“Le deuxième sexe”

Escrito y publicado con gran éxito y explosión en 1949 por la genial Simone de Beauvoir (1908 – 1986), Le deuxième sexe, es uno de los gritos más célebres e importantes del movimiento feminista, una denuncia de la desigualdad de la mujer (aún vigente, en pleno s. XXI), una obra escrita con gran lucidez, fuerza y genio, bañada de reivindicación y, cómo no, de existencialismo: “La perspective que nous adoptons, c’est celle de la morale existentialiste. Tout sujet … n’accomplit sa liberté que par son perpétuel dépassement vers d’autres libertés; il n’y a d’autre justification de l’existence présente que son expansion vers un avenir indéfiniment ouvert.”

Siguiendo la filosofía existencialista (Sartre: L’être et le néant, 1943, L’existencialisme est un humanisme, 1946), el ser humano no posee naturaleza humana, sino una realidad humana, es decir, una condición humana. No existe por tanto la naturaleza “femenina”, sino una condición femenina. La primera y célebre frase del Capítulo I del Tomo II rompe con todo y es un grito existencialista a la libertad: “On ne naît pas femme: on le devient.”

En Pour une morale de l’ambiguïté (1947), Simone de Beauvoir escribe (Parte III, Capítulo 2: Liberté et libération):

“Vouloir la liberté, vouloir dévoiler l’être, c’est un seul et même choix; par là se définit une démarche positive et constructive de la liberté qui fait passer l’être à l’existence dans un mouvement sans cesse dépassé (…) il s’agit pour l’homme de poursuivre l’expansion de son existence et de récupérer comme absolu cet effor même.”

En Le deuxième sexe, Simone de Beauvoir analiza la condición de la mujer (histórica y presente) en la sociedad occidental.

Según de Beauvoir (Tomo I), nuestros “grandes” filósofos han menospreciado casi siempre a la mujer: según Pitágoras, hay un principio bueno que ha creado el orden, la luz y el hombre y un principio malo que ha creado el caos, las tinieblas y la mujer; Platón agradecía a los dioses primero por ser libre y no esclavo, segundo por ser hombre y no mujer; según Aristóteles, la mujer es hembra en virtud de una cierta falta de cualidades. La inferioridad y menosprecio de la mujer en las tres religiones monosteístas es harto conocida: Beauvoir nos muestra el misógeno Tanaj )תנך(: “Bendito sea Dios nuestro Señor y el Señor de todos los mundos por no haberme hecho mujer”.

La desigualdad de la mujer respecto del hombre es un fenómeno muy especial, raro y único, que no se puede comparar con otras clases de racismo, odio, descalificación o menosprecio. No se empezó a menospreciar a la mujer desde un momento concreto histórico, sino que a la mujer siempre se la ha menospreciado, desde los orígenes de la humanidad: “La majorité impose sa loi à la minorité ou la persécute. Mais les femmes ne sont pas comme les Noirs d’Amérique, comme les Juifs, une minorité: il y a autant de femmes que d’hommes sur la terre (…) c’est un événement historique qui a subordonné le plus faible au plus fort: la diaspora juive, l’introduction de l’esclavage en Amérique, les conquêtes coloniales sont des faits datés. Dans ces cas, pour les opprimés il y a eu un ‘avant’ (…) [Il y a un rapprochement] entre les femmes et le prolétariat … les prolétaires non plus  se sont pas en infériorité numérique et ils n’ont jamais constitué une collectivité séparée. Cependant à défaut d’un ‘événement’, c’est un développement historique qui explique leur existence (…) Il n’y a pas toujours eu des prolétaires: il y a toujours eu des femmes (…) aussi loin que l’histoire remonte, elles ont toujours été subordonées à l’homme (…) La femme a toujours été, sinon l’esclave de l’homme, du moins sa vassale; les deux sexes ne se sont jamais partagé le monde à égalité”.

El tomo I (con el subtítulo Les faits et le mythes) se publicó en junio de 1949 y el tomo II (con el subtítulo L’expérience vécue) se publicó en noviembre de 1949. El tomo II consta de una introducción, 4 partes (14 capítulos) y una conclusión. Las partes se titulan “Formation, Situation, Justifications, Vers la libération“.

Simone de Beauvoir cuenta en La force des choses I (1963) cómo el libro fue concebido: “… presque fortuitement; voulant parler de moi, je m’avisai qu’il me fallait décrire la condition féminine”. El título fue meditado por Simone de Beauvoir, Sartre y Jacques-Laurent Bost (co-fundador de Les Temps Modernes): “Je suggérai: L’Autre sexe? Non. Bost proposa: Le Deuxième Sexe et réflexion faite, cela convenait tout à fait”. Le deuxième sexe está dedicado “à Jacques Bost“.

