Los fascistas huelen a huevo podrido

Publicado en Humano, creativamente humano el 7 de enero de 2016

Parece increíble que hoy en día haya aún gente que defienda el fascismo, un movimiento de masas violento y demagógico en nombre del cual se cometieron las más horribles atrocidades. El fascismo surgió en la Europa de entreguerras en Italia, llegó a su máxima crudeza con el monstruoso nazismo, floreció en varios movimientos fascistas en Europa hasta la 2ª Guerra Mundial y avanzó en la Guerra Civil española para luego podrirse en los 40 años de dictadura franquista en España.

¿Qué (coño) es el fascismo?

Hay historiadores que consideran que fascismo hay sólo uno: el italiano. La mayoría, sin embargo, considera que fascismos hay dos: el fascismo italiano (de 1922 a 1943) y el nazismo alemán (de 1933 a 1945). El franquismo, por ejemplo, sería un parafascismo o dictadura fascistizada, no un fascismo. Lo mismo vale para el asqueroso pinochetismo. Por lo general, hay una confusión histórica entre régimen fascista y movimiento fascista. Benedetto Croce definió el fascismo como una enfermedad moral.

En los régimenes fascistas, al igual que en los comunistas, los individuos se hallaban manipulados por las élites. El fascismo fue definido en los años 60–90 como un anti-. Un anti-liberalismo y un anti-marxismo. Se le consideró vacío de ideología. Sin embargo, hoy se considera que lo fundamental en el fascismo es el sujeto fascista, aun cuando en el fascismo el cuerpo teórico sea menos consistente que en otrosismos. Para definir el fascismo hay que analizar el sujeto fascista, su ideología.

Roger Griffin, en The Nature of Fascism, nombra 3 puntos esenciales que definen el fascismo: 1) el fascismo es una ideología política; 2) el fascismo es un ultranacionalismo populista; 3) el fascismo usa el mito palingenésico (hay que morir para resurgir): el fascismo se presenta como un renacer (primero hay que destruir, y sobre las cenizas surgirá una nueva nación: la nación fascista). Yo añadiría: 4) el fascismo es una ideología que exalta y defiende el terror, la violencia y la guerra (tanto el fascismo italiano como el nazismo son militaristas, agresivos y bélicos); 5) el fascismo se apoya siempre en la figura de un líder, un semidiós, totalitario y monstruoso.

El fascismo se propone aniquilar los derechos del hombre para crear una nueva civilización basada en la militarización de la política, la sacralización del Estado y la primacía absoluta de la nación. El fascismo es una propuesta extrema a un signo de decadencia. Se apoya en la violencia y la guerra y tiene una grave propensión al exterminio. Es anti-liberal, anti-democrático y anti-parlamentario. Mussolini dijo en 1932 que el fascismo era la doctrina de la acción. El fascismo usó una retórica oportunistamente revolucionaria, combinando el patriotismo, el anti-comunismo y el populismo sindicalista y anti-capitalista. En el fascismo la nación está por encima de todo. El absurdo concepto de la patria justifica cualquier atrocidad.

El fascismo fue al principio un movimiento minoritario. Luego fue un movimiento de masas, que envolvió a la masa, la atontó y acabó asesinándola. Se presentó como una “tercera vía”, opuesto a la democracia liberal y a los movimientos obreros (comunismo y anarquismo). Mussolini dijo que el siglo XX sería el siglo del fascismo. Por increíble que parezca, hubo partidos fascistas en 45 países.

En España, la Guerra Civil hizo fuerte al fascismo. En la dictadura, el apestoso Franco manejó a 4 títeres: el ejército, la Iglesia, los tradicionalistas y Falange. En España, el sujeto fascista estuvo subordinado a la figura de Franco. Sin embargo, los falangistas estuvieron en escena hasta 1975, cultivando el terror, eliminando a pensadores, intelectuales y catedráticos, y defendiendo la mediocridad, el catolicismo, la represión y la violencia.

