Matar a Dios

Según Michel Onfray y su fascinante Traité d’athéologie (2005), las tres religiones monoteístas son una verdadera negación de la vida. El monoteísmo detesta y destruye. Detesta la inteligencia y destruye la libertad. Onfray escribe: “Les trois monothéismes … partagent une série de mépris identiques: haine de la raison et de l’intelligence; haine de la liberté … haine de la sexualité, des femmes et du plaisir … haine du corps, des désirs, des pulsions … Autant dire la vie crucifiée at le néant célebré …” [“Los tres monoteísmos … comparten una serie de idénticos desprecios: odio a la razón y a la inteligencia; odio a la libertad … odio a la sexualidad, a las mujeres y al placer … odio al cuerpo, a los deseos y pulsiones … Eso es como decir crucifiquemos la vida y celebremos la nada”].

La filosofía es un sí a la vida; un sí al hombre, a su inteligencia, su libertad y su dignidad. La religión (y por excelencia: la religión monoteísta) es (siguiendo a  Feuerbach, Nietzsche y Onfray) un NO a la vida con mayúsculas, una anulación del mundo, una desvalorización del hombre y un insulto a su inteligencia y a su capacidad de encontrar respuestas y de escoger. Nietzsche escribe en Ecce homo.  Wie man wird, was man ist [Ecce homo. Cómo se llega a ser lo que se es] (1888): “Dios es una respuesta burda, una indelicadeza contra nosotros los pensadores … una burda prohibición que se nos hace: ¡no debéis pensar! (…) El concepto de Dios fue inventado como antítesis de la vida: concentra en sí, en espantosa unidad, todo lo nocivo, venenoso y difamador, todo el odio contra la vida”.

Michel Onfray escribe en Traité d’athéologie: “Je ne méprise pas les croyants, je ne les trouve ni ridicules ni pitoyables, mais je désespère qu’ils préfèrent les fictions apaisantes des enfants aux certitudes cruelles des adultes. Plûtot la foi qui apaise que la raison qui soucie -même au prix d’un perpétuel infantilisme mental: voilà une opération de passe-passe métaphysique à un coût monstrueux!” [“No desprecio a los creyentes, no me parecen ni ridículos ni dignos de lástima, pero me desespera que prefieran las ficciones tranquilizadoras de los niños a las crueles certidumbres de los adultos. Más bien la fe que calma que la razón que inquieta, aun al precio de un perpetuo infantilismo mental: he aquí una operación de malabarismo metafísico a un costo monstruoso”]. Y sigue: “La misère spirituelle génère le renoncement à soi; elle vaut les misères sexuelles, mentales, politiques, intellectueles et autres. Étrange comme le spectacle de l’aliénation du voisin fait sourire celui qui passe à côté de la sienne. Le chrétien qui mange du poisson le vendredi sourit du musulman qui refuse la viande de porc -qui moque le juif récusant les crustacés”. [“La miseria espiritual produce la renuncia de sí mismo; crea las miserias sexuales, mentales, políticas, intelectuales, entre otras. Es extraño cómo el espectáculo de la alienación del vecino hace sonreír a quien no toma en cuenta la suya. El cristiano que come pescado el viernes se ríe del musulmán que no come cerdo -que se burla del judío que no come frutos de mar”]. Los ateos no se ríen, sino que se entristecen ante lo absurdo y lo fanático de tales prácticas y tradiciones.

La religión, mientras sea una cosa privada y no moleste, castigue o censure, puede permitirse. Onfray escribe: “Tant que la religion reste une affaire entre soi et soi, après tout, il s’agit seulement de névroses, pshychoses et autres affaires privées. On a les perversions qu’on peut, tant qu’elles ne mettent pas en danger ou en péril la vie d’autri…” [“Mientras la religión sea un asunto privado, se trata sólo de neurosis, psicosis u otros asuntos personales. Se tienen las perversiones que se tienen, en tanto que no pongan en peligro la vida de los demás…”]. Freud ya había escrito en 1930, en El malestar en la cultura (Das Unbehagen in der Kultur, 1930): “Als … Massenwahn müssen wir auch die Religionen der Menschheit kennzeichnen. Den Wahn erkennt natürlich niemals, wer ihn selbst noch teilt” [“Las religiones de la humanidad deben ser consideradas como … delirios colectivos. Desde luego, ninguno de los que comparten el delirio puede reconocerlo jamás como tal”].

La dignidad es lo que convierte al hombre en un fin en sí mismo. La dignidad iguala a los hombres, independientemente de su raza, sexo, clase o religión. Dios anula al hombre y le arrebata su dignidad. Yo digo que Dios supone la negación de la dignidad del hombre.

