirmó en Die Zukunft einer Illusion que las religiones son ilusiones indemostrables comparables a las ideas delirantes.

Russell acaba su genial Why I am not a Christian con unas palabras llenas de esperanza. Hay que creer en el ser humano, hay que devolverle su dignidad, hay que conquistar el mundo con la inteligencia y darle la espalda al miedo. El hombre tiene que levantarse, sin terror y con confianza. El mensaje de Russell es un grito a la libertad: “We must stand upon our own feet and look fair and square at the world –its good facts, its bad facts, its beauties, and its ugliness; see the world as it is, and be not afraid of it. Conquer the world by intelligence, and not merely by being slavishly subdued by the terror that comes from it[15]. Russell nos invita a ver el mundo como realmente es, y a hacer de este mundo el mejor mundo posible. Y aunque el mundo que creemos no sea un mundo pintado de rosa, con hadas, unicornios y una vida eterna, será un mundo real y sin castigos eternos. Y un mundo real, con el ser humano en el centro, siempre será mejor que el mundo que nos quieren vender las religiones monoteístas.

El mundo necesita, en palabras de Russell, inteligencia, conocimiento, bondad y valentía. El hombre debe mirar hacia delante y no hacia atrás. La religión ancla al hombre en un pasado podrido de ignorancia. El hombre debe usar su inteligencia para derrocar los dogmas impuestos y para preguntarse sin miedo y sin terror sobre el mundo, la vida y la muerte: “a good world … needs a fearless outlook and a free intelligence. It needs hope for the future, not looking back all the time towards a past that is dead, which we trust will be far surpassed by the future that our intelligence can create[16].

¿Acaso la religión rebaja al hombre? Según Feuerbach, Nietzsche, Freud y Russell, sí, lo rebaja; según Frankl, no: la religión da esperanza al hombre.

Y la filosofía, ¿para qué demonios sirve? La filosofía apenas nos da respuestas, puesto que las respuestas definitivas son imposibles, pero nos obliga a preguntarnos por el sentido de nuestra propia existencia y por el sentido del mundo. Lo importante no es la repuesta, sino la pregunta: “Philosophy is to be studied, not for the sake of any definite answers to its questions, since no definitive answers can, as a rule, be known to be true, but rather for the sake of the questions themselves[17]. Russell afirma que esta búsqueda es la que enriquece nuestro intelecto.

Estos días he estado leyendo una novela gráfica muy entretenida e interesante sobre Russell, llamada Logicomix. An Epic Search for Truth. En el 2009 ganó muchísimos premios y, por extraño que parezca, fue un bestseller. Ahí se nos presenta a un Russell un tanto sufriente, honesto y valiente, defensor de la razón y de la paz, al mismo tiempo que se nos invita a saborear el complicado mundo de la lógica.

Existe un vídeo de apenas 2 minutos (un extracto de una entrevista a Russell realizada en 1959), donde el entrevistador le pregunta a Russell qué mensaje le gustaría decir a las generaciones futuras. Russell sólo desea decir dos cosas: una intelectual y otra moral. Intelectualmente, la respuesta a la verdad está en los hechos, y no en la imaginación. Y, moralmente, la respuesta está en el amor, la compasión y la tolerancia, y no en el odio. La caridad y el respeto son esenciales para que la humanidad sobreviva. Ojalá haya alguien que escuche sus palabras: “I should like to say two things, one intellectual and one moral. The intellectual thing I should want to say is this: When you are studying any matter, or considering any philosophy, ask yourself only what are the facts and what is the truth that the facts bear out. Never let yourself be diverted either by what you wish to believe, or by what you think would have beneficent social effects if it were believed. But look only, and solely, at what are the facts. That is the intellectual thing that I should wish to say. The moral thing I should wish to say is very simple. I should say love is wise, hatred is foolish. In this world which is getting more closely and closely interconnected we have to learn to tolerate each other, we have to learn to put up with the fact that some people say things that we don’t like. We can only live together in that way and if we are to live together and not die together we must learn a kind of charity and a kind of tolerance which is absolutely vital to the continuation of human life on this planet[18].

HALLOWEEN-2015-TODOS.JPG Antonia Tejeda Barros, Madrid, 5 de mayo de 2016

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(Leyendo a Russell / Antonia Tejeda Barros, Madrid, 2016)

BIBLIOGRAFÍA

Russell, Bertrand. Why I am not a Christian, And other essays on religion and related

subjects. London: Routledge Classics, 2007 (1957), pp. v–223

Russell, Bertrand, The Problems of Philosophy. London: Oxford University Press, 2001 (1912), pp. v–102

Russell, Bertrand. An outline of intellectual rubbish, en The Portable Atheist. Essential Readings for the nonbeliever selected and with introductions by Christopher Hitchens. USA: Da Capo Press, 2007, pp. 181–206

Doxiadis, Apostolos, Christos H. Papadimitriou (ilustraciones de Alecos Papadatos & Annie Di Donna). Logicomix. An Epic Search for Truth. New York: Bloomsbury, 2009, pp. 11–344

NOTAS

[1] Russell, “Preface”, Why I am not a Christian, p. xxii

[2] Russell, “Preface”, Why I am not a Christian, p. 10

[3] Russell, “Preface”, Why I am not a Christian, p. xxii

[4] Russell, “Preface”, Why I am not a Christian, p. xxiii

[5] Russell, “Preface”, Why I am not a Christian, p. xxiii

[6] Russell, “Preface”, Why I am not a Christian, p. 7

[7] Russell, The existence of God: A debate between Bertrand Russell and Father F.C. Copleston, en Why I am not a Christian, And other essays on religion and related subjects, p. 134

[8] Russell, “Preface”, Why I am not a Christian, pp. 16,17

[9] Russell, Why I am not a Christian, p. 18

[10]I regard [religion] as a disease born of fear“, Russell, Has religion made useful contributions to civilization? en Why I am not a Christian, And other essays on religion and related subjects, p. 20

[11] Russell, An outline of intellectual rubbish, en The Portable Atheist. Essential Readings for the nonbeliever selected and with introductions by Christopher Hitchens, p. 205

[12] Russell, An outline of intellectual rubbish, en The Portable Atheist. Essential Readings for the nonbeliever selected and with introductions by Christopher Hitchens, p. 184

[13] Russell, An outline of intellectual rubbish, en The Portable Atheist. Essential Readings for the nonbeliever selected and with introductions by Christopher Hitchens, p. 186

[14] Russell, The existence of God: A debate between Bertrand Russell and Father F.C. Copleston, en Why I am not a Christian, And other essays on religion and related subjects, p. 125

[15] Russell, Why I am not a Christian, p. 18

[16] Russell, Why I am not a Christian, p. 19

[17] Russell, The Problems of Philosophy, p. 93

[18] Russell, “Face-to-Face”, BBC, 1959

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Una prisión llena de mierda y para todos los ex-nazis, bitte. Una excursión por Auschwitz

Birkenau était un véritable enfer, personne ne peut comprendre ni entrer dans la logique de ce camp“, Shlomo Venezia, Sonderkommando superviviente de Auschwitz[1]

auschwitz-album-141(Mujeres, niños y niñas judíos esperando su turno para la cámara de gas. Auschwitz, 1944. The Auschwitz Album, # 141. Yad Vashem, Jerusalén)

Qué fue exactamente Auschwitz nunca lo podremos saber. Como dice Elie Wiesel, “Seuls ceux qui ont connu Auschwitz savent ce que c’était. Les autres ne le sauront jamais[2]. Sin embargo, conocer –en el grado en que se pueda– qué fue Auschwitz y qué ocurrió allí es crucial para que la barbarie no se repita. Seamos naïfs por un momento…

Tengo la impresión de que aquí en España Auschwitz se conoce muy poco. Todos han oído hablar de Auschwitz, pero pocos conocen cómo funcionaba realmente. Pocos conocen cómo morían las víctimas en las cámaras de gas y cómo eran tratados los pocos que se salvaban de la primera selección.

Auschwitz I, Auschwitz II y Auschwitz III

Auschwitz no era un solo campo de concentración y exterminio. El gigantesco complejo de Auschwitz comprendía tres monstruosos campos: Auschwitz I (Stammlager), Auschwitz II (Auschwitz-Birkenau o Birkenau: aquí era donde se hallaban los cuatro famosos crematorios), Auschwitz III (Auschwitz-Monowitz, Monowitz-Buna o Buna-Monowitz –la Buna era una fábrica), y 44 subcampos. Todos los campos se situaban cerca del pueblito polaco Oświęcim (Auschwitz es el nombre en alemán). Oświęcim está a 50 km de Cracovia.

Auschwitz I se empezó a construir en abril de 1940; Auschwitz-Birkenau, en octubre de 1941; y Monowitz-Buna, en octubre de 1942. Moshe ‘Ha-Elion[3] estuvo en Auschwitz I, Viktor Frankl[4], Tadeusz Borowski[5] y Shlomo Venezia[6] estuvieron en Auschwitz II, Primo Levi[7] estuvo en Auschwitz III y Elie Wiesel[8] estuvo en Auschwitz II y Auschwitz III.

20080713_1496598567_brama(Entrada principal de Auschwitz I. Auschwitz, 1945. Cortesía del Auschwitz-Birkenau State Museum)

Auschwitz I tenía un crematorio con una cámara de gas. Primero se construyó una cámara de gas “provisional” en el sótano del Block 11 y luego se construyó otra más grande, al lado del crematorio.

20080526_1508948240_big_1030_1(El Block 11 en Auschwitz I, llamado “Block of Death“. Cortesía del Auschwitz-Birkenau State Museum)

gas-chamber-auschwitz-I-1945(Cámara de gas en Auschwitz I. Auschwitz, 1945. Dokumentationsarchiv des Oesterreichischen Widerstandes. Cortesía del USHMM)

20080713_1030916998_krematorium_i(Hornos crematorios del Crematorio I en Auschwitz I. Auschwitz, 1945. Cortesía del Auschwitz-Birkenau State Museum)

En el hospital de Auschwitz I (Block 10) fue donde Mengele y otros doctores llevaron a cabo los más crueles, ridículos y abominables experimentos médicos con seres humanos: hombres, mujeres (muchas embarazadas) y niños –especialmente gemelos– fueron cruelmente mutilados, torturados y ejecutados. Después de los experimentos, las víctimas eran asesinadas con inyecciones, un disparo en la cabeza o en las cámaras de gas.

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(Cuatro niñas zíngaras usadas en experimentos médicos por Mengele. Ninguna sobrevivió. Foto de Wilhelm Brasse. Cortesía del Auschwitz-Birkenau State Museum)

Entre el Block 10 y el Block 11 de Auschwitz I se hallaba la Pared Negra (Schwarze Wand) o Pared de la Muerte (Todeswand), donde muchos SS se divertían ejecutando a miles de prisioneros. Esta pared fue reconstruida después de la guerra.

Auschwitz-Birkenau (Auschwitz II) es el símbolo de la Shoah (שואה). Poseía cuatro crematorios. Cada uno contenía una sala para desnudarse, una o tres cámaras de gas y varios hornos crematorios.

Los crematorios se construyeron entre marzo y abril de 1943. Primero se construyeron dos cámaras de gas provisionales: “la pequeña casa roja” (que se usó sólo en 1942), y “la pequeña casa blanca” (que se usó desde junio de 1942 hasta el otoño de 1944 –esta cámara de gas se usaba cuando los otros cuatro crematorios estaban ya llenos). Los alemanes gasearon en Auschwitz a hombres, mujeres, niños y bebés desde septiembre de 1941 hasta noviembre de 1944. Auschwitz-Birkenau tenía la capacidad para gasear a 20.000 personas al día.

20080713_1383757010_brama_birkenau(The Gate of Death, entrada a Auschwitz-Birkenau. Foto de Stanisław Mucha. Cortesía del Auschwitz-Birkenau State Museum)

Los cuatros crematorios de Auschwitz-Birkenau se llaman hoy Crematorio II, III, IV y V (el Crematorio I es el Crematorio de Auschwitz I). Los Sonderkommando de Auschwitz-Birkenau los llamaban Krematorium I, II, III y IV, puesto que no conocían la existencia del crematorio de Auschwitz I.

Los Crematorios II y III eran inmensos. Cada uno contaba con una sala de 50 metros para desnudarse y una enorme cámara de gas de 30 x 7 metros, situadas en el sótano. En cada cámara de gas cabían más de 1.500 personas.

El Crematorio II tenía 15 hornitos situados a ras de suelo agrupados de 3 en 3, más otro horno usado exclusivamente para destruir los documentos personales de las víctimas. También contaba con una sala de disección que Mengele usaba para no aburrirse.

El Crematorio III tenía 15 hornos situados a ras de suelo agrupados de 3 en 3. En él solían fundirse los dientes de oro de las víctimas para luego enviarlos a Berlín.

Los Crematorios IV y V eran más pequeños. Las cámaras de gas no estaban en el sótano, sino a ras de suelo. Cada crematorio poseía tres cámaras de gas de diferentes tamaños en las que cabían en total unas 1.200 personas.

En verano de 1944, con la llegada masiva de los transportes judíos húngaros (400.000 hombres, mujeres y niños), se abrieron 5 fosas para incinerar al aire libre los cuerpos, puesto que los hornos crematorios no daban abasto.

20080606_1573146950_liczba_ofiar_2(Hornos crematorios del Crematorio II. Foto de un SS. Auschwitz-Birkenau, junio de 1943. Cortesía del Auschwitz-Birkenau State Museum)

20080605_1280924594_zarys_historyczny_4(Crematorio III. Foto de un SS. Auschwitz-Birkenau. Cortesía del Auschwitz-Birkenau State Museum)

20081211_1627634268_kremat_4-5(Crematorio IV. Foto de un SS. Auschwitz-Birkenau. Junio de 1943. Cortesía del Auschwitz-Birkenau State Museum)

Auschwitz-Birkenau era, de los tres campos principales, el campo que tenía más prisioneros. Se dividía en 10 secciones separadas por alambradas de púas electrificadas que incluían una sección para hombres, otra para mujeres, otra sección familiar de zíngaros (Zigeunerlager) –BII e– y otra sección familiar de judíos provenientes de Theresienstadt –BII b–. Los 2.897 zíngaros de la Zigeunerlager fueron gaseados el 2 de agosto en el Crematorio V, y casi todos los judíos provenientes de Theresienstadt fueron exterminados en 1944.

MICHAL-KRAUSS(Michael –Michal– J. Krauss[9], página de su diario de guerra, escrito en checo, 1945-47. Cortesía del USHMM)

Auschwitz-Monowitz o Monowitz-Buna (Auschwitz III) era un Lager de trabajos forzados. La fábrica de la Buna (Buna-Werke), una fábrica de goma sintética, dejó miles de muertos y no produjo ni un kilo de goma sintética[10]. Auschwitz III era tan grande como una ciudad.

Es difícil imaginarse el tamaño de estos campos. El complejo de Auschwitz era realmente gigantesco. Auschwitz I llegó a tener unos 20.000 prisioneros; Auschwitz-Birkenau, unos 60.000 (de los cuales, 40.000 eran mujeres); y Monowitz-Buna, unos 12.000. Este número era, por supuesto, diaramente variable, puesto que nuevos transportes llegaban cada día a Auschwitz y las selecciones en Auschwitz I, II y III eran continuas.

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(La fábrica de la Buna, Auschwitz, 1945. Cortesía del Auschwitz-Birkenau State Museum)

Hace tiempo pensaba que los nazis tenían que haber sido unos genios para crear la maquinaria infernal del Holocausto. Pero después de haber leído durante años sobre el Holocausto estoy convencida de que los alemanes y los austríacos nazis eran unos seres terriblemente estúpidos, medio robots medio neandertales. Si de lo que se trataba era de conquistar el mundo, los nazis podrían haber cuidado más a los prisioneros que morían como moscas de hambre, frío, agotamiento, enfermedades, balas y gas, y haberlos usado más inteligentemente para producir aviones, bombas o lo que fuese. Si de lo que se trataba era de usar a seres humanos como conejillos de Indias, Mengele podría haber descubierto una cura para el cáncer en lugar de haberse obsesionado con la pigmentación de los ojos (para crear niños arios) y otras estupideces que costaron la vida a miles de niños, mujeres y hombres. Pero no se trataba de ser inteligente, no, de lo que se trataba era de exterminar, vestir elegante y ser un perfecto asesino. En fin, los burros alemanes tampoco supieron producir un centímetro de goma sintética en la fábrica de la Buna. Ya lo dijo Schopenhauer: los alemanes son estúpidos como gorros de dormir.

Las cifras

Se estima que entre 1940 y 1944 los nazis deportaron a 1.300.000 hombres, mujeres y niños a Auschwitz. En total 1.100.000 hombres, mujeres y niños perecieron en Auschwitz (el 90 % judíos), gaseados, ejecutados y víctimas de experimentos médicos, del hambre, la brutalidad y las enfermedades.

Auschwitz-Birkenau fue el escenario principal de la Solución Final. “Not all victims were Jewish in this place, but all Jews were victims[11], dice Wiesel en su mensaje a los visitantes del Auschwitz-Birkenau State Museum.

Las cifras de las víctimas son impresionantemente alarmantes. La magnitud de la barbarie y la impunidad de los millones que colaboraron en la barbarie corroboran que la moral murió en Auschwitz.

Cerca de 1.100.000 judíos fueron deportados a Auschwitz (426.000 judíos húngaros, 300.000 judíos polacos, 69.000 judíos franceses, 60.000 judíos holandeses, 55.000 judíos griegos, 46.000 judíos de Bohemia y Moravia, 27.000 judíos eslovacos, 25.000 judíos belgas, 10.000 judíos yugoslavos, 7.500 judíos italianos, 690 judíos noruegos, y otros 34.000 judíos de otros países y procedentes de otros campos de concentración). Al menos 960.000 judíos murieron en Auschwitz.

147.000 polacos no judíos fueron deportados a Auschwitz (74.000 murieron en Auschwitz). 23.000 zíngaros fueron deportados a Auschwitz (21.000 murieron en Auschwitz). 15.000 prisioneros soviéticos fueron deportados a Auschwitz (todos ellos murieron en Auschwitz). Y otras 25.000 personas de otras nacionalidades fueron deportadas a Auschwitz, de las cuales murieron 12.000[12]. Al menos 140.000 personas no judías murieron en Auschwitz.

El testimonio de Rudolf Höß (uno de los comandantes de Auschwitz) leído en Nuremberg en 1946 declaraba que bajo su comando en Auschwitz 2.500.000 víctimas fueron ejecutadas y exterminadas en las cámaras de gas, y que al menos medio millón más pereció por el hambre y las enfermedades. Durante su juicio, cuando se le acusó de ser el responsable de la muerte de 3.500.000 personas, Höß dijo que él era responsable sólo de la muerte de 2.500.000 personas. El resto, dijo, murió de hambre y de enfermedades. Hoy estas cifras han sido reducidas a 1.100.000 víctimas.

Höß menciona los avances que gracias a él se produjeron en Auschwitz: cada cámara de gas podía exterminar hasta 2.000 víctimas a la vez (en cambio, en Majdanek, comenta Höß, cada cámara de gas podían exterminar sólo a 200 víctimas a la vez); Höß se enorgullece de que las víctimas de la primera selección no supieran que iban a ser gaseadas (aunque reconoce que a veces se daban cuenta y se producían desórdenes). Puesto que los crematorios humeaban continuamente, Höß afirma que era prácticamente imposible que los demás prisioneros no conocieran los procesos de exterminación.

Los niños y los bebés masacrados

Fueron deportados a Auschwitz cerca de 230.000 niños. Sólo se registraron unos 20.000. Esto quiere decir que el resto (cerca de 210.000) fueron inmediatamente gaseados. De aquellos 20.000 niños que no fueron gaseados al llegar a Auschwitz sólo sobrevivieron 650.

