Los universos de Epicuro (versión menos académica y menos rollazo)

Publicado en Humano, creativamente humano el 2 de junio de 2017

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(Busto de Epicuro. Copia romana de un original griego, s. II aC)

Cuenta Diógenes Laercio en Vidas de los filósofos ilustres (donde dedica a Epicuro la totalidad del Libro X) que Epicuro (341 aC–270 aC) se crió en Samos y a los 18 años se mudó a Atenas. Vivió durante 10 años en Colofón, donde fue alumno de Nausífanes (quien le introdujo en el atomismo de Demócrito). A los 30 años fundó una escuela en Mitilene y a los 35 se mudó de nuevo a Atenas, donde fundó su famoso Jardín (en el que muchos discípulos se reunían y charlaban). Epicuro fue el primero en admitir mujeres y esclavos en su Jardín. Entre las mujeres se encontraba Temista, a la que le escribió varias cartas (hoy perdidas) y entre los esclavos, Mys, al que dejó en libertad en su testamento. La escuela de Epicuro nació como una respuesta a la Academia platónica, el Liceo aristotélico y la Stoá de los estoicos.

Epicuro escribió unas 300 obras (rollos de papiro), pero desgraciadamente sólo se ha conservado una parte minúscula de su obra. Sus tres cartas (las cuales Diógenes Laercio cita íntegramente en el Libro X) son su mayor tesoro: la Carta a Heródoto, la Carta a Pítocles (que tal vez no fue escrita por Epicuro, sino por uno o varios discípulos suyos) y la Carta a Meneceo. Dice Diógenes Laercio que estas tres cartas reúnen toda su filosofía. En la Carta a Heródoto Epicuro habla de los fenómenos físicos, en la Carta a Pítocles, de los fenómenos meteorológicos y en la famosa Carta a Meneceo habla de la vida y la muerte. También se conservan sus Máximas capitales (40 aforismos incluidos también en el libro de Diógenes Laercio), las Sentencias Vaticanas (Gnomologium Vaticanum) –81 aforismos descubiertos en 1888 en un manuscrito del siglo XIV– y algunos fragmentos.

Algunos de los títulos más fascinantes de sus obras perdidas son Acerca de la naturaleza (nada menos que 37 libros, de los cuales se conservan tan sólo unos poquísimos fragmentos), Acerca de los átomos y el vacíoAcerca de los dioses, Sobre el amorSobre los modos de vida (4 libros) y Sobre la música. 

Epicuro tuvo una relación muy noble con sus amigos y seguidores, pero muy dura con otros filósofos, en especial con sus maestros y con los estoicos. Nunca admitió la influencia de Leucipo y Demócrito, y se burló de Nausífanes. Según Russell, Epicuro pecó de dogmatismo dictatorial, puesto que sus seguidores tenían que aprender sus doctrinas al pie de la letra y no podían moldearlas. Su seguidor más brillante fue el romano Lucrecio (nacido más de 170 años después de la muerte de Epicuro), autor del famoso De rerum natura.

El hombre virtuoso desea el placer y evita el dolor. Para Epicuro la amistad es el placer más elevado. Epicuro fue el rey de los hedonistas, aunque a menudo su hedonismo ha sido malinterpretado como superficial y egoísta.

En el atomismo de Epicuro se encuentran las bases de su visión de la vida, la muerte, el alma, los dioses y el cosmos. Su filosofía perseguía la tranquilidad, la paz, la armonía y la felicidad, y trataba de ahuyentar los terrores de la muerte, la superstición y los dioses; para ello, el conocimiento de la naturaleza y el universo era primordial.

La metafísica de Epicuro es materialista; la epistomelogía, empírica; y su ética, hedonista.

El atomismo de Epicuro

Los fundadores del atomismo fueron Leucipo (quien vivió en el siglo V aC y del cual se sabe muy poco) y Demócrito (c. 460 aC–c. 370 aC).

Epicuro reinterpretó el atomismo de Demócrito, quien a su vez se basó en el de Leucipo. Leucipo había dicho que el todo se compone de lleno y de vacío. Leucipo habla de varios kosmoi, mundos o universos, idea crucial que recogerá Demócrito y, luego, Epicuro, y afirma que los cosmos nacen cuando los cuerpos caen en el vacío y se entremezclan con otros cuerpos. Leucipo habla –al igual que lo hará más tarde Epicuro– de los períodos de nacimiento, expansión, enflaquecimiento y destrucción del mundo o de los mundos. Esta idea será recogida por Demócrito, quien escribirá que los mundos son infinitos, engendrados y perecederos. Los mundos nacen y mueren continuamente (dependiendo del movimiento y las uniones de los átomos), y son infinitos en número, puesto que los átomos son también infinitos.

Epicuro afirma que nada nace de la nada y que el todo siempre ha sido igual. Las cosas no son engendradas por los dioses. La naturaleza cambia, pero los átomos permanecen eternos y nunca se destruyen. Todo lo que existe está compuesto de átomos que se mueven continuamente en el vacío. Los átomos son los elementos originales de los cuerpos y los elementos fundamentales de la naturaleza.

Demócrito había afirmado que los átomos eran infinitos, inalterables, insensibles y de infinitos tamaños, y que el sol, la luna, el alma y la inteligencia estaban compuestos por átomos ligeros y redondos. Epicuro afirma que los átomos son indivisibles e inmutables, indestructibles y eternos.

El nombre átomo viene del griego atomos (ἄτομον) que significa indivisible. Hoy sabemos que el átomo es divisible: se compone de un núcleo formado por protones (de carga eléctrica positiva) y neutrones (eléctricamente neutros) –salvo en el caso del átomo del hidrógeno-1, que no tiene neutrones­– y de una nube de electrones (de carga eléctrica negativa). Yo sé muy poquito de ciencia, pero he estado leyendo un poquillo sobre el átomo.

Epicuro otorga a los átomos velocidad, y afirma que los átomos se desplazan a una velocidad constante cuando no encuentran obstáculos. Los átomos se mueven continua y eternamente por el vacío, cayendo hacia abajo con un movimiento paralelo y rectilíneo, como una lluvia. ¿Y cuál es la velocidad de los átomos? La velocidad del pensamiento, dice Epicuro. Lucrecio introducirá en De rerum natura el clinamen, un cambio en el movimiento de los átomos, una desviación que da paso a la libertad.

No sólo los átomos libres se desplazan en el vacío infinito, sino que los átomos retenidos en los cuerpos formados por átomos también se mueven eternamente, ya que vibran sin cesar. Los átomos, pues, están siempre en movimiento en el espacio infinito. Se mueven y chocan entre ellos. Dependiendo de cómo se junten los átomos y de la cantidad de átomos, se crea un cuerpo u otro.

No se sabe si Leucipo y Demócrito dotaron a los átomos de peso; probablemente, no. En Epicuro, los átomos sí que pesan. Russell, en su interesante y amena History of Western Philosophy, describe el movimiento de los átomos en el atomismo de Epicuro: los átomos pesan y normalmente caen, pero también se desvían y van hacia arriba, donde chocan con otros átomos. Los átomos poseen diferentes figuras, tamaños, pesos y colores.

Uno de los aspectos más interesantes del atomismo es que el atomismo negaba que el universo fuera una creación divina y que tuviera una finalidad:

“… in the atomist’s conception of the universe, there was no room for design, purpose, or divine agency. All that existed were material atoms moving randomly in a void. This does not mean that the atomists denied the existence of the gods, but they did deny that the gods had anything to do with natural processes“. Kragh, Conceptions of Cosmos, p. 17

El atomismo de Epicuro, que defiende que el todo se compone de átomos y vacío unidos aleatoriamente, implica que la creación divina no existe. Todo ocurre por casualidad, y no como resultado de la creación de un ser divino o inteligente.

Los dioses, según Epicuro, existen, y son seres inmortales y felices, pero no han creado el universo ni interfieren en absoluto con los hombres, sus destinos, sus vidas y sus muertes. No existe, pues, ni creación ni influencia divinas. Los dioses epicúreos no están en absoluto preocupados por el destino de los hombres; así pues, no hay que tenerles miedo. Lucrecio también describirá a los dioses como seres lejanos a los hombres y afirmará que los dioses deben gozar de sus vidas inmortales en paz, alejados de los asuntos de los hombres.

La filosofía de Epicuro deviene así una filosofía del placer y de la libertad: el hombre tiene que aprender a vivir, no a morir, puesto que la muerte, realmente, no es nada para nosotros. El bien y el mal residen en la sensación, y la muerte es la privación del sentir. El terror que produce la muerte es fruto de la superstición, de la falsa creencia de que los dioses se ocuparán de juzgarnos cuando muramos. Pero ¡cómo nos iba alguien a juzgar, si después de la muerte ya no existimos! Epicuro sostiene que el alma es mortal y muere con nuestro cuerpo.