La religión es el mayor enemigo de la razón, de un posible progreso, de la cultura y de la ciencia. La historia nos ha demostrado que las religiones van en contra de la ética y la paz. La complicidad y silencio del Papa Pío XII ante la barbarie nazi es suficiente para aniquilar esta patética figura y la religión que representa. Sobre Ratzinger, sobran los comentarios. Sólo recordemos sus brillantes palabras en 2009, cuando dijo que el SIDA “no se puede resolver con eslóganes publicitarios ni con la distribución de preservativos. [Los preservativos] sólo aumentan los problemas”. Pobrecito. Qué ignorante.

Las religiones se asemejan mucho a los cuentos infantiles. Pero con la gran diferencia de que en los cuentos infantiles encontramos moralejas, ética y justicia; en la religión, no.  En la religión, los protagonistas son el miedo, el terror y el sufrimiento. Llevamos 6.000 años prisioneros de esta estupidez. La muerte de la religión y la muerte de Dios son cuestión de tiempo y coraje. Acabemos ya con esta farsa que tiene al ser humano encadenado. Como dice Onfray: ¿Por qué creer en la Virgen y no creer en el Ratoncito Pérez o el Papá Noel?

Savater, en su interesante y ameno libro Los 10 mandamientos en el siglo XXI (2004), escribe: “A quienes no creemos nos es muy fácil explicar en qué creemos. Lo que me resulta misterioso es saber en qué creen los que creen y … por más que los he escuchado nunca he entendido a qué se refieren. Los no creyentes creemos en … el valor de la vida, de la libertad y de la dignidad, y en que el goce de los hombres está en manos de éstos y de nadie más.”

En mi opinión, los dioses de Epicuro (que crearon el mundo y el hombre pero que viven alejados del hombre), el Dios de Spinoza (todo es Dios: el Universo, la Naturaleza y Dios son la misma cosa: panteísmo), el Dios de los ilustrados (un Dios creador pero sin influencia posterior: deísmo) son dioses menos dañinos que los dioses de las tres religiones monoteístas. No esclavizan al hombre ni van necesariamente contra la ética humana.

Ha habido varios filósofos que han intentado conciliar filosofía y religión (razón y fe): los cordobeses Averroes -musulmán- y Maimónides -judío-, el metódico (y tan poco poético) Kant, el sufriente Kierkegaard, el trágico Unamuno, el gran Jaspers … y ninguno resulta mínimamente convincente, pues filosofía y religión son irreconciliables. Averroes dijo: “Los filósofos creen que las religiones son construcciones necesarias para la civilización”. Yo digo: “Los filósofos creen que las religiones son destrucciones innecesarias para la civilización”.

Cuando Javier Muguerza escribe “La solidaridad acaso necesite de una motivación religiosa … a la que el individuo responda con su acción como si hubiera Dios” (La aventura de la moralidad, 2009), ¿no está infravalorando al ser humano? ¿Por qué debería el ser humano actuar ‘como si hubiera Dios’? ¿No le bastan al hombre la ética humana, la libertad y la dignidad?

La famosa “cita” de Dostoyevski “Si Dios no existe, todo está permitido” no está originalmente escrita en modo afirmativo, sino interrogativo. Se halla en Los hermanos Karamazov, 4ª parte, libro 11, capítulo 4, en boca de Mitia Karamazov, y en el original ruso se encuentra partida y a modo de pregunta. Existen varias traducciones al español, dos de las cuales son: 1) “Pero, le he preguntado: ¿qué será del hombre, después, sin Dios y sin vida futura? ¿Así, ahora todo está permitido, es posible hacer lo que uno quiera?” (Alianza Editorial, 2011); 2) “Entonces yo le he dicho: ‘¿Qué será del hombre sin Dios y sin inmortalidad? ¿Se dirá que, como todo se tolera, todo es lícito?‘”

Contestando a Mitia Karamazov, yo digo: Dios no existe y hay muchas cosas que no pueden estar permitidas, por amor al hombre, a su dignidad y su libertad. “La ética de un hombre libre”, escribe Savater (Los 10 mandamientos en el siglo XXI, 2004) “nada tiene que ver con los castigos, ni con los premios repartidos por una autoridad, sea ésta humana o divina”. A eso se le llama madurez. Desgraciadamente, la humanidad aún no ha madurado. Seguimos siendo niños. Pero no somos inocentes. Somos niños-monstruos. La religión produce infantilismo mental y acciones monstruosas.

En nombre de Dios se han cometido las barbaries más atroces. ¿No es hora de que el hombre empiece a enterrar a Dios? La ética debe acabar con la religión, por amor a la humanidad. Basta de divinidades. Creamos en el hombre. Matemos a Dios para que el hombre pueda vivir. Demos un paso hacia la humanidad.

Antonia Tejeda Barros, Madrid, 9 de agosto de 2010.

