Hans Küng

Como atea, siempre me sorprendo y emociono cuando encuentro personajes religiosos y creyentes que son inteligentes, abiertos de mente, intelectuales y críticos con la religión y la Iglesia. Desde luego, no abundan. Y cada uno de ellos es una joya para la humanidad. Para aquellos que no creen, son una joya porque los no creyentes ven reflejadas sus ideas y sus críticas en boca de alguien que cree; para los creyentes, son una joya porque las críticas de la religión y la Iglesia, venidas de alguien que cree, puede abrirles los ojos y las mentes más rápidamente.

Descubrí la obra de Hans Küng hace poco. Y estoy impresionada. Küng (Suiza, 1928) es un teólogo católico y un pensador sobresaliente. Estudió filosofía y teología en Roma y París. Ha recibido 15 doctorados Honoris Causa en Teología, Filosofía, Derecho y Ciencias Humanas (la Facultad de Filosofía de la UNED, con el excelente pensador y profesor Manuel Fraijó como decano de la Facultad, quien fue alumno de Küng en la Universidad de Tubinga, le concedió el año pasado un doctorado Honoris Causa en Filosofía). Küng participó en el Concilio Vaticano II (1962 – 1965), gracias al cual la Iglesia se “modernizó” un poquito, siempre limitadamente, claro está, e hizo un intento de dialogar con las otras religiones. Küng está en contra del celibato obligatorio y la jerarquía de la Iglesia. Condena abiertamente los abusos y casos de pederastia perpetrados por curas, cardenales y obispos, y condena también el silencio del papa al respecto. Es defensor de los derechos de la mujer, del divorcio, los anticonceptivos, el aborto, la eutanasia, el diálogo entre todas las religiones y la paz interreligiosa.

El papa Pablo VI escribió en 1968 una encíclica en contra de la anticoncepción, a la que Küng contestó en 1970 con su escrito ¿Infalible?, donde cuestionó la infalibilidad pontificia (dogma establecido en el Concilio Vaticano I, en 1870, según el cual todo lo expresado por el papa debe ser aceptado incuestionablemente). Su escrito fue castigado con la prohibición de la docencia eclesiástica: “Mi cuestionamiento no fue contestado por el Vaticano, sino castigado … en un procedimiento inquisitorial que, el 18 de diciembre de 1979, terminó retirándome la licencia docendi eclesiástica”. En 1995, Küng creó la Fundación para la Ética Mundial. Según Küng, es imposible sobrevivir sin una ética mundial. La paz mundial es imposible sin paz religiosa. Y la paz religiosa es imposible sin un diálogo entre todas las religiones: “No puede haber paz entre las naciones sin paz entre las religiones … ¡Imposible la paz mundial sin paz religiosa!”

Algunas de sus obras son: ¿Existe Dios? (Existiert Gott?), 1978; Proyecto de una Ética Mundial (Projekt Weltethos), 1990 (donde denuncia las injusticias y atrocidades cometidas por las religiones y la Iglesia); La mujer en el cristianismo (Die Frau Im Christentum), 2002; Lo que yo creo (Was ich glaube), 2009.

Küng habla del “doble rostro” de las religiones: las religiones tienen una capacidad destructiva enorme (se mata “en nombre de Dios”) y son también defensoras de la paz (discrepo con Küng en este punto). Küng explica que la Iglesia condenó los derechos humanos como anticristianos hasta Juan XXIII y el Concilio Vaticano II. La moral debe de ser universal. Lo más importante es la dignidad del hombre. La autocrítica es fundamental para el diálogo interreligioso. Según Küng, la gente ha dejado de creer por culpa de la Iglesia. Küng defiende una vuelta a los orígenes de la religión. Para él, Cristo y la escatología son las respuestas (la verdad es que resulta un poco extraño que una persona tan culta, interesante y abierta se apoye tan ciegamente en Jesús y la resurrección de los muertos, pero ésas son creencias personales). Küng defiende el amor, la paz, el diálogo, la compasión y los derechos humanos por encima de todo.

Referente a la mujer, Küng escribe: “Para la mayor parte de las religiones mundiales la “mujer” es un “problema”: desde los tiempos más remotos subordinada siempre al hombre, en segundo plano dentro de la familia, de la política y de la economía, limitada en sus derechos, incluidos los referentes a su participación en el culto. La igualdad de derechos de la mujer es una magna tarea por cumplir no sólo dentro del cristianismo” (La mujer en el cristianismo -Die Frau Im Christentum-, 2002).

