Wittgenstein

Ludwig Wittgenstein (1889 – 1951) fue uno de los filósofos más influyentes del s.XX. Según Savater (La aventura de pensar), si preguntamos a un europeo continental cuál es el filósofo más importante del s.XX, sin duda nos contestará que Heidegger, pero si le hacemos a un anglosajón la misma pregunta, sin duda nos contestará que Wittgenstein.

Wittgenstein fue un hombre con una personalidad fascinante. Se formó como ingeniero aeronáutico. Luego se interesó por las matemáticas puras. En 1913 vivió un año en Noruega en una cabaña, aislado. En 1914 se alistó como voluntario en la armada austríaca. En 1918 fue prisionero del ejército italiano (durante 4 años llevó en su mochila cuadernos donde anotaba sus pensamientos filosóficos). Desde la prisión logró hacer llegar a  Bertrand Russell una copia del manuscrito del Tractatus logico-philosophicus. En 1919 fue liberado. El Tractatus logico-philosophicus fue publicado en alemán en 1921. Fue la única obra que Wittgenstein publicó en vida.

La familia de Wittgenstein tenía mucho dinero. Sus abuelos paternos eran judíos pero se convirtieron al protestantismo; su madre era católica. Los padres de Wittgenstein tuvieron 4 hijas y 5 hijos. Su hermana Margaret (Gretl) Stonborough-Wittgenstein fue pintada por Klimt y psicoanalizada por Freud. Su hermano Paul fue un pianista concertista que perdió su mano derecha en la Primera Guerra Mundial. Britten, Hindemith, Prokofiev y Strauss escribieron obras para él. Ravel escribió para él el “Concerto pour la main gauche en ré majeur”. Sus hermanos Hans (+ 1902), Rudi (+ 1903) y Kurt (+ 1918) se suicidaron.

La casa de los Wittgenstein atrajo siempre a gente culta, intelectuales y músicos, incluidos a los geniales Brahms y Mahler. Cuando el padre de Wittgenstein murió, Wittgenstein renunció a su herencia. Se ha escrito que Wittgenstein poseía una personalidad atractiva; era callado, melancólico y muy bello.

El mérito de Wittgenstein es que puso el tema del lenguaje en el centro de atención del pensamiento contemporáneo. Según él, el lenguaje genera un mundo para cada individuo. Nuestro lenguaje da lugar a trampas, equívocos y paradojas. El Tractatus logico-philosophicus es un esfuerzo para concretar una teoría del lenguaje y, a través de él, una teoría del mundo. Hay una posibilidad de hacer un lenguaje que sea una verdadera descripción del mundo tal cual es, purificado de sus ambigüedades. El Tractatus logico-philosophicus fue una especie de tesis doctoral, guiada por Russell y por Moore (con prólogo de Russell). En 1922 Russell animó a Wittgenstein a publicar el Tractatus logico-philosophicus en Inglaterra con una introducción de Russell. Wittgenstein no aprobó su introducción y ambos se distanciaron. Según el Tractatus logico-philosophicus la mayoría de las cuestiones filosóficas no son falsas, sino que carecen de sentido. El mundo es todo lo que sucede. El pensamiento es la figura lógica de los hechos. “Los límites de mi lenguaje son los límites de mi mundo” = los límites del mundo son los límites de la lógica. Wittgenstein acaba el Tractatus logico-philosophicus diciendo: “De lo que no se puede hablar, hay que callar”.

Entre 1920 y 1925 Wittgenstein abandonó la filosofía y trabajó como maestro en varias aldeas austríacas. En 1926 fue jardinero en un monasterio cerca de Viena. En 1927 conoció a los filósofos Moritz Schlick (uno de los fundadores del Círculo de Viena -grupo de filósofos, matemáticos y físicos que impulsaron el neopositivismo), asesinado por un ex alumno nazi, Rudolf Carnap y Friedrich Waissmann. En 1929 obtuvo el doctorado en Cambridge.

En 1930 dio la interesante conferencia Lecture on Ethics. Siguiendo a Moore (Principia Ethica), la ética es la investigación general sobre lo bueno e incluye también una parte de la estética. Investiga sobre lo valioso, aquello que hace que la vida merezca la pena vivirse, o de la manera correcta de vivir. Según Lecture on Ethics, en todas las expresiones éticas y religiosas subyace un característico mal uso de nuestro lenguaje. Wittgenstein acaba su conferencia con las siguientes palabras: “La ética, en la medida en que surge del deseo de decir algo sobre el sentido último de la vida, lo absolutamente bueno, valioso, no puede ser una ciencia. Lo que dice la ética no añade nada a nuestro conocimiento. Pero es un testimonio de una tendencia del espíritu humano que yo personalmente no puedo sino respetar profundamente y que por nada del mundo ridiculizaría”.