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11 Responses to Matar a Dios

  1. “Creo para entender y entiendo para creer” San Agustín. Soy un modesto estudiante de filosofía, y lo que opino desde lo mucho que me falta por aprender, es que es absurda ésta interminable batalla entre la fe y la razón, la tolerancia debe ser de parte y parte, es indispensable el respeto tanto por los libre pensadores, si se quiere ateos, como por aquellos que profesan una fe concreta, sea monoteísta o politeista, se han de buscar caminos que nos conduzcan al debate pero con respeto y lealtad, con razón, sin dogmatismos ni prejuicios que nos dividan y nos confronten. Todos somos hermanos, es en ultimas lo que importa. Carlos Mario Gallego. From Colombia. Gracias.

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    • Muchas gracias, Carlos, por tu comentario. No sé por qué me pasó desapercibido. Lo he leído sólo ahora.

      Estoy totalmente de acuerdo contigo con que el respeto y la tolerancia son primordiales. Lo que ocurre es que las 3 religiones monoteístas parten de la exclusión y el castigo. Por eso hay que gritar (un tanto duramente) para denunciar las injusticias de las religiones monoteístas, que llevan demasiados años arrastrando a la humanidad. Me disculpo si te he parecido demasiado dura.
      Un abrazo desde España,
      Antonia

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  2. Vinicio Contreras B. says:

    Nietzche exclamó “DIos ha muerto, le hemos matado” me parece que lo hizo por primera vez en Gaia Ciencia y lo citó en otras obras como en la Genealogía de la moral. Y es precisamente en esta última obra que deja mas claro y evidente su pensar y su sentir; no es una proclama triunfal, es un lamento, una queja, un dolor.
    Tu erudición en estos temas es notable, pero contrasta con la esencia misma de la filosofía. Buscar la verdad sabiendo que no la hallará, pero también sabiendo que no es el resultado que se pretenda imponer el importante, si no el proceso en si mismo. Otras gentes le llaman tolerancia.
    Un saludo muy cordial y por cierto me gustan mucho esos instrumentos de las fotos.

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  3. Es muy cierto. la RELIGIÓN NO HA HECHO NADA POR LA HUMANIDAD, y todos los que dicen ser CREYENTES demuestran por sus acciones y reacciones que NO LO SON, sólo demuestran que SON UNOS HIPÓCRITAS, por eso NO HAY ENTENDIMIENTO ENTRE LOS HUMANOS, cuando desaparezca el concepto RELIGIÓN recién se podrá COMENZAR, iniciar, trabajar EL ENTENDIMIENTO ENTRE LOS HUMANOS ¿CIERTO?

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    • Estimada Fernanda:
      gracias por leer y comentar. Yo también soy muy crítica con la religión, pero admito que hay creyentes que lo son de corazón y que son éticos y tolerantes, como Hans Küng, un personaje admirable. En mi opinión, el ser humano debe creer en el ser humano y no en Dios, para alzarse. La religión debería ser una cuestión privada; si así fuese, no habría tantas guerras, tantos fanatismos y tanta intolerancia.
      Un abrazo desde Madrid,
      Antonia

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  4. Rubicón says:

    Gracias por las recomendaciones sobre Onfray, Antonia, pero después de leer el “Tratado de ateología” (a eso me refería con lo de “tratadillo de ateología”) creo que me quedan por leer otros muchos autores que, a priori, parecen más interesantes. Dices que no lo compararías a Freud, te doy ejemplos (ambos extraídos de la introducción de dicho “tratado”, aunque se repiten por toda la obra):
    * “La credulidad de los hombres sobrepasa lo imaginable. Su deseo de no ver la realidad, sus ansias de un espectáculo alegre, aun cuando provenga de la ficción más absoluta, y su voluntad de ceguera no tienen límites”
    * “Mientras la religión sea un asunto privado, se trata, después de todo, sólo de neurosis, psicosis u otros asuntos personales. Se tienen las perversiones que se tienen, en tanto no pongan en peligro la vida de los demás.”
    * Además a lo largo del tratado reitera el comportamiento religioso como “pulsión de muerte”

    El concepto de religión como neurosis colectiva lo estudia Freud ya en el 1907, en su artículo “Los actos obsesivos y las prácticas religiosas”. Continuará en esa línea de interpretación a lo largo de su obra, en especial en “Tótem y Tabú”, “El porvenir de una ilusión” y “Moisés y el monoteísmo”. Como veo que no te los has leído, yo también te los recomiendo, y verás que son mucho más profundos que el de Onfray.
    El término “pulsión de muerte”, en el sentido que lo usa Onfray es directamente extraído de la oposición pulsión de muerte-pulsión de vida (thanatos-Eros). Véanse ejemplos en “El malestar de la cultura”.
    En una cosa tienes razón, en que Onfray entretiene. Claro que eso también lo hace Gran Hermano o el fútbol…
    Unamuno. No lo defino yo, se define él como “agónico”, que no es sino aquél que lucha por creer y que, por tanto, está muy lejos de creer ciegamente como lo hacen los místicos. De hecho, él admira a Santa Teresa y otros místicos precisamente por esa capacidad de creer “sin ver” que él mismo no posee y que ellos llevan al extremo. Esto, además de los dos ensayos que te he nombrado antes, se trata de manera magistral en “San Manuel Bueno, martir”. Saludos