Referente al poder destructivo de las religiones, Küng escribe: “Por lo que respecta a lo negativo, a su capacidad destructiva, parece innegable que [las religiones] han dispuesto, y todavía disponen, de un inmenso potencial. Demasiadas son las luchas, los conflictos sangrientos y las “guerras de religión” que cargan en su cuenta, y demasiados también los conflictos económico-político-militares, en parte iniciados por ellas, o que han recibido de ellas su identidad, inspiración e incluso -como las dos guerras mundiales- su legitimación” (Proyecto de una Ética Mundial -Projekt Weltethos-, 1990).

En una interesante entrevista concedida a Küng por Euronews en el 2009, Küng dice que aquél que niegue el Holocausto (definido por Küng como “el mayor crimen de la historia de la humanidad”) no puede formar parte de la Iglesia Católica. En el Concilio Vaticano II, Küng sugirió que el brutal antisemitismo nazi tenía sus raíces en el antisemitismo que se respiraba en las religiones cristianas, especialmente en el protestantismo (recuérdese la obra antisemita de Lutero Los judíos y sus mentiras, 1543: “¿Qué debemos hacer, nosotros cristianos, con los judíos, esta gente rechazada y condenada? … No osamos tolerar … sus mentiras, sus injurias y sus blasfemias (…) debemos prender fuego a sus sinagogas o escuelas y enterrar y tapar con suciedad todo a lo que no prendamos fuego, para que ningún hombre vuelva a ver de ellos piedra o ceniza. Esto ha de hacerse en honor a Nuestro Señor y a la cristiandad, de modo que Dios vea que nosotros somos cristianos y que no aprobamos ni toleramos a sabiendas tales mentiras, maldiciones y blasfemias a Su Hijo y a sus cristianos (…) En Deuteronomio 13:12, Moisés escribe que cualquier ciudad que se entrega a la idolatría ha de ser totalmente destruida por el fuego y nada de ella ha de preservarse. Si él aún viviera, sería el primero en prender fuego a las sinagogas y las casas de los judíos (…) Que sus casas sean arrasadas y destruidas (…) deberían ser alojados bajo un techo o en un granero, como los gitanos. Esto les hará ver que ellos no son los amos en nuestro país, como se jactan, sino que están viviendo en el exilio y cautivos, como incesantemente se lamentan de nosotros ante Dios (…) Que sus libros de plegarias y escritos talmúdicos, por medio de los cuales se enseñan la idolatría, las mentiras, maldiciones y blasfemias, les sean quitados (…) Que … se les prohiba a los rabinos enseñar so pena de muerte (…) Que la protección en las carreteras sea abolida completamente para los judíos (…) Que se les prohiba la usura, y que se les quite todo el dinero y todo el oro y la plata”). Menudo angelito, este Lutero… Según Küng, todos los cristianos comparten una gran culpa histórica por el  pueblo judío. Los judíos, por su parte, dice Küng, deben de ser más tolerantes, y dejar a los palestinos construir su estado.

Antiguo colega de Ratzinger (con quien participó en el Concilio Vaticano II), Küng se ha vuelto un poderoso crítico del actual papa (Ratzinger, desde la revuelta estudiantil del 68, hizo un giro tremendo hacia el conservadurismo). Según Küng, el sistema jerárquico de la Iglesia funciona muy mal. El papa no tiene a nadie que lo guíe. Toma todas las decisiones él solito. Según Küng, ésa no es una manera correcta de gobernar ni de actuar en el siglo XXI. El papa es como Louis XIV. Según Küng, musulmanes y judíos no se fían hoy de Ratzinger (poco después de haber sido nombrado papa, en el 2005, Ratzinger definió el Islam como una religión violenta, metedura de pata que fue muy criticada por Küng, al igual que las ignorantes declaraciones de Ratzinger sobre el SIDA en África en el 2009: “[El SIDA] es una tragedia que no puede superarse con la distribución de preservativos, los cuales incluso agravan los problemas”). Küng dice que la Iglesia va hacia atrás, hacia la Edad Media. Estoy totalmente de acuerdo.

En este panorama religioso de no tolerancia, ceguera, censura, guerras y prohibición, siempre es bienvenido un personaje tan erudito, abierto y pacífico como Hans Küng. Tal vez, si todos los que creyeran pensaran como él, la religión no estorbaría tanto.

Antonia Tejeda Barros, Madrid, 18 de octubre de 2012.

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8 Responses to Hans Küng

  1. XtorvicX says:

    Un pensador con combicciones religiosas, de mente abierta los hay pocos hoy en día ,por su apellido me vino a la mente un asiático ,ojala el nuevo Papa sea un poco mas flexible la iglesia conduce muchas mentes por un camino que según sus lideres creen que es el correcto deberían hacer caso a la frase que dice:
    Jesús vino a este mundo para hacerte libre , no para crear una iglesia opresora de mentes y retrogradas , el mundo caminara mas rápido cuando la iglesia analize el verdadero valor humano , uno de los propósitos del ser humano al venir a este mundo tal vez sea dejarlo mejor a como lo encontro .