Cuando Elie Wiesel llegó a Auschwitz (en mayo de 1944), inmediatamente después de la selección, vio algo que le desgarró: camiones descargando bebés vivos en fosas con llamas. ¿Cómo era posible que estuviera sucediendo algo tan abominable y que el mundo se callara? se preguntaba Wiesel.

david-olere-3(David Olère[13], [¿título?], Guetto Fighter’s House Museum, Western Galilee)

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(Mieczysław Kościelniak, Mother and murdered child. Tinta sobre papel, 55 x 41 cm, 1946. Cortesía del Auschwitz-Birkenau State Museum)

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(Jan Baraś-Komski, 1915–2002, polaco, prisionero número 564 y 152.884 –escapó de Auschwitz pero fue capturado. Mother’s Tragedy. Tinta india sobre cartón, 19,8 x 26,3 cm, 1945. Cortesía del Auschwitz-Birkenau State Museum)

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(Zinowij Tołkaczew. Flowers in the snow. Ciclo Flowers of Auschwitz. Tinta india sobre cartón, 30,5 x 22 cm, 1945. Cortesía del Auschwitz-Birkenau State Museum)

Los 6 comandantes de Auschwitz

El gigantesco complejo de Auschwitz contó con tan sólo seis comandantes, todos ellos SS: Rudolf Höß (alemán), Arthur Liebehenschel (alemán, nacido en Polonia), Richard Baer (alemán), Friedrich Hartjenstein (alemán), Josef Kremer (alemán) y Heinrich Schwarz (alemán). Höß fue juzgado y condenado a muerte por el Tribunal Nacional Supremo de Polonia (Najwyższy Trybunał Narodowy) y ahorcado en Auschwitz el 16 de abril de 1947. Liebehenschel fue juzgado y condenado a muerte por el Tribunal Nacional Supremo de Polonia en el Juicio de Auschwitz y ahorcado el 24 de enero de 1948. Baer escapó y fue sólo detenido en 1960; murió en 1963 antes de ser juzgado. Hartjenstein fue sentenciado en 1946 a cadena perpetua y luego a muerte, pero murió antes de ser ejecutado en 1954. Kremer (llamado “la bestia de Belsen”) fue también comandante de Bergen-Belsen; fue condenado a muerte y ahorcado el 13 de diciembre de 1945. Schwarz fue condenado a muerte por las autoridades francesas y fusilado el 20 de marzo de 1947.

Siempre me ha repugnado hablar de los monstruos psicóticos que dirigieron y ordenaron las masacres, porque creo que hablar de ellos es darles una importancia que no tuvieron. ¿Qué importa cuándo estos monstruos se hicieron miembros del Partido Nazi, dónde nacieron y con quién se casaron? Nunca he entendido a los historiadores obsesionados con Hitler. ¿Quién fue Hitler? Hitler fue un enano feo y psicótico, ridículo y demente. Un don nadie. La escoria no merece ni siquiera ser nombrada. Hitler no produjo el Holocausto. El Holocausto lo produjeron los millones de alemanes y austríacos que celebraron entusiasmadísimos la llegada del nazismo, el auge de Alemania y la destrucción de los judíos. En 1920, sólo 60 racistas patéticos eran miembros del Partido Nazi. En 1945, el Partido Nazi contaba con 8.500.000 miembros. En 1942, el 90% de los alemanes colaboró libre y feliz en las humillaciones y masacres de los judíos. Si Alemania no hubiera producido a 10 perros famosos, el Holocausto se hubiera producido igual. Lo único interesante del perro Höß es su testimonio de 1946.

Los monstruos existen, pero, como dice Primo Levi, suelen ser minoritarios. Lo peligroso es el hombre común. Sólo en Auschwitz trabajaron 7.000 SS. Y todos esos SS eran hombres comunes que masacraron, fusilaron, torturaron y mataron felices a millones de hombres, mujeres y niños. Auschwitz fue posible gracias al hombre común, no a seis monstruos, ni a diez ni a veinte ni a cien. Los seis monstruos comandantes de Auschwitz fueron luego sentenciados a muerte y ejecutados (uno murió de un ataque al corazón y otro escapó pero fue luego capturado); pero ¿quién condenó a los 7.000 SS que hicieron posible Auschwitz? De los 7.000 SS apenas 700 fueron juzgados, y muchos recibieron penas que fueron realmente ridículas: eso fue el verdadero escupo sobre la memoria de todos los hombres, mujeres y niños que perecieron en Auschwitz.

Zyklon B para todos: hombres, mujeres y niños

Hace unas semanas fui a ver Saul fia, de László Memes. La película es una obra maestra, algo nuevo en la historia del cine. Quedé impresionadísima por la cinematografía y por la manera de retratar el infierno de Auschwitz y el horror que vivieron las víctimas gaseadas y los Sonderkommando. Los Sonderkommando eran los prisioneros que eran obligados a llevar al rebaño de ancianos, hombres, mujeres y niños a las cámaras de gas. No les hablaban a las víctimas, o les mentían. Los alemanes gritaban que se dieran prisa, que se ducharían y que luego se les daría un café calentito. Schnell, schnell, el café se enfría.

El Zyklon B, patentado por IG Farben, era un pesticida a base de cianuro cuyos gránulos producían el gas que usaron los nazis para matar a los indeseables. Los envases de Zyklon B eran transportados en unos camiones que llevaban pintado el logo de la Cruz Roja.

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(Gránulos de Zyklon B. Foto de Z. Loboda, 1968. Cortesía del Auschwitz-Birkenau State Museum)

zyklon-b-2(Envases vacíos de Zyklon B encontrados por los aliados en Auschwitz-Birkenau. Fotografiados en el 2001 en el Auschwitz-Birkenau State Museum por Michael Hanke)

Las primeras matanzas con gas en la Alemania nazi fueron de alemanes defectuosos (siguiendo el Aktion T4, que produjo unas 80.000 víctimas alemanas y austríacas) en cámaras de gas móviles (camiones) y con monóxido de carbono. Luego, se pasó al eficaz Zyklon B.

El Zyklon B fue usado por primera vez sobre humanos en Buchenwald a principios de 1940 con 250 niños zíngaros. El 3 de septiembre de 1941 se usó en Auschwitz I con 600 prisioneros soviéticos y 250 prisioneros polacos. A partir de 1942 se usó sistemáticamente para gasear a mujeres, niños y ancianos en las primeras selecciones, y a los prisioneros enfermos o demasiado débiles para seguir trabajando de las continuas selecciones internas en Auschwitz.

Dentro de las cámaras de gas

¿Cómo morían las víctimas con el Zyklon B? Algunos de los pocos Sonderkommando supervivientes han descrito la espantosa muerte de las víctimas gaseadas. Las víctimas morían en la más profunda agonía e intentaban en vano escapar del gas, subiéndose desesperadamente encima de los demás. Las pilas de cadáveres (que podían llegar a medir más de un metro) después de cada matanza mostraban a los niños y bebés debajo del todo; luego, a los ancianos; luego, a las mujeres; y arriba del todo, a los hombres. Las víctimas gaseadas con Zyklon B tardaban unos 12 minutos en morir. Antes de morir se orinaban y defecaban incontrolablemente. Las mujeres que tenían la menstruación sangraban incontrolablemente. Muchos vomitaban. Las víctimas golpeaban con fuerza las paredes de la cámara de gas y sus desesperantes gritos y lloros podían oírse más allá de las gruesas paredes. Estos horrores son descritos en el espeluznante documental de 9 horas Shoah de Claude Lanzmann y en los testimonios que nos han dejado los pocos Sonderkommando supervivientes.

Los Sonderkommando acompañaban a las víctimas a los vestuarios (en los que había perchas con números para dejar la ropa y bancos para sentarse) y ayudaban a los ancianos a desvestirse. Aquél que no se desvestía rápidamente recibía duros golpes de los SS. Shlomo Venezia cuenta que el proceso de desvestirse duraba de hora a hora y media. Las primeras víctimas que entraban en las cámaras de gas podían esperar desnudas bajo la ducha hasta más de una hora, hasta que entraban todos. Había tantos hombres, mujeres y niños, recuerda Venezia, y estaban tan horriblemente apretujados, que Venezia afirma que muchos morían antes del gas, por golpes y asfixia.

Para aprovechar el espacio, en ocasiones los SS solían forzar a las víctimas a entrar en las cámaras de gas con los brazos en alto. Luego arrojaban a los niños y bebés encima de los hombres y mujeres, cerraban las puertas, y bye bye.

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(David Olère, Dans la salle de déshabillage, 1946. Guetto Fighter’s House Museum, Western Galilee)

Antes de entrar en las cámaras de gas, a las víctimas se las engañaba, pero era evidente que la cosa pintaba mal. Todos estaban aterrorizados. Los niños no paraban de llorar. Shlomo Venezia (Sonderkommando) recuerda el primer gaseamiento que presenció: “Les gens étaient forcés de se déshabiller sur place, devant la porte. Les enfants pleuraient. La peur et l’angoisse étaient palpables (…) Finalement, ils ont été forcés d’entrer dans la maisonette (…)”[14]. Venezia se refiere aquí a “la pequeña casa blanca” –segunda cámara de gas provisional de Auschwitz-Birkenau–. Un SS era el encargado de verter los gránulos de Zyklon B por la ranura de la cámara de gas: “Les cris et les pleurs, qui n’avaient pas cessé, ont redoublé après quelques instants. Ça a duré dix ou douze minutes, puis plus un bruit[15].

El gas era manipulado por los SS, no por los Sonderkommando, pero Venezia confiesa con tristeza que el SS necesitaba la ayuda de dos Sonderkommando para levantar y cerrar la tapa de la ranura por la que se vertían los gránulos del gas. Filip Müller (Sonderkommando) cuenta cómo los SS se reían mientras oían a las víctimas chillar: el agua debe de estar saliendo demasiado caliente para que griten tanto, decían chistosamente los educados alemanes.

Bath House Auschwitz (1)(David Friedman[16], Bathhouse Auschwitz. Carbón sobre papel, 60.64 x 45.72 cm, 1964. Because They Were Jews! © 1989 Miriam Friedman Morris. Todos los derechos reservados. Cortesía de Miriam Friedman Morris. USHMM. Descripción del artista: “This is Auschwitz-Birkenau! This camp, like Majdanek, Treblinka, and many others, was destined to destroy Jewish people. Bathing Establishment was posted outside, but it was also used as a gas-chamber. The Nazis enjoyed to fool us. The camp was full of smoke and a horrible odor, but at that time, we had no knowledge, and would never have believed that the smell came from burned human bodies“)

En ocasiones los Sonderkommando descubrían con horror a sus propias familias entrando en los vestuarios o saliendo, como cadáveres, de las cámaras de gas.

Shlomo Venezia cuenta que un día vio entrar en el vestuario del crematorio al primo de su padre, Léon Venezia. Estaba tan increíblemente delgado que ni lo había reconocido. Los prisioneros que iban a ser exterminados, unas 200 ó 300 personas, provenían del Ka-Be (el hospital) y sabían perfectamente que iban a ser gaseados (los prisioneros del campo sí que sabían que lo que les esperaba no era una ducha). León, al ver a Shlomo, le suplicó que le pidiera al SS unirse al Sonderkommando. Shlomo sabía que esa petición era inútil y que Léon iba a morir, pero se arriesgó y se lo preguntó al alemán. El alemán ladró. Shlomo, intentado cambiar de tema, le preguntó a Léon si tenía hambre. Claro que tengo hambre, dijo Léon. Shlomo fue a su dormitorio (los dormitorios de algunos Sonderkommando se hallaban en el mismo crematorio, así de macabro) y le trajo unas sardinas en lata. Léon las devoró y entró en la cámara de gas.

Otra historia desgarradora es la historia de una bebé de dos meses que, después de la matanza, había sobrevivido al gas. Aún estaba cogida al pecho de su madre. Los Sonderkommando se quedaron atónitos. En cuanto el SS vio a la bebé, hizo una mueca de desagrado y le disparó un tiro en la cabeza. Había que matar a todos los judíos. Todos eran peligrosísimos, especialmente aquella bebé de dos meses.

Después de la cámara de gas

Después de las cámaras de gas, los Sonderkommando tenían que sacar los cadáveres aún calientes con las propias manos o con los bastones que los ancianos gaseados habían dejado en los vestuarios. Venezia recuerda: “L’image qu’on voyait en ouvrant la porte était atroce, on ne peut même pas se faire une idée de ce que ça pouvait être[17].

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(David Olère, Après le gazage, 1946. Guetto Fighter’s House Museum, Western Galilee)

Unos Sonderkommando debían cortar los cabellos largos a las mujeres (los de los hombres no se tocaban) y otros debían extraer los dientes de oro de las víctimas. Shlomo Venezia estuvo entre los que cortaban cabellos, mientras dos dentistas extraían los dientes de oro de las víctimas recién gaseadas.

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(David Olère, Nos cheveux, nos dents et nos cendres, 1946. Cortesía de Yad Vashem, Jerusalén)

Luego había que limpiar rápidamente la cámara de gas, puesto que enseguida había que gasear a otra tanda de víctimas y la principal preocupación de los alemanes era que las víctimas no se dieran cuenta de que iban a morir, para que no hubiera desórdenes. Los Sonderkommando limpiaban a toda prisa la sangre, la orina, las heces y los vómitos.

Luego los cuerpos iban a los hornos crematorios. Los cuerpos se quemaban en cada hornito de dos en dos. ¡Cuántas horas necesitaban los Sonderkommando para quemar a los miles de hombres, mujeres y niños que eran gaseados cada día!

Cuando los cuerpos de las víctimas eran reducidos a cenizas, los Sonderkommando echaban las cenizas al río Vístula o al río Sola. A veces las cenizas eran usadas como fertilizantes.

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(David Olère, Dans la salle des fours, 1945. Guetto Fighter’s House Museum, Western Galilee)

Venezia recuerda que después de presenciar el primer gaseamiento, ningún Sonderkommando pudo pronunciar ni una palabra. Tal era el horror, que era imposible pensar o hablar.

Borowski resume la Alemania nazi con las palabras: “Ein Reich, ein Volk, ein Führer –and four crematoria[18]. Realmente, habría que inventar otro idioma para describir el infierno que vivieron las víctimas del Holocausto.

De los transportes a las selecciones

Cuando los transportes (así se llamaba la masa de víctimas apiladas en vagones de animales) llegaban a Auschwitz después de días de viaje (sin comida ni agua), las puertas se abrían y los SS empezaban a gritar “Schnell, Schnell!“. La vía férrea que conectaba Auschwitz I y Auschwitz-Birkenau donde llegaban los transportes se llamó Judenrampe hasta mayo de 1944. A partir de mayo de 1944 se llamó Bahnrampe. La Bahnrampe era mucho más práctica, puesto que conducía a las víctimas al interior de Auschwitz-Birkenau, cerquita de los Crematorios II y III.

Moshe ‘Ha-Elion hizo un viaje de 6 días a Auschwitz cuando tenía 18 años y recuerda cómo en el tren no había ni agua ni comida, el vagón apestaba y los niños no paraban de llorar. En su poema “La djovenika al lager”, escrito en ladino (la lengua de los judíos sefardíes) y dedicado a su hermana (“A mi ermana Nina, ke bestias muy enfamas / Al lager cuando vino, la ardieron en las flamas“), describe el viaje a Birkenau:

            Un dia los almanes del nido l’arrankaron

            I kon su padre i madre al lager la yevaron

            Sesh dias i sesh noches, stuvieron enserrados,

            Adientro de vagones, eskuros i siyados.

            Mas de ochenta ombres, mujeres, kriaturas,

            Tratados como perros, pasavan oras duras[19]

Tadeusz Borowski describe en This Way for the Gas, Ladies and Gentlemen (originalmente escrito en polaco) las llegadas de los transportes (uso la traducción inglesa):

The transport is coming’, somebody says (…) In the tiny barred windows appear pale, wilted, exhausted human faces, terror-stricken women with tangled hair, unshaven men (…) Heads push through the windows, mouths gasp frantically for air. They draw a few breaths, then disappear; others come in their place, then also disappear. The cries and moans grow louder[20].

Primo Levi narra su viaje a Auschwitz: “vagones de mercancías, cerrados desde el exterior, y dentro hombres, mujeres y niños, comprimidos sin piedad … en un viaje hacia la nada”[21].

La gente bajaba del tren (debía saltar) sofocada, sedienta, asustada y horrorizada. Los SS ladraban histéricos en un idioma que apenas nadie conocía. Las víctimas preguntaban en vano qué iba a ser de ellas. Nadie les decía que el 90 % iba a ser gaseado: “It is the camp law: people going to their death must be deceived to the very end[22], escribe Borowski.

Lo primero era la selección. Los recién llegados debían ponerse en dos filas (hombres a la izquierda y mujeres a la derecha). Una vez hechas las filas, un SS apuntaba con su dedito bien hacia la derecha, bien hacia la izquierda. La derecha significaba trabajos forzados; la izquierda, la cámara de gas. Al sádico Mengele le encantaba la llegada de los nuevos transportes, y estuvo muchas veces al mando de las selecciones en Auschwitz.

Había 4 selecciones: los hombres sanos y robustos de 16 a 45 años iban a la derecha. Las mujeres fuertes iban a la derecha. Los ancianos y los hombres débiles y enfermos iban a la izquierda. Y las ancianas y las mujeres con niños, niñas y bebés iban a la izquierda.

Los que iban a la derecha no sabían qué había ocurrido con los que habían ido a la izquierda. Viktor Frankl escribe: “Los pocos que nos habíamos salvado, del numeroso grupo inicial, conocimos la verdad aquella misma noche. Pregunté a los reclusos antiguos si sabían el posible paradero de mi amigo y colega P. ‘¿Lo enviaron hacia la izquierda?’ ‘Sí’, contesté. ‘Entonces ahí lo tienes’, fue la respuesta. ‘¿Dónde?’ Su mano señaló una chimenea, situada a unos cientos de metros de nosotros, que escupía una llamarada de fuego al cielo gris de Polonia”[23].

En Auschwitz las selecciones se llevaban a cabo 24 horas al día, 7 días a la semana. Auschwitz rebosaba de nuevos transportes y era necesario ir “evacuando” (exterminando) a los judíos.

Martin Weiss, superviviente del Holocausto nacido en 1929, narra en un vídeo la selección al llegar a Auschwitz-Birkenau (1944): “They separated men from the women, and then we had to go through a line and an officer would go like this, left or right. If you went to left you went to your death. If you went to right you went to work[24].

Las personas demasiados débiles o enfermas debido al trayecto en los vagones de animales, y muchos niños y mujeres eran a veces transportados en camiones directamente a las cámaras de gas.