Epicuro describe el alma como un cuerpo formado por átomos finísimos y redondos, que se encuentra por todo nuestro cuerpo. Y ¿cómo es el alma? El alma es muy semejante al aire y en cierto modo al calor (Lucrecio escribirá que el alma se compone de átomos de fuego, aire, aliento y una cuarta substancia, la más fina y delgada, que es el alma del alma). El alma es corpórea, porque, salvo el vacío, lo incorpóreo no existe, sostiene Epicuro. Una parte del alma es irracional y se halla por todo el cuerpo, y la otra es racional y se halla en el pecho, como podemos apreciar cuando sentimos alegría o tristeza. El alma, al igual que el cuerpo, siente y vive mientras el cuerpo vive. Cuando el cuerpo muere, el alma se dispersa, pierde la sensibilidad y muere también. No hay, pues, vida después de la muerte, puesto que el cuerpo y el alma están unidos, y cuando el cuerpo muere, muere también el alma.

Saber que somos mortales debe reconfortarnos y no angustiarnos. Hay que abandonar el ansia de inmortalidad y vivir una vida plena, tranquila y feliz. .

Las famosas palabras de Epicuro sobre la muerte en la Carta a Meneceo apaciguan el terror de los ateos (angustiados tal vez por la desaparición del propio yo) y de los creyentes (aterrados tal vez por los futuros castigos divinos). Según el genial Epicuro, no hay que temerle a la muerte, puesto que el hombre y la muerte nunca se encuentran:

“Nada hay … temible en el vivir para quien ha comprendido … que nada temible hay en el no vivir … es necio quien dice que teme a la muerte no porque le angustiará presentarse sin porque le angustia esperarla. Pues lo que al presentarse no causa perturbación vanamente afligirá mientras se aguarda. Así que el más espantoso de los males, la muerte, nada es para nosotros, puesto que mientras nosotros somos, la muerte no está presente, y, cuando la muerte se presenta, entonces no existimos. Conque ni afecta a los vivos ni a los muertos, porque para éstos no existe y los otros no existen ya”. Epicuro, Carta a Meneceo, en Diógenes Laercio, Vidas de los filósofos ilustres, Libro X, § 125, p. 561

El conocimiento de la física y de la filosofía tienen como objetivo ahuyentar los terrores del hombre de la muerte y los dioses. Russell afirma que Epicuro sólo se interesa en la ciencia para calmar los miedos y luchar contra las falsas creencias religiosas y las supersticiones. La física es simplemente un remedio para la angustia.

Ferry, en su interesante libro sobre epicúreos y estoicos (Épicuriens et stoïciens), sostiene que toda la filosofía epicúrea se inspira en el atomismo de Demócrito. Según Salem (Les Atomismes de l’Antiquité), aunque el atomismo de Epicuro se base en el de Demócrito, fue Epicuro y no Demócrito quien pasó a ser el gran representante del materialismo (y el mayor enemigo del cristianismo). Leucipo, Demócrito, Epicuro y Lucrecio son los grandes materialistas.

Universos contingentes, engendrados y perecederos

El universo de Epicuro es un universo contingente y aleatorio. La visión epicúrea de la libertad (el hombre es dueño de su destino y su mundo es un mundo donde el hombre actúa libremente) es una consecuencia de la visión epicúrea del universo. Con su ideal de contingencia, Epicuro supera el determinismo de Demócrito, para quien todo ocurría por necesidad. Demócrito había escrito que la causa de la generación de todas las cosas era un torbellino encargado de arrastrar a los átomos y formar los diferentes cuerpos y mundos. Epicuro copia la idea de Demócrito y afirma que los diferentes mundos se generan a partir de un torbellino. La gran diferencia respecto a Demócrito es que para Epicuro el mundo existe y es por pura casualidad. Para Platón y Aristóteles, en cambio, el universo era racional, necesario y bueno (Platón había escrito en Timeo que nuestro mundo es el mayor, el mejor, el más bello y el más perfecto; y Aristóteles había afirmado en Acerca del cielo que la naturaleza siempre realiza la mejor de las posibilidades). El mundo de Platón y Aristóteles es un mundo teleológico; el mundo de Epicuro es contingente.

Uno de los aspectos más interesantes de la cosmología de Epicuro es que Epicuro no habla tan sólo de un universo, sino de varios universos.

El kosmos de Aristóteles se reducía a un compendio de 55 (ó 47) esferas homocéntricas: la Tierra se situaba en el centro e iba seguida de la luna, el sol, los cinco planetas entonces conocidos (Mercurio, Venus, Marte, Júpiter y Saturno –Urano será descubierto sólo en 1781) y, finalmente, la famosa esfera de las estrellas fijas. Esta construcción formaba el kosmos, es decir, el mundo y el universo.

Al contrario de Parménides, Empédocles, Platón, Aristóteles y los estoicos, que afirmaban que sólo existía un kosmos, Epicuro defiende la existencia de varios kosmoi (para los griegos, kosmos –κόσμος– significaba a la vez mundo y universo). Según Epicuro, nada se opone a la existencia de varios mundos. Estos mundos, incluido el nuestro, nacen, envejecen y mueren. Esta idea de degeneración y disolución de los mundos o universos era impensable para los filósofos que defendían que el mundo o universo era una creación divina, como Platón. Los pitagóricos, al igual que Epicuro, también creían en la pluralidad de mundos o universos.

Epicuro afirma que los mundos han nacido del infinito. ¿Qué significa este infinito? Este infinito significa probablemente la infinidad de átomos. Los mundos son infinitos en número y son perecederos. Los átomos son infinitos en número y se mueven eternamente a través del vacío, creando continuamente diferentes mundos o universos. Puesto que los átomos son infinitos y viajan muy lejos y se mueven en un espacio infinito, los mundos deben ser también infinitos. Lucrecio hablará de la pluralidad de mundos en un universo infinito (los átomos irían formando todos los cuerpos de este mundo y de otros mundos) y habla de otras tierras, otras razas de hombres y otras especies de fieras.

Como apunta Rodis-Lewis en Épicure et son école, casi todos los filósofos antiguos pensaban que tan sólo podía existir un mundo, un universo, que era finito y acababa con la esfera de las estrellas fijas. Epicuro, en cambio, introduce una infinidad de mundos o kosmoi, y, además, les da diferentes formas (hay mundos esféricos, mundos ovoides y mundos de otras formas, afirma Epicuro).

En diciembre de 2011, la NASA descubrió el primer planeta en una zona habitable. El planeta se llama Kepler-22b y se halla a 600 años luz de la Tierra. Y el 17 de abril del 2014 la NASA anunció el descubrimiento de otro planeta, muy parecido a la Tierra, donde podría haber vida, el Kepler-186f, que se encuentra a 500 años luz de la Tierra.

La Steady-State Theory, el Big Bang y la String Theory

Aristóteles había afirmado que el universo no ha sido creado por un demiurgo como creía Platón, sino que siempre ha existido, es eterno e infinito. Los mundos y universos de Epicuro no son eternos, sino que nacen, envejecen, se desgastan y mueren. Los átomos sí que son inmutables y eternos, pero los mundos y universos que son creados por la unión aleatoria de los átomos cambian y son perecederos.

Una teoría fascinante que defendió la eternidad e inmutabilidad del universo, al contrario de Epicuro y su idea de mundos o universos engendrados y perecederos, fue la Steady-State Theory (SST), que compitió con la teoría del Big Bang de 1948 a 1965. La idea de la SST fue desarrollada en dos artículos: uno de Bondi y Gold (“The Steady-State Theory of the Expanding Universe“) y otro de Hoyle (“A New Model for the Expanding Universe“). La SST se basaba en el principio cosmológico perfecto, según el cual el universo sería homogéneo e isotrópico (uniforme en todas las direcciones) a través del espacio y el tiempo. Hoy la ciencia sostiene el principio cosmológico, que afirma que el universo es homogéneo e isotrópico en el espacio, pero no en el tiempo. La SST creía que a medida que el universo se expande se crea nueva materia y nueva energía. La SST defendía, al contrario de Epicuro, un universo eterno, sin principio ni fin. El modelo de Lemaître (desarrollado en L’Hypothèse de l’atome primitif, essai de cosmogonie, donde lanza su teoría de un universo en expansión y del átomo primitivo, que se conocerá más tarde como Big Bang) suponía que el universo era absurdamente joven, y la SST (con su creación de materia y energía y su constante densidad) resolvía este problema.

El modelo aceptado hoy por la ciencia es el Big Bang, que defiende, al igual que Epicuro (salvando enormemente el anacronismo), que el universo ha tenido un principio y también tendrá un final: el Big Crunch (nombre que siempre me ha hecho entre gracia y angustia, y que me recuerda, no sé por qué, a Cookie Monster). La teoría del Big Bang afirma que el tiempo y el espacio se crearon hace unos 13,8 miles de millones de años a partir de un punto extremadamente denso y caliente.

La string theory pretende conciliar la teoría de la relatividad general de Einstein con la mecánica cuántica. La string theory afirma la existencia de varias dimensiones (10, 11 ó 26, según el modelo) y apuesta (al igual que Epicuro, salvando enormemente el anacronismo) por un multiverso. El multiverso de la string theory es un multiverso de universos paralelos: un multiverso que Nolan nos mostró de una manera espectacular en Interstellar (una de las películas preferidas de mi hijo Itay).