El hombre en tanto sujeto, considera a la mujer como un objeto, como el otro. Simone de Beauvoir descubre a los 40 años esta injusticia del mundo que siempre ha existido y que muchas veces pasa desapercibida. En La force des choses escribe que no niega que haya diferencias entre el hombre y la mujer, pero que estas diferencias son de orden cultural y no natural. En Le deuxième sexe, Chapitre III: L’initiation sexuelle, sin embargo, parece defender que hay diferencias naturales, es decir, biológicas, que condicionan los comportamientos del hombre (liderazgo) y de la mujer (sumisión):

“La situation est ici profondément différent pour l’homme et pour la femme, à la fois du point de vue biologique, social et psychologique. Pour l’homme, le passage de la sexualité infantile à la maturité est relativement simple (…) L’érotisme de la femme est beaucoup plus complexe et il reflète la complexité de la situation féminine (…) À la fois le destin anatomique et les moeurs confèrent à l’homme le rôle d’initiateur (…) La jeune fille a besoin de l’homme pour que son prope corps lui soit révelé: sa dépendance est beaucoup plus profonde”

El hombre posee una fisionomía sexual hacia fuera (el pene), que se ve, que “ataca”, que toma la iniciativa, que es activa, a diferencia de la mujer, que tiene una fisionomía sexual hacia dentro (el clítoris y la vagina) que no se ve, que “se resigna”, que espera, que es pasiva.

Parece ser que Simone de Beauvoir defendiera, pues, unas diferencias naturales (biológicas) que afectan directamente el error cultural, social y religioso de la opresión de la mujer desde siempre. Esto no quiere decir que el esfuerzo por llegar a la igualdad de derechos sea imposible, pero sí que sería más difícil, requeriría un esfuerzo cultural y social mayor. A mi juicio, la concepción que se tiene de la sexualidad humana es puramente cultural. Nuestra cultura, la historia, las costumbres, la religión, condicionan enormemente la sexualidad. La cultura nos reprime (Freud: El porvenir de una ilusión, 1927, El malestar en la cultura, 1930) y por supuesto nos reprime la religión (Nietzsche: El Anticristo -escrito en 1888, publicado en 1895-, Crepúsculo de los ídolos -escrito en 1888, publicado en 1889-). Hay que romper con la cultura, las costumbres y, sobre todo, con la religión. Sólo entonces podrán el hombre y la mujer desenvolverse libremente en su sexualidad.

Según Nicole Pellegrin (Écrits féministes de Christine de Pizan à Simone de Beauvoir, 2010), los dos aspectos controvertidos y esenciales de Simone de Beauvoir son su feminismo y su ateísmo. Le deuxième sexe continúa hoy creando polémica.

ENFANCE / Simone de Beauvoir hace una importante aclaración en su introducción al Tomo II: “Quand j’emploie les mots “femme” ou “féminin” je ne me réfère évidemment à aucun archétype, à aucune immuable essence; après la plupart de mes affirmations it faut sous-entendre “dans l’état actuel de l’éducation et des moeurs”. Il ne s’agit pas ici d’énoncer des vérités éternelles mais de décrire le fond commun sur lequel s’enlève toute existence féminine singulière”.

En Le deuxième sexe (II), de Beauvoir describe cómo las mujeres están empezando a destronar el mito de la feminidad, aunque muy lentamente, puesto que viven en un mundo “femenino”, criadas por mujeres y con un destino (el matrimonio) que les subordina al hombre.

La civilización elabora este producto intermedio entre el macho y el castrado que recibe el nombre de femenino. La mujer es considerada como el “otro”.

El órgano sexual de la mujer (el clítoris) se halla escondido. “… elles n’attirent pas son attention sur cet organe secret, dont on ne voit que l’enveloppe … en un sens, elle n’a pas de sexe”. El psicoanálisis ha discutido mucho el “concepto de castración” femenino.

LA JEUNE FILLE / Según de Beauvoir, la niña ha estado mutilada durante toda su infancia. La juventud se le aparece como una transición, a la espera del hombre. El matrimonio es una carrera honorable que permite a la mujer realizarse como amante y como madre. Para la mujer hay un divorcio entre su condición humana y su vocación femenina.

La mujer considera al hombre como lo esencial, en cambio el hombre considera a la mujer como lo contingente. Para la joven, la trascendencia erótica consiste en devenir un objeto.

L’INITIATION SEXUELLE / En el acto sexual, el hombre tiene (como en la mayoría de los animales) el rol agresivo (con la excepción de la mantis religiosa, que devora la cabeza del macho en el momento de la cópula).

En todas las relaciones sexuales (matrimonio, fuera del matrimonio, prostitución), la mujer se da y el hombre toma a la mujer. El hombre dice que “ha poseído”, “ha tomado” a la mujer.

