Nietzsche en 5 minutos

(Nietzsche por Munch, 1906)

Nietzsche: ¿ángel o demonio?

Nietzsche fue un filósofo fascinante, duro, cruel, genial, pura dinamita, que promulgó una filosofía explosiva basada en el sí a la vida, la muerte de Dios y la transvaloración de los valores judeocristianos en los que, desgraciadamente, se ha basado la historia de la Humanidad por más de 2.000 años. “No hay … adversarios más radicales que los teólogos, los cuales, con su concepto de orden moral del mundo, continúan infectando la inocencia del devenir por medio del castigo y la culpa. El cristianismo es una metafísica del verdugo”, afirma explosivamente Nietzsche.

Nietzsche rompe con todo y lanza un ataque durísimo contra el cristianismo y toda la filosofía decadente de los siglos posteriores basada en los valores cristianos: el pecado, el sufrimiento, la moral de los débiles, el no a la vida, el desprecio por la vida terrenal, por el cuerpo, por el sexo, por el placer y por el poder. Critica el dualismo metafísico, el desprecio del mundo y el desprecio de lo sensible: “El cuerpo es superior a nuestra conciencia, a nuestro espíritu, a nuestros pensamientos y sentimientos, como el álgebra a la tabla de multiplicar”. Su filosofía, aunque controvertida, es un sí a la vida con mayúsculas, un grito vital, con toda su dureza, su dolor y su felicidad. Nietzsche ve la cultura desde la óptica del arte, y el arte desde la óptica de la vida. Michel Onfray (Antimanuel de philosophie, 2001) define a Nietzsche como un ateo y un anticristiano con una pasión desenfrenada por la vida más allá del bien y del mal. Thomas Mann, en una conferencia de 1936 titulada Freud y el porvenir, explica que Freud y Nietzsche no se conocieron; sin embargo, hay una gran similitud de ideas en ambos pensadores. Paul Ricoeur llamó a Marx, Nietzsche y Freud “les maîtres du soupçon” –los maestros de la sospecha– (De l’interprétation. Essai sur Sigmund Freud, 1965). Más allá de la razón se encuentran pulsiones más profundas: el materialismo dialéctico en Marx, la voluntad de poder en Nietzsche y el inconsciente en Freud.

Hay 6 ideas primordiales en la filosofía de Nietzsche (todas ellas relacionadas entre sí): 1. la voluntad de poder; 2. el superhombre (“Übermensch“); 3. la muerte de Dios y la transvaloración de los valores; 4. la moral de los señores y la moral de los esclavos; 5. el eterno retorno; 6. la muerte del nihilismo.

1. La voluntad de poder es un impulso que no se detiene, que va siempre más allá. La voluntad de poder no es una fuerza en sí, sino una superación continua. La voluntad de poder es lo que se supera a sí mismo. El individuo lucha antes por poder que por felicidad. La voluntad de poder se opone a la voluntad de verdad: un juicio debe, ante todo, fomentar la vida (que sea verdadero o falso es secundario). La voluntad de poder se manifiesta en el cuerpo, los instintos, los deseos y las pasiones. No hay impulsos morales e inmorales, sólo una fuerza vital.