Los últimos descubrimientos de las ondas gravitacionales realizados en marzo de 2014 por BICEP2 prueban la existencia de un posible multiverso. Moskowitz, en su conciso y claro artículo 5 Reasons We May Live in a Multiverse también apuesta por un multiverso. Este multiverso podría estar formado por universos infinitos, universos burbuja, universos paralelos, universos hijos o universos matemáticos. Algunos de estos universos podrían acercarse, salvando el anacronismo, a los universos epicúreos.

Los universos burbuja son una consecuencia de la teoría de la inflación cósmica. La inflación cósmica es la expansión del universo a una velocidad más rápida que la velocidad de la luz. La inflación cósmica respondería a la pregunta de por qué el universo aparece plano, homogéneo e isotrópico. Aunque en nuestro universo la inflación cósmica ya se haya producido, podrían existir otras regiones donde la inflación cósmica siguiera produciéndose, creando así nuevos universos apartados, como en una burbuja.

No se sabe a ciencia cierta qué forma tiene el espacio-tiempo, pero la ciencia apunta hoy que probablemente tiene forma plana, y que es infinito. Epicuro había escrito que, aunque haya una infinidad de átomos, las agrupaciones de átomos no son infinitas, sino incalculables. Los mundos, pues, serían también infinitos en número, pero no en variedad. Más de 2.300 años después de Epicuro, muchos científicos defienden que el número de posibilidades en las que las partículas pueden organizarse en el espacio y tiempo es finito, y no infinito.

Salvando enormemente el anacronismo, los infinitos kosmoi de Epicuro encajarían, de alguna manera, en el multiverso defendido hoy por gran parte de la comunidad científica.

Las múltiples explicaciones de los fenómenos celestes

Epicuro habla de los fenómenos celestes al final de la Carta a Heródoto y, extensamente, en la Carta a Pítocles. La Tierra estaría sostenida por el aire. Los astros son masas de fuego hechas de tierra y de piedra, y no son movidos por los dioses. Los solsticios, los eclipses, la salida y el ocaso de los astros nada tienen que ver con los dioses.

Epicuro afirma que el hombre que conoce los fenómenos celestes no tiene miedo. Conocer los fenómenos celestes hace que los temores a los dioses desaparezcan.

En la Carta a Pítocles, Epicuro habla de la cara de la luna, el eclipse de sol, el eclipse de luna, la diferencia en la duración de los días y las noches, las nubes, la lluvia, los truenos, los relámpagos, los ciclones, los terremotos, el granizo, la nieve, el rocío, el hielo, el arco iris, los cometas y el movimiento de los astros. Todas las explicaciones que se basen en la observación o que, simplemente, sean posibles, son válidas. Epicuro propone varias posibilidades y, por prudencia y humildad, no escoge entre ellas.

Conclusión

En el atomismo de Epicuro no hay orden ni lógica ni creación divina. El epicureísmo sería, pues, la antítesis de la tradición cosmológica de Parménides, Platón, Aristóteles y los estoicos. Sólo los pitagóricos (quienes también defendieron la pluralidad de kosmoi) compartirían, en materia cosmológica, algunos pequeños puntos con el epicureísmo.

Russell afirma que la influencia de Aristóteles fue un obstáculo para el progreso y aclara que cualquier filósofo de la Antigüedad que hubiera influido en el pensamiento durante 2.000 años habría sido nefasto para la humanidad, con la sola excepción, tal vez, de Demócrito. Russell admira en Demócrito el atomismo, que es uno de los pilares de la filosofía de Epicuro.

Hoy, salvando enormemente el anacronismo, la pluralidad de mundos de Epicuro podría equipararse a la pluralidad de universos defendida por una gran parte de la comunidad científica, y el todo infinito epicúreo podría tal vez equipararse, salvando, una vez más, el anacronismo, a la infinidad del espacio-tiempo. Esta comparación suena un tanto fantástica y puede parecer absurda; sin embargo, es difícil ignorar las similitudes.

La ciencia tiene hoy varias razones para creer en la existencia de un multiverso, una postura fascinante que explicaría varios fenómenos que se observan en el universo. El multiverso es la consecuencia de las principales teorías científicas de hoy en día (la inflación cósmica, la mecánica cuántica y la string theory). Epicuro, charlando en su Jardín, sin telescopios, sin BICEP2, defendió, hace más de 2.300 años, la existencia de infinitos mundos o universos.

Personalmente, creo que cualquier acercamiento a los misterios del universo es fascinante. Siempre y cuando las respuestas no sean discriminatorias ni prometan castigos eternos, cualquier teoría (aunque luego quede descalificada) hace avanzar al minúsculo ser humano en el conocimiento de la naturaleza y el universo.

Las teorías que defienden un multiverso, como había defendido ya Epicuro, son fascinantes. La respuesta al origen y fin del universo, a la creación del tiempo y de otros universos, ya sean infinitos, paralelos, burbujas, hijos o matemáticos es, a mi juicio, inalcanzable. La propuesta de la Steady-State theory, por ejemplo, puede resultar audaz, pero su originalidad no es menos escandalosa que la teoría del Big Bang o la string theory. Pensar que el tiempo no existía antes del Big Bang resulta incómodo y la respuesta a qué había antes del Big Bang también es problemática. La string theory, con sus múltiples dimensiones y sus universos paralelos, es también original y, a la vez, brillante y angustiante.

Personalmente, en cuestiones de tal magnitud, me acerco mucho más al escepticismo de Hume que a las teorías científicas o a la arrogancia de las religiones monoteístas (que creen poseer todas las respuestas). En este sentido, la posición de Epicuro de no decantarse por ninguna respuesta posible a los enigmas del universo y la naturaleza es humilde y honrada. Nuestro universo es un misterio y lo seguirá siendo, aunque Hawking opine lo contrario. Eso no quiere decir que la búsqueda de respuestas por parte de la ciencia y la filosofía no sea fascinante y necesaria.

Epicuro se adelantó a su tiempo y creó una cosmología basada en el atomismo, independiente de los dioses, con infinitos mundos o universos, imaginativa a veces, pero siempre coherente. Su apuesta por la posibilidad de la existencia de infinitos mundos o universos se acercaría hoy en día a una de las respuestas más satisfactorias al enigma del cosmos.

 Antonia Tejeda Barros, Madrid, 31 de mayo de 2017

Primera versión (más académica y rollazo) en el Blog de Antonia Tejeda Barros

Más artículos de Antonia Tejeda Barros en el rincón de Antonia

(Galaxia NGC 3521. NASA/ESA Hubble Space Telescope / NASA)

Bibliografía

Ferry, Luc, Épicuriens et stoïciens. La quête d’une vie réussie, Paris, Flammarion, 2012, pp. 5 – 96

García Gual, Carlos, Epicuro, Madrid, Alianza Editorial, 2006 (1981), pp. 7 – 277

Hawking, Stephen, A Brief History of Time. From the Big Bang to the Black Holes, Bantam Books, London, 1989 (1988), pp. vi – 211

Kragh, Helge S., Conceptions of Cosmos. From Myths to the Accelerating Universe. A History of Cosmology, Oxford (UK), Oxford University Press, 2013 (2007), pp. 1 – 276

Laercio, Diógenes, Vidas de los filósofos ilustres (Trad. Carlos García Gual), Madrid, Alianza Editorial, 2008, pp. 7 – 607

Lucrecio, La naturaleza de las cosas (Trad. Miguel Castillo Bejarano), Madrid, Alianza Editorial, 2003, pp. 9 – 331

North, John, The Fontana History of Astronomy and Cosmology, Fontana Press (HarperCollinsPublishers), London, 1994, pp. vii – 697

O’Connor, Eugene, The Essential Epicurus, New York, Prometeus Books, 1993, pp. 7 – 101

Rubenstein, Mary-Jean, Worlds without End. The Many Lives of the Multiverse, New York, New Sussex, Columbia University Press, 2014, pp. ix – 343

Russell, Bertrand, History of Western Philosophy, London, Routledge Classics, 2004 (1946), pp. vii – 778

Rodis-Lewis, Geneviève, Epicure et son école, Paris, Gallimard, 1993 (1975), pp. 11 – 412

Salem, Jean, Les atomistes de l’Antiquité: Démocrite, Epicure, Lucrèce, France, Flammarion, 2013 (1997), pp. 7 – 320

Sellés, Manuel, Introducción a la historia de la cosmología, UNED, Madrid, 2007, pp. 7 – 301

Singh, Simon, Big Bang. The most important scientific discovery of all time and why you need to know about it, Harper Perennial (HarperCollinsPublishers), London, 2005 (2004), pp. 3-532

Wright, Rosemary (M. R.), Cosmology in Antiquity, New York, Routledge, 2006 (1995), pp. vii – 201

Webs & Links

Epicurus and Epicurean Philosophy

Epicurean Philosophy online

NASA

NASA’s Kepler Mission Confirms Its First Planet in Habitable Zone of Sun-like Star, December 5, 2011

Kepler-186f, the first Earth-size Planet in the Habitable Zone

Moskowitz, Clara, “The Big Bang: Solid Theory, But Mysteries Remain“, March 19, 2010

Moskowitz, Clara, “5 Reasons We May Live in a Multiverse“, December 7, 2012

Vergano, Dan, “Big Bang discovery opens doors to the “Multiverse”. Gravitational waves detected in the aftermath of the Big Bang suggest one universe just might not be enough” (National Geographic), March 19, 2014

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El rincón musical de Antonia

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Collateral Beauty

Collateral Beauty (2016). Dir. David Frankel

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Amy / Love (Keira Knightley): “I’m the reason for everything. If you can accept that, then maybe you get to live again”.