El hombre burgués puede tener amantes de clases inferiores, pero para una mujer burguesa tener relaciones sexuales con un hombre de clase obrera es degradante. Los americanos blancos del sur (que eran muy racistas) podían siempre acostarse con una mujer negra; al revés era impensable.

La mujer no es naturalmente pasiva, sino que “se hace” pasiva. La mujer es apasionada, activa, pero cuando “se entrega” al hombre, deviene pasiva: “Le désir et la volupté exigent d’elle comme du mâle une dépense vitale; réceptif, le besoin féminin est en un sens actif (…) Se faire objet, se faire passive c’est tour autre chose qu’être un object passif…”.

La virginidad es muy valorada; perderla fuera del matrimonio está considerado deshonesto. En la relación sexual, el cariño, la ternura y el amor del hombre son primordiales para la mujer. Una mujer que ha sido tratada sin cariño o violentamente por su marido o su amante, tendrá un complejo de inferioridad difícil de superar.

LA LESBIENNE / Gregorio Marañón (1887 – 1960) consideraba que la sexualidad del hombre está conseguida, en cambio, la de la mujer heterosexual se queda a medio camino; la mujer lesbiana poseería, según él, una libido tan fuerte como la del hombre. Según Simone de Beauvoir, esto es absurdo. Jerarquizar las libidos masculinas y femeninas no tiene sentido.

La homosexualidad puede ser para la mujer una manera de huir de su condición o una manera de asumirla. Se puede decir que naturalmente toda mujer es homosexual (la adolescente ve el cuerpo del hombre con cierta repulsión, y encuentra bello el cuerpo de la mujer).

Simone de Beauvoir critica la división en dos tipos de mujeres lesbianas: las “masculinas” (que quieren imitar al hombre) y las “femeninas” (que tienen miedo del hombre). Este error se basa en la falsa creencia de que es natural para la mujer ser una mujer “femenina”; esto es un producto de la sociedad: “… la “vraie femme” est un produit artificiel que la civilisation fabrique comme naguère on fabriquait des castrats”.

LA FEMME MARIÉE / El destino que la sociedad propone tradicionalmente a la mujer es el matrimonio.  El matrimonio se presenta de una manera muy diferente para el hombre y para la mujer.

Primitivamente, la mujer era dada por hombres (su padre, sus hermanos) a otros hombres. El matrimonio integraba la mujer a la colectividad. Si la mujer no se casaba, era despreciada. Para el hombre, casarse es expandirse; para la mujer, casarse es existir. “… la jeune fille apparaît-elle comme absolument passive; elle est mariée, donnée en mariage par ses parents. Les garçons se marient, ils prennent femme. Ils cherchent dans le mariage une expansion, une confirmation de leur existence mais non le droit même d’exister”.

El acto sexual es un servicio que la mujer da al hombre. El cuerpo de la mujer es un objeto que se compra.

Hoy en día una mujer sola, incluso si es independiente económicamente, es un ser socialmente incompleto.

LA MÈRE / En la sociedad, la mujer cumple su destino fisiológico al ser madre. El hecho de que el aborto sea ilegal hace desgraciadas a muchísimas mujeres, que se ven forzadas a practicar el aborto clandestinamente en condiciones miserables, poco higiénicas y poco seguras. Muchas de ellas sufren grandes traumas físicos y psicológicos o mueren. Simone de Beauvoir denuncia que la sociedad defienda los derechos del embrión y se desinterese totalmente por los recién nacidos; se penaliza a las mujeres que abortan y no se mejora la asistencia pública.

En el norte de África, la mujer árabe no tiene la posibilidad de abortar. De los 10 niños que la mujer tiene, mueren 7 u 8, y a nadie parece importarle, porque las condiciones miserables de la maternidad han acabado con el sentimiento maternal.

Las razones morales contra el aborto legal se reducen a un argumento católico. La Iglesia autoriza la muerte de miles de hombres (en las guerras y con la pena de muerte) y defiende los fetos. Pero todos conocemos las contradicciones e injusticias de la Iglesia.

Los hombres en general se toman el aborto a la ligera, ven el aborto como una responsabilidad solamente de la mujer. Esto destroza muchas parejas y genera odio contra el hombre. Simone de Beauvoir cita experiencias traumáticas de varias mujeres que han se han visto forzadas a realizar el aborto clandestinamente.

En 1971, Simone de Beauvoir dirige junto a Jean Moreau el Manifeste des 343, firmado por 343 mujeres que confiesan haber abortado bajo condiciones peligrosas. Reclaman el aborto libre, gratuito y seguro. Cuatro años más tarde, en 1975, se declara legal el aborto en Francia.