The Auschwitz Album

Existen unas fotografías desgarradoras hechas por un SS y ordenadas en un álbum que muestran el proceso de selección de unos transportes de judíos húngaros que llegaron a Auschwitz-Birkenau en mayo-junio de 1944. En ellas se ve a los hombres, mujeres y niños que en pocas horas agonizarán en las cámaras de gas. El álbum se llama The Auschwitz Album. Lilly Jacob, superviviente de Auschwitz y de Dora-Mittelbau, encontró el álbum en las barracas de los SS de Dora-Mittelbau. Lilly reconoció en las fotos a amigos y familiares suyos que habían sido gaseados. The Auschwitz Album tiene 56 páginas y contiene 193 fotografías, y es la única evidencia fotográfica que muestra la selección de las víctimas:

auschwitz-album-3(Llegada de un transporte de judíos húngaros. Al fondo pueden verse las chimeneas de los Crematorios II y III, Auschwitz, 1944. The Auschwitz Album, # 3. Yad Vashem, Jerusalén)

Auschwitz-Album-3(Hombres, mujeres y niños judíos bajando de los vagones de mercancía. El 80-90 % sería gaseado. Auschwitz, 1944. The Auschwitz Album, # 4. Yad Vashem, Jerusalén)

Auschwitz-Album-6(Hombres, mujeres y niños judíos saliendo de los vagones de mercancía. El 80-90 % sería gaseado. Auschwitz, 1944. The Auschwitz Album # 9. Yad Vashem, Jerusalén)

auschwitz-album-7(Mujeres y niños judíos esperando las órdenes de los macabros SS. Auschwitz, 1944. The Auschwitz Album, # 7. Yad Vashem, Jerusalén)

 auschwitz-album-10(Mujeres y niños judíos esperando la selección. Auschwitz, 1944. The Auschwitz Album, # 10. Yad Vashem, Jerusalén)

auschwitz-album-12(Mujeres y niños judíos esperando la selección. Auschwitz, 1944. The Auschwitz Album, # 12. Yad Vashem, Jerusalén)

auschwitz-album-41(Hombres y niños judíos esperando la selección. Auschwitz, 1944. The Auschwitz Album, # 41. Yad Vashem, Jerusalén)

auschwitz-album-42(Hombres y niños judíos esperando la selección. Auschwitz, 1944. The Auschwitz Album, # 42. Yad Vashem, Jerusalén)

auschwitz-album-53(Mujeres y niños judíos en la rampa de la selección. Auschwitz, 1944. The Auschwitz Album, # 53. Yad Vashem, Jerusalén)

auschwitz-album-54 (Mujeres y niños judíos en la rampa de la selección. Auschwitz, 1944. The Auschwitz Album, # 54. Yad Vashem, Jerusalén)

auschwitz-album-55(Mujeres y niños judíos en la rampa de la selección. Auschwitz, 1944. The Auschwitz Album, # 55. Yad Vashem, Jerusalén)

auschwitz-album-56(Mujeres y niños judíos en la rampa de la selección. Auschwitz, 1944. The Auschwitz Album, # 56. Yad Vashem, Jerusalén)

auschwitz-album-61(Hombres judíos antes del comienzo de la selección. Auschwitz, 1944. The Auschwitz Album, # 61. Yad Vashem, Jerusalén)

auschwitz-album-23(Hombres judíos antes del comienzo de la selección. Auschwitz, 1944. The Auschwitz Album, # 23. Yad Vashem, Jerusalén)

auschwitz-album-19(Mujeres y niños judíos esperando la selección. Al fondo a la derecha puede verse el Crematorio II. Auschwitz, 1944. The Auschwitz Album, # 19. Yad Vashem, Jerusalén)

auschwitz-album-18(Filas y un poco de caos antes de la selección. Auschwitz, 1944. The Auschwitz Album # 18. Yad Vashem, Jerusalén)

auschwitz-album-22(Empiezan las selecciones. 7 SS vigilan a miles de hombres, mujeres y niños judíos. Auschwitz, 1944. The Auschwitz Album # 22. Yad Vashem, Jerusalén)

auschwitz-album-27(Un SS haciendo la selección. Dos mujeres judías son seleccionadas para trabajos forzados. Auschwitz, 1944. The Auschwitz Album # 27. Yad Vashem, Jerusalén)

Auschwitz-Album-12-baby(Un SS haciendo la selección. La madre con el bebé se dirige a la izquierda –desde el punto de vista de las víctimas–. La izquierda es la cámara de gas. Auschwitz, 1944. The Auschwitz Album # 35. Yad Vashem, Jerusalén)

auschwitz-album-36(Un SS haciendo la selección. Una madre judía con un bebé en los brazos y dos niños, una anciana y dos muchachos son seleccionados para la cámara de gas. A la izquierda de la fotografía se hallan 4 prisioneros que ya conocen la suerte que correrán las víctimas. Auschwitz, 1944. The Auschwitz Album # 36. Yad Vashem, Jerusalén)

auschwitz-album-24-selection-crematoria(Hombres judíos bajo el proceso de selección. Los seleccionados hacia la izquierda se dirigen hacia las cámaras de gas. Auschwitz, 1944. The Auschwitz Album, # 24. Yad Vashem, Jerusalén)

auschwitz-album-#(Mujeres y niños judíos caminando hacia las cámaras de gas. Auschwitz, 1944. The Auschwitz Album [¿#?]. Yad Vashem, Jerusalén)

auschwitz-album-53-men-selected-gas-chambers(Hombres judíos seleccionados para las cámaras de gas –ancianos y algún muchacho–. Las selecciones eran tan rápidas que muchas veces chicos jóvenes y hombres robustos eran seleccionados para la cámara de gas. Auschwitz, 1944. The Auschwitz Album, # 53. Yad Vashem, Jerusalén)

auschwitz-album-98-men-gas-chambers(Ancianos judíos esperando para entrar en la cámara de gas. Auschwitz, 1944. The Auschwitz Album, # 98. Yad Vashem, Jerusalén)

auschwitz-album-101-men-gas-chambers(Hombres judíos caminando hacia las cámaras de gas. Auschwitz, 1944. The Auschwitz Album, # 101. Yad Vashem, Jerusalén)

auschwitz-album-148(Hombres judíos convertidos en esclavos, seleccionados para trabajos forzados, despojados de su dignidad: duchados, desinfectados, rapados y tatuados, con uniformes de prisioneros. Auschwitz, 1944. The Auschwitz Album, # 148. Yad Vashem, Jerusalén)

 auschwitz-album-152(Mujeres judías convertidas en esclavas: seleccionadas para trabajos forzados, despojadas de su dignidad: duchadas, desinfectadas, rapadas y tatuadas, con uniformes de prisioneras, dirigiéndose a sus barracas. Auschwitz, 1944. The Auschwitz Album, # 152. Yad Vashem, Jerusalén)

 Auschwitz-album-158(Mujeres judías seleccionadas para trabajos forzados en el campo de mujeres de Birkenau con un SS vigilando. Auschwitz, 1944. The Auschwitz Album, # 158. Yad Vashem, Jerusalén)

Auschwitz-album-119(Anciana judía con un bebé en los brazos y tres niñas caminando hacia la cámara de gas. Auschwitz, 1944. The Auschwitz Album, # 119. Yad Vashem, Jerusalén)

 auschwitz-album-120(Madres judías con sus hijos e hijas esperando para continuar su camino hacia las cámaras de gas. Auschwitz, 1944. The Auschwitz Album, # 120. Yad Vashem, Jerusalén)

 auschwitz-album-143(Mujeres y niños judíos caminando hacia las cámaras de gas. Auschwitz, 1944. The Auschwitz Album, # 143. Yad Vashem, Jerusalén)

 auschwitz-album-122-children-women-gas-chambers(Mujeres y niños judíos caminando hacia las cámaras de gas. Auschwitz, 1944. The Auschwitz Album, # 122. Yad Vashem, Jerusalén)

En Auschwitz-Birkenau, a menudo los vestuarios para desnudarse antes de entrar a las cámaras de gas no daban abasto a los transportes de judíos que llegaban en masa. Mientras algunas mujeres, niños y ancianos eran directamente enviados a las cámaras de gas, otras mujeres, niños y ancianos esperaban horas al aire libre, cerca de los crematorios, antes de entrar a las cámaras de gas. Todas las mujeres, niños, niñas, bebés y ancianos de las siguientes fotografías fueron gaseados.

auschwitz-album-130(Hombres, mujeres y niños judíos esperando su turno para la cámara de gas. Auschwitz, 1944. The Auschwitz Album, # 130. Yad Vashem, Jerusalén)

auschwitz-album-132 (Hombres, mujeres y niños judíos esperando su turno para la cámara de gas. Auschwitz, 1944. The Auschwitz Album, # 132. Yad Vashem, Jerusalén)

 auschwitz-album-139(Hombres, mujeres y niños judíos esperando su turno para la cámara de gas. Auschwitz, 1944. The Auschwitz Album, # 139. Yad Vashem, Jerusalén)

auschwitz-album-134(Mujeres y niños judíos esperando su turno para la cámara de gas. Auschwitz, 1944. The Auschwitz Album, # 134. Yad Vashem, Jerusalén)

Todas las fotos de The Auschwitz Album son desgarradoras, pero las de los niños me revuelven las entrañas. ¡Ay, si uno pudiera coger una metralladora al estilo Scarface y masacrar a todos los ex-nazis! Qué tentador. Uy, no, eso no sería moral, gruñirán los moralistas. ¿Es que aún no os habéis enterado, filósofos de pacotilla? La moral murió en Auschwitz. Tarantino hizo con su arte en Inglourious Basterds lo que la justicia, el hombre y Dios se negaron a hacer: matar a los malditos nazis. De todas maneras, derramar más sangre, ¿nos devolverá a todos esos niñitos masacrados? No. Me conformo, pues, con una prisión llena de mierda y vómito para todos los ex-nazis.

Kanada

Kanada era el área donde se amontonaban las pertenencias de las víctimas gaseadas. Los prisioneros de la “Unidad Kanada” organizaban el material que luego se enviaba a Alemania. Borowski narra cómo muchos prisioneros se alegraban de la llegada de nuevos transportes porque así podían conseguir un par de zapatos nuevos o una camisa nueva.

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(Mieczysław Kościelniak, 1912–1993, prisionero número 15.261. Work. Sorting out shoes. Ciclo Day of a female prisoner. Tinta sobre papel, 81 x 65 cm, 1950. Cortesía del Auschwitz-Birkenau State Museum)

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(Mujeres prisioneras del Kommando Kanada ordenan las pertenencias de las víctimas del transporte de judíos húngaros. Auschwitz, mayo de 1944. The Auschwitz Album, [¿# ?], Yad Vashem, Jerusalén)

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(Mujeres y niños seleccionados para las cámaras de gas observan un camión con pertenencias de víctimas dirigiéndose a las casetas de “Kanada”. Auschwitz, mayo de 1944. The Auschwitz Album, [¿# ?], Yad Vashem, Jerusalén)

Después de la liberación, los rusos encontraron pilas gigantescas de zapatos, maletas, gafas, dentaduras, paquetes de cabello humano (7.000 kilos de cabello humano) y ropa (más de 500.000 piezas de ropa) de las víctimas.

20080713_1437412341_mienie_mucha2(Zapatos de las víctimas de Auschwitz. Foto de Stanisław Mucha. Auschwitz, 1945. Cortesía del Auschwitz-Birkenau State Museum)

maletas(Maletas de las víctimas de Auschwitz. Auschwitz, 1945. National Archives and Records Administration, College Park, Md. Cortesía del USHMM)

gafas(Gafas de las víctimas de Auschwitz. Auschwitz, 1945. Cortesía del USHMM)

1389.4 Holocaust A(Paquetes de cabello humano de las víctimas de Auschwitz. Auschwitz, 1945. National Archives and Records Administration, College Park, Md. Cortesía del USHMM)

20080713_1032609840_mienie_mucha3(Ropa de las víctimas de Auschwitz. Foto de Stanisław Mucha. Auschwitz, 1945. Cortesía del Auschwitz-Birkenau State Museum)

Existe un vídeo histórico de después de la liberación de Auschwitz que muestra las pertenencias de las víctimas en las casetas de “Kanada”. Entre las pilas gigantescas de ropa, un soldado ruso muestra una chaquetita de bebé y un vestidito de niña.

Los Sonderkommando

Los testimonios de los pocos Sonderkommando que sobrevivieron al Holocausto son valiosísimos, puesto que ellos fueron los únicos que presenciaron todo el proceso de exterminación con gas, a excepción de la matanza en sí. Los que presenciaban realmente la matanza eran los macabros SS que soltaban el gas y vigilaban la eficacia del proceso a través de una mirilla de vidrio muy grueso.

Todos los Sonderkommando eran judíos. Sin duda los SS se deleitaban en asignar este monstruoso trabajo a los que ellos consideraban la escoria más baja. Los Sonderkommando de Auschwitz-Birkenau trabajaban en jornadas de 12 horas (turno de día y turno de noche). La cadena de trabajo jamás se interrumpía. Las terribles tareas y la horrible vida de los Sonderkommando son brillantemente mostradas en Saul fia.

Los Sonderkommando no tenían el hambre crónica de la que habla Primo Levi. Tenían pan y conservas, y a menudo se podían tomar el lujo de ser solidarios con los demás prisioneros (muchas veces dejaban la gigantesca olla de sopa que les era destinada en la vía férrea donde había prisioneros esqueléticos trabajando, y luego la recogían vacía). En Auschwitz la solidaridad sólo existía cuando se tenía suficiente, afirma Shlomo Venezia; para sobrevivir había que ser necesariamente egoísta[25]. Aún así, Shlomo Venezia confiesa que él hubiera dado todo (menos la vida) por no haber sido Sonderkommando, y que hubiera preferido ser un prisionero muerto de hambre a tener que trabajar en los infernales crematorios de Auschwitz.

Shaul Chazan, un Sonderkommando superviviente griego judío, dijo que el único modo de sobrevivir era dejar de ser un ser humano: “We reached the stage where we could eat and drink among the corpses, totally indifferent, utterly detached from our emotions. When I think about it today, I don’t know how we survived[26].

Casi todos los Sonderkommmando acabaron luego en las cámaras de gas. Los SS los iban eliminando cada tres meses, puesto que constituían la evidencia de los horrores de Auschwitz. En Auschwitz hubo 14 generaciones de Sonderkommando.

Los Sonderkommando vivían en Blocks aparte o en los mismos crematorios y tenían prohibido comunicarse con el resto de los prisioneros.

Existen cinco famosas fotografías hechas clandestinamente por uno o varios Sonderkommando. En cuatro de ellas los Sonderkommando están quemando al aire libre los cuerpos de las víctimas gaseadas. En otra, desgarradora, varias mujeres se dirigen a la cámara de gas después de haber sido obligadas a desnudarse al aire libre.

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(Sonderkommando quemando al aire libre cadáveres de las víctimas gaseadas. Foto clandestina de Alex, Sonderkommando griego judío. Auschwitz, verano de 1944. Yad Vashem, Jerusalén)

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(Mujeres desnudas dirigiéndose a la cámara de gas. Foto clandestina. Auschwitz, 1944.  Yad Vashem, Jerusalén)

La rebelión de los Sonderkommando en Auschwitz-Birkenau (7 de octubre de 1944)

El 7 de octubre de 1944 tuvo lugar la rebelión de los Sonderkommando en Auschwitz-Birkenau. Durante meses, algunas mujeres que trabajaban en Birkenau (Ester Wajcblum, Ella Gärtner, Regina Safirsztain y Róza Robota) habían confiscado un poco de pólvora de la Weichsel-Union-Metallwerke (la fábrica de municiones) y la habían estado pasando a los Sonderkommando. La rebelión fue un desastre y las mujeres colaboradoras fueron más tarde brutalmente torturadas y en enero de 1945 fueron ahorcadas delante de los prisioneros de la fábrica de municiones.

Los Sonderkommando incendiaron el Crematorio IV y se rebelaron con cuchillos, hachas, algunas pocas pistolas y granadas. Desgraciadamente, solamente murieron 3 SS y un Kapo (que los Sonderkommando lograron echar al horno), y solamente 12 SS resultaron heridos. Unos 200 Sonderkommando escaparon, pero todos fueron luego capturados y ejecutados con una bala en la nuca. Luego, los SS mataron a 200 Sonderkommando más como represalia. Saul fia muestra, de una manera deprimente y desesperante, la rebelión de los Sonderkommando.

De 1945 a 1980 se encontraron enterrados cerca de los Crematorios II y III de Auschwitz ocho testimonios (listas, descripciones y diarios) escritos en yiddish, francés y griego por cinco Sonderkommando (Zalman Gradowski, Zalman Lewental, Leib Langfus, Chaim Herman y Marcel Nadjary –el único superviviente de los cinco–). Los testimonios han sido publicados en The Scrolls of Auschwitz y en Rękopisy członków Sonderkommando (traducido al inglés como Amidst a Nightmare of Crime: Manuscripts of Members of Sonderkommando). Al principio de Saul fia, con una cámara genialmente desenfocada, unos hombres están tocando la tierra. Quien conoce la historia de los Sonderkommando puede entender que esos hombres fueron aquellas víctimas que arriesgaron su vida para dejar un testimonio a la humanidad de las atrocidades cometidas por los alemanes.

sonderkommando-list-1944(Lista de víctimas gaseadas en el mes de octubre de 1944 escrita a lápiz en polaco por un Sonderkommando. Está indicado si las víctimas eran hombres (“m.”), mujeres (“kob”) o niños (“dzieci”), el lugar de procedencia y el crematorio donde perecieron (Kr. 1 es el Crematorio II). El Crematorio IV (Kr. 3) no sale en la lista, puesto que en la rebelión de los Sonderkommando fue destrozado. A la derecha se lee que 460 Sonderkommando fueron ejecutados por los SS después de la rebelión. Cortesía del Auschwitz-Birkenau State Museum)

Poquísimos Sonderkommando sobrevivieron al Holocausto. En Auschwitz, sólo cerca de 90 sobrevivieron a la liberación. En el año 2000, había unos 30 que aún vivían. Muchos Sonderkommando supervivientes no hablaron jamás del infieron en Auschwitz ni contaron jamás lo que habían visto. Hubo gente ignorante que luego condenó a los Sonderkommando como conspiradores de la barbarie (posiblemente esta estúpida acusación influyó en el silencio de varios Sonderkommando). Otros Sonderkommando sí que contaron (en libros, charlas o entrevistas) el horror que habían presenciado y vivido, para que el mundo supiera lo que realmente había sucedido en Auschwitz y en otros campos de exterminio.

Gideon Greif recopiló en 1995 los testimonios de los ocho Sonderkommando supervivientes que residían en Israel en Wir weinten tränenlos: Jüdische Überlebende der ‘Sonderkommando’ in Auschwitz. Otros Sonderkommando supervivientes fueron Henryk Mandelbaum (1922–2008), judío polaco; Henryk (Tauber) Fuchsbrunner (1917–2000), judío polaco; Filip Müller (1922–2013), judío checo, autor de Sonderbehandlung. Drei Jahre in den Krematorien und Gaskammers von Auschwitz; Dario Gabbai (1922), judío griego; Shlomo Venezia (1923–2012), autor de Sonderkommando, dans l’enfer des chambres à gaz y consultor de Roberto Benigni en La vita è bella; su hermano Morris Venezia (1921), judío griego; y el pintor David Olère (1902–1985), judío polaco nacionalizado francés que pintó después de la liberación numerosos cuadros sobre el Holocausto.

Las selecciones continuas. Gas todos los días

Poco importaba si se estaba en Auschwitz I, Auschwitz-Birkenau o Monowitz-Buna. En cualquier momento se podía ir a parar al crematorio. Frankl estuvo solamente 4 días en Auschwitz y sobrevivió a 4 selecciones.

Tanto en Auschwitz I como en Auschwitz-Birkenau como en Monowitz-Buna se hacían continuamente nuevas selecciones. Nadie podía tener la certeza de no acabar en el horno. De Auschwitz sólo se sale por la chimenea, repetían los prisioneros.

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(Tercera página de una lista de 394 prisioneras judías seleccionadas para las cámaras de gas. Auschwitz, 19 de noviembre, 1943. Cortesía del Auschwitz-Birkenau State Museum)

Borowski asegura que los que no han sido seleccionados en la primera selección también morirán, sólo que primero deben trabajar: “They are the ones who had been ordered to step to the right –the healthy and the young who will go to the camp. In the end, they too will not escape death, but first they must work[27]. En los Lager nazis la mortandad era del 90-98 %.

Primo Levi narra de una manera cruda y espeluznante las selecciones continuas en Auschwitz: “La selección se siente llegar. Selekcja: la híbrida palabra latina y polaca se oye una vez, dos veces, muchas veces, intercalada en conversaciones extranjeras”[28]. La derecha era la salvación; la izquierda, la cámara de gas: “Cada uno de nosotros, saliendo desnudo del Tagesraum al frío aire de octubre, debe dar corriendo los pocos pasos que hay entre las puertas delante de los tres [hombres], entregar la ficha al SS y entrar por la puerta del dormitorio. El SS, en la fracción de segundo entre las dos pasadas sucesivas, con una mirada de frente y de espaldas, decide la suerte de cada uno y entrega a su vez la ficha al hombre que está a su derecha o al hombre que está a su izquierda, y esto es la vida o la muerte de cada uno de nosotros”[29].

Los que eran seleccionados después (no en la primera selección) ya no iban engañados a las cámaras de gas. Sabían perfectamente lo que les esperaba, pero estaban demasiado destrozados física y espiritualmente para protestar o incluso sentir.