I have read some (stupid) bad reviews about this amazing film. I doubt that all those people who left bad reviews are parents who have experienced the indescribable, gigantic, and unconditional love that a parent feels for his/her children. Clearly, they didn’t get the film! Also, this is a movie of many layers: there are many turns and twists, and that’s what makes this movie brilliant. But apparently only few people got the story.

Collateral Beauty is a beautiful, strong & deep movie that talks about parenthood, love, life & death. Don’t expect car races, fights, guns & superficiality! This is a movie that will make you think, will make you cry and will make you learn to accept the tragedies of life.

Collateral Beauty arrived to Spain on December 23, and I was dying to go and see it, because I am a huge fan of Will Smith. I find him very cool, sexy and fascinating: he is handsome, he is exciting, he is funny, and he is artistic. But the most sexy thing that I found about Will is that he is a loving father and a loving husband. As much as I love to see his muscles and his beautiful smile in movies like Bad Boys, Men in Back, Wild Wild West, Ali, I, Robot, Hitch, I Am Legend or Focus, I must say that my favorite Will movie is, definitely, The Pursuit of Happyness. Finally, I couldn’t go to the cinema that Friday, because I have three children (A girl, a boy and a little girl, ages 10, 8, and 3) and I had to bring them to the swimming pool and to Taekwondo, so I ran to the cinema yesterday, Saturday the 24th. And I loved the film.

I stopped watching Trailers before having watched the movie, because the Trailers really ruin the movie for you. So, I didn’t have a clue regarding what Collateral Beauty was about, and I was very touched and surprised.

Will’s performance in Collateral Beauty is breathtaking! He is phenomenal. His eyes have so much pain and so much sadness that you can really feel his sorrow. Edward Norton is OK, Kate Winslet finally managed to get her American accent right (it took her almost 20 years!), and Michael Peña is good enough. I loved the fact that Keira Knightley kept her British accent, Jacob Latimore (I didn’t know him) is great, and Helen Mirren and Naomie Harris are absolutely amazing (Naomie is an spectacular actress: saw her in Mandela: Long Walk to Freedom and her portray of Winnie took my breath away).

I was very surprised to read today that Will didn’t get a Golden Globe nomination for his portrayal of Howard and that the movie didn’t get any nomination so far. Oh, well, awards can be really stupid…

Go watch this amazing film today! But don’t forget to bring some tissues!

The best: Will Smith, Naomie Harris, the message of hope (stand up after a horrible personal tragedy), and the dominoes.

The worst: nothing.

cropped-antonia-dalit-2.jpg Antonia Tejeda Barros, Madrid, December 25, 2016

Original Post here: Pasión cinéfila obsesivo-compulsiva

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The Failure of Democracy. The people bring a psycho-racist-clown to the White House

Published on Humano, creativamente humano on November 2016

America has proved that democracy is a complete failure. Either that or a great deal of people on this planet are terribly stupid… How is it possible that a racist-sexist-psycho-dangerous-clown has been elected president of the United States? Some American friends of mine are saying that the Democrats will win in 2020; yeah, right, that’s if the world still exists…

I know that it sounds politically incorrect, but I have always been skeptical about the democratic system. This is the system that already brought to Spain far too many of right-wing conservative crappy governments, this is the system that revived the Neo-Nazis in Austria, and this is the system that has brought today a racist-sexist-psycho-dangerous-clown to the White House.

That’s why I almost never vote. Because the system is a failure. I have voted only in one occasion, and that was after the terrorist attacks in Atocha in Madrid in 2004, after Aznar-the-clown joined Bush-the-rat in his crusade for oil in Irak. But, if I were American, I would have probably voted on November 8. Because world peace was at stake. And now, after the results, the world can tremble.

But the sad thing, and the point is, that this racist-sexist-psycho-dangerous-clown is actually nobody. He alone would have never arrived to the White House. In the same way that Hitler was a nobody and that the Holocaust and gas chambers were produced thanks to the support, collaboration and willingness of 90% of the Germans (in ’42), Trump is going to be there thanks to the support of millions of common people, including many women and some non-whites. Funny, huh?

Donald Trump is openly racist, sexist, xenophobic, homophobic and aggressive. And millions of people have voted for him. Hitler was openly racist, sexist, xenophobic, homophobic and aggressive. And people loved him. Who’s to blame here? Hitler or the common Germans? Trump or the common Americans?

Another important point is that the votes in this election were very close. And that proves that democracy is a failure. What do you do with the millions of Americans who did not voted for Trump? Those millions of whites, blacks, latinos, native-Americans, Christians, Muslims, Hindus, straights, gays, poor and rich who did not vote for this clown? I don’t like Republican politics, but I do admire all those Republicans who did not vote for Trump. But in this crappy system, that wasn’t enough.

The big joke is that Clinton won the popular vote. In America, it doesn’t really matter how many people vote, because the math does not go per vote but per electoral college, and at the end, the only factors that matters are the “key” States. Clinton has won 232 electoral votes, and Trump, 306. But the truth is that Clinton won much more votes. According to The New York Times, Clinton got 65,844,610 (48.1 % of the votes) and the clown, 62,979,636 votes (46 % of the votes). This mismatch between the electoral and popular votes is the result of Trump winning several large states (such as Florida, Pennsylvania and Wisconsin) by very narrow margins, and Clinton winning large states (such as California, Illinois and New York) by much wider margins. So, Clinton has “won” with a difference of almost three million votes (2,864,974 votes), but has lost the presidency. Does this make any sense? Not to me!

Clinton: 232 electoral votes Trump: 306 electoral votes
65,844,610 votes (48.1%)
62,979,636 votes (46 %)

The same happened in 2000, when Al Gore got 543,895 more votes than Bush-the-rat but lost the presidency (50,999,897 votes –Al Gore– against 50,456,002 votes –Bush–). Now, for the 5th time in US history, a presidential candidate has “won” while losing the popular vote. The other three times, all in the 1800s, took place in 1824 (Andrew Jackson “lost” to John Quincy Adams but won the popular vote), in 1876 (Samuel Tilden “lost” to Rutherford B. Hayes but won the popular vote), and in 1888 (Grover Cleveland “lost” to Benjamin Harrison but won the popular vote). The democratic system has proved, once again, to be a complete failure.

I really feel sorry for all those Americans who have fought hard against Trump (artists, musicians, famous actors, and many many many others). I really feel sorry for all the things that Obama build and that are going soon to be flushed down the toilet.

The United States is, with its 324,889,000 habitants, the 3rd most populated country in the world, after China and India. So, in a country of more than 300 million people, you get more than 200 million Americans eligible to vote. The biggest failure of the democratic system is that the system usually manages to convince only half or a bit more than half of the population to go to vote. In this election, the Americans eligible to vote were 231,556,622 people, but actually only 60 % bothered to vote (about 138,884,643). In 2008, Obama’s first election, that percentage went up a bit (62,2 % of elegible voters did actually vote), but, still, 62,2 % does not reflect everybody.

So, how can this elections (or any elections) actually reflect what Americans want? In an election where 231,556,622 people are eligible to vote, how can you make a government and put a clown as a president when 170,643,526 people did not vote for this clown? Even when 62,979,636 people voted for Trump (and that’s already alarming), there were about 168,576,986 people who did not vote for him. So, the democratic system is just wrong.

Total number of Americans eligible to vote 231,556,622
Total number of Americans who actually voted about 138,884,643 (about 60%)
Total number of Americans who voted for Trump 62,979,636
Total number of Americans who did NOT vote for Trump about 168,576,986

Trump is completely unfit for the role of mayor of a tiny town, needless to say president of the most powerful country in the world. He is like a 2 year-old boy who cries and shouts and menaces when he does not get his candy. Well, now he’s got his candy and, for the first time, I saw him just a bit more relaxed. But don’t let him fool us: he is incoherent, racist, crazy and dangerous, and he can push that button whenever he wants. Yes, that button is the atomic bomb, you folks.

We live far away, in Spain. But still the news is terrifying. If that racist-sexist-psycho-dangerous-clown starts pushing buttons and that stupid president of Spain follows him in another war, we’ll fly from here. The problem is: to where? Oh, well, politics suck, so probably we’ll go to Mars, where still there is no racism.