Un poco de historia 

La Gran Guerra puso en cuestión la idea del progreso y de los valores ilustrados. El tratado de Versalles (1919) representó un cierre en falso (los tratados fueron tan mal redactados que parecían haber estado hechos para producir otra guerra lo antes posible). Antes de la crisis del 29 las democracias empezaron a tambalearse. La guerra ruso-japonesa (1904-1905) es considerada la primera gran guerra del siglo XX. Produjo “sólo” unos 150.000 muertos; la 1ª Guerra Mundial produjo unos 11 millones de muertos; y la 2ª Guerra Mundial produjo unos 70 millones de muertos: 11 millones de muertos fueron fruto del holocausto europeo (en la Shoah, שואה, perecieron 6 millones de judíos –el número es más que conocido, aunque aún hay imbéciles que se dedican a reducir los millones de muertos en unos “pocos” miles– y otros 5 millones de hombres, mujeres y niños no judíos fueron asesinados sistemáticamente por los macabros nazis, entre ellos 3 millones de polacos no judíos) y 20 millones de muertos fueron fruto del holocausto asiático (los japoneses masacraron a los chinos de las maneras más salvajes: los fusilamientos en masa y los entierros de personas vivas fueron sus salvajadas preferidas).

El terror fue la base de los régimenes fascistas y comunistas. Millones de europeos se identificaron con la utopía fascista y la utopía comunista. Para un joven de entre-guerras, lo moderno era ser o fascista o comunista.

No hay una relación causa-efecto entre la crisis económica y el fascismo. La crisis ayudó a que emergiera el fascismo, pero hubo otros países que sufrieron la crisis y no sucumbieron al fascismo, como Francia, Inglaterra y EEUU. Las democracias que aguantaron tenían regímenes parlamentarios muy fuertes.

Los Pactos de Letrán (1929) entre el Reino de Italia (con Mussolini como primer ministro) y la “Santa” Sede (con Pío XI como papa) sellaron el apoyo del Vaticano a la Italia fascista (Pío XI fue un gran admirador de Mussolini). Luego, en 1933, el Vaticano pactó con Hitler. Mientras millones de hombres, mujeres y niños eran gaseados por los nazis, los dos papas “Píos” no dijeron ni “pío” en favor de las víctimas, contribuyendo, así, a la barbarie. ¿Cuántos millones de inocentes podrían haberse salvado si los Píos se hubieran pronunciado en contra de la barbarie? Por otro lado, los alemanes protestantes apenas “protestaron” por las atrocidades que se cometían día a día, y los austríacos católicos se contentaban al ver el Reich limpio de judíos, mientras ambos, alemanes y austríacos, humillaban, torturaban, disparaban y gaseaban felices a millones de hombres, mujeres, niños y bebés inocentes.

Símbolos (horrendos) del fascismo

El fascismo usó mucho los mitos y los símbolos. Los símbolos son un medio muy eficaz para atontar a la masa. Walter Benjamin, en Das Kunstwerk im Zeitalter seiner technischen Reproduzierbarkeit, cita a Marinetti exaltando la guerra: “En el Manifiesto de Marinetti sobre la guerra de Etiopía puede leerse: ‘Desde hace 27 años, nosotros, los futuristas, venimos alzándonos contra la afirmación de que la guerra no es estética (…) Sostenemos que la guerra es bella porque, con las máscaras de gas, los aterradores megáfonos, los lanzallamas o las tanquetas instaura la soberanía del hombre sobre la máquina sometida. La guerra es bella porque nos acerca al sueño del hombre metálico. La guerra es bella porque enriquece las floridas praderas con las orquídeas relumbrantes de las ametralladoras. La guerra es bella porque conjunta, en sinfonía, los disparos, los cañonazos, los silencios, los perfumes y los olores de la putrefacción’ (…) Fiat ars, pereat mundi, dice el fascismo, esperando de la guerra, como confiesa Marinetti, la satisfacción artística de una percepción sensorial modificada por la técnica. [La humanidad] está lo suficientemente alienada de sí misma como para vivir su propia destrucción como si de un gozo estético se tratara”[1]. En efecto, en el fascismo la masa porta feliz banderas e insignias, sonríe y canta himnos, mientras lleva a la humanidad a su propia destrucción.

En España, Falange usó como símbolos la tierra de Castilla, que simbolizaba lo nacional, y el Escorial, que simbolizaba la Edad de Oro española y el Imperio. Las palabras “Arriba España” convertían lo mediocre en primordial. En el himno de Falange, el Cara al sol, cada estrofa es simbólica. La muerte es un servicio a la patria. Los caídos están siempre presentes: se les rinde homenaje con antorchas. La sangre de los caídos se derrama para que España renazca. Cuanto más se quiere movilizar a la masa, más se recurre a los símbolos. Lo importante en el mito es la utilidad, no la verdad. Lévi-Strauss (que vivió 100 años) escribió que nada se asemeja más al pensamiento mítico que la ideología política. El mito palingenésico (renacer de las cenizas) es crucial en el fascismo. En los totalitarismos, el proletariado (comunismo), la nación (fascismo) y la raza (nazismo) representan el bien, el Mesías sufriente cristiano, que traerá la salvación y justificará las peores atrocidades. El fascismo necesita siempre crear enemigos. El enemigo une y crea identidad. Los símbolos ayudan a identificar lo que se defiende y lo que debe destruirse.

