Feuerbach: “Pensamientos sobre muerte e inmortalidad”

Gedanken über Tod und Unsterblichkeit, obra profunda y explosiva escrita por Feuerbach (1804 – 1872) -padre de los maîtres du soupçon (maestros de la sospecha)- fue publicada anónimamente en Nürenberg en 1830, cuando Feuerbach tenía tan sólo 26 años (un año antes de la muerte de Hegel, 14 años antes del nacimiento de Nietzsche, 15 años antes de las 11 Tesis sobre Feuerbach de Marx y 26 años antes del nacimiento de Freud).

La obra se compone de un Prefacio del Editor, una Introducción, 3 capítulos (I. Dios; II. Tiempo, espacio, vida; III. Espíritu, conciencia), una Conclusión y unos Poemas.

El editor es ficticio (se trata del mismo Feuerbach). En el Prefacio, Feuerbach escribe que la presente obra es distinta, elegante, sarcástica y exquisita, con formulaciones filosóficas muy profundas.

La Introducción habla básicamente de la inmortalidad. Según Feuerbach, la doctrina de la inmortalidad del alma ha existido desde siempre y se puede resumir en 3 grandes épocas: 1) la época grecorromana: la inmortalidad era la separación entre la posibilidad y la realidad; 2) la época cristiano-católica, que tiene su punto culminante en la (decadente) Edad Media: el hombre individual no tenía conciencia de su individualidad (vivía en la comunidad de creyentes); la esencia del individuo no era la fe ni la conciencia moral, sino el ser de la Iglesia; 3) la época moderna: creencia en la inmortalidad por sí misma; el individuo es divino e infinito; en el protestantismo, la esencia no es la Iglesia, sino la fe.

Feuerbach critica estas 3 posturas y escribe: “Sobre las ruinas del mundo destruido, planta el individuo la bandera del profeta, la sagrada estafa de la creencia en su inmortalidad y en el loado más allá. Sobre las ruinas de la vida presente, al no ver nada, se le despierta el sentimiento de su propia nada interior, y en el sentimiento de esa doble nada le fluyen … las compasivas perlas de lágrimas y las pompas de jabón del mundo futuro”.

La muerte del hombre es una muerte real y completa. El hombre debe de ser conciente de su muerte, para poder disfrutar plenamente de su vida: “Es una necesidad … que el hombre … se acuerde del carácter totalmente pasajero de su ser, de su mortalidad, y … despierte … la necesidad de buscar fuera de su propia individualidad, y fuera de la fe en su propia inmortalidad y eternidad, la fuente de la vida y de la verdad, el fundamento determinante de sus acciones y la morada de la paz. Sólo si el hombre vuelve a reconocer que no se trata de una muerte aparente, sino de una muerte verdadera y real, que liquida totalmente la vida del individuo, y sólo si vuelve a la conciencia de su finitud, se armará del coraje suficiente para empezar una nueva vida y para sentir la urgente necesidad de convertir lo verdadero y esencial, lo verdaderamente infinito, en el motivo y contenido de todas las actividades de su espíritu”.

Capítulo I. Dios. El hombre se humilla ante Dios para reflejarse en él. El hombre habla de su ser nada, de su propia corrupción, de su entrega a Dios y se arranca con los dientes lo mejor de sí mismo: la razón. Feuerbach escribe: “Los individuos reconocen sobre sí a Dios para poseer en él un espacio infinito para poder expandir y extender su limitada, particular y miserable individualidad por toda la eternidad”.

“Desear algo … después de la muerte … es un enorme error (…) Después de la muerte no tienes … nada más que esperar, pues la muerte acontece precisamente por lo que tú equivocadamente esperas después de ella (…) Sólo hay una clase de muerte, que es la muerte completa; la muerte no roe una parte del hombre y deja otra parte. Totalidad, universalidad, es la forma y carácter general de la naturaleza; si te mueres, mueres enteramente, todo está muerto”.

Feuerbach muestra aquí una visión panteísta, influida por Hegel, Schelling y Spinoza: “Ten el conocimiento del amor y ya es tuyo el conocimiento de Dios y del Todo. Qué sea el amor … sólo lo puede saber el verdadero panteísta, sólo él puede amar; fuera del panteísmo sólo hay egoísmo”. Para Feuerbach, el amor es el sentimiento absoluto, infinito y general.