88_20080703_1244224128_pmo-i-1-76c(Jerzy Potrzebowski, Awaiting for transportation to a gas chamber. Acuarela sobre papel, 89 x 121 cm, 1950. Cortesía del Auschwitz-Birkenau State Museum)

77_20080703_2017603207_pmo-i-2-1313c(Francis Reisz, Transportation to a gas chamber. Acuarela sobre cartón, 13 x 20,8 cm, 1945. Cortesía del Auschwitz-Birkenau State Museum)

En Auschwitz-Birkenau había varios métodos para acabar con los prisioneros seleccionados en el interior del campo: uno, la cámara de gas; dos, echar los esqueletos vivientes en los camiones y arrojarlos a las fosas comunes con fuego; tres, matarlos uno por uno con un tiro en la nuca. Como los prisioneros estaban muy débiles y apenas podían tenerse en pie, los Sonderkommando debían sujetarlos mientras un SS les disparaba. Shlomo Venezia narra esta carnicería y recuerda a las víctimas que tuvo que sujetar antes de que el SS les volara los sesos. Por cierto, el SS sangriento que se deleitaba con estas matanzas, Johann Georges, murió viejito y feliz, en plena libertad, en su ciudad natal en 1971.

Los triángulos

¿Cómo se clasificaban los prisioneros en los Lager nazis? Fácil. Con un triángulo de color con la punta hacia abajo. Triángulo rojo: prisioneros políticos; triángulo verde: criminales; triángulo azul: “extranjeros”; triángulo lila: Testigos de Yehovah; triángulo rosa: homosexuales; triángulo negro: “asociales”; triángulo marrón: zíngaros. Los polacos tenían una P, los checos, una T, los franceses, una F, y los españoles, una S. Los judíos tenían un triángulo adicional debajo con la punta hacia arriba (que, con el otro triángulo, formaba la estrella de David). A veces los judíos sólo tenían un triángulo amarillo con la punta hacia abajo, o la estrella de David.

Por lo general el triángulo iba arriba o al lado del número del prisionero. Se hallaba en la chaqueta y en el pantalón. El diseño de los triángulos no era homogéneo y variaba de Lager en Lager.

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Dos triángulos y números de prisioneros de Auschwitz:

tra(Triángulo y número de Norbert Wollheim –judío alemán. Cortesía del USHMM)

triangle-B4647(Triángulo y número de David Wincygester –judío polaco. Cortesía del USHMM)

Primo Levi habla de los prisioneros con números bajos y los prisioneros con números altos. Un número 10.000 que aún estaba vivo en Auschwitz era un veterano. Un número 100.000 o 200.000 era un novato que podía esperar en cualquier momento que le robaran su comida, su cuchara o sus harapos.

Los retratos de Auschwitz

Wilhelm Brasse, fotógrafo polaco superviviente de Auschwitz (prisionero número 3.444) y Mauthausen, hizo de 1940 a 1945 entre 40.000 y 50.000 fotografías de los prisioneros (los famosos retratos de Auschwitz y las abominables fotos de los experimentos médicos realizados por el sádico Mengele y otros doctores) y cientos de retratos de SS. Poco antes de la liberación de Auschwitz, se le ordenó que destruyera las fotos y los negativos, pero Brasse consiguió salvar 38.916 fotografías. Después de la guerra, no volvió a coger nunca más una cámara fotográfica. Se estima que se hicieron unos 200.000 retratos en Auschwitz.

Estos son algunos de los retratos hechos por Brasse. Los prisioneros acababan de llegar a Auschwitz. Eran los pocos que se habían salvado de la primera selección. Poquísimos sobrevivirían al infierno de Auschwitz.

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I. Hombre judío polaco, número 892

II. Mujer judía, número 1.474

III. Hombre polaco (Witold Pilecki), número 4.859

IV. Niña judía, número 6.874

V. Niña judía, número 7.537

VI. Niña judía, número 7.544

VII. Hombre judío polaco, número 20.809

VIII. Hombre judío polaco, número 21.904

IX. Hombre judío polaco, número 21.980

X. Hombre judío polaco, número 22.074

XI. Hombre judío polaco, número 22.095

XII. Hombre judío polaco, número 22.207

XIII. Hombre judío polaco, número 22.250

XIV. Hombre judío polaco, número 23.122

XV. Hombre judío, número 23.724

XVI. Hombre judío polaco (Max Lobl), número 24.263

XVII. Hombre judío polaco, número 24.286

XVIII. Mujer holandesa Testigo de Yehovah, número 25.563

XIX. Niña polaca (Czesława Kwoka), número 26.947. Este retrato es muy famoso

XX. Mujer polaca (Maria Kotarba), número 27.995

XXI. Niño ucraniano, número 47.829

XXII. Niño ucraniano, número 58.076

XXIII. Niña zíngara (Z=Zigeuner), número 63.598

Cortesía del Auschwitz-Birkenau State Museum y Yad Vashem)

A menudo, los prisioneros no entendían qué debían hacer antes de la foto (puesto que se hallaban en estado de shock y los SS les hablaban sólo alemán) y recibían golpes brutales de los SS. En las fotos pueden apreciarse los moretones y heridas de los prisioneros.

El retrato de Czesława Kwoka (1928–1943) es muy famoso y a menudo simboliza los 1.500.000 niños que perecieron en el Holocausto. Czesława Kwoka fue deportada a Auschwitz a finales de 1942–principios de 1943. Murió el 12 de marzo de 1943. Tenía 14 años.

El uniforme

En Auschwitz los seleccionados para trabajos forzados eran desinfectados, rapados (en la cabeza y en todo el cuerpo) y tatuados con un número en el brazo izquierdo.

Los tatuajes empezaron en Auschwitz en la primavera de 1943. Los prisioneros ya no tenían nombre: sólo un número. Cuando los SS pasaban lista, el número debía decirse bien alto y en alemán. Auschwitz fue el único campo donde se tatuaron a los prisioneros, aclara Marcello Pezzetti en su brillante ensayo La Shoah, Auschwitz et le Sonderkommando[31].

A los prisioneros que no habían sido gaseados y que trabajarían como esclavos para luego morir se les despojaba de todo, incluso del nombre. Luego, a cada prisionero se le daba un traje y un par de zapatos de otro prisionero que había sido masacrado o gaseado. Frankl cuenta que encontró en el bolsillo de la chaqueta que heredó de un prisionero gaseado la plegaria Shemá Israel  (שמע ישראל).

El uniforme masculino consistía en una chaqueta, unos pantalones y una gorra. El femenino, en una chaqueta, una falda o un vestidito gris o a rayas (y un pañuelo). El uniforme (al menos en Auschwitz-Monowitz) se lavaba y se arreglaba cada dos meses.

chaqueta-auschwitz-1(Chaqueta de prisionero. 1942-1945. Cortesía del USHMM)

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(Pantalones de prisionero. 1942-1945. Cortesía del USHMM)

gorra(Gorra de prisionero –Mütze. 1942-1945. Cortesía del USHMM)

Los judíos tenían en Auschwitz zuecos de madera. Los no judíos, zapatos de piel. No había calcetines para los prisioneros (un detallito para torturar): “La muerte empieza por los zapatos”[32], dice Primo Levi. Después de trabajar horas en el frío y la nieve, los pies se llenaban de heridas, sangraban, se hinchaban y se infectaban.

uniform-auschwitz(Uniforme de prisionero. Cortesía del Auschwitz-Birkenau State Museum)

La esclavitud

 ¿Cómo era la vida en Auschwitz para aquellos afortunados que se libraban de la primera selección?

Un día en Monowitz-Buna (Auschwitz III), sin selección ni tiro en la nuca, discurría así, cuenta Primo Levi: los prisioneros se despertaban bruscamente (compartían cama con un compañero de barracón), hacían sus camas y corrían a toda prisa medio desnudos a los lavabos que estaban fuera de los barracones (algunos orinaban caminando para ganar tiempo, porque venía la repartición del pan). A la hora del pan se oía la orquesta de Auschwitz: “todos sentimos que esta música es infernal”[33], recuerda Primo Levi, compadeciendo a los prisioneros que eran obligados a tocar música alemana muertos de frío. Luego, a trabajar. La sirena del mediodía era el paraíso, puesto que significa la ración de sopa. Después de la sopa, los prisioneros se echaban en los barracones extenuados y, al cabo de muy poco, la señal monstruosa: de nuevo a trabajar en el frío infernal.

20080828_1807136532_big_656(Orquesta de prisioneros en Auschwitz I. Cortesía del Auschwitz-Birkenau State Museum)

20080606_1902817126_zycie_i_smierc_8 (1)(Prisioneros cavando fosas. Cortesía del Auschwitz-Birkenau State Museum)

20080606_1285561318_zycie_i_smierc_3(Prisioneras construyendo los fundamentos para un edificio cerca de Auschwitz I. Cortesía del Auschwitz-Birkenau State Museum)

Los prisioneros de todo el complejo de Auschwitz trabajaban en condiciones infrahumanas. La vestimenta era insuficiente, el frío, insoportable, el hambre, horrible, y el cansancio, espantoso.

Las horas de trabajo cambiaban según la estación. Luz natural significaba trabajo. Según Primo Levi, el horario mínimo era el horario de invierno (de 8h a 12h y de 12.30h a 16h) y el horario máximo era el horario de verano (de 6.30h a 12h y de 13h a 18h). Según el Auschwitz-Birkenau State Museum, el trabajo empezaba a las 5.30h en invierno y a las 4.30h en verano. “Cada día, según el ritmo establecido, Ausrücken y Einrücken, salir y entrar; trabajar, dormir y comer; ponerse enfermo, curarse o morir”[34].

Al final de la jornada de trabajo los prisioneros cargaban con los cadáveres de los compañeros que habían muerto durante el día de agotamiento o de un tiro en la nuca.

Prisoners Carrying Bricks- David Friedman with glasses(David Friedman, Forced Labor – Prisoners Carrying Bricks, Concentration Camp Gleiwitz I. Carbón sobre papel, 60.96 x 45.7 cm, 1964. Because They Were Jews! © 1989 Miriam Friedman Morris. Todos los derechos reservados. Cortesía de Miriam Friedman Morris. Descripción del artista: “Every Sunday morning, we had to carry 25 pounds of bricks for three miles. The Nazis enjoyed watching our tortures while we had nothing in our stomachs. If any of us fell down they beat us with the end of their rifles until we would get up and finish our work“. Friedman se retrata con gafas) 

70_20080703_1684998165_pmo-i-2-1615c(Jan Baraś-Komski, An unusual team for a roller. Tinta india sobre cartón, 52 x 69 cm, 1970–80. Cortesía del Auschwitz-Birkenau State Museum)

80_20080703_1010292493_pmo-i-1-227c(Czesław Lenczowski, The phantoms are back. Óleo sobre canvas, 68 x 86 cm, 1942. Cortesía del Auschwitz-Birkenau State Museum)

05_20080703_2045457929_pmo-i-2-159c(Mieczysław Kościelniak, Return from work –Day of a prisoner.  Tinta sobre papel, 66 x 82 cm, 1950. Cortesía del Auschwitz-Birkenau State Museum)

El hambre

Primo Levi escribe que después de 15 días en Auschwitz el prisionero sufría el hambre crónica, un hambre que el hombre libre no conoce: “El Lager es el hambre: nosotros somos el hambre, un hambre viviente”[35]. En el Lager el sustantivo que se usaba para comer era fressen (no essen); fressen es el comer de los animales.

Los prisioneros tenían los pies llenos de llagas, el vientre hinchado y los brazos y piernas rígidos. La piel era sólo de dos colores: amarilla o gris.

La dieta en Auschwitz consistía en medio litro de algo parecido al café o té, 300 g de pan (con, a veces, 25 g de margarina o embutido, o una cucharada de mermelada o quesito), y un litro de sopa aguada al día. Los únicos que no sufrían un hambre atroz eran los Kapos y los Sonderkommando (ambos también prisioneros).

Las poquísimas calorías, la pésima calidad de la comida y el monstruoso trabajo destrozaban la salud del prisionero. Algunos prisioneros fueron castigados por robar carne humana, y otros, en sus celdas de castigo, desesperados por el hambre, devoraron sus propios zapatos.

20080525_1572634459_big_1075(Esperando la sopa. Sector BI de Auschwitz-Birkenau. Auschwitz, 1945. Cortesía del Auschwitz-Birkenau State Museum)

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(Mieczysław Kościelniak, Death of hunger. Tinta sobre papel, 53 x 40 cm, 1945. Cortesía del Auschwitz-Birkenau State Museum)

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(Walter Spitzer, n. 1927, superviviente judío polaco nacionalizado francés. Prisoners,  Tinta sobre papel. 30 x 15,5 cm, c. 1960. Cortesía del Auschwitz-Birkenau State Museum)

Los Blocks y el Ka-Be

Los barracones de los Lager nazis se llamaban Blocks.

En Auschwitz-Birkenau había Blocks de cemento y Blocks de madera. Los Blocks de cemento se hallaban en el sector más antiguo (BI). Cada Block contenía 180 camas (en literas) donde se apilaban más de 700 prisioneros. Los Blocks disponían sólo de dos estufitas, insuficientes para el invierno.

Los Blocks de madera se hallaban en los sectores BI, BII y BIII. No tenían ventanas. En cada Block se apilaban más de 400 prisioneros.

Primo Levi cuenta que, en un viaje a Auschwitz, Giulana Tedeschi (superviviente Auschwitz) le mostró los tableros de 1.80 m x 2 m de las barracas de Birkenau, donde dormían hasta nueve mujeres.

Los prisioneros debían lavarse en las letrinas que se encontraban fuera de las barracas, y debían obligatoriamente desvestirse en las barracas y salir completamente desnudos al frío. Para muchos, esto significaba la enfermedad y la muerte.

17_20080703_1249923442_pmo-i-2-1153c(Mieczysław Kościelniak, Inside a male barrack in Birkenau. Tinta china sobre papel, 70 x 100 cm, 1972. Cortesía del Auschwitz-Birkenau State Museum)

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(Block en el sector BI de Auschwitz II. Auschwitz, 1945. Cortesía del Auschwitz-Birkenau State Museum)

El Ka-Be (Krankenbau) era el hospital de Auschwitz. En Monowitz-Buna consistía en 8 barracones. Curiosamente, si un prisionero estaba muy enfermo (para ello era imprescindible tener fiebre), no era seleccionado de inmediato, sino que ingresaba en el Ka-Be. La estancia en el Ka-Be variaba de 2 semanas a 2 meses. Comparado con el día a día del Lager, el trabajo y el frío, el Ka-Be era el paraíso. ¿El inconveniente? Las selecciones empezaban por el Ka-Be, y los enfermos que no se recuperaban iban directamente a la cámara de gas. ¿Cómo trataban los SS a los enfermos? Muy a la alemana: eran contados como 10 veces al día: todos fuera, a la nieve, desnudos, con fiebre y tiritando. Pero no los apaleaban, a no ser que hubieran cometido una falta grave. Períodicamente los SS entraban en el Ka-Be con una libretita. Inspeccionaban a los enfermos dos segundos e iban poniendo crucecitas al lado del número de los que estaban muy enfermos. Crucecita = crematorio. Al día siguiente, los que se habían recibido una crucecita ya no se duchaban ni se afeitaban, sino que salían directamente al crematorio. Nadie se despedía de ellos.

Las obsesiones neuróticas de los alemanes: prohibiciones y normas

Se sabe que los alemanes son ordenaditos. Una de las obsesiones de los SS en Auschwitz, aparte de matar y exterminar, era la de contar a los prisioneros. Los contaban y recontaban, decenas de veces al día. ¿Para qué? Lo importante no era si los prisioneros seguían vivos o habían muerto: lo importante era que las cuentas cuadrasen.

79_20080703_1119263543_pmo-i-1-257c(Wincenty Gawron, 1908–1991, superviviente polaco. Roll call. Óleo sobre madera, 87 x 105 cm, 1964. Cortesía del Auschwitz-Birkenau State Museum)

En Auschwitz todo estaba impresionantemente organizado y fuertemente jerarquizado. No era lo mismo ser un prisionero polaco no judío que un prisionero polaco judío, o un prisionero ruso no judío que un prisionero ruso judío. Los judíos eran lo más bajo en la escala de prisioneros, pero tampoco era lo mismo ser un prisionero judío polaco que un prisionero judío francés, judío húngaro o judío griego. Los prisioneros de la misma nacionalidad tendían a ayudarse mutuamente.

Primo Levi describe el reglamento del Lager, que, muy a la alemana, era complicadísimo y estaba lleno de prohibiciones estúpidas: prohibido acercarse más de dos metros a las alambradas, prohibido dormir con la chaqueta, con la gorra o sin calzoncillos; prohibido ducharse los días en los que está prohibido ducharse; prohibido no ducharse los días en los que es obligatorio ducharse (el agua de la ducha salía o fría o hirviendo y a los prisioneros no les daban ni toallas ni jabón); prohibido salir del Block con la chaqueta desabrochada o el cuello levantado; prohibido entrar en el Block con la gorra puesta; prohibido apoyarse en la litera si se está en el barracón de pie.

Las normas en Auschwitz eran innumerables: era obligatorio hacer la cama; había que hacer la revisión de los piojos todas las noches (en las paredes del lavabo estaba escrito: Eine Laus, dein Tod –un piojo, tu muerte–: los piojos de cuerpo transmitían el tifus); sólo estaba permitido lavarse con el pecho desnudo; era absolutamente obligatorio quitarse la gorra cuando un SS se acercaba; los sábados había que afeitarse la barba y la cabeza y remendar los harapos; los domingos había que hacer la revisión de la sarna y los botones de la chaqueta (que debían ser cinco). También era obligatorio embetunar los zapatos (pero nadie distribuía betún, por lo que había que encontrar el betún en el mercado negro). En el mercado negro era posible encontrar, además, cucharas, cuchillos para cortar el pan, cigarrillos, raciones de pan, y harapos y zapatos de los gaseados (que salían desnudos hacia Birkenau).

Los castigos, los golpes y las ejecuciones: el sadismo psicótico

Los castigos en Auschwitz eran constantes. El sadismo y la crueldad de los Kapos y de los SS eran inimaginables.

Los prisioneros estaban sometidos a todas horas a la crueldad gratuita de los Kapos y de los SS. Cuando los Kapos y los SS golpeaban, los prisioneros debían levantarse rápidamente (de lo contrario recibían más golpes)[36]. Los Kapos tenían licencia para masacrar a quien fuera, y los SS tenían licencia para disparar tiros en la nuca siempre que se les antojara.

El Block 11 de Auschwitz I era la barraca de los castigos y las torturas. Uno de los más horrendos castigos era la Stehbunker: una celda que medía 1 m² (tenía tan sólo un agujerito de 5 x 5 cm para que los prisioneros no murieran de asfixia) donde cuatro prisioneros debían permanecer de pie, sin comida ni agua, durante varios días.

20080716_1984748361_dok7(Informe de castigo en la Stehbunker durante 5 días para la prisionera número 47.332, Marie Tajfelbaum. El crimen: haber robado 5 manzanas. Auschwitz, 1943. Cortesía del Auschwitz-Birkenau State Museum)

Los golpes, los latigazos, los disparos en la nuca y los ahorcamientos en Auschwitz eran constantes.

david-olere-8-punishments-2(David Olère, [¿título?], Guetto Fighter’s House Museum, Western Galilee)

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(Zinowij Tołkaczew. Patent # 67353. Tinta india sobre cartón. 30,5 x 22 cm, KL Auschwitz, 1945. Cortesía del Auschwitz-Birkenau State Museum)

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(Mieczysław Kościelniak. Done. Tinta sobre papel, 32,5 x 24 cm, KL Auschwitz, 1942. Cortesía del Auschwitz-Birkenau State Museum)

La torre de Babel

Auschwitz era una torre de Babel, y eso está muy bien reflejado en Saul fia. En la película se oye alemán, polaco, yiddish y húngaro. El ruso, el francés, el italiano, el griego, el ladino, el inglés, el checo, el rumano… también formaban parte de Auschwitz: “La confusión de las lenguas es un componente fundamental del modo de vivir aquí abajo; se está rodeado por una perpetua Babel en la que todos gritan órdenes y amenazas en lenguas que nunca se han oído, y ¡ay de quien no las coge al vuelo! Aquí nadie tiene tiempo, nadie tiene paciencia, nadie te escucha”[37].

