Ética y política

Cuando se habla de los griegos o de los franceses del siglo XVIII, no hay que olvidar la hipocresía de la democracia ateniense (que dejaba fuera a las mujeres, esclavos y extranjeros) ni la hipocresía de los ilustrados y de la revolución francesa (con su lema de “Liberté, égalité et fraternité”), que anuló políticamente por completo a la mujer hasta 1944, fecha del sufragio universal en Francia. El sufragio universal se implantó en la mayoría de los países sólo en el s.XX (en Alemania el sufragio universal se implantó en 1871 y en Nueva Zelanda en 1893; otras fechas como referencia: Finlandia en 1906, Países Bajos en 1919, Reino Unido en 1928, España en 1931, Japón en 1945, EEUU en 1965, Chile en 1970 y Sudáfrica en 1994 (!!!)

Según Noam Chomsky (“Government in the future”, conferencia de 1970), a menudo se plantea la cuestión de si la gente quiere ser realmente libre, o prefiere ser gobernada por un dueño benevolente. Chomsky cita a Rousseau (quien escribe que los salvajes desnudos despreciaban las riquezas europeas y luchaban por su libertad). Para Chomsky, nadie que piense de un modo racional puede aprobar la violencia y el terror. En la democracia, el pueblo no toma decisiones, sino que sólo elige a los hombres que las tomarán.

Savater escribe, muy acertadamente, en “Ética para Amador”: “Como todo el proyecto ético parte de la libertad, sin la cual no hay vida buena que valga, el sistema político deseable tendrá que respetar al máximo (o limitar mínimamente…) las facetas públicas de la libertad humana (…) Abstenerse dictaduras, sobre todo las que son ‘por nuestro bien’ (o por ‘el bien común’)”. Quien desea la vida buena, según Savater, tiene que desear que la política se base en la libertad, justicia y asistencia.

Para Savater, no hay nada más fácil que amar a la Humanidad en abstracto, después de todo uno nunca tropieza con doña Humanidad; lo difícil es respetar a los otros seres humanos, especialmente si son diferentes a nosotros. Respetar al prójimo que se nos parece es obvio, pues equivale a respetarse a sí mismo; lo complicado es respetar al ‘diferente’. Por eso, a mi juicio, no todos los partidos políticos que existen en los sistemas democráticos son éticos. Los partidos de ultraderecha y de derecha (aunque hayan sido votados) son, con su lucha contra el inmigrante y sus discursos racistas y excluyentes, anti-éticos. Savater dice en su genial libro “Los 10 mandamientos en el s. XXI”: “Frente a la máxima (que se oye mucho) “todas las opiniones son respetables”: esto es una tontería. Quienes son respetables son las personas, no las creencias. No se pueden respetar las ideas totalitarias, racistas, excluyentes, que violen los derechos humanos (…) No se puede respetar a los irrespetuosos”. Estoy totalmente de acuerdo.

Antonia Tejeda Barros, Aix-en-Provence, 13 de julio de 2010.

About Antonia Tejeda Barros

Music, art, philosophy & thoughts /// Música, arte, filosofía & pensamientos.
This entry was posted in Thoughts. Bookmark the permalink.

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s