Capítulo II. Tiempo, espacio, vida. El hombre tienela seguridad de su existencia sólo en su sensibilidad: “Eres individuo sólo mientras sientes (…) Sólo en la sensibilidad es individuo el individuo (…) El tiempo y la temporalidad son una misma cosa con tu sensibilidad; el tiempo es de algún modo tu capacidad misma de sentir. Donde no hay tiempo, no hay individuo, donde no hay individuo, no hay sensibilidad y viceversa (…) El tiempo está sólo en la frontera que media entre tú y el pensamiento”.

El individuo es temporal y espacial. Espacio y tiempo contienen la afirmación y la negación. El tiempo es la negatividad de lo infinito y particular. El espacio es la afirmación de la existencia sensible.

El hombre, al elevarse por encima de su ser y de su esencia, llega a la razón, al pensamiento. La vida por encima de la muerte es la vida dedicada a la razón, a la libertad, a la voluntad, a la ciencia y al arte. El hombre es un ser moral y libre. La materia del hombre es la voluntad y la libertad.

El hombre es hombre sólo en esta vida: “Cuando se termina esta vida, dejamos de ser hombres (…) En la muerte no hay vida … la muerte es el desierto puro, el más horrible vacío de vida (…) La idea de que después de la muerte se peregrina de estrella en estrella, y de que las estrellas son … cómodos lugares de habitación de los seres vivos, es vacía, superficial y contradictoria con la naturaleza”.

Según Feuerbach, la historia resuelve todos los enigmas: “Historia es … vida, y la vida, historia; una vida sin historia es una vida sin vida”.

Capítulo III. Espíritu, conciencia. Según Feuerbach, la inmortalidad no es del individuo sino de la especie: “Tu esencia como hombre, como persona, es … la humanidad”.

El hombre es un ser consciente; su esencia es más que una esencia: es espíritu y conciencia: “La conciencia es la luz; las personas son los colores (…) al igual que los colores cambian, aparecen y desaparecen, así también pasan las personas”.

Si el hombre lo es todo, cuando muere, no es nada. Según Feuerbch, el hombre muere porque es “un ser libre, pensante y consciente”.

Conclusión. Según Feuerbach, la muerte es negación y afirmación del individuo: “Sin finalidad no hay individuo, sin límite no hay … finalidad ni muerte; la muerte … como manifestación de la finalidad, es a la vez afirmación y negación”.

Siguiendo al genial Epicuro, la muerte y el hombre nunca se encuentran. Para Feuerbach, la muerte existe sólo antes de la muerte: “Sólo antes de la muerte, pero no en la muerte, es la muerte muerte y dolorosa … la muerte es un ser espectral … sólo es cuando no es, y … sólo no es cuando es (…) El fin del individuo, puesto que no es para él mismo, tampoco tiene ninguna realidad para él, pues para el individuo sólo tiene realidad lo que es objeto de su sensación (…) la muerte es sólo muerte para los que viven, no para los que mueren; para éstos sólo existe la muerte, y sólo es ésta terrible, precisamente cuando todavía no es muerte (…) La muerte es un límite de la vida que no tiene realidad ni existencia alguna”. Epicuro ya había escrito que no hay que temerle a la muerte, puesto que el hombre y la muerte nunca se encuentran: “… la muerte nada es para nosotros. Porque todo bien y mal reside en la sensación, y la muerte es privación del sentir (…) Nada hay, pues, temible en el vivir para quien ha comprendido rectamente que nada temible hay en el no vivir (…) Así que el más espantoso de los males, la muerte, nada es para nosotros, puesto que mientras nosotros somos, la muerte no está presente, y, cuando la muerte se presenta, entonces no existimos. Conque ni afecta a los vivos ni a los muertos, porque para éstos no existe y los otros no existen ya.” (Carta a Meneceo).

Si la muerte es sólo una negación que se niega a sí misma, también la inmortalidad es, como oposición de una nada, una afirmación irreal e indeterminada del individuo, de la vida y de la existencia: “Al igual que la muerte es sólo una negación que es pura apariencia … la inmortalidad es también una afirmación que es pura apariencia”.

Los Poemas hablan de la muerte y de la vida. Unos de sus mejores versos son: “Algo me arrastra fuera de esta vida terrena / para que resignado me entregue yo a la nada (…) Incluso aunque fuera verdadera la fábula / y aun cuando un coro de ángeles hubiera / yo quisiera mejor quedarme del lado de mis duelos / antes que estar con los ángeles en el celeste brillo (…) ¡Que los curas cobardes / en el olvido del más allá se pierdan!”

