“L’être et le néant”

Para muchos, “L’être et le néant” (1943) es la obra central y principal de Jean-Paul Sartre (Angèle Kremer Marietti: “Jean-Paul Sartre et le désir d’être”; Walter Kaufmann: “Existentialism from Dostoyevsky to Sartre”).

“L’être et le néant” trata sobre la búsqueda del ser y la libertad. Consta de una interesante y rica introducción (“À la recherche de l’être”), 4 partes y una conclusión. Está dedicado a Simone de Beauvoir (quien era llamada Castor). En “L’être et le néant”, Sartre se ve influido por Hegel, Husserl y Heidegger. Sartre escribe sobre el ser, el no-ser, la nada, la existencia, la conciencia, la “mala fe” (“la mauvais fois”), las relaciones con “el otro”, el cuerpo, el psicoanálisis, la acción y, sobre todo, la libertad.

Sartre presenta “L’être et le néant” como un ensayo de ontología fenomenológica. Subtítulo: “Essai d’ontologie phénoménologique”. En 1932, Sartre descubre la fenomenología de Husserl (a través del libro de Emmanuel Lévinas “La théorie de l’institution dans la phénoménologie de Husserl”, 1930).

En “L’être et le néant” Sartre se propone, como Husserl, superar la oposición entre idealismo y realismo. Con la idea del fenómeno, el dualismo interior / exterior de lo existente queda superado: las apariencias no son interiores ni exteriores: todas valen. El ser es lo que aparece (siguiendo a Husserl y Heidegger). El fenómeno es. Sartre hace también desaparecer la dualidad potencia / acto. Todo es acto. El genio de un hombre es la totalidad de las obras que ha producido (no las obras que hubiera podido producir). En “L’existencialisme est un humanisme” (conferencia de 1945; libro publicado en 1946), Sartre retoma esta idea: no hay otro genio que el que se manifiesta en las obras de arte. “Sólo hay realidad en la acción”. El hombre es su proyecto, lo que realiza. El hombre es el conjunto de sus actos. El hombre dibuja su figura y fuera de esta figura no hay nada. “L’existencialisme est un humanisme” es un libro brillante y claro, una exposición de la doctrina existencialista, un grito a la libertad.

Sartre, en “L’être et le néant”, hace desaparecer también el dualismo esencia / apariencia. La apariencia revela la esencia; la aparencia es la esencia. El ser fenoménico manifiesta su esencia y existencia. La esencia no está “dentro” del fenómeno; la esencia es el sentido del objeto. El objeto “no posee” al ser. El objeto es. Distinguimos diferentes cualidades en un objeto (color, olor…) y una esencia implicada por ellas. El conjunto objeto – esencia es un todo organizado. El ser no está escondido tras el fenómeno. El fenómeno es como aparece. La teoría del fenómeno reemplaza la realidad de la cosa por la objetividad del fenómeno. La oposición finito / infinito reemplaza el dualismo ser / aparecer. El ser nos es desvelado por el hastío, la náusea…

Sartre lee a Heidegger y escribe en 1934 “La transcendance de l’ego” (publicado en 1936 en la revista “Les recherches philosophiques”). Marcada por Kant y Husserl, la obra defiende que el ego no es la base de la conciencia: el ego es el objeto de la conciencia. Su filosofía es una filosofía de la conciencia y no una filosofía del sujeto. La conciencia y el mundo se dan a la vez. Exterior a la conciencia, el mundo es, por esencia, relativo a ella.

En “Esquisse d’une théorie des émotions” (1938), Sartre escribe que, como reacción de las insuficiencias de la psicología y el psicologismo, nace la fenomenología. Sartre no cree en el inconsciente. La fenomenología es el estudio de los fenómenos, no de los hechos. “Existir” para la conciencia es “aparecerse”, según Husserl. Para el fenomenólogo, todo hecho humano es por esencia significativo. La emoción no es un desorden psíquico-fisiológico; tiene su esencia. El hombre asume su emoción y la emoción es una forma organizada de la existencia humana.

En “L’imaginaire” (1940), Sartre muestra el método fenomenológico. La psicología no se pregunta qué es una imagen. El análisis intencional acaba con la idea de que una imagen sería simple contenido psíquico. La imagen de mi amigo Pierre, dice Sartre, es una forma de conciencia organizada que está en relación con mi amigo Pierre. En la imaginación la conciencia se relaciona con Pierre.

La conciencia (siguiendo a Husserl) es conciencia de algo. La conciencia no tiene contenido. Toda existencia conciente existe como conciente de existir. La conciencia es anterior a su propia existencia. La conciencia no tiene nada de sustancial, es pura apariencia: sólo existe en la medida en que aparece.

Husserl define la conciencia como una trascendencia. Según Sartre, la trascendencia es la estructura de la conciencia. El rechazo de ser sustancia es lo que constituye a la conciencia como conciencia.