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  2. Jesús says:

    Definitivamente Küng es un grande, lo sigo desde hace muchos años, un portador de paz y luchador por un mundo mejor. Es creyente y respeta a todo el que no es creyente. Y Küng no es el único, somos miles que pensamos muy diferente, somos respetuosos, dialogamos y no tratamos de convencer a nadie. Sin embargo, la gente ignora este punto. //Un problema con el ateismo que yo tengo es su intolerancia hacía todo aquello que huele a religión, repeto que no crea, es su libertad, pero de ahí a insultar y ser intolerante, es hacer lo mismo que la religión ha hecho por siglos. ¿Por qué hacer esto? Pero en fin, gracias por tu aporte. Saludos.

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  3. Delia says:

    “Estorbar” no me parece una palabra adecuada cuando la religión para algunas personas es fundamental, cuando hay personas que no conciben la vida sin religión. No es una palabra ecuánime. Sería mejor, en todo caso, que hablaras de la “institución religiosa” si quieres hablar de “estorbo”. Pero sigo diciendo lo mismo: lo que mencionas no para todos es un estorbo.
    En fin, siempre vamos a chocar en esta idea, tampoco tiene mucho sentido seguir con ello. Gracias por tu recomendación, pero es que no creo mucho en los “ateos”. Saludos.

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  4. Antonio says:

    Hola, que digo yo que no puedes discrepar de Küng porque lo que dice es que las religiones tienen 2 caras. Con lo que parece que no estás de acuerdo es con la definición de una de las caras: buscadora de la paz. Bien,esta es la otra cara. Mujer, dentro de las religiones también hay gente pacífica y no capullos como Lutero, Calvino, etc. Están Fraijó, Küng….y tres o cuatro más supongo. Y respecto a lo del estorbo, que quieres que te diga, a mi no me estorba el criket, el golf, el waterpolo, etc…lo que me jode es que me lo quieran imponer por narices, que es lo que realmente pasa. Pero es una cuestión política, no estrictamente religiosa, se trata de manipulación de las gentes, de una- mala- excusa.
    Un saludo.

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  5. Hola Antonia,

    No me puedo escapar de citar una frase atribuida al Dr. House: “Si pudieras razonar con personas religiosas, entonces no habría personas religiosas”.

    Desde luego que hay que reconocer que las ideas de Küng son más valiosas, mejores e interesantes para la humanidad que las de la inmensa mayoría de cargos eclesiásticos: Ratzinger, Rouco Varela, Martínez Sistach, etc. Sin embargo, sigue sin librarse de la gran cárcel que es dios y el pensamiento religioso. Un saludo,

    Miguel

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    • Hola Miguel:
      tienes razón. De todas maneras, Küng no pretende convencer a nadie de nada. Su religión es privada. Y eso es respetable. También se agradece encontrar a pensadores como él, que, a pesar de ser creyentes, luchan por los derechos humanos, el respeto y el diálogo. Por eso digo que, si los que creen pensaran como él, la religión no estorbaría tanto.
      Un abrazo,
      Antonia

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  6. Delia says:

    Hola, Antonia. Muy interesante tu entrada. A ver si se te contagia algo de Küng y te dejas acompañar más a menudo por la tolerancia y menos por la ceguera. El “estorbo” que atribuyes a la religión al final de tu texto es una inmensa contradicción con lo que propones.
    Abrazos cordiales, Delia.

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    • Hola Delia:
      gracias por leer y comentar. Me alegro de que te haya gustado el Post. La religión es un estorbo para todo aquél que no cree, puesto que, desgraciadamente, hoy, en pleno siglo XXI, sigue censurando, prohibiendo y atentando contra la dignidad y libertad humanas. Unos pocos ejemplos son: los derechos de la mujer, el atentar contra su salud y su dignidad (aborto y divorcio), el respeto y dignidad de enfermos terminales que sufren y lo único que quieren es morir (eutanasia), y los derechos humanos de TODOS los seres humanos (heterosexuales y homosexuales). La religion estorba en la escuela, en la educación, en la calle, en varios países donde aún no se separa religión y el Estado, en USA (“In God we trust”) y en países retrógrados, conservadores y medievales, como España. Te recomiendo que leas (o veas los vídeos) de Pat Condell, un ateo que denuncia sin tapujos todas las contradicciones e injusticias de la religión. Es lo opuesto a Küng, pero hoy en día, desgraciadamente, es muy necesario… Estamos impregnados de religiones impuestas e inventadas. Y son un gran estorbo…
      Un abrazo,
      Antonia

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