2. El superhombre: Según Nietzsche, el hombre es una cuerda entre el animal y el superhombre. El hombre es un ser que debe transformarse, superarse, elevarse hasta el superhombre. La traducción de Übermensch vendría a ser “sobrehombre” o “ultrahombre” (un hombre que se encuentra más allá del hombre). El superhombre es un hombre en el que todos sus valores se han transfigurado, un hombre con un espíritu fuerte, con voluntad de poder, con una moral aristocrática; un hombre que dice sí a la vida, sí al instinto, sí al arte; un hombre no domando, un niño. En el superhombre la fuerza dionisíaca brilla por excelencia: “Dioniso contra el crucificado” (final de Ecce Homo). El artista es un hombre superior. En el arte se manifiestan los instintos (combatir los instintos es la fórmula de la decadencia). Los artistas poseen una eterna juventud. Para Ortega, la vida es un naufragio y el arte es la salvación (La rebelión de las masas, 1930); según Nietzsche, la obra de arte muestra la esencia del mundo. El arte es para Nietzsche la cultura donde se manifiestan los instintos, y el superhombre es aquel hombre que conserva sus instintos. Nietzsche critica a los filósofos por haber creado un lenguaje antiartístico; el lenguaje debe de ser “poetizado”. La música compensa el efecto alienante que da el lenguaje común. El superhombre abraza la totalidad: la vida y la muerte, la salud y la enfermedad, lo bueno y lo malo: “Para la totalidad el mal es siempre tan necesario como el bien; la decadencia, tan necesaria como el crecimiento (…) la enfermedad más grave … es la lucha contra la enfermedad”. El dolor y el placer son las fuerzas que hacen avanzar la humanidad. Lo importante, según Nietzsche, no es tener salud, sino aprovechar situaciones peligrosas y difíciles para fortalecerse. El hombre dionisíaco acepta el sufrimiento para su fortalecimiento y superación. La enfermedad puede ser estimulante, pero hay que estar sano para recibirla. Los griegos no se liberaron de los aspectos crueles de la existencia, sino que los integraron: “El hombre trágico acepta incluso el sufrimiento más duro porque es lo suficientemente fuerte, pleno, divinizador para ello. El cristiano reniega incluso de la suerte más feliz sobre la tierra, porque es lo suficientemente débil y pobre para sufrir, bajo todas sus formas, de la vida misma”. El superhombre es “el vencedor de Dios y de la nada (…) el Anticristo”. Los valores interiores del superhombre son la libertad, el coraje, el autodominio, el respeto, la fuerza y el amor. El superhombre es como un dios epicúreo: no se preocupa de los débiles ni quiere reinar sobre ellos. El superhombre es el hombre más sabio, el artista, el filósofo. Según Nietzsche, el arte vale más que la verdad. En el arte el hombre ve su perfección. Nietzsche propugna una separación entre el superhombre y el hombre débil: “La meta no es concebir al hombre como domador de hombres, sino que han de comprenderse dos especies que coexisten al mismo tiempo, separadas lo más posible entre sí”. Un dato importantísimo y crucial para entender esta propuesta es saber que para Nietzsche la selección es una autoselección: todos podemos llegar a ser superhombres. Depende de nosotros el devenir superhombres o el continuar siendo débiles. “La mayoría de los hombres sólo representan fragmentos y particularidades del hombre. Sólo totalizándolos se obtiene un hombre”. Nietzsche grita: “Hay que ser superior a la humanidad por fuerza, por altura de alma, –por desprecio” (El Anticristo, Prólogo).

3. La muerte de Dios y la transvaloración de los valores: Nietzsche mata a Dios (La Gaya Ciencia, 1882, y Así habló Zaratustra, 1883-85) y proclama una transvaloración de los valores judeocristianos: la afirmación dionisíaca de la vida frente a la negación judeocristiana de la vida, el honor al más fuerte frente al honor al más débil, la moral de los señores frente a la moral de los esclavos, los valores de desigualdad frente a los de igualdad: “los iguales son iguales, los desiguales son desiguales”. El concepto nietzscheano de la desigualdad de los hombres es éticamente inaceptable, pero la crítica de Nietzsche al más allá es genial. El resentimiento busca a un dios imaginario: “El disgusto del hombre lleva a los brahamanes, a Platón … a buscar una forma de existencia extrahumana, divina, más allá del espacio y del tiempo”. Con la muerte de Dios mueren también los valores cristianos. El cristiano es para Nietzsche “el animal doméstico, el animal de rebaño, el animal enfermo” (El Anticristo, § 3). El cristianismo es “la máxima desgracia de la humanidad” (El Anticristo, § 51). El cristiano, junto a sus valores decadentes, debe perecer. Y Dios, ya raído y podrido, muere por sí solo.

4. La moral de los señores y la moral de los esclavos: Nietzsche defiende una moral de los señores, en oposición a la moral de los esclavos (moral cristiana). Según La genealogía de la moral (1887), hay que recurrir a la etimología para explicar la diferencia entre el hombre vulgar y el hombre aristocrático. “Malo” significó originariamente “simple” (el hombre vulgar y bajo, el esclavo); “bueno” significó originariamente “superior” (el hombre noble y poderoso, el señor). La genealogía de la moral es uno de los libros más duros y criticables de Nietzsche. Nietzsche está en contra del socialismo y del anarquismo. Según Nietzsche, la libertad se pierde en lo colectivo. Nietzsche critica el trabajo: desgasta la fuerza nerviosa y quita esa fuerza a la reflexión y meditación. El noble oculta su trabajo; el esclavo trabaja humillado. Nietzsche está fuertemente en contra de la emancipación de la mujer y ridiculiza la igualdad de derechos de la mujer y del hombre y la lucha por ellos, cosa deplorable. Según Nietzsche, soñar con derechos iguales, con una educación igual para el hombre y la mujer, es superficial. Pero, por encima de todo, Nietzsche critica el nacionalismo: “Los alemanes tienen sobre su conciencia esa enfermedad y esa sinrazón, la más contraria a la cultura que existe, el nacionalismo, esa neurosis nacional de la que está enferma Europa”.