Pensamientos sobre muerte e inmortalidad es un libro genial, franco y demoledor. La visión panteísta que aquí refleja Feuerbach suaviza de alguna manera las relaciones entre el hombre, Dios y la naturaleza. El libro es, pues, menos explosivo que sus 3 joyas posteriores: La esencia del cristianismo (Das Wesen des Christenthums, 1841), La esencia de la religión (Das Wesen der Religion, 1846) y las Lecciones sobre la esencia de la religión (Vorlesungen über das Wesen der Religion, 1851), donde escribe: “Para enriquecer a Dios, debe el hombre empobrecerse; para que Dios lo sea todo, ha de ser el hombre nada (…) El secreto de la teología es la antropología (…) Nuestra relación con la religión no es solamente negativa, sino crítica” (La esencia del cristianismo); “Lo que se atribuye a Dios se le niega al hombre, y … lo que se le da al hombre se le quita a Dios (…) Si quieres … tener a Dios, renuncia al hombre, y si quieres tener al hombre, renuncia a Dios; de lo contrario, no tienes ni al uno ni al otro. La nada del hombre es el presupuesto de la esencialidad de Dios; afirmar a Dios significa negar al hombre; adorar a Dios significa despreciar al hombre; alabar a Dios significa injuriar al hombre. La gloria de Dios se apoya únicamente en la bajeza humana; la felicidad divina, en la miseria humana; la sabiduría divina, en la locura humana; el poder divino, en la debilidad humana” (La esencia de la religión); “El propósito de mis escritos y … de mis lecciones es convertir a los hombres de teólogos en antropólogos, de teófilos en filántropos, de candidatos del más allá en estudiosos del más acá (…) Mi propósito no es en modo alguno meramente negativo, sino positivo; yo niego únicamente para afirmar; yo niego únicamente la esencia aparente y fantástica de la teología y de la religión, para afirmar la esencia real del hombre” (Lecciones sobre la esencia de la religión).

En estas 3 obras, la visión panteísta desaparece dando paso a un ateísmo genial y fascinante, que rompe con toda la nefasta tradición judeo-cristiana (como anunciará más tarde Nietzsche) y le devuelve al hombre, por fin, su dignidad.

Antonia Tejeda Barros, Madrid, 15 de junio de 2012.

 

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8 Responses to Feuerbach: “Pensamientos sobre muerte e inmortalidad”

  1. Estimado Iván:
    muchas gracias por tu mensaje. No sé si tu pregunta se refiere sólo a obras de Feuerbach o a obras en general. Sobre Feuerbach, tengo otro Post donde menciono sus principales obras en relación al hombre, la religión y la muerte:
    https://antoniatejeda.wordpress.com/2012/07/07/feuerbach-el-hombre-que-mato-a-dios/
    Si necesitas literatura de otros autores, hay mil autores fascinantes, entre ellos Russell, Sartre, Onfray y Savater. Si necesitas títulos, no dudes en escribirme.
    Un abrazo desde Madrid, y espero que disfrutes mucho con tu trabajo,
    Antonia

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  2. Iván de Jesús Hernández says:

    Qué tal Antonia, mucho gusto saludarte. Mi nombre es Iván, y te escribo desde San Juan de los Lagos, Jalisco, México. estudio en la facultad de filosofía, en un seminario que se encuentra en dicho lugar. La razón por la que te escribo es porque en la etapa de formación en que me encuentro (tercer año de filosofía) se nos pide que realicemos un trabajo científico de investigación, el cual yo pretendo realizar precisamente acerca de la muerte, en Feuerbach, autor del que vienes hablando en el artículo reciente. El trabajo pretendo realizarlo, desde luego en la perspectiva del ateísmo, pero comparándolo con la postura de las principales religiones, acerca de la muerte.
    De acuerdo a tu investigación sobre Feuerbach, además de “pensamientos sobre la muerte y la inmortalidad”, ¿qué otras obras me recomiendas basarme para la realización de este trabajo?
    esa sería la petición que te haría.