LA VIE DE SOCIETÉ / La sociedad pide a la mujer que devenga un objeto erótico.

PROSTITUÉES ET HÉTAÏRES  / Según Simone de Beauvoir, el matrimonio y la prostitución se diferencian en el precio y la durada del contrato. Para ambos el acto sexual es un servicio. La gran diferencia es que la mujer casada, aunque esté oprimida como mujer, es respetada como persona; la prostituta no tiene apenas derechos y en ella se resume la esclavitud femenina.

DE LA MATURITÉ À LA VIEILLESSE / La mujer vive de una manera más brusca la pubertad (menstruación), la iniciación sexual y la menopausia que el hombre. La mujer tiende a luchar contra la vejez.

SITUATION ET CARACTÈRE DE LA FEMME / Las mujeres no constituyen una sociedad autónoma y cerrada, sino que vivien en una sociedad gobernada por hombres, donde ocupan un lugar subordinado.

La mujer es calificada de “niña eterna”. También se ha llamado a los esclavos, a los indígenas colonizados y a los obreros “niños grandes”.

La mujer en general es conservadora. Durante la Guerra de Secesión, las mujeres eran grandes defensoras de la esclavitud; en Francia por lo general estuvieron en contra de la Comuna.

L’AMOUREUSE / La palabra “amor” no significa lo mismo para el hombre que para la mujer. Esto genera graves malentendidos. Para el hombre, la mujer amada es un añadido a su existencia; para la mujer, el amor lo abarca todo. La mujer se funde en el amor, se anula, necesita a un amo para existir. La mujer no ha empezado a reivindicar su independencia como ser humano. El amor es para la mujer como una religión. La mujer se enamora del amor.

La mujer, de pequeña, está integrada en la comunidad, no excluida. Se siente querida y protegida. La mujer adulta desea en el fondo revivir su infancia, encontrar esa seguridad y acepta que el hombre la llame niña, pequeña, bebé… cariñosamente:

“Ce rêve infantile hante quantité d’amours féminines; la femme est heureuse que l’amant l’appelle “ma petite fille, mon enfant chérie”; les hommes savent bien que ces mots: “Tu as l’air d’une toute petite fille”, sont parmi ceux qui touchent le plus sûrement le cœur des femmes.”

La mujer busca la protección del hombre para no tener que pensar en ella, para olvidarse de sí misma, para no existir. Pero ese sueño de negación, de no existir, es en realidad una fuerte voluntad de ser.

En Entretiens avec Jean-Paul Sartre août-septembre 1974, (entrevista de Simone de Beauvoir a Sartre en Roma), Simone de Beauvoir le pregunta a Sartre, entre muchos otros temas, por la mujer. Sartre confiesa que él se consideraba más inteligente que todas las mujeres con las que había mantenido relaciones en el pasado, pero que, para él, la inteligencia es un desarrollo de la sensibilidad y las mujeres no han podido desarrollar esta sensibilidad por culpa de las condiciones sociales. La sensibilidad original es la misma entre el hombre y la mujer. Si la mujer está en un posición inferior (debido a las circunstancias) no quiere decir que sea inferior:

“Simone de Beauvoir – Vous avez toujours voulu au contraire faire progresser les femmes, les faire lire, les faire discutir.

Jean-Paul Sartre – En partant de l’idée qu’elles devaient arriver au même degré qu’un homme très intelligent; qu’il n’y avait aucune différence intellectuelle ou morale entre les femmes et les hommes.

“Simone de Beauvoir – Et qu’en tout cas, si elles étaient à un stade inférieur, ça ne leur donnait à elles en particulier aucune infériorité. Ça je sais, vous n’avez jamais pensé aucune femme comme inférieure.

Jean-Paul Sartre – Jamais.”

En la 4ª parte (Vers la libération), Simone de Beauvoir escribe que las libertades cívicas se quedan en la abstracción si no son acompañadas de la libertad económica. Mediante el trabajo, la mujer puede separarse del hombre. El trabajo da libertad, pero no en la sociedad capitalista. En la sociedad capitalista, la mayoría de los trabajadores son explotados. La estructura social no ha cambiado profundamente para que la condición femenina evolucione. Sólo en la sociedad comunista, la mujer puede ser libre asegurando primero su trabajo. En la sociedad capitalista la mujer puede trabajar, pero continúa siendo una esclava en un mundo de hombres. La mujer se evade de su amante gracias a su trabajo, y se evade de su trabajo gracias a su amante. Sin embargo, existe una minoría de privilegiadas que encuentra en su profesión una autonomía económica y social (aunque esta libertad aún se encuentra a medio camino).

Denunciar la dependencia de la mujer es ya una liberación.