¿Sindicatos?

En la Italia fascista, el sindicalismo tuvo 3 fases: de 1919 a 1925: contrarrevolución (persecución del movimiento obrero, prohibición de la huelga, terror y violencia); de 1925 a 1927: institucionalización (Ley Rocco, 1926, y Carta di Lavoro, 1927, “espíritu social” del fascismo); de 1928 a 1943: burocratización y declive. Empresarios y terratenientes financiaron el proyecto fascista. El sindicalismo fue siempre controlado por el Estado. Los obreros seguían siendo explotados, y los burgueses seguían enriqueciéndose. Mussolini intentó compensar esta realidad dejando que la prensa fuera revolucionaria.

En la Alemania nazi, tras la supresión de los sindicatos en 1933, se creó el Frente Alemán del Trabajo (Deutsche Arbeitsfront, DAF), que reunía a trabajadores y empresarios. El DAF debía impedir la lucha de clases. La ley del 20 de enero de 1934 no cambió absolutamente nada: los empresarios siguieron siendo los  jefes de sus empresa, y a los trabajadores siguieron siendo los subordinados.

En España, Falange jugó un papel muy importante en la atracción y engaño de las masas. El sindicalismo de Falange estaba en contra del liberalismo y del comunismo. Las organizaciones sindicales CNT (anarcosindicalista) y UGT (socialista) fueron prohibidas y pasaron a la clandestinidad. El movimiento obrero debía ser destruido pero era imprescindible atraer a los trabajadores. Los sindicatos fueron creados no para que tuvieran poder, sino para convertirlos en instrumentos del poder. Los empresarios siempre salían beneficiados y los trabajadores, perjudicados. En 1938 se creó el Fuero del Trabajo (inspirado en la Carta di Lavoro). Su carácter fue principalmente propagandístico. El poder era centralizado y jerarquizado. La Organización Sindical Española jugó un papel marginal. En un esfuerzo propagandístico, el 18 de julio se creó la Fiesta del Trabajo, con demostraciones sindicales, desfiles militares y, cómo no, con misas con sus cruces, sus curas, sus Cristos y la virgen que los parió.

Las leyes sociales franquistas fueron mucho menos trascendentales y modernas que en el resto de Europa. El Seguro Obligatorio de Enfermedad se creó en España en 1942 y la ley de Bases de la Seguridad Social, en 1963 (en Alemania se había creado en 1886 y en Inglaterra, en 1911 –National Insurance Act 1911-). En 1944 Franco creó la paga extra de Navidad (en Francia se había creado la paga extra anual en 1936). En 1956 Franco creó la Ley de Accidentes de Trabajo (en Inglaterra se había creado en 1844). En 1961 Franco creó el Seguro de Desempleo (en Inglaterra se había creado en 1911). En 1962 Franco creó la Ayuda a la Ancianidad (en Inglaterra se había creado en 1908 –Old-Age Pensions Act 1908-). En la España franquista se construyeron menos edificios, hospitales y colegios que en Francia, Inglaterra, Holanda, Alemania e Italia, pero aquéllos que se construyeron fueron con sello, prensa, bombo y platillo. En la España franquista centenares de miles de personas vivían en barracas y cuevas, sin agua ni luz. Se aíslaron a las clases obreras a las afueras de las ciudades. Ésa fue la verdadera preocupación de Franco por los obreros y las clases pobres: manipularlos y tenerlos alejados y apartados.