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(Mushroom cloud above Nagasaki after atomic bombing on August 9, 1945)

OLYMPUS DIGITAL CAMERA Antonia Tejeda Barros, Madrid, November 9, 2016

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¡Olé, olé, olé, Mr. Tambourine Man!

Publicado en Humano, creativamente humano en noviembre de 2016

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(Bob Dylan, poeta. Estrella y corazón de origami de Yael Streett Tejeda. Foto de Antonia Tejeda Barros, Madrid, 2016)

Hace un mes, el 13 de octubre, mi hija Yael me dijo entusiasmada: “¡Hoy en el cole nos han dicho que le han dado el premio Nobel a Bob Dylan!”. “¿A Bob Dylan?”, le dije yo asombrada y con una sonrisa gigantesca (Bob Dylan es mi ídolo: un artista que me acompañado toda la vida con su música y su poesía). “Sí, a Bob Dylan”, dijo mi hija. “Pero, ¿qué premio Nobel? ¿El de la Paz?” pregunté intrigada. “No lo sé, el premio Nobel, mama”, dijo inocentemente Yael. Cuando me enteré de que era el premio Nobel de Literatura, no me sorprendió en absoluto.

¿Por qué me vino a la cabeza el Nobel de la Paz y no el de Literatura? No porque considere a Dylan un mal poeta, sino porque me sorprendió enormemente la capacidad de la academia de apreciar y honrar el verdadero arte en un músico legendario. Ya he leído por ahí en las redes sociales varias críticas al Nobel de Dylan. ¿Un Nobel de Literatura a un músico? Pues, sí: un Nobel de Literatura a un músico que es, diría yo, antes que músico, un poeta descomunal.

Dylan es posiblemente uno de los mejores poetas de los siglos XX y XXI. Y el hecho de que haya acompañado su poesía de música no le quita genio a su arte literario.

¿Acaso hay poesía más genial que The Times They Are A-Chagin’, The Lonesome Death of Hattie Carroll, Spanish Harlem Incident, Chimes of Freedom o Subterranean Homesick Blues?

Bob Dylan le da mil vueltas como poeta a la aburrida Gabriela Mistral (premio Nobel de Literatura 1945) o al ladrillo Günter Grass (premio Nobel de Literatura 1999). La poesía de Dylan, junto a su música, ha influido más que la obra de todos los Nobel de Literatura juntos (muchos de los galardonados no los ha leído ni Dios).

El boom Dylan, su música y su extravagante personalidad (recordemos el genial film de Todd Haynes I’m Not There, dedicado a Dylan, con una brillante Cate Blanchett y el exquisito Heath Ledger) son seguramente los grandes responsables de que las letras de Dylan (su poesía) sean cantadas en todo el planeta. Pero, aun así, ni la música ni la personalidad de Dylan empequeñecen su arte literario.

Claro que el que no sabe inglés no puede apreciar el arte de Dylan. La poesía es intraducible. Todas las traducciones son grandes distorsiones y pequeños crímenes, pero si algo no puede traducirse es la poesía. A Dylan hay que leerlo en inglés, al igual que a Juan Ramón Jiménez (Nobel de Literatura 1956) o a Neruda (Nobel de Literatura 1971) hay que leerlos en español.

Siempre he pensado que Dylan canta bastante mal, y jamás me ha molestado, porque su arte y su música trascienden toda técnica. Sus composiciones no son ni elaboradísimas ni con grandes cambios armónicos ni instrumentales: una simple melodía, su guitarra y su armónica, y una poesía espectacular son más que suficientes.

En este debate Nobel-Dylan es imposible no hablar de los aedos y los rapsodas (poetas que cantaban poemas épicos). Al parecer, La Odisea y La Ilíadafueron cantadas por estos poetas-cantantes que interpretaban los cantos de estos “bestseller” en festivales y competiciones. No creo que nadie se atreviera a empequeñecer el arte de Homero porque era cantado. De todas maneras, ¿quién ha leído La Odisea y La Ilíada de principio a fin? Homero es un personaje como Freud. Todo el mundo “conoce” a Freud, pero apenas unos pocos han leído su obra. ¿Quién puede repetir de memoria un solo canto de Homero de sus dos obras maestras? ¿Y quién no conoce el estribillo de Blowin’ in the Wind?

Dylan es el poeta que más he escuchado en mi vida. En casa, en el tren, en el avión, en el bus… su poesía y su música siempre me han acompañado. Y sé que no soy la única que ha tenido la suerte de crecer con el arte de Dylan. Dylan es posiblemente el poeta más conocido del mundo entero, creador de una nueva poesía: mundana, crítica, desgarradora y brillante.

Y para aquél que siga pensando que es un crimen darle un Nobel de Literatura a un músico-poeta, que se siente en el sofá de su casa y lea tranquilamente y en silencio las letras de las canciones de Dylan. Como quien lee una antología poética. Seguro que las disfrutará tanto como las poesías de T. S. Eliot, Beckett o Aleixandre (todos premios Nobel de Literatura).

Escucho ahora Mr. Tambourine Man en una versión de un concierto en directo de 1964. La música me transporta, me desgarra por dentro, y la letra es una joya. Si esto no es poesía, yo soy una monja…

Me hubiera encantado que en el 2017 el Nobel de Literatura hubiera sido para el otro gran poeta-músico del planeta tierra: Leonard Cohen. Pero ese es ya un sueño imposible…

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(El arte de Dylan. Foto de Antonia Tejeda Barros, Madrid, 2016)

OLYMPUS DIGITAL CAMERA Antonia Tejeda Barros, Madrid, 12 de noviembre de 2016

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Muere Elie Wiesel: la voz de las víctimas y el hombre que sentó a Dios en el banquillo de los acusados

Publicado en Humano, creativamente humano el 19 de julio de 2016

“I believe firmly and profoundly that anyone who listens to a witness becomes a witness. So, those who hear us, those who read us, those who learn something from us they will continue to bear witness for us”, Elie Wiesel

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(Elie Wiesel, 2012. Foto de David Shankbone)

Mueren las últimas voces

Van muriendo las últimas voces de la Shoah. Pero en los libros de aquellos supervivientes de la barbarie se encuentran las voces de todos los gaseados, todos los mutilados, todos los ahorcados y todos los masacrados. Esas voces chillan con agonía, y pocos parecen hoy escucharlas.

Elie Wiesel murió el sábado 2 de julio, en Manhattan. Tenía 87 años. La obra de Wiesel es un grito contra el racismo y contra la barbarie, y es imprescindible que siga oyéndose en este siglo de políticas de ultraderecha, neonazismo, racismo, xenofobia, islamofobia y homofobia.

Auschwitz y Buchenwald

Wiesel nació en Sighet (Transilvania, hoy Rumanía) el 30 de septiembre de 1928. A los 15 años llegó a Auschwitz. Allí le quitaron el nombre y la dignidad, y le tatuaron el número A-7713 en el brazo izquierdo. Allí perdió a su madre y a su hermana menor. De Birkenau pasó junto a su padre, Shlomo Wiesel, a Buna (Auschwitz III, Auschwitz-Monowitz o Monowitz-Buna, donde estuvo también prisionero Primo Levi). En enero de 1945, 9 horas antes de la liberación de Auschwitz por las tropas soviéticas, Elie fue forzado, junto a su padre, a la marcha de la muerte (70 kilómetros a pie, en la nieve) rumbo a Gliwice. Allí, pasados tres días sin comer, fue enviado a Buchenwald junto a su padre en un tren de mercancía. En Buchenwald estuvo 3 meses más, y allí perdió a su padre. Desde su litera, el joven Wiesel observó sin moverse cómo un SS le destrozaba la cabeza a su padre agonizante, a la vez que su padre gritaba delirante el nombre de su hijo. Posiblemente su padre aún respiraba cuando fue llevado al crematorio. Elie no se perdonó jamás no haber ayudado a su padre, no haberle dado la mano en el último momento, aun sabiendo que ello le hubiera causado la muerte, y vivió con esa culpa toda la vida.

Buchenwald era un complejo gigantesco. En abril de 1945 contaba con 49.000 prisioneros. El 7 de abril los macabros SS empezaron a evacuar el campo y forzaron a 28.000 prisioneros a la marcha de la muerte. Cuatro días después, el 11 de abril de 1945, las tropas norteamericanas liberaron Buchenwald. En el campo, que rebosaba de cadáveres, quedaban unos 21.000 prisioneros esqueléticos y enfermos (entre ellos, 1.057 niños y adolescentes). Elie Wiesel era uno de ellos.