La mujer intelectual sabe que la mujer sufre, que la mujer es una conciencia, un sujeto (y no un objeto). Los hombres empiezan a participar en la nueva condición de la mujer.

Sin embargo, a pesar de que la mujer haya empezado a trabajar, sigue sintiéndose frustrada en sus relaciones sexuales y sentimentales. La mujer acarrea muchas decepciones, humillaciones, arrepentimientos y rencores que no se encuentran, por lo general, en el hombre.

La maternidad es casi imposible de asumir libremente. Esto se debe a la ilegalidad de la contraconcepción y del aborto (año 1949 en Francia), y a la dificultad de compaginar la maternidad con una carrera (aún presente, en el año 2011 en los países llamados ricos).

La mujer independiente encuentra su equilibrio a un precio muy alto (concesiones, sacrificios y malabarismos), que le trae una tensión permanente.

Simone de Beauvoir analiza de una manera genial por qué ha habido tan pocas mujeres en la historia del arte, la literatura y la filosofía. La mujer está aún sorprendida de verse admitida recientemente en el mundo del arte y del pensamiento. En el pasado, la mujer no podía vivir experiencias ricas que pudiera luego plasmar en el arte; estaba demasiado “ocupada” en su esclavitud.

Simone de Beauvoir nombra a Willa Cather, Edith Wharton, Dorothy Parker, Katherine Mansfield, Colette, Emily Brontë, Virginia Woolf, Mary Webb, Marie Bashkirtseff … como pocos ejemplos de mujeres escritoras y artistas.  Ninguna mujer, sin embargo, ha escrito El proceso (Kafka), Moby Dick (Herman Melville), Ulysses (James Joyce), Seven Pillars of Wisdom: A Triumph (T. E. Lawrence). La mujer no puede hablar de la condición humana, puesto que apenas la está asumiendo:

“Les hommes que nous appelons grands sont ceux qui -d’une façon ou de l’autre- ont chargé leurs épaules du poids du monde … ils ont réussi à le recréer ou ils ont sombré; mais d’abord ils ont assumé cet énorme fardeau. C’est là ce qu’aucune femme n’a jamais fait, ce qu’aucune n’a jamais pu faire. Pour regarder l’univers comme sien, pour s’estimer coupable de ses fautes et se glorifier de ses progrès, il faut appartenir à la caste des privilégiés”.

“La femme libre est seulement en train de naître”.

Rimbaud escribe (en una carta a Pierre Demeny): “Les poètes seront! Quand sera brisé l’infini servage de la femme, quand elle vivra pour elle et par elle, l’homme -jusqu’ici abominable- lui ayant donné son renvoi, elle sera poète elle aussi!”

CONCLUSIÓN / La humanidad es un devenir histórico. El opresor nunca encuentra en el oprimido un cómplice; sólo en el caso del hombre y la mujer se da esta complicidad, esta sumisión.

¿Es suficiente que las leyes, instituciones, costumbres, opiniones y el contexto social cambien para que hombres y las mujeres se asemejen? Hay quien dice que las mujeres siempre serán mujeres. Decir esto es admitir que la mujer de hoy es una creación de la naturaleza. En la colectividad humana nada es natural: la mujer es, pues, un producto de la civilización. La mujer no se define por sus hormonas.

No sólo es necesario asumir una independencia económica de la  mujer, sino que hay que cambiar la moral, la sociedad, la cultura.

Si las niñas tuviera las mismas oportunidades que los niños, jugaran a los mismos juegos, persiguieran un mismo sueño… el “complejo de Edipo” y el “complejo de castración” se modificarían profundamente.

“Le fait d’être un être humain est infiniment plus important que toutes les singularités qui distinguen les êtres humaines”. Yo digo: esto no va dirigido solamente a los hombres y mujeres machistas, sino también a todos aquellos que defienden discursos tan bajos, mediocres e inaceptables como el racismo, la xenofobia, la homofobia, el fanatismo religioso, el nacionalismo y cualquier tipo de separatismo.

Por encima de sus diferencias naturales, los hombres y las mujeres deben afirmar su fraternidad.

Cuando la esclavitud de la mitad de la humanidad sea abolida y todo el sistema de hipocresía que la esclavitud implica desaparezca, la pareja hombre-mujer encontrará su verdadera figura.