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    • Muchas gracias por tu comentario. Tienes razón cuando dices que, en el “Tratado de ateología”, Onfray sigue a Freud. Pero el “Tratado de ateología” no es la obra de Onfray. Es normal que si no has disfrutado con el “Tratado de ateología” no te atraiga la idea de leer otros libros suyos, pero, créeme, te encantarían.
      Gracias por las recomendaciones sobre los libros de Freud. Ahora estoy leyendo a Sartre (“L’être et le néant”) y a Said (“Culture & Imperialism”), pero tendré en cuenta los libros que citas para futuras lecturas. Yo, de Freud, sólo he leído “El malestar en la cultura” y lo he disfrutado mucho.
      No estoy de acuerdo contigo cuando dices que Gran Hermano y el fútbol entretienen. Para empezar, no sé ni qué es Gran Hermano (he oído decir que es un programa de televisión): nosotros no tenemos TV (ya hace 8 años) y por suerte no me entero de toda la basura que transmiten. Sobre el fútbol, mi opinión es que es un deporte sin arte, manchado de dinero y de nacionalismos en la mayoría de los casos, y no entiendo cómo puede mover tanto a la masa. Pero, bueno, todos los gustos son respetables, mientras no dañen la libertad del otro.
      Muchas gracias por leer, criticar y comentar.
      Muy cordialmente,
      Antonia

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  5. Rubicón says:

    Buenas. Yo no creo en Dios, pero este post me parece escrito bastante a la ligera y con muy poca profundidad. El hecho de definir a Unamuno como místico es un ejemplo de metedura de pata considerable para alguien que se ha leído “La agonía del cristianismo” o “Del sentimiento trágico de la vida”, aunque no lo es tanto si se habla de oídas. En cuanto a Onfray, me sorprende el éxito de su tratadillo de ateología, solo explicable porque la gente no se ha tomado la molestia de leer a Freud antes. Onfray es un “Freud para todos” con unas gotas del marketing más casposo nitzscheano.

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    • Buenas. Siento que no te haya gustado mi post. Aunque me gusta que te haya creado tantos sentimientos. Me gustaría saber cómo definirías tú a Unamuno. No estoy de acuerdo en absoluto con que Onfray sea “un Freud para todos”. Yo para nada lo compararía con Freud. ¿Te refieres a su genial “Tratado de ateología” o a toda su obra? Personalmente, creo que Onfray es uno de los filósofos más brillantes, interesantes, entretenidos y apasionantes que hay en la actualidad. No sé cuántos libros de él te has leído pero te recomiendo “Cynismes” (1992), “L’Art de jouir” (1994), “Antimanuel de philosophie” (2001) y “Le christianisme hédoniste” (2006). Estoy segura de que los disfrutarás.
      Un saludo cordial,
      Antonia

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  6. JMA says:

    Hola,
    Efectivamente, no es necesario Dios cómo lo puede ser.
    Cualquier hombre de ciencia, observador, pensador, teólogo, viajero, experimentador, “futbolista” puede estar de acuerdo con esto… Si fuera sincero. Lo que quiero decir, es que puede resultar intrascendente que Dios exista o no para nuestro proceder en la Tierra. El conseguir alcanzar el paraíso después de la muerte, un equilibrio personal mediante una proba existencia u obtener el máximo respeto de tu comunidad en vida, pueden ser aspiraciones legitimas. Siempre que no amañes o impongas tus creencias a los demás por la fuerza.
    Por otro lado, la ciencia avanza. Stephen Hawking <a href=" http://cosmovisionesobreras.blogspot.com/2010/09/dios-no-fue-necesario-para-crear-el.html&nbsp dice que… “cuando se descubrió en 1992 el primer planeta extrasolar, que orbitaba en torno a una estrella que no era el sol. Desde entonces, han aparecido casi 500. Malas noticias para los seguidores de Newton”.
    En vista de las nuevas hipótesis o teorías que van resultando de este nuevo siglo XXI los escenarios son otros, también son muchas las oportunidades para contemplar una vida mística o religiosa (hay señales inconfundibles). Existen defensores acérrimos en los dos bandos.
    De lo que se trata es de dar forma y sentido a nuestra existencia, el tema es cómo interpretarlo (como dices, no esclavizarnos). Las verdades se hallan ocultas, la ciencia ayuda a sacarlas de ese oscurantismo, y la Civilización lleva mucho tiempo en pos de la verdadera Liberación.

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