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(En esta famosísima foto de Buchenwald tomada 5 días después de la liberación, Elie Wiesel se halla en la segunda fila empezando desde abajo, el 7º desde la izquierda. Buchenwald, 16 de abril de 1945. Foto de Harry Miller. USHMM)

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(Soldados norteamericanos observando los cadáveres en Buchenwald. Después de la liberación. Foto tomada entre el 11 y el 15 de abril de 1945. Fotoarchiv Buchenwald© Gedenkstätte Buchenwald und Mittelbau-Dora. Cortesía del Gedenkstätte Buchenwald und Mittelbau-Dora)

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(Tres niños supervivientes de Buchenwald: Romek Wajsman –prisionero número 117098–, Janek Szlajtsztajn –prisionero número 116543– y Dawid Perlmutter –prisionero número 116730. Buchenwald. Después de la liberación. Fotoarchiv Buchenwald © Gedenkstätte Buchenwald und Mittelbau-Dora. Cortesía delGedenkstätte Buchenwald und Mittelbau-Dora)

Sighet, los guetos y los transportes

Sighet, la ciudad natal de Wiesel, era una ciudad rumana que a partir de 1940 (gracias a un acuerdo entre la Alemania nazi y la Italia fascista) pasó a formar parte de Hungría.

En La Nuit, la famosa novela autobiográfica de Wiesel (publicada en francés en 1958), Wiesel narra la deportación de los judíos de Sighet a Auschwitz, la “vida” en el KZ, las selecciones, el derrumbe de Dios y la marcha de la muerte, y habla del hambre, la desesperación, el miedo y los crematorios. La novela se había publicado dos años antes (en 1956) en yiddish bajo un título mucho más acertado: Un di Velt Hot geshvign (Y el mundo permaneció callado), y contenía más de 800 páginas. La versión francesa fue reducida a 200 páginas.

En 1941 fueron deportados de Sighet los judíos “extranjeros” (judíos polacos y rusos). El 27 y 28 de agosto de 1941 23.600 hombres, mujeres y niños judíos polacos y rusos que habían sido deportados de Rumanía y Hungría fueron masacrados por los sangrientos Einsatzgruppen uno por uno, con un tiro en la nuca. A los bebés los lanzaban al aire y los ametrallaban. Wiesel cuenta en La Nuit que un judío sobrevivió a la masacre y volvió a Sighet para contar el horror que había visto, pero nadie le creyó.

Cuando Elie y su familia oyeron en la radio en 1943 los horribles ataques antisemitas que estaban sufriendo los judíos de Budapest, Elie le suplicó a su padre que huyeran a Palestina. Pero la gente decía: los alemanes no vendrán hasta aquí.

Muy pronto empezó el viaje que conduciría a más de 10.000 hombres, mujeres y niños judíos de Sighet a las cámaras de gas. Primero, los alemanes prohibieron a los judíos salir de sus casas durante tres días. Pasados esos tres días, se les obligó a llevar la estrella amarilla. Luego, se les prohibió entrar en los restaurantes, Cafés y sinagogas, y se les prohibió salir después de las 18 h. Luego, el gueto.

En tres días (del 18 al 20 de abril de 1944) los nazis cercaron con alambradas de púas a todos los judíos en dos guetos: uno grande y uno pequeño. Elie y su familia estuvieron en el gueto grande. Luego pareció que todo volvía a la normalidad. Mejor estar en un gueto, pensaban los pobres judíos: aquí no hay antisemitismo: sólo judíos que se ayudan entre sí. La mayoría de los judíos creía que estarían en el gueto hasta finalizar la guerra.

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(Uno de los guetos de Sighet después de la deportación de los judíos. Sighet, mayo de 1944. USHMM)

Un mes después, alguien dijo que había oído una noticia horrible: los transportes. Del 17 al 21 de mayo, los 14.000 judíos de los guetos fueron deportados en 4 transportes (vagones de animales) a Auschwitz-Birkenau. Casi todos fueron directos a las cámaras de gas.

“… on arriva dans une gare. Ceux qui se tenaient près des fenêtres nous donnèrent le nom de la station:

–Auschwitz.

Personne n’avait jamais entendu ce nom là”. (Wiesel, La Nuit, p. 67)

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(Deportación de hombres, mujeres y niños judíos de Sighet a Auschwitz, 18 de mayo de 1944. USHMM)

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(Deportación de hombres, mujeres y niños judíos de Sighet a Auschwitz, mayo de 1944. Yad Vashem)

El humo negro

Elie vio una gran chimenea de donde salía un humo negro que apestaba a carne quemada. Ya habían llegado: Birkenau. Un SS gritaba: hombres a la izquierda, mujeres a la derecha. Elie se separó de su madre y sus tres hermanas. Luego, la famosa selección: a la derecha, trabajos forzados. A la izquierda, la cámara de gas.

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(“The Gate of Death”, entrada a Auschwitz-Birkenau. Foto de Stanisław Mucha. Cortesía del Auschwitz-Birkenau State Museum)

Las dos hermanas mayores de Elie (Beatrice y Hilda) sobrevivirían Auschwitz y se reunirían más tarde con Elie en Francia en un orfanato. Su madre y su hermana menor Tzipora (de 7 años) fueron gaseadas. Elie y su padre sobrevivieron a la primera selección gracias a un prisionero que les dijo, justo antes de la selección, que mintieran sobre su edad. Les preguntó rápidamente qué edad tenían. “15 años”, dijo Elie. “50 años”, dijo el padre de Elie. “No”, dijo el prisionero: “18 y 40”. Cuando el sádico Mengele le preguntó a Elie en un tono casi paternal qué edad tenía, él dijo: “18”.

Elie vio ese mismo día algo que le desgarró: camiones descargando bebés vivos en fosas con llamas. ¿Cómo era posible que estuviera sucediendo algo tan abominable y que el mundo se callara? se preguntaba Wiesel.

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(David Olère, [¿título?], Guetto Fighter’s House Museum, Western Galilee)

“Comment était-il possible qu’on brûlait des hommes, des enfants et que le monde se tût?” (Wiesel, La Nuit, p. 76)

La pérdida de la fe y la rebeldía contra Dios

Esa misma noche, la primera noche en Auschwitz, Elie empezó a perder su fe. ¿Cómo era posible que un dios benevolente y todopoderoso estuviera permitiendo ese horror? Elie, que había sido educado en un ambiente religioso, se negó a rezar.

“Jamais je n’oublierai cette fumée.

Jamais je n’oublierai les petits visages des enfants dont j’avais vu les corps se transformer en volutes sous un azur muet.

Jamais je n’oublierai ces flammes qui consumèrent pour toujours ma foi (…)

Jamais je n’oublierai ces instants qui assassinèrent mon Dieu et mon âme …” (Wiesel, La Nuit, pp. 78, 79)

El testimonio de Wiesel es de un valor incalculable. Además de describir la inmensa máquina de exterminio creada gracias al alemán y al austríaco común que abrazó feliz el nazismo y su cruel antisemitismo (y gracias también, no olvidemos nunca, al Vaticano que calló cuando millones de hombres, mujeres y niños eran deportados a los campos de concentración y exterminio nazis), la obra de Wiesel es interesantísima porque hizo tambalear la supuesta benevolencia de un dios cutre y diminuto que mandó a 1.500.000 niños inocentes a las fosas comunes y a los crematorios.

Elie confiesa en La Nuit que no había renegado de la existencia de Dios, pero que dudaba tremendamente de su justicia y su bondad. ¿Dónde estaba Dios cuando centenares de miles de hombres, mujeres y niños agonizaban en las cámaras de gas? ¿No era acaso grotesco venerar a Dios en medio de tantos cadáveres y tanta crueldad?

La noche de Rosh Hashanah (רֹאשׁ הַשָּׁנָה‎‎), el 18 de septiembre de 1944, los prisioneros de La Buna rezaban. Elie se preguntaba cuál era el sentido de rezarle a un dios que estaba permitiendo tanta atrocidad:

“Pourquoi, mai pourquoi Le bénirais-je? Toutes mes fibres se révoltaient. Parce qu’Il avait fait brûler des milliers d’enfants dans ses fosses? Parce qu’Il faisait fonctionnier six crématoires jour et nuit les jours de Sabbat et les jours de fête? Parce que dans Sa grande puissance Il avait crée Auschwitz, Birkenau, Buna et tant d’usines de la mort?” (Wiesel, La Nuit, pp. 128, 129)

Dios, si es que acaso existía, era pequeño e impotente, o malvado y cruel; una de dos.

El juicio contra Dios

Cuando era niño, antes de Auschwitz, Elie imploraba el perdón de Dios, por sus pecados. En Auschwitz era Elie quien acusaba a Dios. Dios debía ser perdonado por permitir los hornos crematorios, las masacres de los bebés, los tiros en la nuca, el hambre y la esclavitud.

El día de Yom Kippur (יוֹם כִּפּוּר) –el día del gran perdón, el día en el que supuestamente Dios decide si seguimos viviendo o no– los judíos religiosos ayunan por poco más de 24 horas. ¿Debía él ayunar?, se preguntaba Elie el 27 de septiembre de 1944. En Auschwitz ya se ayunaba todos los días del año. El padre de Elie le prohibió que ayunara. Y Elie ya no aceptaba el silencio de Dios. Devorando su diminuta porción de sopa aguada, el joven Elie protestaba y se rebelaba contra Dios.

Blumenthal sostiene en Facing the Abusing God. A Theology of Protest la coherente tesis de un dios cruel y abusador, y afirma que Dios debería pedir perdón a los judíos por haber consentido el Holocausto.