CONDICIONES DE LA MUJER DE LA ÉPOCA / Éliane Lecarme-Tabone (Le Deuxième Sexe de Simone de Beauvoir, 2008), comenta y explica la obra de Simone de Beauvoir y aporta información valiosísima sobre la obra, la autora y la época. La postguerra es un momento de transición para la condición femenina. El sufragio universal se instaura en Francia sólo en 1944 (el sufragio universal empezó a implantarse muy tarde en la penosa historia de la humanidad: la mayoría de los países sólo lo vio en pleno siglo XX: Países Bajos: 1919, Reino Unido: 1928, España: 1931, Japón: 1945, EEUU: 1965, Chile: 1970, Sudáfrica: 1994). El Código Civil napoleónico de 1804 hace de la mujer casada una eterna menor, obligada a pedir consentimiento a su marido para casi todo (Artículo 213: “… le mari doit protection à sa femme, la femme obéissance à son mari”). La mujer sólo podrá abrir libremente una cuenta bancaria en 1965. La tutela parental es del hombre hasta 1970, año en que se comparte con la mujer. La contraconcepción es prohibida hasta 1967 y el aborto sólo es legal (bajo ciertas condiciones) en 1975. En cuanto a la educación, en 1880 se implanta la enseñanza secundaria para la mujer en Francia. En 1881, la mujer puede estudiar medicina en la Universidad y en 1900, leyes. Sólo en 1924 se unifican los programas de educación para el hombre y para la mujer. La enseñanza mixta sólo es generalizada en los años 60.

SIMONE / La vida de Simone de Beauvoir fue apasionante. Tuvo una relación amorosa con Jean-Paul Sartre durante 51 años (desde que se conocieron en 1929 hasta la muerte de Sartre, en 1980). Sartre era su “amour nécessaire” y todas las demás relaciones que ambos vivieron fueron sus  “amours contingentes”, según ella.

Simone de Beauvoir escribe su primera novela entre 1935 y 1937 y tanto Gallimard como Grasset rechazan la publicación (se publicará en 1979 bajo el título Quand prime le spirituel). En 1943 publica L’Invitée, con gran éxito. Funda en 1945 junto a Sartre y otros intelectuales de izquierda la revista política, literaria y filosófica Les temps modernes. Viaja a varios países comunistas. Se entrevista con Che Guevara y Fidel Castro. En 1947 inicia una relación amorosa con el escritor norteamericano Nelson Agren, que durará más de 15 años (Simone de Beauvoir está enterrada con el anillo de Agren). Se consagra como escritora gracias a Le deuxième sexe. El Vaticano, como era de esperar, lista de inmediato la obra en su penoso Index Librorum Prohibitorum (más tarde la obra completa de Sartre estará también listada en el Index -¡Un aplauso por la ceguera y mediocridad de la Iglesia!).

De 1952 a 1959 vive con Claude Lanzmann: escritor, periodista, director de cine y creador del espeluznante y genial documental de 9 horas y media titulado Shoah )שואה(,1985, sobre el exterminio de los judíos de Europa en los campos de concentración nazis, realizado sin ninguna fotografía ni vídeo de la época, y con testimonios desgarradores de sobrevivientes, testigos, nazis y algún historiador. Claude Lanzmann asume la dirección de la revista Les temps modernes a la muerte de Simone de Beauvoir. En 1954 de Beauvoir gana el Prix Goncourt por su novela Les Mandarins.

Simone de Beauvoir muere en París, a los 78 años, rodeada de su hija adoptiva, Sylvie Le Bon de Beauvoir, y de Claude Lanzmann. A su funeral asisten más de 5.000 personas. Está enterrada junto a Sartre, en Montparnasse. Nos ha dejado una exquisita, escandalosa e interesante obra literaria, autobiográfica y filosófica.

En una interesantísima entrevista hecha a Sartre por Radio Canadá a cargo de Claude Lanzmann y Madeleine Gobeil, Sartre define el hombre intelectual como un hombre dedicado a su trabajo y comprometido con su época. En este sentido, Sartre y Simone de Beauvoir fueron enteramente intelectuales. Tanto sus obras como sus vidas fueron fascinantes y comprometidas.

FEMINISMO / El hombre y la mujer en general siempre vieron la emancipación de la mujer como algo alarmante. Los aforismos de Schopenhauer contra la mujer son numerosísimos; escribe: “Las mujeres son el sexus sequior (el segundo sexo), inferior al masculino en todo respecto; uno debe perdonar sus defectos, pero rendirles veneración es sumamente ridículo y nos degrada ante sus ojos”; “Lo que hace a las mujeres tan apropiadas como nodrizas y educadoras de nuestra infancia es precisamente el hecho de ser ellas mismas pueriles, tontas y poco perspicaces; … permanecen toda su vida como niñas grandes, una suerte de estado intermedio entre el niño y el hombre adulto, paradigma del verdadero ser humano”; “La naturaleza muestra una inequívoca predilección por el sexo masculino. Éste lleva la delantera en fuerza y belleza; cuando se trata de obtener satisfacción sexual, la parte masculina sólo obtiene placer, mientras que del lado femenino caen sólo lastre y desventajas”.