EL SER EN SÍ (“L’ÊTRE EN SOI”). El ser es en sí. El ser es lo que es. El ser en sí es. El ser en sí no es jamás posible ni imposible. El es. El “en-sí” es la característica de toda cosa, de toda realidad exterior a la conciencia. El concepto de “en-sí” designa lo que es contingente, es decir, todo lo que es sin libertad.

EL SER PARA SÍ (“L’ÊTRE POUR SOI”). El ser para sí es lo que no es y no es lo que es. Designa el ser del hombre. Con una conciencia que hace de él un ser particular, el ser humano se distingue del “en-sí”. El “para-sí” es lo que es en la medida en que no es: “Le pour-soi n’est ce qu’il est qu’en ne l’étant pas”. El ser para sí es un puro no-ser. Se define como una falta, una carencia (“un manque”). A la conciencia (que es un “para-sí”) se opone un “en-sí”, sea el mundo, un objeto material o nuestro propio pasado. El hombre se define no por el “en-sí” sino por el “para-sí”. La conciencia (“l’être pour soi”) no tiene plenitud, está siempre haciéndose: es la nada y puede llegar a ser cualquier cosa: El ser humano se inventa a sí mismo permanentemente. La conciencia no es sustancia: es libertad.

EL ORIGEN DE LA NEGACIÓN. Estamos rodeados de la nada. La posibilidad permanente del no-ser (fuera de nosotros y en nosotros) condiciona nuestras preguntas sobre el ser. El no-ser aparece siempre dentro de los límites de una espera humana. El hombre vive entre lo que ya no es (su pasado) y lo que aún no es (su futuro). La destrucción es esencialmente humana. El ser puro y la nada son la misma cosa. El no-ser (“non-être”) no es lo contrario del ser, sino su contradictorio. El ser es y la nada no es. Existen muchas actitudes de la “realidad humana” que implican una comprensión de la nada: el odio, la defensa, la pena, el disgusto… Hay muchas realidades (la ausencia, alteración, repulsión…) que son combatidas por el ser y que son habitadas por la negación. “Le néant hante l’être” (“La nada habita en el ser”).

La realidad humana se encuentra en el ser. En la nada el ser se supera. La nada lleva al ser en su corazón. Según Sartre, la libertad implica la capacidad de decir “no”, y para decir “no” debemos poseer (en nosotros y fuera de nosotros) la presencia perpetua del no-ser (le non-être). La nada sólo puede destruirse (“se néantiser”) en el fondo del ser. La nada se da en el seno del ser, en su corazón, como un gusano. El hombre es el ser por el que la nada viene al mundo. El ser del hombre hace aparecer la nada. El ser del hombre se nos aparece como libertad. La nada no es otra cosa que el ser: “Le néant n’est rien d’autre que l’être”. El para-sí es sólo para-sí cuando se niega a sí mismo. Las experiencias de la distancia y la ausencia demuestran la existencia vivida de la negación. No soy lo que seré (el tiempo me separa) y aparece la nada. Usando la terminología de Heidegger: “Yo (moi) escribiría este libro, pero uno (on) podría no escribirlo”.

LA LIBERTAD. La libertad humana precede la esencia del hombre y la hace posible. La libertad es el ser de la “realidad humana”. El ser del hombre y su ser libre son lo mismo. La libertad es el ser de la conciencia. La conciencia es conciencia de libertad. La conciencia existe como pura espontaneidad y pura transparencia. La conciencia se separa del mundo, se niega para caer sobre su propia nada. Esta dialéctica (más platónica que hegeliana, según Renaud Barbaras: “Sartre: désir et liberté”, culmina en una teoría de una libertad absoluta e incondicional.

La teoría del deseo es crucial en “L’être et le néant”. La existencia humana quiere realizar una síntesis imposible del en-sí y el para-sí. La filosofía sartreana es una filosofía de la conciencia original con una ontología de la falta, de la carencia (“ontologie du manque”).

La filosofía sartreana de la libertad es una filosofía de la acción. En “L’existencialisme est un humanisme”, Sartre escribe que el hombre no es otra cosa que lo que él hace de sí mismo: “L’homme n’est rien d’autre que ce qu’il se fait”. Éste es el primer principio del existencialismo; es lo que se llama subjetividad. El hombre es un proyecto. El hombre será lo que haya proyectado ser, no lo que quiera ser. El hombre es responsable de lo que es. El existencialismo hace recaer en el hombre la responsabilidad total de su existencia. El hombre es libre. El hombre es libertad. Primero hay que comprometerse, luego, actuar. El existencialismo define al hombre por la acción. El cobarde se hace cobarde; el héroe se hace héroe. El destino del hombre está en él mismo. Es la única teoría que le da dignidad al hombre. Tanto en el arte como en la moral hay creación e invención. La libertad es el fundamento de todos los valores. Queremos la libertad por la libertad.