Los musulmanes (die Muselmänner)

Los musulmanes (die Muselmänner, en alemán) eran los prisioneros exhaustos y muertos de hambrientos que se rendían y decidían no levantarse más a pesar de los golpes de los Kapos. Muchos se quedaban sin moverse en medio de sus heces y su orina, donde morían al cabo de 48 horas. Borowski describe a los Muselmänner en This Way for the Gas, Ladies and Gentlemen: “‘Muslim’ was the camp name for a prisoner who had been destroyed physically and spiritually, and who had neither the strength nor the will to go on living –a man ripe for the gas chamber[38].

La vida de los Muselmänner era breve, dice Primo Levi, pero el KZ rebosaba de Muselmänner: “los Muselmänner, los hundidos, los cimientos del campo, ellos, la masa anónima, continuamente renovada y siempre idéntica … demasiado vacíos ya para sufrir verdaderamente”[39].

 La pérdida de la dignidad

Auschwitz fue una máquina monstruosa que tenía dos propósitos: exterminar y convertir a los seres humanos en animales. Lo más importante, aparte de matar, era arrebatarles la dignidad a los prisioneros para reducirlos a bestias. Primo Levi, en el Apéndice de 1976 de Se questo è un uomo, describe las humillaciones y torturas que sufrían los prisioneros de Auschwitz. El propósito: destrozarlos espiritualmente: “Aquí no estaba presente sólo la muerte sino la multitud de detalles maníacos y simbólicos, tendentes todos a demostrar que los judíos, y los gitanos, y los eslavos, son ganado, desecho, inmundicia. Recordad el tatuaje de Auschwitz, que imponía a los hombres la marca que se usa para los bovinos; el viaje en vagones de ganado, jamás abiertos, para obligar así a los deportados (¡hombres, mujeres y niños!) a yacer días y días en su propia suciedad; el número de matrícula que sustituye al nombre; la falta de cucharas (y sin embargo los almacenes de Auschwitz contenían, en el momento de la liberación, toneladas de ellas), por lo que los prisioneros habrían debido lamer la sopa como perros; el inicuo aprovechamiento de los cadáveres, tratados como cualquier materia prima anónima, de la que se extraía el oro de los dientes, los cabellos como materia textil, las cenizas como fertilizante agrícola; los hombres y mujeres degradados al nivel de conejillos de india para, antes de suprimirlos, experimentar medicamentos”[40].

La manera para llevar a cabo la exterminación (el gas Zyklon B) era, además de eficaz, simbólica. Este pesticida se usaba para matar a chinches y piojos. Nada mejor para degradar a los seres humanos a simples parásitos.

Primo Levi confiesa que una de las cosas que le ayudó a sobrevivir (aparte de una macabra suerte: en el Lager nadie vivía sin que otro muriera) fue el no olvidar nunca que él y los demás prisioneros eran seres humanos, y no animales. Por mucho que los alemanes hicieran todo lo posible para destruir espiritual y físicamente a los prisioneros, Primo Levi se negó a perder su dignidad. A veces pensaba: ¿para qué lavarse, para qué levantarse, para qué vivir? Un prisionero le dijo: para recordar que eres un hombre.

¿Qué ocurrió después de la guerra con los supervivientes del Holocausto? Los pocos que pudieron sobrevivir al horror tuvieron que aprender a volver a ser seres humanos. En los campos de concentración y exterminio se les había arrebatado todo: la libertad y la dignidad. La vuelta a la libertad fue un golpe durísimo para los supervivientes. Muchos debieron aprender a volver a sentir, puesto que habían perdido la condición de ser humano (el término psicológico se llama “despersonalización”). Tras el shock de la liberación, los prisioneros debieron aprender a levantarse y a alzar de nuevo la cabeza (“Fui avanzando, paso a paso, hasta convertirme otra vez en un ser humano”, escribe Frankl[41]). Los supervivientes tuvieron que aprender de nuevo a ser felices, porque habían olvidado cómo hacerlo.

La liberación

Auschwitz fue liberado por el Ejército Rojo el 27 de enero de 1945. Diez días antes, los SS empezaron a evacuar a los prisioneros de los numerosos campos que comprendían Auschwitz y les forzaron –excepto a los enfermos, los moribundos y los niños– a emprender la marcha de la muerte. Eran cerca de 67.000. Los prisioneros, sin apenas ropa, esqueléticos y destrozados, tuvieron que caminar en la nieve o bien unos 55 kilómetros hacia el noroeste hasta Gliwice o bien unos 63 kilómetros hacia el norte hasta Wodzislaw. Los SS disfrutaban disparando a todos aquellos prisioneros que no podían seguir.

Unos 15.000 prisioneros perecieron en las marchas de la muerte que partieron de Auschwitz. Los que llegaron a Gliwice y Wodzislaw fueron deportados a otros campos de concentración en Alemania y Austria: Flossenbürg, Sachsenhausen, Gross-Rosen, Buchenwald, Dachau y Mauthausen. El hecho de que los alemanes siguieran deportando a prisioneros cuando la guerra estaba ya claramente perdida indica un grado de obsesión totalmente psicótica.

Death March from Gleiwitz I, to Blechhammer (1)(David Friedman, Death March. Óleo sobre canvas, 36,83 x 48,26 cm, 1946. Because They Were Jews! © 1989 Miriam Friedman Morris. Todos los derechos reservados. Cortesía de Miriam Friedman Morris. Descripción del artista: “In Camp Gleiwitz I, January 21, 1945, two o’clock in the morning, we were woken and ordered to go as fast as we could because the Russians were 60 miles away from us. It took us 48 hours to reach the next camp ‘Blechhammer’ in Upper Silesia, Germany, but the flight we took turned out to be a death march. That meant anyone who fell of weakness, was shot down pitilessly“. Friedman se retrata con gafas)

Los pocos prisioneros que se quedaron en los campos del complejo de Auschwitz (los enfermos y moribundos, unos 9.000 prisioneros) estuvieron varios días sin comida ni agua. El 27 de enero de 1945, los 9.000 supervivientes presenciaron, apáticos, la llegada de los soviéticos.

20080606_1912986483_wyzwolenie_1(Supervivientes. Auschwitz, 1945. Cortesía del Auschwitz-Birkenau State Museum)

20080606_1626849824_od_wyzwolenia_do_powstania_6(Supervivientes. Auschwitz, 1945. Cortesía del Auschwitz-Birkenau State Museum)

20080620_1667363811_big_927(Niños supervivientes. Auschwitz, 1945. Cortesía del Auschwitz-Birkenau State Museum)

20080516_1655846283_big_1109(Niña y anciana supervivientes –Wojana Taus y Katarina Beer– en medio de cadáveres. Auschwitz, 1945. Cortesía del Auschwitz-Birkenau State Museum)

¿Por qué tardaron tanto los aliados en liberar los campos de concentración y exterminio nazis? El Ejército Rojo liberó Auschwitz, sí. Pero no hubo liberación alguna para aquellos 1.100.000 hombres, mujeres y niños que murieron en Auschwitz de la manera más horrible.

Auschwitz no fue el único campo de exterminio

Auschwitz no fue el único campo de exterminio nazi. En la Polonia ocupada hubo 6 campos de exterminio (Vernichtungslager en alemán, extermination camps o death camps en inglés): Auschwitz, Treblinka, Belzec, Chelmno, Sobibor y Majdanek.

map(Los campos de exterminio de la Polonia ocupada –marcados con la svástica sobre rojo)

En Auschwitz perecieron 1.100.000 hombres, mujeres y niños (la gran mayoría judíos). Auschwitz contó con 5 crematorios y con 10 cámaras de gas (la pequeña casa roja, la pequeña casa blanca, las dos cámaras de gas gigantes de los Crematorios II y III y las 6 cámaras de gas de diferentes tamaños de los Crematorios IV y V.

En Treblinka perecieron 900.000 hombres, mujeres y niños judíos y 2.000 hombres, mujeres y niños zíngaros. Treblinka contó con 6 cámaras de gas. Operaron en Treblinka 20–25 SS y 80–120 guardias. Treblinka operó desde julio de 1942 hasta octubre de 1943.

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(Deportación de hombres, mujeres y niños judíos polacos del gueto de Siedlce a Treblinka. Agosto de 1942)

En Belzec perecieron 600.000 hombres, mujeres y niños (la gran mayoría judíos y unos pocos polacos no judíos y zíngaros). Belzec contó con varias cámaras de gas. Operaron en Belzec 20–30 SS y 90–120 guardias (prisioneros de guerra soviéticos y civiles ucranianos y polacos). Las matanzas con gas se hicieron con monóxido de carbono (no con Zyklon B). Belzec operó desde marzo de 1942 hasta junio de 1943.

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(Hombres, mujeres y niños judíos siendo deportados a Belzec. Lublín, 1942. YIVO Institute for Jewish Research, New York. Cortesía del UHMM).

En Chelmno perecieron 300.000 hombres, mujeres y niños judíos, y 5.000 zíngaros y centenares de polacos no judíos. Chelmno contó con 3 camiones con gas. Operó desde el 8 de diciembre de 1941 hasta marzo de 1943 y, luego, en junio y julio de 1944.

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(Familiares se despiden de un niño judío a través de la valla de la cárcel principal del gueto de Lodz donde se hallaban los niños, ancianos y enfermos antes de ser deportados a Chelmno. Lodz, septiembre de 1942. Cortesía del UHMM).

En Sobibor perecieron 250.000–400.000 hombres, mujeres y niños judíos. Sobibor contó con varias cámaras de gas. Operaron en Sobibor 20–30 SS y 90–120 guardias (prisioneros de guerra soviéticos y civiles ucranianos y polacos). Sobibor operó desde abril de 1942 hasta noviembre de 1943.

En Majdanek perecieron 80.000–235.000 hombres, mujeres y niños. Majdanek operó desde el 1 de octubre de 1941 hasta el 22 de julio de 1944. Contó con varias cámaras de gas.

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(Henio Zytomirski (1933–1942) en Lublin en 1939. Henio es un ícono del Holocausto. Fue gaseado en Majdanek el 9 de noviembre de 1942. Tenía 9 años)

También hubo campos de exterminio en el Estado Independiente de Croacia (Nezavisna Država Hrvatska, NDH), estado títere de la Alemania nazi: Sajmište, Jasenovac y Jadovno, y en el territorio ocupado que comprendía parte de Estonia, Letonia, Lituania, Bielorrusia y Rusia (Reichskommissariat Ostland, RKO): Maly Trostinets. Todos los campos de exterminio contaban con cámaras de gas y hornos crematorios para asesinar eficazmente a hombres, mujeres y niños.

¡Qué peligrosos eran los niños y niñas de dos añitos que entraban en las cámaras de gas! ¡Había que destruirlos a todos! Himmler se preguntó en un famoso discurso qué hacer con las mujeres y niños judíos. La solución que propuso fue exterminarlos también, pues consideraba injustificado exterminar a los hombres judíos y dejar vivos a sus mujeres y a sus hijos e hijas. Ancianos, hombres, mujeres, niños y bebés, todos a las cámaras de gas. La solución propuesta tuvo una acogida calurosísima entre los nazis: “Es trat an uns die Frage heran: Wie ist es mit den Frauen und Kindern? –Ich habe mich entschlossen, auch hier eine ganz klare Lösung zu finden. Ich hielt mich nämlich nicht für berechtigt, die Männer auszurotten– sprich also, umzubringen oder umbringen zu lassen –und die Rächer in Gestalt der Kinder für unsere Söhne und Enkel groß werden zu lassen. Es mußte der schwere Entschluß gefaßt werden, dieses Volk von der Erde verschwinden zu lassen[42].

La Aktion Reinhardt y La Solución Final: el preludio y la meta de Auschwitz

El Generalgouvernement era el territorio polaco (y parte de Ucrania) que había sido invadido por Alemania en 1939. Los territorios del oeste fueron incorporados al Reich y se llamaron Wartheland, y los territorios del centro y del este, que rebosaban de judíos polacos, se convirtieron en territorios de trabajos forzados, deportaciones y guetos (a partir de mediados de 1940 se fueron acorralando a todos los judíos polacos en guetos).

A partir de septiembre de 1941 se llevó a cabo la Operación Reinhardt, que consistía en la eliminación sistemática de los judíos del Generalgouvernement. La Operación Reinhardt consiguió eficazmente asesinar a 1.700.000 judíos polacos (hombres, mujeres y niños), y fue el principio de la Solución Final.

La Solución Final (Endlösung der Judenfrage), la exterminación de los judíos de Europa, fue firmada oficialmente el 20 de enero de 1942, en la famosa Conferencia de Wannsee (Berlín). En el lenguaje oficial se usaba “solución final” en lugar de “exterminio”; “traslado” en lugar de “deportación”; “tratamiento especial” en lugar de “matanza con gas”.

En la Conferencia de Wannsee, Eichmann, el funcionario perfecto, entregó una lista que él mismo había redactado con el número de judíos de cada país europeo. Los países se dividían en “A” (países ya ocupados por los nazis) y “B” (países por ocupar). El total de judíos que era preciso exterminar para que Europa fuera judenfrei era, según Eichmann, de 11 millones.

eichmann-list(Lista de Eichmann, 1942)

¿Cuántos judíos habían emigrado a tiempo? Según Heydrich, 537.000 judíos alemanes, austríacos y checos habían emigrado de 1933 a 1941.

Y del papel, siguiendo la apestosa eficacia burocracia alemana, se pasó a la acción. 6 millones de judíos fueron masacrados y gaseados. Pero la Solución Final se había puesto en marcha mucho antes de la Conferencia de Wannsee.

Los Einsatzgruppen

La primera fase de la Solución Final (antes de 1942) fue la de las masacres de las comunidades judías, guetos y pueblos enteros. Los Einsatzgruppen (escuadrones de la muerte) estaban formados por miembros de las SS. Su pasión: ejecutar en masa. Se estima que los Einsatzgruppen masacraron alrededor de 1.800.000 hombres, mujeres y niños. En 1941 había unos 3.000 Einsatzgruppen. Sólo 24 fueron juzgados después de la guerra, en la Einsatzgruppen Trial (1947–48). De esos 24 asesinos, sólo 4 fueron condenados a muerte; el resto recibió penas ridículas.

El 22 de septiembre de 1941, unos pocos Einsatzgruppen masacraron a tiros a 28.000 judíos (hombres, mujeres y niños) en Vínnytsia (Ucrania). Una semana más tarde, el 29 y 30 de septiembre de 1941, se produjo la masacre de Babi Yar (Kiev, Ucrania): 33.771 hombres, mujeres y niños judíos fueron asesinados uno por uno de un tiro en la nuca. El 30 de noviembre de 1941 y el 8 de diciembre de 1941 los Einsatzgruppen masacraron a 24.000 judíos letones (hombres, mujeres y niños) y a 1.000 judíos alemanes (hombres, mujeres y niños) del gueto de Riga en la masacre de Rumbula (cerca de Riga, Letonia). Steven Springfield había sido enviado a otro gueto, más pequeño, junto a su hermano y se salvó de la masacre. En un vídeo del USHMM recuerda cómo los sádicos soldados alemanes y letones masacraban con placer a los niños y las mujeres: “I remember while they were taking out those people from the ghetto, I was standing behind the barbed wire and I saw those wild animals, those drunk Latvian and German soldiers beating, killing, in the most brutal and barbaric way. I saw a woman walking with a child, with a baby in her arms, and somehow she slipped and the baby fell out of her arm. The Latvian policeman grabbed the baby, held it by its legs and put a bullet through it, and when the mother started pleading with him and crying, he shot the mother on the spot. I saw that in front… just in front of me. So, when I saw that I had no doubt in my mind what was happening to our people […] People became worse than animals, blood-thirsty, without any pity, any feelings for their fellow human being”[43].

El 14 de octubre de 1942 se produjo la liquidación del gueto de Mizocz: 1.700 judíos (hombres, mujeres y niños) fueron asesinados uno por uno de un tiro en la nuca. Existen unas fotografías espeluznantes de la liquidación del gueto de Mizocz que  muestran a las mujeres y niños antes y después de la masacre perpetuada por los Einsatzgruppen.

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(Mujeres desnudas abrazando a sus bebés antes de su ejecución por Einsatzgruppen. Masacre de Mizocz, 14 de octubre de 1942 / Instytut Pamieci Narodowej. Cortesía del USHMM)

mizocz-2(Un Einsatzgruppe se dispone a rematar a dos niños aterrorizados que aún están vivos para completar así la ejecución masiva de 1.700 inocentes. Los otros dos Einsatzgruppen se limitan a observar la masacre. Masacre del gueto de Mizocz, 14 de octubre de 1942. Instytut Pamieci Narodowej. Cortesía del USHMM)

mizocz-3(Un Einsatzgruppe remata a las mujeres y niños agonizantes tras la masacre del gueto de Mizocz, 14 de octubre de 1942. Instytut Pamieci Narodowej. Cortesía del USHMM)

¿Cómo puede un ser humano disparar contra hombres, mujeres y niños indefensos? ¿Qué tipo de monstruo o de basura es capaz de llevar a cabo semejante atrocidad?

Existe una foto muy famosa de la masacre de Ivangorod, donde casi puede sentirse el miedo de la madre que abraza a su hijita momentos antes de recibir una bala en la cabeza.

Ivangorod-1(Madre judía abrazando a su hija –las niñas llevaban un pañuelito para cubrir sus cabecitas– mientras un Einsatzgruppe le dispara una bala a la cabeza. Masacre de Ivangorod, Ucrania, 1941­–1943. Yad Vashem, Jerusalén)

La fotografía original es más grande y muestra a la derecha a cuatro judíos (dos de ellos niños) acribillados por las balas. Momentos antes, las víctimas habían estado cavando sus propias fosas.

Ivangorod-2(Masacre de Ivangorod, 1941–1943. Yad Vashem, Jerusalén)

¿Qué fue de todos aquellos asesinos? ¿Dónde están hoy? ¿Se acordarán de los rostros y los cuerpos empapados en sangre, de las miradas de desesperación, súplica y terror de los más pequeñitos, asustados y arropados por sus madres aterrorizadas? Seguramente los pocos asesinos que aún viven no sienten remordimiento alguno. En Shoah, un documental impresionante de 9 horas de Claude Lanzmann, una mujer entrevista a un hombre que participó en una de estas masacres. La entrevistadora le pregunta qué pensaba cuando disparaba a las mujeres y los niños indefensos. Él contesta (en inglés): “Aim carefully”. 

Esta fue la primera fase de la Solución Final. Pero tanta sangre podía hacer sufrir a los alemanes (estar disparando a mujeres, niños y bebés podía resultar incómodo), así que era preciso inventar un sistema para exterminar a los judíos y a otros indeseables sin tanta bala en la nuca. Esta preocupación de los nazis por las ejecuciones en masa y la sangre al estilo Kill Bill es descrita por Hannah Arendt en Eichmann in Jerusalem: A Report on the Banality of Evil.

La segunda fase de la Solución Final fue la de los campos de exterminio y las cámaras de gas. Pero los judíos no fueron las únicas víctimas de las cámaras de gas y el Holocausto. No hay que olvidar que 3.000.000 de polacos no judíos fueron también exterminados. Otras víctimas fueron los zíngaros, los Testigos de Yehovah, los homosexuales, los prisioneros de guerra y los prisioneros políticos.

De todas maneras, es preciso señalar que la Aktion Reinhardt, la Solución Final y Auschwitz fueron diseñados con el único propósito de exterminar a los judíos de Europa.

La Judenstern

A partir de septiembre de 1939 se fue obligando a los judíos, so pena de muerte, a llevar un distintivo (primero a partir de los 11 años, después a partir de los 6 años, y más tarde a partir de los 2 años) que variaba desde un brazalete blanco a la estrella de David azul o amarilla. La Judenstern empezó simbolizando la vergüenza y acabó significando la deportación y la cámara de gas. La operación, pues, era fácil. Los judíos estaban perfectamente identificados. Sólo faltaba deportarlos y aniquilarlos.

judenstern-1(Judenstern de un judío alemán. 1942–1945. Cortesía del USHMM)

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(Niño judío francés con la Judenstern. 1940–1944. Cortesía del USHMM)

kovno(Niños judíos lituanos con la Judenstern: Emanuel Rosenthal –2 años– y Avram Rosenthal –5 años– en el gueto de Kovno. Los 1.300 niños del gueto de Kovno fueron asesinados de un tiro o deportados y gaseados. Emanuel y Avram Rosenthal fueron deportados a Majdanek y gaseados. Gueto de Kovno, 1944. Cortesía del USHMM)

¿Qué fue de los millones de alemanes y austríacos que abrazaron el nazismo e hicieron posible el Holocausto? ¿Dónde están hoy?