Nietzsche escribe (Ecce homo: “Por qué escribo yo libros tan buenos“, 1888): “La lucha por la igualdad de derechos es incluso un síntoma de enfermedad (…) Cuando más mujer es la mujer, tanto más se defiende con manos y pies contra los derechos en general (…) “Emancipación de la mujer”, -esto representa el odio instintivo de la mujer mal constituida, es decir, incapaz de procrear, contra la mujer bien constituida (…) Al elevarse a sí misma como “mujer en sí”, como “mujer superior”, como “mujer idealista”, quiere rebajar el nivel general de la mujer; ningún medio más seguro que esto que estudiar bachillerato, llevar pantalones y tener los derechos políticos del animal electoral. En el fondo las mujeres emancipadas son las anarquistas en el mundo de lo “eterno femenino”, las fracasadas, cuyo instinto más radical es la venganza”.

El término “feminismo” surgió en Francia a finales del siglo XIX.

Algunos hombres y mujeres (muy pocos) vieron en la mujer un ser que merecía los mismos derechos del hombre, y reivindicaron sus derechos. Muchos de los que defendieron los derechos de la mujer, se pronunciaron también contra el esclavismo y el racismo.

Christine de Pisan (1364 – 1430): Le Livre de la Cité des Dames (1405): defiende la igualdad entre sexos y el acceso de las mujeres a la educación; defiende el cuerpo de la mujer y denuncia la violación.

Marie Le Jars de Gournay (1565 – 1645): Égalité des hommes et des femmes (1622) y Grief des dames (1626): “Bienheureux es-tu, Lecteur, si tu n’es point de ce sexe qu’on interdit de tous les biens, le privant de la liberté … qu’on interdit encore à peu près de toutes les vertus…”

François Poulain de La Barre (1647 – 1725): De l’égalité des deux sexes (1673): la igualdad entre sexos es condición necesaria para cualquier otra igualdad e imprescindible para acabar con los males de la sociedad; escribió también De l’education des dames pour la conduite de l’esprit dans les sciences et dans les moeurs (1674) y De l’excellence des hommes contre l’égalité des sexes (1675). La desigualdad entre sexos es un prejuicio (la mente, que piensa y siente, no tiene sexo). Simone de Beauvoir cita a Poulain de la Barre a modo de epígrafe al principio del Tomo I de Le deuxième sexe: “Tout ce qui a été écrit par les hommes sur les femmes doit être suspect, car ils sont à la fois juge et partie”.

Condorcet (1743 – 1794): Sur l’admission des femmes au droit de cité (1790). Condorcet fue uno de los máximos defensores de la razón ilustrada, la tolerancia y la igualdad para todos, sin excepciones.

Olympe de Gouges (1748 – 1793) escribe en 1791 la Déclaration des droits de la femme et de la citoyenne (dos años después de que se publicara la  Déclaration des droits de l’homme et du citoyen, 1789). Murió guillotinada.

Mary Wollstonecraft (1759 – 1797): A Vindication of the Rights of Woman (1792). Wollstonecraft escribe en la Introducción: “I have sighed when obliged to confess, that either nature has made a great difference between man and woman, or that the civilization which has hitherto taken place in the world has been very partial (…) the neglected education of my fellow-creatures is the grand source of the misery I deplore (…) My own sex, I hope, will excuse me, if I treat them like rational creatures, instead of flattering their fascinating graces, and viewing them as if they were in a state of perpetual childhood, unable to stand alone (…) I wish to persuade women to endeavour to acquire strength, both of mind and body …”

John Stuart Mill (1806 – 1873) escribió The Subjection of Women (escrito en 1860 – 61, publicado en 1869), con la participación de la hija de su mujer Helen Taylor (activista feminista), donde defiende una absoluta igualdad legal entre ambos sexos. La desigualdad de los sexos es un grave impedimento para el desarrollo de la especie. La pérdida de la mitad del talento de la humanidad es muy grave.

Madeleine Pelletier (1874 – 1939): La femme en lutte pour ses droits (1908), L’émancipation sexuelle de la femme (1911), Le Droit à l’avortement (1913), L’éducation féministe des filles (1914): “L’observation des petits enfants dans leur jeux montre que, au début de la vie, la mentalité est la même dans l’un et l’autre sexe (…) La mère féministe devra donc tâcher d’habiller sa petite fille en garçon. Les habits masculins auront la plus heureuse influence sur le caractère de l’enfant (…) Notre petite fille devra recevoir une éducation physique (…) Les livres seront choisis avec soin (…) on evitera Cendrillon qui exalte la coquetterie  (…) on fera lire Jules Verne (…) Comme modèle intellectuel, on proposera Stuart Mill…”

Clara Campoamor (1888 – 1972): impulsora del sufragio universal en España (conseguido en 1931): El voto femenino y yo (1936).

