To Woody with Love

Hay pocos genios que estén aún vivos que me sorprendan, me acompañen, me influyan, me fascinen, me deslumbren, me hagan reír, pensar y llorar tanto como Woody Allen. Hace poco vi con Eyal Woody Allen. A Documentary (2012), de Robert Weide, un documental interesantísimo sobre la trayectoria artística de Woody Allen. Hará más de 15 años que devoro sus películas, las he visto todas, las veo y las vuelvo a ver, y siempre descubro nuevos ángulos, nuevas ironías, nuevas filosofías. De algunas podría decir que me sé el diálogo de memoria. ¿Qué es lo más genial de sus películas? En mi opinión, el guión y los actores: ambos frescos, reales, ingeniosos, sorprendentes, divertidos, profundos y geniales.

Woody Allen es principalmente conocido por sus comedias, pero sus dramas, donde se respira la influencia de Bergman, son excelentes: Interiors, September, Another woman -en mi opinión, sus mejores dramas-, Cassandra’s dream, con música de Philip Glass, y Match Point son verdaderamente obras maestras.

Entre mis películas favoritas se encuentran Hannah & her sisters (probablemente, la habré visto unas 50 veces), todos sus dramas, Take the money and Run, Bananas, Everything You Always Wanted to Know About Sex * But Were Afraid to Ask, Love & Death (con música de Prokofiev), Annie Hall, Manhattan,  A Midsummer Night’s Sex Comedy (con música de Mendelssohn), Zelig, Broadway Danny Rose, Radio Days, New York Stories (Oedipus Wrecks), Crimes & Misdemeanors, Alice, Shadows & Fogs (con música de Kurt Weill), Husbands & Wives, Bullets over Broadway, Don’t drink the water (con el exquisito Michael Fox), Mighty Aphrodite, Deconstructing Harry, Celebrity, Sweet and Lowdown (con el carismático Sean Penn), Small time crooks, The Curse of the Jade Scorpion, Hollywood ending, Anything Else, Whatever Works, You will meet a dark tall stranger y Midnight Paris.

Para todo aquél que conozca bien la idiosincrasia del pueblo judío ashkenazi y haya estado en Nueva York, la mayoría de las comedias de Woody Allen son un saco explosivo de ironías semiescondidas y de mordaz autocrítica. Me pregunto si el público español (especialmente el que ve -nunca he conseguido entender por qué- sus películas dobladas, qué horror -¡qué postizo resultaría oír a Chus Lampreave doblada al inglés!-) se percata de todas las sutilezas irónicas que Woody Allen lanza sobre los ashkenazim neoyorkinos.

Cuando Woody Allen está en el proceso de edición y montaje de una película, empieza a mecanografiar el guión de su próxima película. Según él, es mejor andar ocupado en preocupaciones absurdas como “tengo que acabar mi película” que en preocupaciones terribles y gigantescas, como la muerte. Woody Allen nunca lee las críticas y no le importa en absoluto lo que la gente piense de él ni de su obra. Él es un artista con mayúsculas: crea por necesidad. Cuando acaba una película, por lo general Woody Allen se siente decepcionado con el producto final. Confiesa ver sus películas una vez y nunca más. Woody Allen ha escrito 70 películas y ha dirigido 48. A menudo se compara esta creatividad eferverscente con la del genial y colosal Bergman, que escribió 69 películas y dirigió 64.

Aparte de director, Woody Allen es un actor excelente, escritor incansable, un cómico que ha hecho historia y un clarinetista notable. Yo lo vi tocar con su New Orleans Jazz Band en Barcelona, hace ya varios años, y me encantó. Él practica cada día y, desde 1996, actúa todos los lunes en el Carlyle Hotel, en Manhattan.

Agnóstico en algunas de sus películas: “I should stop ruining my life searching for answers I’m never gonna get, and just enjoy it while it lasts. And after who knows, I mean maybe there is something, nobody really knows.” (Hannah and her sisters), ateo en muchas de ellas: And you got this shrink who, like God, never speaks, and like God, is dead.” (Anything Else), la filosofía de Woody Allen es rica, profunda e irónica. Su prosa (Getting Even, 1971; Without Feathers, 1975; Side Effects, 1980; Mere Anarchy, 2007) es ingeniosa, entretenida, cómica, profunda, surrealista, divertida y brillante. En Getting Even escribe: “Can we actually “know” the universe? My God, it’s hard enough to find your way around in Chinatown”. En Mere Anarchy escribe: “I am greatly relieved that the universe is finally explainable. I was beginning to think it was me.”

Siempre he dicho que si pudiera llevarme a una isla desierta la obra de un solo escritor, un solo compositor, un solo filósofo y un solo director, escogería la obra de Dostoyevski, Purcell, Nietzsche y Woody Allen.

Woody Allen nació en diciembre de 1935. Tiene casi 77 años y sigue creando sin parar. Su madre, Nettie, murió a los 96 años, y su padre, Martin, a los 100 años. Espero que Woody Allen nos siga deleitando con nuevas y exquisitas películas en los próximos 20 años.

Cada año espero con ilusión e impaciencia su nueva película. Siempre evito leer las críticas o ver el trailer antes de ir al cine, puesto que no quiero que nada exterior a la película estropee mi primera impresión. Hasta ahora, Woody Allen nunca me ha defraudado. En mi opinión, todas sus películas son brillantes y encierran genialidad, originalidad, profundidad, ironía y filosofía. Hace 3 días que se ha estrenado en España su nueva película: To Rome with Love. Acabo este Post y me voy corriendo al Cine Renoir Retiro, a disfrutar de su nueva obra.

Antonia Tejeda Barros, Madrid, 24 de septiembre de 2012.

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