En 1920, el Partido Nazi contaba tan solo con 600 miembros. En 1945, con 8.500.000.  En 1942, el 90% de los alemanes (según Yehuda Bauer, uno de los mejores historiadores del Holocausto) apoyó el nazismo y colaboró feliz en las humillaciones y masacres de los judíos. ¿Qué fue de todos ellos? ¿Recibieron su castigo? ¿Fueron acaso enjuiciados y condenados por sus crímenes y su complicidad con el Holocausto? ¿Dónde está hoy el millón de SS que mató, masacró y gaseó a millones de inocentes? ¿Dónde están hoy los 7.000 SS que trabajaron eficazmente en Auschwitz? ¿Pagaron los culpables las atrocidades que cometieron?  Casi todos murieron libres o siguen viviendo libres, viejitos y felices.

Hay que ser muy frío de cabeza para no desear poner a todos esos asesinos en una gran cámara de gas. ¿Nos convertiría ello en nazis? No. Los nazis mataron a millones de inocentes. Aquí se condenaría a muerte a asesinos monstruosos que masacraron a niños, mujeres y hombres. He de reconocer que esto me produce una gran contradicción, puesto que siempre he estado en contra de la pena de muerte. En Israel no existe la pena de muerte, salvo para ex-nazis. Defender la pena de muerte sólo para los casos de genocidio y asesinato en masa (mass murder) es tema para debate, pero no me parece una mala opción. Los crímenes de los nazis han sido los más atroces de la historia de la humanidad. Woody Allen dice en Anything Else en boca de David Dobel: “The crimes of the Nazis were so enormous that if the entire human race were to vanish as a penalty, it could be argued as justifiable“. De todas maneras, matar a los verdugos no nos devolvería a todos aquellos millones de hombres, mujeres y niños masacrados y gaseados. Por ello me contentaría con una prisión llena de mierda y vómito para todos los ex-nazis.

La impunidad de los asesinos es un insulto a todas las víctimas masacradas y gaseadas, y da rienda suelta a nuevos genocidios. La historia de la humanidad es triste, cruel e injusta: a mayor el crimen, menor el castigo. Los dioses, las hadas y los unicornios no castigan, y los asesinos con las manos manchadas de sangre duermen plácidamente sin recordar los gritos de sus víctimas.

Wiesel afirma que olvidar a las víctimas es volver a matarlas: “L’oubli signifierait danger et insulte. Oublier les morts serait les tuer une deuxième fois[45]. Es verdad que el juicio contra los culpables no resucitará a los muertos. Pero la impunidad de los culpables ¿no es acaso escupir sobre el sufrimiento de las víctimas?

Tanto en Alemania como en Austria, la gente de mi generación que aún tiene abuelos acarrea un pasado familiar sangriento. Han pasado tan sólo 74 años desde la Solución Final. En 1942, muchos de los SS (Schutzstaffel), SA (Sturmabteilung) y Einsatzgruppen apenas tenían 20 años. La gran mayoría de ancianos y ancianas de 94 años para delante que se ven hoy pasear por las calles de Berlín comiendo un bratwurst o en los Cafés de Viena disfrutando de un Sacher-Torte mit Schlag denunció, humilló, y/o masacró a judíos voluntaria y convencidamente. ¿Han sido juzgados por ello? En absoluto. No han sido juzgados ni por los hombres ni, posiblemente, por Dios.

La justicia, como es sabido, apenas se hace oír tras la barbarie. La mayoría de los pocos miembros de las SS, SA y los Einsatzgruppen que fueron juzgados recibieron penas cortísimas[46]. La inmensa mayoría de los médicos del macabro Programa Eutanasia permaneció impune. Muchos médicos responsables del asesinato de miles de bebés, niños y adultos siguieron ejerciendo como médicos después de la guerra. Roba y serás encarcelado. Mata a miles de inocentes y serás perdonado.

En mi opinión, Auschwitz y el Holocausto son doblemente horribles: primero; porque las atrocidades fueron abominables y apenas nadie hizo nada para evitarlas. Y, segundo, porque los culpables apenas fueron castigados, y eso dio carta blanca para nuevos genocidios y nuevas atrocidades (Vietnam, Bosnia, Ruanda, Israel-Palestina, Irak, Sudán, Siria…). Lo único que la Segunda Guerra Mundial enseñó al hombre (después de 72 millones de muertos, medio mundo arrasado y la destrucción de todos los valores morales) es que los genocidios son facilísimos de llevar a cabo. Y lo único que la justicia de posguerra enseñó al hombre es que los responsables de los genocidios apenas tuvieron su castigo y que los genocidios seguirán repitiéndose.

¿Los verdugos y colaboradores del Holocausto que salieron impunes llevaron su castigo en su conciencia? ¿Les atormentaron y siguen atormentándoles las humillaciones, torturas y masacres que perpetraron, los llantos de los bebés, los gritos de los niños, el recuerdo de las hombres y mujeres bañados en sangre, la insumisión de las víctimas caminando hacia las cámaras de gas o preparando sus fosas antes de ser ejecutadas, y las fosas rebosando de cadáveres? Para el monstruo que ha sido capaz de cometer tales crímenes es raro que exista el arrepentimiento.

¿Los alemanes y austríacos sabían lo que estaba pasando? Posiblemente no conocían las cámaras de gas, pero la humillación, tortura y asesinato de judíos desde luego que sí los conocían. Primo Levi cita a Eugen Kogon, superviviente de Buchenwald, el cual en su libro Der SS Staat escribe: “no había un alemán que no supiese de la existencia de los campos (…) Todos los alemanes eran testigos de la multiforme barbarie antisemita: millones de ellos habían presenciado, con indiferencia o con curiosidad, con desdén o quizá con maligna alegría, el incendio de las sinagogas o la humillación de los judíos y judías oblogados a arrodillarse en el fango de la calle”[47]. ¿Y qué hacían los alemanes ante tales injusticias? Alzaban su brazo derecho y gritaban eufóricos Heil Hitler!

La solución barata de la justicia tras el Holocausto

Una solución barata a la culpabilidad del Holocausto fue hacer creer al mundo que los únicos culpables habían sido cuatro alemanes y un puñado de sádicos, que, absolutamente solos, fueron capaz de aniquilar a 11 millones de seres humanos. Y eso es lo que la Alemania de hoy quiere hacer creer a las nuevas generaciones y al mundo entero. ¡Los pobres alemanes sólo cumplían órdenes que venían de arriba y los pobres austríacos fueron invadidos! Yehuda Bauer afirma en su brillante libro Rethinking the Holocaust que en 1942 el 90% del alemán común apoyó y colaboró feliz y convencido en las humillaciones y masacres de los judíos.

El hombre es libertad. El hombre es completamente responsable de sus actos, y nadie, ni siquiera Dios, le salva de su culpabilidad por la sangre que ha derramado. Sartre dice en boca de Hugo en Les mains sales que el hombre que mata es siempre culpable de matar aunque haya cumplido una orden que venía de arriba, puesto que hay un momento en que la orden queda atrás y lo único que existe es la propia decisión: “L’ordre est resté en arrière et je m’avançais seul et j’ai tué seul[48].

¿Y dónde estaba Dios?

El ser humano se ha preguntado después de Auschwitz si Auschwitz fue un problema de antropodicea o de teodicea. Frankl ve en Auschwitz un problema más bien de antropodicea que de teodicea. Según Sartre, el mal es fruto siempre de la libertad humana, no porque Dios sea bueno, sino porque, simplemente, no existe. El hombre escoge el mal y escoge el bien, solo y sin Dios, y no hay nada ni nadie que pueda justificar sus acciones. 

Primo Levi escribe: “Hemos viajado hasta aquí en vagones sellados; hemos visto partir hacia la nada a nuestras mujeres y a nuestros hijos; convertidos en esclavos hemos desfilado cien veces ida y vuelta al trabajo mudo, extinguida el alma antes de la muerte anónima. No volveremos. Nadie puede salir de aquí para llevar al mundo, junto con la señal impresa en la carne, las malas noticias de cuanto en Auschwitz ha sido el hombre capaz de hacer con el hombre”[44].

Primo Levi denuncia los pequeños agradecimientos personales a Dios en medio de tanto horror e injusticia: “… desde mi litera que está en el tercer piso, se ve y se oye que el viejo Kuhn reza, en voz alta, con la gorra en la cabeza y oscilando el busto con violencia. Kuhn da las gracias a Dios porque no ha sido elegido. Kuhn es un insensato. ¿No ve, en la litera de al lado, a Beppo el Griego que tiene veinte años y pasado mañana irá al gas, y lo sabe, y está acostado y mira fijamente a la bombilla sin decir nada y sin pensar en nada? ¿No sabe Kuhn que la próxima vez será la suya? ¿No comprende Kuhn que hoy ha sucedido una  abominación que ninguna oración propiciatoria, ningún perdón, ninguna expiación de los culpables, nada, en fin, que esté en poder del hombre hacer podrá remediar ya nunca? Si yo fuese Dios, escupiría al suelo la oración de Kuhn[30].

Yo nunca he creído en Dios, pero, si creyera en él, no escupiría al suelo la oración de Kuhn, sino que le escupiría a Dios en la cara, y le diría: ¿Cómo duermes, dios de pacotilla, con los gritos de millones de hombres, mujeres y niños inocentes masacrados y gaseados?

Según Frankl, la pregunta correcta no es ¿dónde estaba Dios? sino más bien ¿dónde estaba el hombre? Lo cierto, pienso yo, es que Auschwitz fue permitido por el hombre y permitido por Dios. Y ni el hombre ni Dios fueron castigados por ello. La Historia nos ha enseñado (y nos muestra cada día) que un sinfín de holocaustos son posibles.

Después del Holocausto, nadie resultó ser culpable del horror: casi todos escaparon de la culpa y la responsabilidad: la gran mayoría de los SS, SA y Einsatzgruppen no fueron responsables ni culpables, y el alemán y austríaco común que colaboró feliz en la humillación, tortura y asesinato de millones de hombres, mujeres y niños tampoco fue responsable ni culpable. Eichmann no fue responsable ni culpable (¡él sólo era un funcionario alemán que cumplía órdenes! Si le hubieran ordenado matar a su padre lo hubiera hecho sin dudar, confesó Eichmann en su juicio), y, por supuesto, Dios tampoco fue ni responsable ni culpable.

¿Justicia hipócrita o una prisión llena de mierda y vómito para todos los ex-nazis?

¿Qué castigo hubiera sido apropiado para Alemania y Austria acorde a sus crímenes contra la humanidad? Primero, condenar a todos los culpables. Y cuando digo culpables me refiero a todos aquellos que fueron una pieza indispensable en la maquinaria gigantesca que hizo posible el Holocausto. Hablo de millones. Para todos los SS, la horca. Para todos los colaboradores y los seguidores del nazismo, la cárcel. Pero aún es poco si recordamos Auschwitz. Segundo, recordar siempre lo que Alemania y Austria hizo. Alemania y Austria están disfrazadas hoy de países ecologistas y civilizados, pero hace sólo 75 años estaban gaseando a millones de hombres, mujeres y niños. Eso no hay que olvidarlo jamás. Cualquier alemán y cualquier austríaco que se sienta hoy orgulloso de ser alemán o austríaco debe ser crítico con la historia de su país. La única posición coherente que le queda es el anti-nazismo y el anti-racismo.

Pero los alemanes y los austríacos de hoy a lo máximo se sienten incómodos cuando se habla del Holocausto, y prefieren mirar hacia otro lado. Que se sientan incómodos. Gasear a hombres, mujeres y niños no resulta placentero para los oídos de hoy. Cuando se descubrieron en los campos liberados los crematorios, los supervivientes esqueléticos y las pilas gigantescas de cadáveres, la mayoría de la gente calló, miró hacia otro lado, se santiguó y olvidó.

Alemania y Austria aún no han pagado sus crímenes contra la humanidad. Hoy son dos superpotencias con poca memoria histórica, apenas remordimiento y prepotentes a más no poder. Wiesel escribe en la primera versión de La nuit que 10 años después de Buchenwald el mundo ha olvidado ya la barbarie. Los verdugos siguen vivos y los criminales de guerra se pasean tranquilamente por las ciudades alemanas: “Et maintenant, dix ans après Buchenwald, je me rends compte que le monde oublie. L’Allemagne est un État souverain. L’armée allemande est ressuscitée. Ilse Koch, la femme sadique de Buchenwald a des enfants et elle est heureuse. Des criminals de guerre se promènent dans les rues de Hambourg et Münich[49].

Ambos países (Alemania y Austria), protestante el uno, católico el otro, rebosan de neandertales ultraderechistas y capullos neo-nazis con el cerebro inundado de mierda y de cerveza. Hoy la víctima no es el judío. La víctima es el musulmán y el inmigrante. Lo importante es tener un enemigo al que culpar de las propias desgracias.

Recordando a los niños de The Auschwitz Album me parece justo decir que Alemania y Austria deberían colgar a todos sus SS, encarcelar a todos aquellos que apoyaron el nazismo y pagar una deuda a todos los países de las víctimas exterminadas (Israel, Polonia, Rusia, Hungría, Rumanía, Eslovaquia, República Checa, Francia, España, Grecia, Inglaterra, Holanda, Bélgica, etc, etc, etc…) hasta el momento del Big Crunch.

¿Acaso resultan duras estas sentencias? Veamos de nuevo Saul fia, escuchemos a los niños, mujeres y hombres gritar de horror en las cámaras de gas y nos daremos cuenta de que son sentencias leves. Los que han visitado Auschwitz después de la guerra han podido ver las infinitas marcas de uñas que dejaron las víctimas en esos largos minutos de agonía.

Cada día me enfrento en internet con neandertales neo-nazis que escupen sobre la memoria de las víctimas del Holocausto. Yo no me quedo callada, y pierdo mi tiempo contestando a sus insultos y pidiendo una prisión llena de mierda y vómito para todos los ex-nazis. Los pobres se alteran y me insultan y me llaman judía bolchevique, o musulmana o inmigrante. No soy ni judía ni musulmana y mucho menos bolchevique. ¿Inmigrante? Considero que nadie es inmigrante en este planeta que es de todos. Los burros aún no se han enterado de que no es necesario ser judío para condenar Auschwitz; sólo es necesario ser humano.

Me gustaría poder escribir algún día sobre las tragedias de Darfur y Siria. Europa sigue dándole la espalda a los refugiados y a los perseguidos, y sigue siendo cómplice –mirando hacia otro lado– de injusticias, masacres y genocidios. Pero ninguna tragedia, por gigantesca y horrible que sea, es comparable al Holocausto. Aún no. Por ahora no se han vuelto a transportar a seres humanos en vagones de animales ni se ha vuelto a gasear con Zyklon B a millones de hombres, mujeres y niños. Pero puede volver a repetirse.

Que vengan más genocidios. Que vengan. Los verdugos apenas serán castigados. Los niños perecerán y los asesinos morirán viejitos y felices. Se cuenta que Hitler dijo a propósito de la exterminación de los judíos y un posible castigo para Alemania algo como: “¿Quién recuerda hoy la masacre de los armenios?”. Y en efecto: Turquía aún no ha sido oficialmente condenada por la matanza de 1.500.000 hombres, mujeres y niños armenios en la Primera Guerra Mundial. Y cuando venga otro genocidio, los verdugos dirán: ¿pero quién culpó a los alemanes que fueron obligados a ser nazis y a los austríacos que fueron invadidos?

La justicia apesta. El mundo rebosa de neo-nazis patéticos y de racistas de mierda, y Auschwitz empieza a estar pasado de moda. Pero se seguirán oyendo, por millones de años, los gritos de los hombres, mujeres y niños que perecieron, gracias al hombre común, en los guetos, los barrancos y las cámaras de gas. En 1942, el 90% de los alemanes colaboró feliz en la humillación, deportación y masacre de los judíos. ¿Qué ha sido de ellos? ¿Dónde están ahora? Una prisión llena de mierda y vómito para todos los ex-nazis, bitte.

HALLOWEEN-2015-TODOS.JPG Antonia Tejeda Barros, Madrid, 20 de marzo de 2016

Más artículos de Antonia Tejeda Barros en el rincón de Antonia

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(Niños supervivientes saliendo de sus barracas. Auschwitz, 1945. Cortesía del USHMM)

bebé-prisionero-liberado(Bebé superviviente con el número tatuado en el bracito izquierdo. Auschwitz, 1945. Cortesía del Auschwitz-Birkenau State Museum)

niños(Niños supervivientes. Auschwitz, 1945. Belarusian State Archive of Documentary Film and Photography. Cortesía del USHMM)

Webs

Auschwitz-Birkenau State Museum

United States Holocaust Memorial Museum (USHMM)

Yad Vashem. The World Holocaust Remembrance Center

Los Angeles Museum of the Holocaust (LAMOTH)

Guetto Fighters’ House Museum

Center for Holocaust & Genocide Studies (University of Minnesota): Because They Were Jews! by David Friedman

Bibliografía

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Borowski, Tadeusz. This Way for the Gas, Ladies and Gentlemen (trad. Barbara Vedder). New York & London: Penguin Classics, 1976 (1967), pp. 9–180

Chare, Nicholas & Williams. Dominic. “How Documents Buried by Jewish Prisoners at Auschwitz Tell the Story of Genocide“. Slate, 3 de febrero de 2006

Dobrowlska, Anna. The Auschwitz Photographer (trad. Anna Samborska & Clay Young). Warsaw: Rekontrplan, 2013, pp. 5–282

Frankl, Viktor E. … trotzdem Ja zum Leben sagen. Ein Psychologe erlebt das Konzentrationslager. München: Kösel, 2014 (2009), pp. 7–191

Frankl, Viktor E. Man’s Search for Meaning (trad. Ilse Lasch). Boston: Beacon, 2006, pp. ix–165

Frankl, Viktor E. El hombre en busca de sentido (trad. Christine Kopplhuber y Gabriel Insauti Herrero). Barcelona: Herder, 2004 (1979), pp. 9–153

‘Ha-Elion, Moshe. En los Kampos de la Muerte. Israel: Instituto Maale Adumim, 2000, pp. 5–94

Levi, Primo. Se questo è un uomo. Torino: Einaudi, 2014 (1958), pp. 3–219

Levi, Primo. Si esto es un hombre (trad. Pilar Gómez Bedate). Barcelona: Austral-El Aleph, 1998 (1987), pp. 7–222

Müller, Filip. Eyewitness Auschwitz. Three Years in the Gas Chambers (trad. Susanne Flatauer). Chicago: Ivan R. Dee & USHMM,1999, pp. ix–180

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Reiniger, Franziska. “Inside the Epicenter of the Horror – Photographs of the Sonderkommando“. Yad Vashem

Roccas, Ronis. “We did the dirty work of the Holocaust’: Sonderkommando Auschwitz“. haArez, 2 de mayo del 2000

Venezia, Shlomo. Sonderkommando. Dans l’enfer des chambres à gaz. Paris: Albin Michel, 2007, pp 7–249

Weiss, Martin. “Selection at Auschwitz“. USHMM

Wiesel, Elie. La nuit. France: Les éditions de minuit, 2012 (1958), pp. 9–199

Wiesel, Elie. “Message from Elie Wiesel“. Auschwitz-Birkenau State Museum

NOTAS

[1] Venezia, Sonderkommando. Dans l’enfer des chambres à gaz, p. 87

[2] Wiesel, La nuit, “Préface de 2007”, p. 13

[3] Moshe Ha’Elion (nacido en 1925), judío griego, fue deportado a Auschwitz en 1943. Tenía 18 años. Después de la marcha de la muerte estuvo en Mauthausen, Melk y Ebensee. En מיצרי שאול (traducido al inglés como Straits of Hell) y En los Kampos de la Muerte (colección de tres poemas escritos en ladino) Moshe narra los horrores de la deportación y de los campos de concentración y exterminio nazis. Fue el prisionero número 114.923. Vive en Israel y tiene 91 años