El movimiento feminista se divide en tres “olas”: la primera ola (ss. XIX y principios del s. XX) lucha por el derecho a voto de la mujer; la segunda ola (década de 1960) lucha por los derechos legales, sociales y económicos de la mujer; la tercera ola (década de 1990 hasta el presente) sigue luchando por los derechos de la mujer, siguiendo las ideas de la segunda ola y combatiendo sus fracasos.

Después de Le deuxième sexe, el feminismo produce Sexual Politics (1969) de Kate Millett, The Dialectic of Sex (1970) de Shulamith Firestone, Speculum. De l’autre femme (1974) de Luce Irigaray, Hacia una crítica de la razón patriarcal (1985) de Celia Amorós, Gender Trouble: Feminism and the Subversion of Identity (1990) de Judith Butler, Situating the Self: Gender, Community and Postmodernism in Contemporary Ethics (1992) de Seyla Benhabib, Revaluing French Feminism: Critical Essays on Difference, Agency, and Culture (1994), de Nancy Fraser & Sandra Bartky, Becoming the Third Wave (artículo publicado en 1992) de Rebecca Walker, Intersecting Voices (1997) deIris Marion Young… con todo, la literatura feminista es bastante reducida. Hay una gran desproporción  entre las pocas obras que se publican y los miles de millones de mujeres a las cuales se les niega la libertad.

LA MUJER HOY / La desigualdad entre géneros continúa siendo un problema a nivel mundial. El salario de la mujer es un 30 % inferior al del hombre. Según el Banco Mundial, el objetivo de reducir la brecha de género para 2015 es difícil del alcanzar. Aunque la mujer haya alcanzado logros en derechos sociales, económinos y jurídicos en los últimos 50 años (educación, esperanza de vida), en ningún país del mundo tiene el mismo sueldo que el hombre y persiste la desigualdad de género. Las mujeres ocupan el 10 % de los escaños.

Por otro lado (sumándose a este deprimente cuadro de injusticia y desigualdad que sufre la mujer), están las cifras de la pobreza, miseria e injusticia mundial (que afecta a hombres, mujeres, niños y niñas):

Según la ONU, la mayoría de la población mundial es pobre: de los 6.900 millones habitantes del planeta, 1.000 millones vive en la pobreza extrema (menos de 1 dólar al día), 1.500 millones viven con menos de dos dólares al día (la mayoría son mujeres) y 2.500 millones viven en una pobreza relativa. El 20 % de la población controla el 90 % de la riqueza mundial. Más de 875 millones de adultos son analfabetos (2/3 partes son mujeres), medio millón de mujeres muere cada año durante el embarazo o el postparto…

En cuanto al feminismo, hay que luchar dentro y fuera de casa, educar a nuestros hijos en unos valores de igualdad, respeto, solidaridad, dignidad y libertad, y esperar que, allá fuera, los políticos e instituciones, el hombre y la mujer hagan lo mismo. Hay que transformar la cultura y la sociedad, romper con la tradición, las costumbres (y la religión) y liberar a la mujer de la esclavitud. En palabras de Stuart Mill: la emancipación de la mujer es necesaria para que la humanidad progrese moral e intelectualmente.

Antonia Tejeda Barros, Madrid, 8 de junio de 2011.

Bibliografía

Beauvoir, Simone de: Le deuxième sexe I,  Éditions Gallimard (Folio Essais), France, 2010.

Beauvoir, Simone de: Le deuxième sexe II,  Éditions Gallimard (Folio Essais), France, 2010.

Beauvoir, Simone de: Pour une morale de l’ambiguïté, Éditions Gallimard (Folio Essais), France, 2008.

Beauvoir, Simone de:  Entretiens avec Jean-Paul Sartre août-septembre 1974 (La cérémonie des adieux suivi de Entretiens avec Jean-Paul Sartre août-septembre 1974), Éditions Gallimard (Folio), France, 2008.

Lecarme-Tabone, Éliane: Le Deuxième Sexe de Simone de Beauvoir, Éditions Gallimard, France, 2008.

Muñoz, Jacobo (dirección): Diccionario Espasa Filosofía (artículo “Feminismo”, Ángeles J. Perona), Editorial Espasa Calpe, S. A., Madrid, 2003.

Nietzsche, Friedrich: Ecce homo, Alianza Editorial, S. A., Madrid, 2008.

Pellegrin, Nicole: Écrits féministes de Christine de Pizan à Simone de Beauvoir, Éditions Flammarion, Paris, 2011.

Schopenhauer, Arthur: El arte de tratar con las mujeres (título y selección de Fabio Morales), Alianza Editorial, S. A., Madrid, 2011.

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