Wiesel publicó en 1979 la obra de teatro Le procès de Shamgorod tel qu’il se déroula le 25 février 1649, traducida al inglés el mismo año por su mujer, Marion Wiesel, como The Trial of God. La obra, brillantemente escrita, es una historia desgarradora situada en el s. XVII  que cuestiona la bondad de Dios y lleva a Dios a juicio por permitir los pogromos contra la comunidad judía de un pueblito perdido. Desgraciadamente, la edición original en francés está agotada. El juicio es una obra de teatro de Purim (פורים), Purimschpiel, llevada a cabo en la taverna de Berish por tres ministriles, Berish (que hace de fiscal), María (que representa al pueblo), Dios (que está ausente y es el acusado) y Sam, el Stranger (que hace de abogado defensor). Berish, el único hombre superviviente de la masacre, decide juzgar al juez supremo:

“… let’s stage a trial! Against whom? … Against the Master of the universe! Against the Supreme Judge!” (Wiesel, The Trial of God, p. 55)

Berish acusa a Dios de hostilidad, crueldad e indiferencia. ¿Dios odia a los judíos o es indiferente con ellos? ¿Dios tiene conocimiento de tanta atrocidad o se niega a ver la barbarie? En ambos casos, Dios es culpable:

“I –Berish, Jewish innkeeper at Shamgorod– accuse Him of hostility, cruelty and indifference. Either He dislikes His chosen people or He doesn’t care about them (…) Either He knows what’s happening to us, or He doesn’t wish to know! In both cases He is … guilty!” (Wiesel, The Trial of God, p. 125)

El Talmud (תלמוד) dice que la benevolencia de Dios se llama compasión, misericordia. ¿No prueba acaso la Historia que Dios, si existe, no es misericordioso? Wiesel describe en La Nuit la pérdida de la fe de un rabino judío polaco de Auschwitz que siempre rezaba en su Block. Un día le dijo a Wiesel:

–C’est fini. Dieu n’est plus avec nous. (Wiesel, La Nuit, p. 142)

¿Dónde estaba Dios? En Auschwitz, desde luego que no. ¿Cómo podía estar Dios entre los niños masacrados, los hombres que eran condenados a las selecciones “sorpresa” dentro del campo, y los prisioneros moribundos? No, Dios no podía estar en Auschwitz. Tal vez no estaba en ninguna parte… El rabino, un tanto avergonzado, le confiesa a Wiesel:

“J’ai des yeux aussi, et je vois ce qu’on fait ici. Où est la Miséricorde divine? Où est Dieu? Comment puis-je croire, comment peut-on croire à ce Dieu de miséricorde? (Wiesel, La Nuit, p. 142)

Akiba Drumer, prisionero judío, también perdió la fe en Auschwitz, justamente antes de ser seleccionado para la cámara de gas. Pobre Akiba: lo único que le pidió a los demás prisioneros fue que recitaran por él el Kaddish (קדיש) –la plegaria de los muertos–. Sí, pensó Wiesel: cuando veamos el humo de la chimenea de Birkenau, pensaremos en Akiba. Pasados tres días, cuenta Wiesel, Wiesel y los demás prisioneros estaban tan hambrientos y tan agotados que se olvidaron de recitar el Kaddish por Akiba, el cual había agonizado en la cámara de gas.

Uno de los puntos más interesantes de The Trial of God es que Berish (el que acusa a Dios) no ha abandonado su fe. Él, posiblemente al igual que Wiesel, sigue creyendo en Dios, pero en un dios que es cruel, hostil e indiferente a las matanzas, en un dios responsable de la barbarie y culpable. Berish grita que, sin renegar de su religión, se rebelará contra Dios hasta su muerte:

“I lived as a Jew, and it is as a Jew that I shall die –and it is as a Jew that, with my last breath, I shall shout my protest to God!” (Wiesel, The Trial of God, p. 156)

Una noche en Auschwitz, Wiesel fue testigo de un juicio contra Dios llevado a cabo por tres rabinos. Dios fue declarado culpable por dejar que sus hijos fueran masacrados. Después del juicio contra Dios, los tres rabinos se pusieron a rezar. Ésta es la génesis de The Trial of God.

A la respuesta de ¿qué hacía Dios mientras hombres, mujeres y niños eran enviados a las cámaras de gas? el judaísmo responde: dejaba que la humanidad continuara existiendo. Pero, ¿no murió acaso la humanidad en Auschwitz?

La impunidad de los verdugos y el olvido de las víctimas

Según Viktor Frankl, la pregunta correcta no es ¿dónde estaba Dios en Auschwitz? sino más bien ¿dónde estaba el hombre? Lo cierto, pienso yo, es que en Auschwitz no estuvo ni el hombre ni Dios. Auschwitz fue permitido por el hombre y permitido por Dios. Y ni el hombre ni Dios fueron castigados por ello. La Historia nos ha enseñado (y nos muestra cada día) que un sinfín de holocaustos son posibles. A mayor el crimen, menor el castigo. Después del Holocausto, “nadie” resultó ser culpable del horror: todos escaparon de la culpa y la responsabilidad: la inmensa mayoría de los SS no fueron responsables ni culpables, el alemán y austríaco común que colaboró feliz en la humillación, tortura y asesinato de millones de hombres, mujeres y niños no fue responsable ni culpable, Eichmann no fue responsable ni culpable (¡él sólo era un funcionario alemán que cumplía órdenes! –si le hubieran ordenado matar a su padre lo hubiera hecho sin dudar, escribe Arendt en Eichmann in Jerusalem–), y, por supuesto, Dios tampoco fue ni responsable ni culpable.

Wiesel afirma en La Nuit que olvidar a las víctimas es matarlas por segunda vez. Pero también escribe que 10 años después de Buchenwald el mundo ha olvidado la barbarie. Alemania es un estado soberano y tiene un ejército poderoso. Los verdugos siguen vivos y los criminales de guerra se pasean tranquilamente por las ciudades alemanas.

Yo me rebelo contra el discurso naif de “No olvidar”, porque considero que es evidente que no hay que olvidar. Más grave me parece que Alemania y Austria nunca hayan pagado (y nunca pagarán) las atrocidades que cometieron. Ese es el verdadero escupo sobre los cadáveres de las millones de víctimas masacradas.

Mucha gente opina que como no se enjuició a los nazis en los años 50 ni 60 ni 70 ni 80 ni 90 ya no tiene sentido hacerlo. Sí que tiene sentido. Yo creo firmemente que hay que enjuiciar a todos aquellos viejitos alemanes y austríacos ex-nazis que siguen aún vivos. Esos viejos de cabellos plateados y dulce sonrisa eran los que en los años 40 disparaban contra hombres, mujeres y niños inocentes, y los que introducían el Zyklon B por la pequeña ranurita de la cámara de gas donde se hallaban hasta 2.000 hombres, mujeres, niños y bebés desnudos, apretujados y petrificados.

Lo crucial es que cada uno de esos viejos fue una pieza INDISPENSABLE en la espeluznante maquinaria exterminadora de millones de inocentes. Consciente y fríamente, fieles hasta la médula a su macabra ideología que ordenaba abiertamente discriminar y matar a hombres, mujeres y niños, un millón de SS (Schutzstaffel)cumplió su trabajo a la perfección. ¿Cuántos han sido enjuiciados? Apenas unos mil. ¿Qué ha sido de los 999.000 SS restantes? Por ahí andan los que aún están vivos, y se pasean por las calles de Berlín, Viena y otras ciudades alemanas, austríacas o lationoamericanas, libres y felices.

¡Ay, cómo le gustaría a uno poner a esos millones de ex-nazis en una gran cámara de gas! Pero, claro, no es posible. Uno no puede rebajarse así, perder la propia humanidad y devenir un monstruo como ellos. Por ello hay que enjuiciarlos. Pero la justicia apesta, los verdugos siguen vivos y libres, los alemanes y los austríacos de hoy apenas sienten remordimiento alguno por el Holocausto que sus abuelos y bisabuelos produjeron, y ya nadie quiere recordar a las víctimas.

Yo pienso que sólo los supervivientes de la barbarie pueden perdonar a sus verdugos. Sólo Elie Wiesel, Primo Levi, Viktor Frankl, Borowski, Moshe ‘Ha-Elion, Shlomo Venezia, Filip Müller y otros miles de supervivientes pueden o pudieron permitirse el lujo de perdonar a esos asesinos. Los demás, los que no estuvimos allí, los que no perdimos a nuestra madre, nuestro padre, nuestra hermana, nuestro hermano, nuestra hija y nuestro hijo en las cámaras de gas, en el KZ o en las masacres no podemos perdonar. Por amor a la humanidad y por respeto a las víctimas, el perdón a los millones de asesinos que hicieron posible el Holocausto es imposible. Por ello, es imprescindible enjuiciar a los culpables.