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  3. Hola Antonia
    Estoy interesada en saber si es que Feuerbach, alguna vez ha escrito algo relacionado con el feminismo. Si es así, me gustaría saber en cual de sus obras, esto es posible? Gracias. Cris

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    • Hola Cristina:
      muchas gracias por tu pregunta. Que yo sepa, no. Desgraciadamente, la mayoría de los grandes pensadores del siglo XIX y primera mitad del XX apenas cosideraron a la mujer, y muchos escribieron muy negativamente sobre ella. Algo, a mi juicio, bastante imperdonable. Tal es el caso de Schopenhauer, Nietzsche y Freud. En un Post sobre “Le deuxième sexe” de Simone de Beauvoir escribo algo sobre esto. Te copio un trozo:

      FEMINISMO / El hombre y la mujer en general siempre vieron la emancipación de la mujer como algo alarmante. Los aforismos de Schopenhauer contra la mujer son numerosísimos; escribe: “Las mujeres son el sexus sequior (el segundo sexo), inferior al masculino en todo respecto; uno debe perdonar sus defectos, pero rendirles veneración es sumamente ridículo y nos degrada ante sus ojos”; “Lo que hace a las mujeres tan apropiadas como nodrizas y educadoras de nuestra infancia es precisamente el hecho de ser ellas mismas pueriles, tontas y poco perspicaces; … permanecen toda su vida como niñas grandes, una suerte de estado intermedio entre el niño y el hombre adulto, paradigma del verdadero ser humano”; “La naturaleza muestra una inequívoca predilección por el sexo masculino. Éste lleva la delantera en fuerza y belleza; cuando se trata de obtener satisfacción sexual, la parte masculina sólo obtiene placer, mientras que del lado femenino caen sólo lastre y desventajas”.

      Nietzsche escribe (Ecce homo: “Por qué escribo yo libros tan buenos“, 1888): “La lucha por la igualdad de derechos es incluso un síntoma de enfermedad (…) Cuando más mujer es la mujer, tanto más se defiende con manos y pies contra los derechos en general (…) “Emancipación de la mujer”, -esto representa el odio instintivo de la mujer mal constituida, es decir, incapaz de procrear, contra la mujer bien constituida (…) Al elevarse a sí misma como “mujer en sí”, como “mujer superior”, como “mujer idealista”, quiere rebajar el nivel general de la mujer; ningún medio más seguro que esto que estudiar bachillerato, llevar pantalones y tener los derechos políticos del animal electoral. En el fondo las mujeres emancipadas son las anarquistas en el mundo de lo “eterno femenino”, las fracasadas, cuyo instinto más radical es la venganza”.

      El link del Post es: https://antoniatejeda.wordpress.com/2011/06/18/le-deuxieme-sexe/
      Al final encontarás información sobre pensadores feministas.

      Siento no poderte dar más información sobre Feuerbach.
      Un abrazo,
      Antonia

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    • Muy interesante, Delia. Me ha gustado mucho el título de tu Blog. Pero no comparto para nada tus pensamientos sobre Dios o la religión. El ateo no niega para negar, no niega odiando: niega, como dice Feuerbach, para AFIRMAR. Para afirmar al hombre. Yo releo a Nietzsche y nunca dejo de maravillarme. He leído toda su obra y me parece de una genialidad impresionante. Sí que comparto contigo la idea de que la sensibilidad es importante y que el que posee sensibilidad posee una virtud. El ateo es muy sensible con el hombre. La crítica es muy importante. El ateo no critica a Dios para destruir, sino para devolverle la dignidad al hombre. Se critica para construir. El ateo puede ser sensible, inteligente y hasta feliz. Dios no es necesario. Ya tenemos al hombre, el arte, la música, la naturaleza y la filosofía.
      Un abrazo,
      Antonia

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  4. delia says:

    Hola, Antonia:
    Tu admiración hacia Feuerbach va más allá de lo que imaginaba. Tras leerte un par de días me han dado ganas de volver a abrir mi blog sólo para remar hacia la orilla opuesta.
    En cualquier caso me ha gustado visitarte y que nos conciéramos el otro día en las Conferencias. Recibe un saludo y mi felicitación por tu trabajo, felicitación que es independiente de las ideas personales.

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    • Estimada Delia:
      muchísimas gracias por tu comentario. Me ha hecho ilusión saber de ti. A mí también me encantó conocerte el otro día y hablar un poquillo sobre filosofía contigo. Si decides volver a abrir tu Blog, no dudes en avisarme.
      Un abrazo y disfruta mucho Unamuno,
      Antonia

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