Falange (esa basura)

Una cosa fue la dictadura franquista y otra cosa fue Falange. Falange Española, de ideología fascista y nacionalsindicalista, fue fundada por José Antonio Primo de Rivera en 1933. Primo de Rivera era ciegamente patriótico, defensor de la violencia (famoso por contestar con puñetazos) y fanático católico. Se ha dicho que a Primo de Rivera le faltaba densidad para ser un duce, y pensamiento para ser un intelectual. En 1934, Falange se fusionó con las Juntas de Ofensiva Nacional-Sindicalista (JONS), partido conocido por su violencia, fundado por Ramiro Ledesma, un intelectual de segunda fila, gran admirador de Hitler, y Onésimo Redondo, fascista, ferviente católico y antisemita. Los tres murieron en 1936: Primo de Rivera y Ledesma fueron fusilados por el gobierno republicano; Redondo murió en manos de los milicianos.

Los falangistas, con poca imaginación e iniciativa, de dedicaron a copiar en lo que pudieron a sus ídolos italianos. Cuando vieron las camisas negras de los italianos fascistas decidieron que ellos también debían llevar camisas distintivas, pero como el negro ya lo habían cogido los italianos se pusieron una camisa azul medio enfadados. Los que llevaron la camisa azul desde 1933 a 1936 se denominaron luego los camisas viejas. Yo tengo un amigo que tiene un abuelo camisa vieja. Triste pero cierto. La militancia en Falange era interclasista: obreros, jornaleros, campesinos y mucho señorito ricachón y católico.

En 1937, manipulada por Franco, FE de las JONS se unificó con los tradicionalistas (carlistas) y pasó a llamarse FET y de las JONS (Falange Española Tradicionalista y de las Juntas de Ofensiva Nacional Sindicalista). El nombre, recargadísimo, recuerda a esos nombres cursis de protagonistas de teleseries latinoamericanas (José Luis Carlos Alberto; María Luisa Clara Inés). La FET y de las JONS fue el partido único de la dictadura franquista, con tintes fascistas, tradicionalistas y católicos, al servicio de Franco, los militares y la Iglesia.

En la posguerra, mucha gente se acercó a FET y de las JONS por miedo y por hambre. El pan estaba en el Frente de Juventudes, asociación que duró 33 años, de 1940 a 1977 (tuvo diferentes nombres pero fue la misma basura), la cual enseñaba a los niños política (fascista), “cultura” (fascista) y gimnasia, y a las niñas, las “Enseñanzas de Hogar” (y, a todos, por supuesto, la religión católica). El pan estaba también en la Sección Femenina: la rama femenina de Falange en 1934 y de FET y de las JONS hasta 1977, creada por Pilar Primo de Rivera, gran admiradora de los nazis y católica fanática. Hoy en día hay aún mujeres españolas que recuerdan cómo les obligaban a vestirse “mitad monja, mitad soldado” y cómo Pilar Primo de Rivera les recomendaba dedicarse a hacer ganchillo y obras de caridad porque, decía, “a la mujer le falta el talento creador de la mente masculina”. Las falangistas eran fascistas y católicas. Dirigieron el Servicio Social de la Mujer (equivalente al Servicio Militar Masculino, obligatorio para todas las mujeres de 17 a 35 años, exceptuando las viudas de guerra), el Auxilio Social (copiado de la Alemania nazi) y la educación de las jóvenes para devenir buenas patriotas, buenas cristianas y buenas esposas. Pobrecitas, las mujeres falangistas. Desde luego, allí nadie había leído a Feuerbach, Nietzsche, Stuart Mill o Russell. Menuda mediocridad.

En la posguerra todos los cargos políticos y profesionales fueron ocupados por abogados, notarios, militares, franquistas, monárquicos y católicos. Se decía que había que ir tapando los “huecos”. ¿Quiénes habían dejado esos “huecos”? Los ministros, alcaldes, profesores, catedráticos a los que se les había pegado un tiro o se les había echado. Para ocupar los cargos había que ser de FET y de las JONS. En los años 50, Falange se convirtió en un puro aparato burocrático, corrupto y desteñido de ideología. ¿Por qué Franco mantuvo a Falange? Franco necesitaba el calor popular y eso se lo daba Falange, gracias a su discurso demagógico. Además, los falangistas infundían miedo en los pueblos y ciudades y eran útiles para tener a la población asustada y calladita.

La gran diferencia con Italia y Alemania fue que, en España, los fascistas (falangistas) no tomaron el poder, sino que se incorporaron al Estado y fueron usados por el Estado.

Hoy en día, por increíble que parezca, Falange sigue siendo un partido político (minoritario y residual). En sus siglas ya no lleva la T de “Tradicionalista”. Ahora se llama Falange Española de las Juntas de Ofensiva Nacional Sindicalista (FE de las JONS). En el carnet de simpatizante se lee: “El futuro se llama España”. Pobres, aún no se han enterado de que a España le falta mucho para salir de su mediocridad, y de que hay muchos otros países que la superan en cultura, economía, justicia social y modernidad.