Es verdad que el juicio contra los culpables no resucitará a los muertos. Pero la impunidad de los verdugos ¿no es acaso escupir sobre el sufrimiento de las víctimas? Juzgar a los culpables es lo mínimo que el mundo puede hacer por las víctimas. El juicio será tal vez inútil de cara a las víctimas, pero no será un sinsentido: “Our judgment may prove useless but not meaningless!“, grita Mendel en The Trial of God[1]. Tampoco es un sinsentido ser crítico con Dios por permitir tanta atrocidad. Pero al mundo poco le importa ya las víctimas del Holocausto.

El Holocausto debe en gran parte su horror al asesinato premeditado de 1.500.000 niños (1.200.000 niños judíos y 300.000 niños zíngaros). Fraijó afirma que no hay nada más terrible y más injusto que el sufrimiento de los niños, y que la respuesta más difícil es la respuesta al sufrimiento de los niños. La masacre de los niños es lo que realmente hace tambalear la fe: “Ya antes de Dostoyevski y Camus sabíamos que el dolor de un niño es el mayor escándalo con el que se enfrenta la fe en Dios. Si existe Dios, la tarea más ardua con la que habrá de enfrentarse al final de la historia será la de explicarnos la enfermedad, el hambre, el dolor y la muerte de los niños” (El sentido de la historia, p. 243). Para el ateo, la respuesta al mal y al sufrimiento de los niños es sencilla: Dios no existe. La religión es una creación humana (Feuerbach), un valor decadente (Nietzsche), una neurosis y una ilusión (Freud), un legado puramente cultural (Russell) o la negación de la libertad humana (Sartre).

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(Zinowij Tołkaczew. Flowers in the snow. Ciclo Flowers of Auschwitz. Tinta india sobre cartón, 30,5 x 22 cm, 1945. Cortesía del Auschwitz-Birkenau State Museum)

La pregunta por el sufrimiento de las víctimas queda sin responder. Pero el silencio y el olvido son, como apunta Wiesel, un segundo asesinato. Tal vez la única respuesta posible sea el grito, la denuncia, la crítica, la responsabilidad, el recuerdo, el dolor y la empatía por el sufrimiento de las víctimas de la humanidad.

Vuelta a Francia y EEUU 

En junio de 1945 Elie fue enviado a Francia junto a otros 427 niños de Buchenwald. Tenía 16 años. Allí se reunió con sus dos hermanas mayores (que habían sobrevivido Auschwitz). La OSE (Oeuvre de Secours aux Enfants) movilizó a los 1.057 niños de Buchenwald y envió a 427 niños a Francia, 280 a Suiza y 250 a Inglaterra. Como los niños andaban con harapos, vistieron uniformes de la Hitlerjugend. En un principio, la gente que vio pasar los trenes con niños vestidos con uniformes nazis se enfureció muchísimo, así que tuvieron que escribir inmediatamente en los vagones “KZ Buchenwald orphans”.

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(Niños judíos supervivientes de Buchenwald. Elie Wiesel es el chico del centro. Ambloy, Francia, 1945–1946. Cortesía del USHMM)

Wiesel estudió Literatura y Filosofía en La Sorbonne, en París. Se ganó la vida dando clases de hebreo, traduciendo y escribiendo, y devino periodista. En 1955 se mudó a New York.

La Nuit tuvo buena crítica, pero en los primeros 18 meses sólo se vendieron 1.046 ejemplares. Nadie quería oír hablar del Holocausto. El juicio de Eichmann en 1960 cambió un poco las cosas. Hoy La Nuit es una de las obras clave de la literatura de la Shoah, junto a los testimonios imprescindibles de Primo Levi (Se questo è un uomo), Viktor Frankl (… trotzdem Ja zum Leben sagen. Ein Psychologe erlebt das Konzentrationslager / Man’s Search for Meaning), Moshe ‘Ha-Elion (En los Kampos de la Muerte), Tadeusz Borowski (Pożegnanie z Marią / This Way for the Gas, Ladies and Gentlemen), Shlomo Venezia (Sonderkommando. Dans l’enfer des chambres à gaz) y Filip Müller (Sonderbehandlung. Drei Jahre in den Krematorien und Gaskammern von Auschwitz Eyewitness Auschwitz. Three Years in the Gas Chambers).

En 1969 Wiesel se casó con Marion (quien tradujo varias obras suyas) y tuvieron un hijo, Shlomo Elisha Wiesel (que hoy tiene dos hijos). Marion y Elie estuvieron juntos casi 50 años. Shlomo Elisha Wiesel dijo en el funeral de su padre: “My father questioned God’s decisions. I questioned his existence[2].

Wiesel fue profesor de Literatura, Filosofía y Teología en la Boston University durante 40 años (desde 1976 hasta su muerte), dio muchísimas conferencias y fue una figura inolvidable para todos aquellos jóvenes que tuvieron la suerte de escucharle.

Un gran defensor de los derechos humanos

Wiesel escribió unas 40 obras (memorias, novelas y ensayos, dos Cantatas y dos obras de teatro). En 1986 recibió el Premio Nobel de la Paz. El mismo año fundó con su mujer la Elie Wiesel Foundation for Humanity.

En junio de 1987 Wiesel testificó en el juicio contra Klaus Barbie, el carnicero de Lyon. En el juicio Wiesel dijo que el asesino mata dos veces: la primera, matando; la segunda, borrando las huellas del asesinato.

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(Elie Wiesel testificando en el juicio de Klaus Barbie, Lyon, 1987. Dibujo de René Díaz. Cortesía de Yad Vashem)

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(Elie Wiesel testificando en el juicio de Klaus Barbie, Lyon, 1987. Dibujo de David Rose. Cortesía de USHMM)

Elie Wiesel fue un gran defensor de los derechos humanos y, además de ser una de las voces del Holocausto, condenó el genocidio armenio, el racismo en Sudáfrica, las matanzas en Bosnia, Ruanda y Sudán, y las dictaduras latinoamericanas.

Wiesel luchó toda su vida contra el racismo, la intolerancia, la injusticia y la indiferencia. Lo contrario del amor no es el odio, decía Wiesel: es la indiferencia; y lo contrario de la vida no es la muerte: es la indiferencia.

La voz de Elie Wiesel seguirá resonando en todos aquellos que sigan leyendo su obra.

HALLOWEEN-2015-TODOS.JPG Antonia Tejeda Barros, Aix-en-Provence, 18 de julio de 2016

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(Elie Wiesel a los 15 años: finales de 1943 – primavera 1944, poco antes de la deportación a Auschwitz)

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(La Nuit & The Trial of God / Antonia Tejeda Barros, Aix-en-Provence, 2016)

NOTAS

[1] Wiesel, The Trial of God, p. 91

[2] Family and friends bid farewell to Elie Wiesel at Manhattan funeral service, remember Holocaust survivor as a devout man of God and peace advocate, New York Daily News, July 3, 2016

BIBLIOGRAFÍA

Arendt, Hannah. Eichmann in Jerusalem. A Report on the Banality of Evil. USA: Penguin Classics, 2006 (1977), pp. vii–312

Blumenthal, David R. Facing the Abusing God. A Theology of Protest. Louisville, Kentucky: Westminster–John Knox Press, 1993, pp. vii–318

Borowski, Tadeusz. This Way for the Gas, Ladies and Gentlemen (trad. Barbara Vedder). New York & London: Penguin Classics, 1976 (1967), pp. 9–180

Fraijó, Manuel. El sentido de la historia. Introducción al pensamiento de W. Pannenberg. Madrid: Cristiandad, 1986, pp. 9–328

Frankl, Viktor E. … trotzdem Ja zum Leben sagen. Ein Psychologe erlebt das Konzentrationslager. München: Kösel, 2014 (2009), pp. 7–191

Frankl, Viktor E. Man’s Search for Meaning (trad. Ilse Lasch). Boston: Beacon, 2006, pp. ix–165

‘Ha-Elion, Moshe. En los Kampos de la Muerte. Israel: Instituto Maale Adumim, 2000, pp. 5–94

Levi, Primo. Se questo è un uomo. Torino: Einaudi, 2014 (1958), pp. 3–219

Levi, Primo. Si esto es un hombre (trad. Pilar Gómez Bedate). Barcelona: Austral-El Aleph, 1998 (1987), pp. 7–222

Müller, Filip. Eyewitness Auschwitz. Three Years in the Gas Chambers (trad. Susanne Flatauer). Chicago: Ivan R. Dee & USHMM,1999, pp. ix–180

Venezia, Shlomo. Sonderkommando. Dans l’enfer des chambres à gaz. Paris: Albin Michel, 2007, pp 7–249

Wiesel, Elie. La Nuit. France: Les éditions de minuit, 2012 (1958), pp. 9–199

Wiesel, Elie. The Trial of God (trad. Marion Wiesel). New York: Schocken Books, 1995 (1979), pp. vii–177

WEBS

Buchenwald and Mittelbau-Dora Memorials Foundation

Auschwitz-Birkenau State Museum

United States Holocaust Memorial Museum (USHMM)

Yad Vashem. The World Holocaust Remembrance Center

Los Angeles Museum of the Holocaust (LAMOTH)

Guetto Fighters’ House Museum

Elie Wiesel Foundation for Humanity

Elie Wiesel Center for Jewish Studies

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