[4] Viktor Frankl (1905–1997), judío austríaco, psiquiatra y filósofo, sobrevivió a los horrores de Theresienstadt, Auschwitz, Kaufering y Türkheim (dos subcampos de Dachau). Fundador de la logoterapia (una terapia basada en la búsqueda por el sentido), en Ein Psychologe erlebt das KZ narra las experiencias en los campos “pequeños” de concentración nazis. El libro fue luego retitulado …trotzdem Ja zum Leben sagen. Ein Psychologe erlebt das Konzentrationslager. Traducido al inglés en 1959 primeramente bajo el título From Death-Camp to Existentialism, fue luego titulado con el nombre que hoy se conoce: Man’s Search for Meaning (la edición española usó este último título: El hombre en busca de sentido)

[5] Tadeusz Borowski (1922–1951) ganó la “beca Hitler” a los 21 años por ser polaco y sobrevivió a los horrores de Auschwitz, Natzweiler-Struthof y Dachau. Dachau fue liberado el 1 de mayo de 1945, cuando Borowski tenía 22 años y medio. En 1947 publicó 5 historias cortas bajo el título Pożegnanie z Marią –Adiós a María– (publicado en inglés bajo el título This Way for the Gas, Ladies and Gentlemen –título de una de las historias–). Cuatro años más tarde, el 1 de julio de 1951, se suicidó. ¿Y cómo lo hizo? Nada menos que inhalando gas. Su mujer acababa de dar a luz 3 días antes

[6] Shlomo Venezia (1923–2012), judío griego, fue deportado a Auschwitz en marzo de 1944; tenía 22 años. Fue Sonderkommando en los Crematorios II y III de Auschwitz-Birkenau. Después de la marcha de la muerte, fue deportado a Mauthausen, Melk y Ebensee. Su hermano Maurice Venezia (nacido en 1921) fue también Sonderkommando, sobrevivió y hoy tiene 95 años. Venezia publicó en el 2007 en francés un testimonio espeluzante y de enorme valor titulado Sonderkommando. Dans l’enfer des chambres à gaz, traducción de una serie de entrevistas en italiano realizadas en el 2006 en Roma por Beatrice Prasquier (con la ayuda de Marcello Pezzetti). Venezia dedicó su vida a dar testimonio sobre los horrores de Auschitz. Murió a los 88 años en Roma

[7] Primo Levi (1919–1987), judío italiano, fue deportado a Auschwitz en marzo de 1944. Tenía 25 años. En Se questo è un uomo narra la vida en Auschwitz III. Fue el prisionero número 174.517. Completan la llamada “Trilogía de Auschwitz” La tregua y I sommersi e i salvati. Otro testimonio interesantísimo es Così fu Auschwitz. Testimonianze 1945-1986 (con Leonardo De Benedetti)

[8] Elie Wiesel (1928), judío rumano nacionalizado norteamericano, fue deportado a Auschwitz el 6 de mayo de 1944; tenía 15 años. Después de la marcha de la muerte fue prisionero en Buchenwald hasta la liberación (11 de abril de 1945). Wiesel aparece en la famosa fotografía de los prisioneros en una barraca de Buchenwald. En La Nuit (publicado primeramente en yiddish bajo un título mucho más significativo: Un di Velt Hot Geshvign –Y el mundo permaneció callado– narra los horrores de la deportación, Auschwitz y la marcha de la muerte. En 1986 obtuvo el Premio Nobel de la Paz. Fue el prisionero número A-7713. Vive en EEUU y tiene 86 años

BELIE-WIESEL-Buchenwald-1945

Buchenwald, 16 de abril de 1945. Wiesel es el 7º prisionero de la segunda fila

[9] Nacido en Trutnov (Checoslovaquia) en 1930. En diciembre de 1942, Michal fue enviado junto a su familia a Hradec Kralove y de allí fue deportado a Theresienstadt. El 15 de diciembre de 1943 Michal y su familia fueron deportados a Auschwitz-Birkenau. Michal fue tatuado con el número 168.497, su padre con el número 168.496 y su madre con el número 71.253. Durante seis meses pudieron estar juntos en el “campo familiar”. En junio de 1944 su madre fue enviada a Stutthof (murió en el campo en enero de 1945); su padre fue gaseado el 11 de julio de 1944. Michal sobrevivió Auschwitz, Mauthausen, Melk y dos marchas de la muerte. En 1945–47 escribió su diario (tres libretas) sobre la ocupación nazi en Checoslovaquia y los campos de exterminio.

[10] Levi, Se questo è un uomo, p. 68

[11] Message from Elie Wiesel

[12] USHMM

[13] David Olère (1902–1985) fue un Sonderkommando superviviente de Auschwitz-Birkenau que trabajó en el Crematorio III. Pintor e ilustrador judío polaco, se mudó a París en 1923. Fue deportado a Auschwitz el 2 de marzo de 1943. Después de Auschwitz, sobrevivió la marcha de la muerte, Mauthausen, Melk y Ebensee. Plasmó los horrores que presenció en Auschwitz en sus dibujos y cuadros

[14] Venezia, Sonderkommando. Dans l’enfer des chambres à gaz, p. 86

[15] Venezia, Sonderkommando. Dans l’enfer des chambres à gaz, p. 86

[16] David Friedman (1893–1980) (Friedmann, con dos “Ns”, antes de 1960, año en que obtuvo la nacionalidad norteamericana) fue un superviviente de Auschwitz. Nació en Mährisch Ostrau. Pintor, ilustrador y violinista, vivió en Berlín de 1911 a 1938. En diciembre de 1938 emigró a Praga con su mujer Mathilde y su hija Mirjam Helene. En 1941 los tres fueron deportados al guetto de Lodz, y en 1944, a Auschwitz, donde su mujer y su hija fueron gaseados. Gracias a su talento como violinista, Friedman fue transferido al subcampo Gleiwitz I. Sobrevivió a la marcha de la muerte y llegó al campo de Blechhammer, el cual fue liberado por el Ejército Rojo en 1945. Estuvo en Cracovia y Praga, donde pintó muchos cuadros sobre los horrores del Holocausto. Friedman y su segunda mujer, Hildegard, emigraron a Israel en 1949. Tuvieron una hija llamada también Miriam y emigraron a EEUU en 1954. Su hija Miriam Friedman Morris lucha por recuperar los cuadros de su padre y por mantener viva su memoria

[17] Venezia, Sonderkommando. Dans l’enfer des chambres à gaz, p. 94

[18] Borowski, This Way for the Gas, Ladies and Gentlemen, p. 39

[19] Ha-Elion, “La djovenika al lager”, En los Kampos de la Muerte, p. 15

[20] Borowski, This Way for the Gas, Ladies and Gentlemen, p. 36

[21] Primo Levi, Si esto es un hombre, p. 15 [“vagoni merci, chiusi dall’esterno, e dentro uomini donne bambini, compressi senza pietà … in viaggio verso il nulla“, Primo Levi, Se questo è un uomo, p. 9]

[22] Borowski, This Way for the Gas, Ladies and Gentlemen, p. 37

[23] Frankl, El hombre en busca de sentido, p. 39 [“Uns, der Transportminorität von damals, wurde es am Abend des gleichen Tages bekannt. Ich fragte Kameraden, die schon länger im Lager waren, wohin mein Kollege und Freund P- gekommen sein mochte. ‘Ist er auf die andere Seite geschickt worden?’ ‘Ja’, sage ich. ‘Dann siehst du ihn dort’, sagt man mir. Wo? Eine Hand zeigt zu einem wenige hundert Meter entfernten Schlot, aus dem eine viele Meter hohe Art Stichflamme unheimlich in den weiten, grauen polnischen Himmel emporzüngelt, um sich in eine düstere Rauchwolke aufzulösen“], Frankl, … trotzdem Ja zum Leben sagen, pp. 30–31

[24] Weiss: “Selection at Auschwitz“. USHMM

[25]La solidarité n’existait que quand on avait assez pour soi; autrement, pour survivre, il fallait être égoïste“, Venezia, Sonderkommando. Dans l’enfer des chambres à gaz, p. 137

[26] Roccas, ‘We did the dirty work of the Holocaust’: Sonderkommando Auschwitz, haArez, 2 de mayo del 2000

[27] Borowski, This Way for the Gas, Ladies and Gentlemen, p. 37

[28] Levi, Si esto es un hombre, p. 134. “La selezioni si sentono arrivare. ‘Selekcja’: la ibrida parola latina e polacca si sente una volta, due volte, molte volte, intercalata in discorsi stranieri“, Levi, Se questo è un uomo, p. 121

[29] Levi, Si esto es un hombre, pp. 138, 139. “Ognuno di noi, che esce nudo dal Tagesraum nel freddo dell’aria di ottobre, deve fare si corsa i pochi passi fra le due porte davanti ai tre, consegnare la scheda alla SS e rientrare per la porta del dormitorio. La SS, nella frazione di secondo fra due passaggi successivi, con uno sguardo di faccia e di schiena giudica della sorte di ognuno, e consegna a sua volta la scheda all’uomo alla sua destra o all’uomo alla sua sinistra, e questo è la vita o la morte di ciascuno di noi“, Levi, Se questo è un uomo, p p. 123

[30] Levi, Si esto es un hombre, p. 141; “dalla mia cuccetta che è al terzo piano, si vede e si sente che il vecchio Kuhn prega, ad alta voce, col berretto in testa e dondolando il busto con violenza. Kuhn ringrazia Dio perché non è stato scelto. Kuhn è un insensato. Non vede, nella cuccetta accanto, Beppo il greco che ha vent’anni, e dopodomani andrà in gas, e lo sa, e se ne sta sdraiato e guarda fisso la lampadina senza dire niente e senza pensare piú niente? Non sa Kuhn che la prossima volta sarà la sua volta? Non capisce Kuhn che è accaduto ogii un abominio che nessuna preghiera propiziatoria, nessun perdono, nessuna espiazione dei colpevoli, nulla insomma che sia in potere dell’uomo di fare, potrà risanare mai piú? Se io fossi Dio, sputerei a terra la preghiera di Kuhn“, Levi, Se questo è un uomo, p. 127

[31] En Venezia, Sonderkommando. Dans l’enfer des chambres à gaz, pp. 205–235

[32] Primo Levi, Si esto es un hombre, p. 35 [“La morte incomincia dalle scarpe“, Primo Levi, Se questo è un uomo, p. 27]

[33] Primo Levi, Si esto es un hombre, p. 53 [“… tutti sentiamo che questa musica è infernale“, Primo Levi, Se questo è un uomo, p. 44]

[34] Primo Levi, Si esto es un hombre, p. 37 [“Tale sarà la nostra vita. Ogni giorno, secondo il ritmo prestabilito, Ausrücken ed Einsrücken, uscire e rientrare; lavorare, dormire e mangiare; ammalarsi, guarire o morire“, Primo Levi, Se questo è un uomo, p. 28 ]

[35] Primo Levi, Si esto es un hombre, p. 80 [“Ma come si potrebbe pensare di non aver fame? il Lager è la fame: noi stessi siamo la fame, fame vivente“, Primo Levi, Se questo è un uomo, p. 69]

[36] “[Moll] m’a donné un coup tout en me faisant un croche-pied pour que je tombe. Il fallait se relever immédiatement, sinon la punition était plus dure encore. Il m’a frappé une deuxième fois, je suis retombé et me suis relevé“, Venezia, Sonderkommando. Dans l’enfer des chambres à gaz, p. 125

[37] Primo Levi, Si esto es un hombre, p. 39 [“La confuzione delle lingue è una componente fondamentale del modo di vivere di quaggiú; si è circondati da una perpetur Babele, in cui tutti urlano ordini e minacce in lingue mai prima udite, e guai a chi non afferra a volo. Qui nessuno ha tempo, nessuno ha pazienza, nessuno ti dà ascolto“, Primo Levi, Se questo è un uomo, p. 30]

[38] Borowski, “This Way for the Gas, Ladies and Gentlemen”, en This Way for the Gas, Ladies and Gentlemen, p. 32 (nota a pie de página)

[39] Primo Levi, Si esto es un hombre, pp. 98, 99 [“La loro vita è breve ma il loro numero è sterminato; sono loro, i Muselmänner, i sommersi, il nerbo del campo; loro, la massa anonima, continuamente rinnovata e sempre identica … già troppo vuoti per soffrire veramente“, Primo Levi, Se questo è un uomo, p. 86]

[40] Primo Levi, Apéndice de 1976, Si esto es un hombre, pp. 215–216 [“Qui non c’era solo la morte, ma una folla di dettagli maniaci e simbolici, tutti tesi a dimostrare e confermare che gli ebrei, e gli zingari, e gli slavi, sono bestiame, strame, immondezza. Si ricordi il tatuaggio di Auschwitz, che imponeva agli uomini il marchio che si usa per i buoi; il viaggio in vagoni bestiame, mai aperti, in modo da costringere i deportati (uomini, donne e bambini!) a giacere per giorni nelle proprie lordure; il numero di matricola in sostituzione del nome; la mancata distribuzione di cucchiai (eppure i magazzini di Auschwitz, alla liberazione, ne contemevano quintali), per cui i prigioneri avrebbero dovuto lambire la zuppa come cani; l’empio sfruttamento dei cadaveri, trattati come una qualsiasi anonima materia prima, da cui si ricavavano l’oro dei denti, i capelli come materiale tessile, le ceneri come fertilizzanti agricoli; gli uomini e le donne degradati a cavie, su cui sperimentare medicinali per poi sopprimerli“, Primo Levi, “Appendice”, Se questo è un uomo, p. 187]

[41] Frankl, El hombre en busca de sentido, p. 113. Und Schritt für Schritt, nicht anders, trittst du ein in dieses neue Leben, wirst du wieder Mensch, Frankl, … trotzdem Ja zum Leben sagen, p. 135

[42] [“Se nos planteó la cuestión: ¿qué hacemos con las mujeres y los niños? Decidí que debía encontrar una solución final. Pues no me pareció que se justificara exterminar –quiero decir matar u ordenar que mataran– a los hombres, y dejar a los niños que crezcan y se venguen contra nuestros hijos y nuestros nietos. Había que adoptar la difícil decisión de conseguir que esa gente desapareciera de la faz de la Tierra”], Himmler, Segundo discurso de Posen, 6 de octubre de 1943

[43] Springfield, vídeo entrevista de 1990. USHMM

[44] Levi, Si esto es un hombre, p. 59. “Noi abbiamo viaggiato fin qui nei vagoni piombati; noi abbiamo visto partire verso il niente le noestre donne e i nostri bambini; noi fatti schiavi abbiamo marciato cento volte avanti e indietro alla fatica muta, spenti nell’anima prima che dalla morte anonima. Noi non ritorneremo. Nessuno deve uscire di qui, che potrebbe portare al mondo, insieme col segno impresso nella carne, la mala novella di quanto, ad Auschwitz, è bastato animo all’uomo di fare dell’uomo“, Levi, Se questo è un uomo, p. 49

[45] Wiesel, La Nuit, “Préface”, p. 23

[46] En los Juicios de Dachau (The Dachau Trials), el Juicio del Alto Comando (The High Command Trial) y el Juicio de los Einsatzgruppen (The Einsatzgruppen Trial) se juzgaron a varios asesinos, responsables de masacres abominables y de crímenes contra la humanidad. A modo de ilustración, algunos casos escandalosos fueron las penas imputadas a Georg von Küchler, Hermann Hoth, Georg-Hans Reinhardt, Karl-Adolf Hollidt, Hermann Reinecke, Walter Warlimon y Otto Wöhler, acusados en el Juicio del Alto Comando, 1948, de crímenes de guerra y de crímenes contra la humanidad por participar en órdenes de asesinato, tortura, deportación y captura de civiles en territorios ocupados. Las penas fueron de 20 de años de prisión para von Küchler (en 1951 se redujo a 12 años de prisión, y en 1953 fue absuelto), 15 años para Hoth (absuelto en 1954), 15 años para Reinhardt (absuelto en 1952), 5 años para Hollidt (absuelto al cabo de 1 año), prisión de por vida para Reinecke (absuelto en 1954), prisión de por vida para Warlimon (reducida a 18 años de prisión en 1951 y absuelto en 1954) y de 8 años de prisión para Wöhler (absuelto en 1951). En esta línea, cabe destacar el Juicio de los Einsatzgruppen, 1948, donde se juzgó a 24 miembros de los Einsatzgruppen: a 22 se les culpó de tres puntos gravísimos: 1. Crímenes contra la humanidad: persecución política, racial y religiosa, asesinato, exterminio, prisión y otros actos inhumanos cometidos en contra de civiles, como parte de un organizado plan de genocidio; 2. Crímenes de guerra; 3. Miembros de organizaciones criminales: SS, SD y Gestapo: 4 fueron sentenciados a muerte y ahorcados, 9 fueron sentenciados a muerte pero finalmente cumplieron condenas de tan sólo 6, 8 y 10 años, uno fue sentenciado a prisión de por vida pero sólo cumplió condena de 10 años, tres fueron sentenciados a 10 años (dos cumplieron condenas de sólo 4 y 6 años, y el otro fue absuelto), dos fueron sentenciados a 10 años (uno cumplió 8 años y el otro fue absuelto), dos fueron absueltos tras el juicio y uno se suicidó

[47] Citado en Levi, “Apéndice de 1976”, Si esto es un hombre, p. 197

[48] Sartre, Les mains sales, p. 22

[49] Wiesel, La nuit, “Préface” (2007), p. 17. Ilse Koch, llamada “la bruja de Buchenwald”, fue sentenciada a cadena perpetua en 1947; en 1948 se redujo su pena a solamente 4 años (¡4 años!), pero fue arrestada de nuevo en 1949 y finalmente condenada a cadena perpetua en 1951. Se suicidó en prisión en 1967

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Mis óleos (de cuando tenía tiempo para pintar –antes de ser madre–)

Barcelona–Den Haag. Publicado en Humano creativamente humano en marzo de 2015

 HCH-SOLEDAD-BCN-1997-ANTONIA-TEJEDA-BARROS

Amores, Barcelona, 1997 / Óleo sobre tela, 27 x 46 cm

HCH-TERNURA-BCN-1998-ANTONIA-TEJEDA-BARROS

Ternura, Barcelona, 1998 / Óleo sobre tela, 61 cm x 50 cm

HCH-ABRAZO-ANTONIA-TEJEDA-BARROS

Abrazo, Den Haag, 2000 / Óleo sobre madera, 50 cm x 40 cm

YALLY-DEN-HAAG-2001-ANTONIA-TEJEDA-BARROS

Beautiful Yally, Den Haag, 2001 / Óleo sobre madera, 40 cm x 30 cm

 

HCH-3-US-DEN-HAAG-2001-ANTONIA-TEJEDA-BARROS

Us, Den Haag, 2001 / Óleo sobre papel, 40 cm x 30 cm

HCH-MEDIAS-VERDES-DEN-HAAG-2001-ANTONIA-TEJEDA-BARROS

Medias verdes, Den Haag, 2001 / Óleo sobre papel, 40 cm x 30 cm

yael-antonia-1-B-N Antonia Tejeda Barros, Madrid, marzo de 2015

Den Haag–Barcelona–Madrid. Publicado en Humano creativamente humano en mayo de 2015

HCH-MISHI-BCN-2003-ANTONIA-TEJEDA-BARROS

Mishi, Den Haag, 2002 / Óleo sobre tela, 39,5 cm x 30 cm

GRANADA-BCN-2002-ANTONIA-TEJEDA-BARROS

Córdoba, Barcelona, 2003 / Óleo sobre madera, 56 cm x 34 cm

RUBATO-BCN-2005-ANTONIA-TEJEDA-BARROS

Rubato Appassionato, Barcelona, 2003 / Óleo sobre madera, 70 cm x 50 cm

HCH-YAEL-BCN-2006-ANTONIA-TEJEDA-BARROS

Yael, Barcelona, 2006 / Óleo sobre madera, 56 cm x 34 cm

HCH-3-DALIT

Dalit, Madrid, 2012 / Óleo sobre tela, 89,5 cm x 64,5 cm

yael-antonia-1-B-N Antonia Tejeda Barros, Madrid, mayo de 2015

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Existencialismo y maestría en Irrational Man. La pregunta por el sentido

El viernes pasado se estrenó en España Irrational Man, del genial Woody Allen. La primera palabra de la película, en boca de Joaquin Phoenix, es “Kant”. Woody Allen parece haber hecho Irrational Man para los amantes de la filosofía: Kierkegaard, Heidegger, Sartre, Dostoyevski y Hannah Arendt hacen sus apariciones. Angustia, desesperación, sentido, elección, moral, suicidio y asesinato son los temas principales de la película.