5. El eterno retorno es la idea de que todo lo que se vive se ha vivido y se vivirá de modo idéntico. La vida se repite ad infinitum. El tiempo no es lineal, sino cíclico. La idea del eterno retorno no aparece demasiado en la obra de Nietzsche (sólo en Así habló Zaratustra, Ecce homo, La Gaya Ciencia y en un fragmento inédito). El eterno retorno es una afirmación de la vida: el superhombre es lo suficientemente fuerte e inteligente para llevar a cabo una acción que se repetirá por toda la eternidad. Nietzsche muestra aquí su visión existencialista de la vida: “Dices que la alimentación, el lugar, el aire, la sociedad te cambian y te determinan. Pero tus opiniones lo hacen mucho más aún, porque te determinan a elegir tal tipo de alimentación, de lugar, de aire, de sociedad… ¿lo querré yo de tal manera que quiera hacerlo innumerables veces?” El eterno retorno no es una teoría, sino un grito para transformar la cultura: “En lugar de la metafísica y la religión cristiana, la doctrina del eterno retorno … como … selección y educación”. Sólo el hombre seguro y fuerte puede soportar la idea del eterno retorno: “Hay que tener el mejor humor para soportar un mundo del eterno retorno … el eterno ‘da capo’. La voluntad de poder se afirma en el eterno retorno. El decir sí a la vida incluso en sus problemas más extraños”.

6. La muerte del nihilismo: según Nietzsche, el nihilismo europeo es una amenaza. Nihilista es la interpretación cristiana del mundo, porque niega los auténticos valores. Según Ferrater Mora (Diccionario de Filosofía, 1941), Nietzsche habla de un nihilismo “malo” (valores cristianos) y un nihilismo “bueno”, auténtico, que destruye el otro nihilismo. El nihilismo de los espíritus fuertes vence al nihilismo débil. El estado de placer continuo es la aspiración del nihilismo débil. El sufrimiento, la debilidad y la decadencia forman parte de la vida: rechazarlos es rechazar la vida. El hombre europeo es el hombre domesticado. La cultura reprime con violencia para adiestrar al hombre. El adiestramiento es debilidad. Antes que Freud (El malestar en la cultura, 1930), Nietzsche identificó el malestar de la civilización con la cultura. Europa es la cultura de la compasión, de la enfermedad, de la debilidad y de la decadencia. La compasión es deprimente. La risa es mejor consuelo que la compasión. El que compadece no comprende que el sufrimiento es necesario. La compasión es la práctica fundamental del nihilismo. Nietzsche critica a Rousseau (para quien la compasión es la virtud principal del hombre bueno) y a Schopenhauer (para quien la compasión es el fundamento de la moral). También critica el budismo aunque, según Nietzsche, el budismo es un nihilismo de sabios (se originó en las clases altas), al contrario del cristianismo, que es un nihilismo de esclavos (se originó en las clases oprimidas). El nihilismo es una enfermedad terminal: no hay que hacer nada, sólo esperar a que se autodestruya. Según Nietzsche, no hay evolución de la humanidad, sólo una evolución de cada cultura: “El europeo del siglo XIX está muy por debajo de los europeos del Renacimiento”.

Nietzsche fue un filósofo explosivo que ha influido y sigue influyendo enormemente en filósofos, artistas, escritores, músicos, políticos y pensadores de los siglos XX y XXI (Heidegger, Ortega, Sartre, Onfray …). Su lectura a veces requiere una relectura; una relectura que siempre resulta placentera y exquisita. Según Onfray (Soyez vaches. Nietzsche, une vie philosophique, artículo publicado en Le Point el 28 de julio de 2011), hay que leer a Nietzsche con un ojo de artista: “Il faut un oeil d’artiste pour lire la pensée de ce philosophe-artiste”. Su obra es genial, dura, reveladora: desenmascara toda la podredumbre del legado cristiano y nos invita a pensar y a dudar de valores que parecían indestructibles. Engullamos sus libros, matemos a Dios y veamos la vida desde la óptica del arte.

Antonia Tejeda Barros, Madrid, 28 de septiembre de 2011

2 Responses to Nietzsche en 5 minutos

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s