Se habla de un primer Wittgenstein y de un segundo Wittgenstein. Hacia 1929 y durante más de 20 años, Wittgenstein fue el crítico más crítico de Wittgenstein. Para el segundo Wittgenstein no hay una esencia pura del lenguaje, sino diferentes juegos de lenguaje mediante los cuales interactuamos. Critica su idea anterior de un lenguaje privado. Nadie puede tener un lenguaje de significados privados, porque significar es adoptar un símbolo y compartirlo con otros que lo entienden. Las Investigaciones filosóficas (Philosophische Untersuchungen), publicadas póstumamente en 1953, corresponden a este segundo período. Para Wittgenstein la filosofía no es una teoría o una doctrina, sino una actividad.

En 1937 Wittgenstein se hizo ciudadano británico. Durante la Segunda Guerra Mundial fue enfermero. En 1947 renunció a su cátedra en Cambridge y se mudó a Irlanda. Murió de cáncer en 1951. Antes de morir le dijo al médico: “Dígales que he tenido una vida maravillosa”.

Vermischte Bemerkungen (traducidos en español por Aforismos. Cultura y valor, a partir de la traducción inglesa Culture and Value) se publicaron por primera vez en 1977. Son anotaciones marginales de sus manuscritos desde 1914 a 1951. Wittgenstein escribe sobre religión, arte, judaísmo e historia. Los Aforismos son muy entretenidos de leer. Su contenido es muy interesante y humano: “La tarea del artista se asemeja a la tarea del pensamiento (…) La música es la más refinada de las artes (…) Cuando los hombres encuentran fea una flor o animal les parece artificial; esto explica el significado de las palabras “feo” y “bello” (…) Luchamos con el lenguaje. Estamos en lucha con el lenguaje (…) El límite del lenguaje se revela en la imposibilidad de describir el hecho que corresponde a una frase (que es su traducción), sin repetir esta frase (…) Las penas son como enfermedades; hay que aceptarlas: lo peor que puede hacerse es rebelarse contra ellas (…) Los hombres son religiosos no tanto en cuanto se creen muy imperfectos sino en cuanto se creen enfermos. Cualquier persona medianamente decente se considera sumamente imperfecta, pero el hombre religioso se considera miserable (…) No puede haber un grito de angustia mayor que el de un hombre. Como tampoco puede haber angustia mayor que aquella con la que puede encontrarse un ser humano concreto … El planeta entero no puede sentirse más angustiado que un alma concreta … No se puede sentir una angustia mayor que la de un ser humano. Puesto que si un hombre se siente perdido, es esta la mayor angustia”. (Ludwig Wittgenstein: Aforismos. Cultura y valor, Editorial Espasa Calpe, S.A, (Austral), Madrid, 2007).

Según Ferrater Mora (Diccionario de grandes filósofos), el hablar de un “primer Wittgenstein” (Tractatus logico-philosophicus) y un “segundo o último Wittgenstein” (Investigaciones filosóficas) no equivale a decir que no hay ninguna relación entre ambos. El segundo Wittgenstein es en gran parte comprensible como una reacción contra el primero, sin el cual el segundo no tendría mucho sentido. Los dos se preocupan por el lenguaje. Para el primer Wittgenstein, los problemas filosóficos son perplejidades. En filosofía nada se halla oculto. Preguntar qué hora es no causa perplejidades, pero preguntarse por la naturaleza del tiempo, sí. Eso es un laberinto sin salida. La salida es liberarse de la creencia de que hay una salida. El segundo Wittgenstein no cree que las cuestiones filosóficas no tengan significación ni que sean pura y simplemente cuestiones lingüísticas. Las cuestiones filosóficas nos confunden por no saber tratarlas, por no saber “ver”. La misión de la filosofía es hacernos ver. La filosofía no explica nada, sino que pone a la vista las perplejidades. La filosofía es una “lucha contra el embrujamiento de nuestra inteligencia por el lenguaje”.

Su obra influyó enormemente en el positivismo lógico (neopositivismo o empirismo lógico: corriente de la filosofía de la ciencia que surgió en torno al Círculo de Viena): primer Wittgenstein, y en la filosofía analítica (corriente que ve en la lógica formal y el análisis del lenguaje el modo de resolver los problemas filosóficos): segundo Wittgenstein.

Terry Eagleton llama a Wittgenstein el filósofo de poetas y compositores, dramaturgos y novelistas, y Bertrand Russell dijo de él: “He was perhaps the most perfect example I known of genius as traditionally conceived, passionate, profound, intense, and dominating. He had a kind of purity which I have never known equalled except by G.E. Moore” (Bertrand Russell: Autobiography, 1959).