La interpretación de Joaquin Phoenix es espectacular. Phoenix encarna a Abe, un brillante y controvertido profesor de filosofía, angustiado, deprimido y nihilista, que les habla a sus alumnos de lo cruel y desesperante que es la existencia humana. Phoenix aparece como un hombre de carne y hueso, vulnerable y atormentado, que habla de la moral kantiana y del existencialismo de una manera fresca y real.

La heroína de la película, interpretada por Emma Stone, es Jill, una estudiante de filosofía inteligente y despierta, que se enamora del romanticismo y la genialidad de Abe. La verdad es que nunca he entendido el “arte” de Stone. Aparte de aparecer en las red carpets con una sonrisa postiza, una falsa armónica mirada y unos vestidos espectaculares, no consigo ver en qué consiste su genio. Tal vez su cara bonita, con la mandíbula ligeramente desencajada, haya contribuido a haber hecho de una actriz mediocre un súper boom. Sus interpretaciones son tan aburridamente parecidas que si se mezclaran y cambiaran las unas por las otras sus películas no se verían afectadas. Jill podría perfectamente ser Gwen (Spider-Man); Gwen podría ser Sam (Birdman); y Skeeter (The Help) podría ser Sophie (Magic in the Moonlight). Además, pienso que Stone podría haberse molestado en aprender un poco a tocar el piano para Irrational Man, por respeto a Woody Allen.

Es una pena que Woody Allen y Juliet Taylor (probablemente la casting director más famosa de Hollywood, encargada del casting de casi todas las películas de Woody Allen, y de películas famosísimas como Taxi Driver, Terms of Endearment y Schindler’s List) no hayan pensado en otras jóvenes actrices de hoy, que sí son realmente fascinantes, como Mia Wasikowska, Carey Mulligan, Ellen Page o Kristen Stewart. Creo que Irrational Man con una actriz de la talla de Phoenix hubiera ganado mucho. Con todo, el papel de Stone es convincente, gracias al genial guión de Woody Allen.

La otra mujer de Abe es Rita, interpretada por Parker Posey, quien hace una interpretación brillante. Rita es una mujer frustada con su matrimonio, un tanto perdida y un tanto putilla, y ve en Abe una salvación. Ethan Phillips (quien interpretó al antipático agente del IRS Gorsky en la comedia de los 90 Green Card –Matrimonio de conveniencia para los españoles–) tiene un pequeño papel en la película e interpreta al padre de Jill. He leído varias críticas negativas sobre la interpretación de Jamie Blackey, quien encarna a Roy, el novio de Jill, pero sinceramente creo que interpreta su papel (un chico simple, poco excitante y enamorado) a la perfección.

Irrational Man tiene algo de Match Point y bastante de Cassandra’s Dream (un drama buenísimo y poco conocido de Woody Allen, con las brillantes interpretaciones de Ewan McGregor, Colin Farrell y la genial Sally Hawkins –quien hizo luego un papel realmente espectacular en Blue Jasmine). Aun así, Irrational Man es original, genuina y sorprendente. El final es inesperado y tiene un sabor a Hitchcock. La música, como en todas las películas de Woody Allen, es buenísima. Ramsey Lewis (quien, debo reconocerlo, no conocía –he comprado ya varios CDs suyos–) nos acompaña con su funky jazz durante casi toda la película y es absolutamente genial.

Abe lleva al extremo el primer principio del existencialismo (el hombre es lo que hace de sí mismo): “l’homme n’est rien d’autre que ce qu’il se fait, dice Sartre en L’existentialisme est un humanisme. El hombre será lo que haya decidido y proyectado ser, en completa libertad. Sartre afirma que el hombre es pura libertad, y que no puede jamás renunciar a su libertad; de ahí su famosa y explosiva frase “l’homme est condamné à être libre[1]. El hombre es totalmente responsable de lo que es, y debe inventarse su vida y darle un sentido a su existencia.

Según Sartre, el existencialismo es la filosofía menos escandalosa y la más austera, y puede definirse simplemente con las palabras: “l’existence précède l’essence[2]. En el ser humano la existencia precede a la esencia. El hombre existe antes de poder definirse: “L’homme existe d’abord, se rencontre, surgit dans le monde, et … il se définit après[3]. El hombre, al nacer, no es nada, puesto que no está definido: “L’homme, tel que le conçoit l’existentialiste, s’il n’est pas définissable, c’est qu’il n’est d’abord rien[4]. El hombre se hace a sí mismo.

El existencialismo sartreano es una filosofía de la acción y de la libertad. Sólo hay realidad en la acción. Abe lo sabe y, por ello, decide actuar. El destino del hombre no depende ni del destino ni de Dios. El hombre está completamente solo y es amo y señor de su existencia. Según Sartre, la libertad no es una propiedad contingente de la existencia, un añadido, sino el principio fundamental de la existencia humana: “la liberté est existence[5]. La filosofía de Sartre es una filosofía de la libertad. Ser, para el hombre, es existir, y la existencia del hombre es libertad.

Tillich afirma que en el existencialismo se encuentran el coraje de la desesperación, el sinsentido y la angustia: “The courage of despair, the experience of meaninglessness, and the self-affirmation in spite of them are manifest in the Existentialists of the twentieth century[6]. El existencialista no dice que, como nada tiene sentido, es mejor rendirse; el existencialista dice que nada tiene sentido y que todo es contingente, y que hay que vivir valientemente a pesar del sinsentido y de la contingencia de la existencia.

Somos la suma de nuestros actos. El hombre no debe limitarse sólo a meditar, sino que debe actuar, y Abe lo sabe. Desear que algo ocurra no es nunca suficiente. Si deseamos la muerte de alguien, la única acción coherente es llevar a cabo el asesinato. Y la moral, ¿dónde queda? ¿Acaso todos los hombres merecen vivir? Los hombres mezquinos, malos y abusadores son parásitos ¿o no? ¿No estaría mejor el mundo sin un puñado de ellos? Nadie diría que haber matado a Hitler, ese perro sádico y monstruoso, en el 42 hubiera sido un crimen, sino una acción heroica y necesaria. Cuando Abe se propone liquidar al juez corrupto, su vida cobra de nuevo sentido. Abe empieza a desayunar algo más que un café, es capaz de volver a hacer el amor y empieza a disfrutar de los olores y sabores que le da la vida porque su vida tiene de repente sentido, gracias a su idea del asesinato.

Y es que el hombre, ya lo dijo genialmente Frankl, es un ser en busca de sentido. Viktor Frankl, psiquiatra y filósofo que sobrevivió a los horrores de Theresienstadt, Auschwitz, Kaufering y Türkheim (dos campos pertenecientes al complejo de Dachau), escribió justo después de la guerra un librito profundo y espeluznante titulado Ein Psychologe erlebt das KZ (1946). Luego el libro fue retitulado …trotzdem Ja zum Leben sagen. Ein Psychologe erlebt das Konzentrationslager[7]. Fue traducido al inglés en 1959 primeramente bajo el título From Death-Camp to Existentialism y luego bajo el título Man’s Search for Meaning (la traducción española usó el segundo título de la traducción inglesa: El hombre en busca de sentido).

La tesis de Frankl es un sí a la vida con mayúsculas. Su mensaje: una fe incondicional en el sentido de la existencia: “meaning is available under any conditions, even the worst conceivable ones[8]. La vida tiene sentido siempre, hasta el final (“life has a meaning to the last breath[9]) y es al hombre al que corresponde darle este sentido.

Frankl defiende un trágico optimismo: un optimismo a pesar de la “tríada trágica” de la vida: el dolor, la culpa y la muerte. La tríada trágica nos da diferentes oportunidades: el dolor nos da la oportunidad de transformar el sufrimiento en un logro o éxito; la culpa nos da la oportunidad de cambiar para mejor; y la muerte y la transitoriedad de nuestra vida nos dan la oportunidad de tomar responsabilidad en nuestras acciones. Incluso en las situaciones más horribles y desesperantes, el hombre puede darle un sentido a su vida dándole a su sufrimiento un sentido último, aunque ese sentido último sea “tan sólo” conservar su dignidad hasta el final. La vida no pierde jamás su sentido, sean cuales sean las condiciones bajo las que se vive: “life is potentially meaningful under any conditions, even those which are most miserable[10]. Abe no ve este optimismo y siente un vacío existencial enorme. Tanto la vida como la muerte son para Abe un sinsentido.

Frankl es el fundador de la logoterapia. “Logos” suele traducirse por “palabra”, pero Frankl traduce “logos” por “sentido”. Logoterapia significa “therapy through meaning[11]. La logoterapia es llamada la Tercera Escuela Vienesa de Psicoterapia (después del psicoanálisis de Freud y de la psicología individual de Adler). El psicoanálisis se basa en el principio del placer (que Frankl llama la voluntad de placer, der Wille zum Lust, the will to pleasure), la psicología individual se basa en la voluntad de poder (der Wille zur Macht, the will to power), y la logoterapia se basa en la voluntad de sentido (der Wille zum Sinn, the will to meaning). La primera fuerza que mueve al hombre es la búsqueda por el sentido de la vida.

La logoterapia afirma que el psicoanálisis y la psicología individual no se contraciden sino que se complementan. Pero a ambos les falta algo: tanto el psicoanálisis como la psicología individual han olvidado la dimensión espiritual del ser humano. El hombre, según Frankl, no se deja llevar ni por la voluntad de placer ni por la voluntad de poder, sino por la voluntad de sentido: “Man is basically concerned with finding and fulfilling a meaning in life[12]. El hombre necesita una psicoterapia que vaya más allá del complejo de Edipo y del complejo de inferioridad. La logoterapia se dirige a la esfera espiritual del hombre. Esta dimensión espiritual se caracteriza por la búsqueda de un sentido, por la libertad, la responsabilidad y la dignidad.

Frankl afirma que el hombre vive en tres dimensiones: la dimensión somática (física), la dimensión mental (psíquica) y la dimensión espiritual (noética). El hombre es el conjunto de sus aspectos somáticos, psíquicos y espirituales. La dimensión espiritual, que se centra en la voluntad de sentido, es la que hace al hombre humano y digno: “This will-to-meaning is the most human phenomenon of all, since an animal certainly never worries about the meaning of its existence[13]. Frankl define al hombre como libertad, responsabilidad y espiritualidad. Sartre define al hombre como libertad, responsabilidad y angustia.

Frankl y Sartre son ambos existencialistas. Frankl defiende que la vida siempre tiene sentido. Sartre, por el contrario, defiende que todo es absurdo y contingente. El hombre está solo, sin Dios y sin excusas, y debe acarrear valientemente el vacío de la existencia humana. Abe se acercaría al principio de la película a Sartre, y luego, un poco a Frankl. La tesis de Frankl es tal vez más esperanzadora, pero la tesis de Sartre es, en mi opinión, aunque más cruda, mucho más real.

Frankl afirma que el hombre que ha encontrado un sentido a su vida es capaz de dar la vida por ese sentido, y que el hombre que no ha encontrado un sentido fácilmente puede suicidarse. El atormentado Abe, que al principio de la película sufre un vacío existencial, juega con la idea del suicidio cuando demuestra delante de unos asustados estudiantes las reglas de la ruleta rusa, apretando el gatillo de un arma cargada varias veces sobre su sien.

Frankl afirma que el suicidio nunca está justificado, puesto que la vida siempre tiene valor y sentido. Sartre afirma que la posibilidad del suicidio crea angustia, y Camus, el filósofo que llamó a la vida absurda, al hombre absurdo y a la existencia absurda, se pregunta si el suicidio puede ser una solución a lo absurdo.

Según Camus, decidir si la vida vale o no la pena de ser vivida es la pregunta fundamental de la filosofía. El suicidio es para Camus “un problème philosophique vraiment sérieux[14]. Camus reconoce que vivir no es fácil (“Vivre … n’est jamais facile[15]) y que buscarle un sentido a la vida es una tarea difícil (“le sens de la vie est la plus pressante des questions[16]). Camus afirma que la mayoría de las veces el hombre que se suicida no ha sido capaz de encontrar una razón para vivir. Pero no todo hombre que se suicida lo hace como respuesta a su existencial vacuum. Hay gente que se suicida habiendo encontrado un sentido a su vida. El hombre es contradictorio. Camus llama absurdo a este divorcio entre el hombre y su vida. A veces se puede tener la sensación de que el suicidio puede resolver la vida absurda, pero esta creencia es absurda, puesto que el absurdo no puede resolverse. La rebelión es la única posición filosófica coherente. Y el suicidio no es rebelión. Camus no apoya el suicidio: “je refuse le suicide[17]. A pesar de que sepamos cómo acabará nuestra vida (con la muerte), es mejor vivir que no vivir: “Maintenant, il s’agit de vivre[18]. A pesar de la libertad absurda, del mundo absurdo y de la vida absurda, siempre hay algo, dice Camus citando a Nietzsche, por lo que vale la pena vivir, ya sea la virtud, el arte, la música, la danza o la razón del espíritu.

Diane Keaton, en la película de Woody Allen Love and Death, dice en boca de Sonja que si Dios no existe, la vida es absurda y nada tiene sentido. Frente a este sinsentido ¿por qué no suicidarse? La respuesta de Boris es muy graciosa:

Boris: What if there is no God?

Sonja: Boris Dimitrovich, are you joking?

Boris: What if we are a bunch of absurd people who are running around with no rhyme or reason?

Sonja: But if there is no God, then life has no meaning. Why go on living? Why not just commit suicide?

Boris: Well, let’s not get hysterical, I could be wrong. I’d hate to blow my brains out and then read in the papers they found something

Frankl compara el suicidio con la actitud de un jugador de ajedrez que, frente a un momento difícil de la partida, decide tirar todas las piezas del tablero. Así como el jugador de ajedrez viola así las reglas del juego, así el suicida viola las reglas del juego de la vida. Frankl afirma que en la vida, al igual que en el ajedrez, no hay que ganar siempre, sino no rendirse jamás. Frankl se pregunta si el suicidarse es un acto de valentía o cobardía. Benjamin escribió que “el suicidio no es una renuncia, sino pasión heroica”[19]. Frankl afirma que el que se suicida es valiente con la muerte, pero cobarde con la vida.

Cuando Abe planea el asesinato, su vida cobra sentido. El suicidio, pues, ya no es una opción para Abe. Abe se pregunta entonces cómo es posible que antes viera todo tan negro y tan vacío de sentido.

En el 2010 le preguntaron a Woody Allen cuál era su visión sobre el sentido de la vida, y él contestó: “I have a very grim pessimistic view of it. I always had. Since I was a little boy. It hasn’t gotten worse with age or anything. I do feel that it’s a grim, painful, nightmarish, meaningless experience and that the only way you can be happy is if you tell yourself some lies and deceive yourself (…) One must have one’s illusions to live. If you look at life too honestly life does become unbearable because it is a pretty grim enterprise[20]. Yo comparto bastante la visión de Woody Allen. Eso no quiere decir que no tengamos que hacer nada en la vida y que nuestra existencia sea una experiencia vacía. Al contrario. Como la vida tiene poco sentido, y la muerte no tiene sentido alguno, hay que crear, amar y crecer lo máximo posible, para no sucumbir a la desesperación. Woody Allen siempre ha dicho que a él la idea de la muerte le aterroriza y le incomoda, así que, para no tener que pensar en la muerte, no para de crear. En cuanto acaba una película, empieza enseguida otra. ¿Y por qué? Porque prefiere estar preocupado en cosas superficiales como su película que en cosas tremebundas como la vejez o la muerte.

No somos nada. Vivimos en un universo frío y hostil, al cual poco le importa nuestra existencia. Hume ya dijo que la vida del hombre no tiene más importancia para el universo que la vida de la ostra. Pero precisamente porque al universo poco le importa nuestra existencia, somos nosotros los que debemos estar muy preocupados por ella. La búsqueda por un sentido es, como afirma Frankl, la pregunta esencial.

Woody Allen es una máquina creadora. A sus casi 80 años (el 1 de diciembre es su cumpleaños), Woody ha dirigido 52 películas, cortos y series, ha escrito 76 guiones para películas, cortos y series, y ha actuado en 44 películas, cortos y series. Fellini dirigió 27 películas y cortos, y escribió 54; Truffaut dirigió 27 películas y cortos, y escribió 35 (y eso que murió bastante joven, a los 52 años); y el colosal Bergman dirigió 67 películas, cortos y series, y escribió 72 (murió mayor, a los 89 años).

Los padres de Woody Allen vivieron muchos años. Su madre, Nettie Konigsberg (1906–2002), vivió 95 años, y su padre, Martin Konigsberg (1900–2001) vivió 100 años. Esperemos que Woody Allen viva tanto como sus padres y nos deleite por muchos años con nuevas, geniales, filosóficas y artísticas obras maestras.

Antonia Tejeda Barros, Madrid, 2 de octubre de 2015

Publicado en Humano, creativamente humano el 6 de noviembre de 2015

woody-allen-collage

NOTAS

[1] L’existentialisme est un humanisme, p. 39

[2] Sartre, L’existentialisme est un humanisme, p. 26

[3] Ibíd., p. 29

[4] Ibíd.

[5] Sartre, L’être et le néant, p. 613

[6] Tillich, The Courage to Be, p. 135

[7] Y sin embargo, decir sí a la vida. Un psicólogo vive/experimenta el campo de concentración

[8] The Unheard Cry for Meaning, p. 41

[9] “Introduction” (Charla en la Royal Society of Medicine, Londres, 15 de junio de 1954), The Doctor and the Soul, p. xix

[10] Frankl, “The Case for a Tragic Optimism” (Postcript 1984), en Man’s Search for Meaning, p. 137

[11] The Unheard Cry for Meaning, p. 19

[12] Frankl, TV interview, Toronto, 1972

[13] Ibíd. p. xvi

[14] Camus, Le mythe de Sisyphe, p. 17

[15] Ibíd., p. 20

[16] Ibíd., p. 18

[17] Ibíd., p. 91

[18] Ibíd., p. 92

[19] Citado en Fraijó, A vueltas con la religión, p. 100

[20] Woody Allen. Press conference You Will Meet A Tall Dark Stranger, Cannes, May 2010 (Part 1)

BIBLIOGRAFÍA & LINKS

Allen, Woody, Dir. Love and Death. 1975. DVD. MGM, 2001

Allen, Woody. Press conference You Will Meet A Tall Dark Stranger, Cannes, May 2010 (Part 1)

Camus, Albert. Le mythe de Sisyphe. France: Gallimard, 2011 (1942), pp. 17–187

Fraijó, Manuel. A vueltas con la religión. Estella: Verbo Divino, 2011 (2005), pp. 7–437

Frankl, Viktor E. … trotzdem Ja zum Leben sagen. Ein Psychologe erlebt das Konzentrationslager. München: Kösel, 2014 (2009), pp. 7–191

Frankl, Viktor E. Man’s Search for Meaning (trad. Ilse Lasch). Boston: Beacon, 2006, pp. ix–165

Frankl, Viktor E. The Doctor and the Soul. From Psychotherapy to Logotherapy (trad. Richard y Clara Winston). New York: Vintage Books, 1986, pp. ix–318

Frankl, Viktor E. The Unheard Cry for Meaning. New York: Touchstone, 1978, pp. 13–191

Frankl, Viktor E. TV interview, Toronto, 1972. THE WILL TO MEANING.

Sartre, Jean-Paul. L’être et le néant. Essai d’ontologie phénoménologique. France: Gallimard, 2010 (1943), pp. 11–676

Sartre, Jean-Paul. L’existentialisme est un humanisme. France: Gallimard, 2003 (1945), pp. 9– 109

Tillich, Paul. The Courage to Be. London: Nisbet, 1955 (1952), pp. vii–185

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