Las novelas y obras de teatro de Sartre reflejan su filosofía. Según Sartre, la literatura debe hacer descubrir al lector cosas en las que jamás había pensado. Sartre escribe (“Carnets de la drôle guerre”) que quiere que su filosofía se exprese en sus novelas: la filosofía es un fundamento para su obra literaria y una interpretación de sus propias vivencias.

LA ANGUSTIA. La realidad humana (concepción sartreana del “Dasein” heideggeriano) se encuentra en el seno de la nada. Nace entonces la angustia. La angustia es un sentimiento profundo y complejo, cercano al vértigo. El hombre es angustia, desesperación. El hombre tiene una gran responsabilidad. Está condenado a la libertad. La angustia es la ausencia total de justificación. La angustia es la responsabilidad permanente. “Nous sommes angoisse”. El hombre tiene conciencia de su libertad en la angustia. Siguiendo a Kierkegaard, la angustia se distingue del miedo: el miedo es miedo de los seres del mundo y la angustia es angustia delante mío. Angustiarse es tener miedo de tener miedo. Para evitar el miedo, el hombre se refugia en la reflexión. Se tiene angustia por el futuro y angustia por el pasado. Nada nos impide obrar en contra de nuestros deseos. La conciencia de la libertad es angustia. La conciencia del hombre en acción es conciencia irreflexiva. La libertad puede ejercer su poder destructivo, negador (“néantisant”): soy libre de actuar o no actuar, de seguir escribiendo o no… Mi esencia es lo que he sido. La libertad se angustia de ser el fundamento sin fundamento de los valores. El hombre realiza el sentido del mundo y la esencia del hombre: él decide, solo y sin excusa. Las excusas son “mala fe” (“mauvais foi”). La mala fe es una escapatoria de mi libertad.

Renaud Barbaras escribe en “Sartre. Désir et liberté” que la influencia de Sartre ha sido inmensa y que han sido los textos fenomenológicos (desde 1934, año en que Sartre descubre la obra de Husserl, hasta “L’être et le néant”, 1943) los que han sido objeto de ricas investigaciones actuales. Después de la muerte de Sartre era más interesante el Sartre filósofo-político. Sin embargo, en la actualidad se valora más el Sartre del movimiento fenomenológico. Hasta finales de los años 80 la influencia de la fenomenología alemana (Heidegger) eclipsó la fenomenología francesa (Sartre y Merleau-Ponty). Luego, la filosofía de Merleau-Ponty eclipsó la fenomenología sartreana. Según Sartre, el Sartre fenomenólogo y el Sartre existencialista son lo mismo.

En una entrevista a Sartre realizada por Rybalka, Pucciani y Gruenheck en 1975, Sartre dice que un pensamiento que no se interroga sobre el ser no es un pensamiento válido.

Según Michel Tournier, la publicación de “L’être et le néant” fue una obra desbordante, enciclopédica, una explosión, una bomba intelectual que transformó las vidas de su generación: “Un systéme nous était donné … Sartre était le grand philosophe de l’époque.” (Annie Cohen-Solal: “Sartre: un penseur pour le XXe siècle” & Michael Scriven: “L’être et le néant 50 years on” (French Cultural Studies).

Antonia Tejeda Barros, Madrid, 16 de mayo de 2011.

Bibliografía:

Barbaras, Renaud; Cabestan, Philippe; Giovannangeli, Daniel; Flajoliet, Alain; Coorebyter, Vincent de; Rizk, Hadi; Mouillie, Jean-Marc: Sartre. Désir et liberté, PUF (Presses Universitaires de France), France, 2005.

Cohen-Solal, Annie: Sartre. Un penseur pour le XXIe siècle, Gallimard, France, 2005.

Kaufmann, Walter: Existentialism from Dostoyevsky to Sartre, New American Library, USA, 1975.

Kremer Marietti, Angèle: Jean-Paul Sartre et le désir d’être (Une lecture de L’être et le néant), L’Harmattan, France, 2005.

Rybalka, Michel; Pucciani, Oreste & Gruenheck, Susan: Entretien avec Jean-Paul Sartre; “Le Glossaire”. “Marianne. Le Magazine Littéraire”: “Sartre: la passion de la révolte”; Paris, Mars – Avril 2010.

Sartre, Jean-Paul: L’être et le néant (Essai d’ontologie phénoménologique), Éditions Gallimard, France, 2010.

Sartre, Jean-Paul: Esquisse d’une théorie des émotions, Hermann, France, 1995.

Sartre, Jean-Paul: L’existencialisme est un humanisme, Éditions Gallimard, France,1996.

Savater, Fernando: La aventura de pensar, Debolsillo, Barcelona, 2009.


About Antonia Tejeda Barros

Music, art, philosophy & thoughts /// Música, arte, filosofía & pensamientos.
This entry was posted in Philosophy and tagged , , , , , , . Bookmark the permalink.

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s