Terror

Los totalitarismos siempre han usado el terror y la violencia, y se han cagado en la libertad. Tanto los regímenes comunistas como los fascistas tienen las manos manchadas de sangre. En la URSS, bajo Stalin, los gulags produjeron 20 millones de víctimas. Las cifras de víctimas de la Shoah (6 millones), el holocausto europeo (11 millones) y el holocausto asiático (20 millones) son escandalosas. En la Guerra Civil española, en el bando republicano se quemaron iglesias y se mataron a curas, monjas y gente inocente, se torturó y violó, ya fuera por represalia u odio. La violencia en el bando nacional fue terrible: se torturó, violó y fusiló a gente inocente y se bombardearon pueblos y ciudades enteras. Se han encontrado en las fosas de víctimas republicanas esqueletos de adultos y niños ambos con agujeros de bala en el cráneo: los nacionales disparaban a los padres y a los hijos a la vez y con la misma bala.

Yo me pregunto: ¿cómo es posible apoyar hoy en día el fascismo? ¿Sus seguidores son monstruos, ignorantes o cretinos? ¿Cómo es posible que el ser humano no aprenda de la Historia, de los campos de concentración y exterminio, los genocidios, las matanzas, las torturas y la barbarie? ¿Y por qué la Iglesia Católica se encuentra siempre al ladito de los movimientos y partidos fascistas, patrióticos, xenófobos y homofóbicos?

Los fascistas, por lo general, son especialistas en negar la Historia, tergiversar los hechos y cambiar las cifras. Sin una postura crítica no es posible diálogo alguno. Los Derechos Humanos son lo primero. Cualquier concepto que vaya en contra de los Derechos Humanos (sea la patria, Dios, la Iglesia, el Estado o la raza) es pura basura y debe ser tratado como tal. No hay absolutamente nada que vaya más allá de la paz, la libertad y la dignidad.

El fascismo huele a podrido, a sangre, a caca, a niño acribillado y a gas. Dejémoslo en el lugar que se merece: en el cubo de la basura.

HALLOWEEN-2015-TODOS.JPG Antonia Tejeda Barros, Madrid, 22 de julio de 2012 & diciembre de 2015

ANTIFASCISM-POST

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3 Responses to Los fascistas huelen a huevo podrido

  1. pulgano says:

    Hola, te envío esto de Benjamin sobre el tema.
    Benjamin recoge el manifiesto de Marinetti sobre la guerra colonial etíope que dice:”desde hace veintisiete años nos levantamos los futuristas en contra de que se considere antiestética a la guerra…Por consiguiente, aseguramos con firmeza (…) La guerra es bella, ya que gracias a las máscaras antigás, al horroroso megáfono, a los lanzallamas y a las tanquetas, se fundamenta el dominio del hombre sobre la máquina sometida. La guerra es bella, porque inaugura el sueño de blindar el cuerpo humano. La guerra es bella porque enriquece una pradera florida alrededor de las orquídeas de fuego de las ametralladoras. La guerra es bella porque une, en una sinfonía, el fuego de los fusiles, los cañoneos, las pausas del fuego, los perfumes y los aromas de la putrefacción. La guerra es bella, porque crea arquitecturas nuevas como la de los grandes tanques, la de las espirales de humo de los pueblos incendiados y muchas otras (…..) ¡Poetas y artistas futuristas—recordad estos principios fundamentales de una estética de la guerra para que vuestras luchas sean iluminadas por una nueva poesía y una nueva plástica”. La Stampa, Turín. En Walter Benjamin, Estética y Política. Ed, Las Cuarenta. Pág. 79 y ss.. Benjamin añade más adelante el grito de:” Fiat ars, pereat mundus” como fin buscado por los fascistas.

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    • pulgano says:

      Como ves te he mandado este párrafo, que ya habías escrito, porque me había saltado la página y no lo había visto, perdón chica.

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      • Hola Antonio:
        muchísimas gracias por tu comentario. Y gracias por el párrafo. Aunque yo ya lo haya citado, me alegro de que lo hayas vuelto a citar. Es una cita muy interesante y muestra muy bien la estética futurista (y fascista).
        Un abrazo,
        Antonia

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