Antonia Tejeda Barros, Madrid, 25 de diciembre de 2010.

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5 Responses to Wittgenstein

  1. Yo puedo decir de su influencia; tuve una academia de Bachilleres y después de leerle todos los días hacía que mis alumnos aprendieran 5 palabras nuevas de un pequeñito diccionario que les regalé a cada uno de ellos. Las que ellos eligieran pero 5 todos los días. Me acababa de independizar en esas fechas. La independencia, La academia y Wittgenstein fueron los 3 regustos de mi vida; él sigue siéndolo. Soy doctora en psicología clínica y me apunto este año a la 2ª carrera por puro placer y pensé en Filología Hispánica, me acabo de meter en artículos suyos y sobre él y se me va la mente a hacer Filosofía por él, por Merleau Ponty, Por P. Ricoeur y cómo no por nuestro Ortega. Menos el último a todos y algún otro los llamo “Los Filósofos del Movimiento” porque lo son, pero lo curioso es que ellos pasaron por un campo de concentración y el movimiento mental continuó a la salida de tal terror. Admiro entrañablemente como personas a los que han pasado por ello y continuaron con un desarrollo mental y de sí mismos. Admiro enormemente a Wittgenstein como a Ponty y a Ricoeur. Quizá me vaya a Filosofía, si lo hago pienso que haré un trabajo o la tesis sobre ellos desde haber pasado por un campo de concentración. Hay personas que son dignas de admirar durante toda nuestra vida y poder dejar un poso enorme en otras personas, sino que me digan por qué mis alumnos iban con bagaje de 5 palabras nuevas todos los días durante muchos años…. Un saludo afectuoso, Maruxa Oñate Español Doctora en Psicología Clínica Nº de colegiada M-1407. Correo electrónico maruxita@telefonica.net Muchas gracias me fascina leer a todo aquel que escribe sobre Wittgenstein

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    • Hola Maruxa:
      muchas gracias por leer y comentar. Espero que disfrutes mucho tu 2ª carrera, ya sea Filología o Filosofía. Ortega es fascinante.
      Un abrazo desde Madrid y mucha suerte,
      Antonia

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      • Por supuesto estoy de acuerdo totalmente con lo dicho por ti de Ortega. Durante muchos años me carteé con un Mexicano de 80 años y pico a través de correos electrónicos. Siempre sin otro contenido que Ortega, gracias a él me hice ortegana (se escribe de otra forma, pero me gusta así) y siempre siempre ante los pesimistas termino con Yo soy yo y mi circunstancia y si no la salvo a ella no me salvo a mí”. De él aprendí que en mis poemas lo pongo con frecuencia “mis mi vivencias” y muchas cosas más. Me gusta mucho. Los otros supongo que tiene un motivo muy interno. Para mí el concepto de Movimiento es lo más grande de la vida, sea fisico o en todas las vertientes artísticas, de escritura y de pintura también (pinto y siempre el movimiento está reflejado en todo aunque es figurativo) pues supongo, no, sin duda; es porque tengo desde los 6 meses secuelas de polioy aunque me muevo más que mi gente en general, todo movimiento del pensamiento o mental viniendo encima de personas que pasaron por campos de concentración me parece fascinante humanamente hablando. ¿Tú eres filósofa? Estoy más por la Filosofía en la UNED para no ir todos los días y poder seguir con todo lo que llevo. Un abrazo Antonia y gracias por contestarme, Maruxa

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  2. Juan Manuel says:

    Recuerdo que en el 2006, cuando tenía 18 años y comenzaba a estudiar Ciencia Política, siquiera sospechaba la existencia de muchos filósofos del siglo XX. Sabía sí, de la existencia de los antiguos, de Platón y su caverna, de Descartes y su cogito, hasta de Sartre y su libertad, pero nunca había oido hablar de Wittgenstein, y el apellido me parecía tan difícil que lo imaginaba fruncido y malhumorado (estereotipo alemán del que ya me deshice).
    Tuvimos un docente llamado Manuel Navarro que al día de hoy todavía extiende su influencia iniciadora sobre mí y otros, que atendímos a sus clases y compartimos algunas cervezas en el bar con él. Ahora, estudiando filosofía y muy a gusto, encuentro en Wittgenstein un personaje admirable y de profunda influencia, y así junto con el psicoanálisis y la epistemología, la filosofía del lenguaje me devela nuevas constelaciones con las cuales navegar el océano de mi historia.

    Gracias por la entrada. Me sentí conmovido.-

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    • Hola Juan Manuel:
      muchas gracias por tu comentario. Me ha encantado. Yo también descubrí a Wittgenstein hace relativamente poco, y lo he disfrutado mucho.
      Un abrazo y gracias por leer y comentar,
      Antonia

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